Fútbol & Cash

Gol de alta gerencia

La organización y capitalización del Mundial es un modelo a seguir para cualquier empresa visionaria

 

Los organizadores del Mundial Francia 98 se plantearon la necesidad de dar una imagen de dinamismo; la de un país eficaz y moderno. Toda la simbología está expresada en el logo y aún en la mascota del gallo (Footix). A pedido, Adidas la interpretó en el diseño del nuevo balón Tricolore (página anterior). La oportunidad era ésta -el último Mundial de Fútbol del milenio- y aunque todos los países anfitriones siempre tratan de mostrar lo mejor de sí, en Francia hay un encomiable sentimiento nacional.

No obstante, el precio era alto: 1.600 millones de dólares. El Estado, entidades locales y empresas públicas, pusieron sobre la mesa 900 millones, 57 por ciento del costo total.

Correspondía a inversiones de infraestructura: la construcción del Estadio de Saint Denis significó 700 millones de dólares y la renovación de ocho estadios regionales y del Parque de los Príncipes 200 millones.

El resto se refiere a los gastos organizativos a cargo del Comité Francés de Organización, CFO, y se financian con los ingresos por entradas a los estadios (unos 240 millones de dólares) y los provenientes del patrocinio y comercialización de productos derivados (algo así como 150 millones de dólares).

El último monto se destinó a optimizar las instalaciones deportivas para los encuentros, financiar la seguridad, preparar la cobertura informativa y hasta realizar acontecimientos especiales, como la fiesta del 9 de junio, que precede al arranque del Mundial.

 

Patrocinantes

Se consiguió involucrar a 45 patrocinadores, extranjeros y franceses, repartidos en tres categorías: los exclusivos (las empresas públicas de transporte, RATP y SNCF, que aportaron 90 millones de dólares y el Grupo Accor, en la hostelería).

Luego están los prestatarios de productos y servicios oficiales: Air France (ver página 54), Yves Saint-Laurent, Total, Michelin, Nestlé y Lavazza. También los ocho patrocinantes oficiales del Comité, entre ellos La Poste, el Crédit Agricole, la multinacional francesa de la alimentación, Danone y France Télécom. Estos fueron, en buena medida, los pioneros, porque en principio y por un buen tiempo, la economía francesa no percibió la oportunidad e importancia que podía asumir el Mundial.

El Crédit Agricole, que hoy es el banco oficial distribuidor de las entradas al público, y Danone, comenzaron a actuar en 1989. Lo mismo France Télécom, con responsabilidad global de las comunicaciones en los campos de juego de voz, datos e imagen. Pero además, hay otra referencia: este año el sector de las telecomunicaciones se abre a la competencia.

Asimismo, la edición francesa de la Copa se caracteriza por presentar la mayor gama de productos derivados creada jamás por un acontecimiento deportivo: más de 400 que van desde la corbata hasta la correa del perro. Y son productos fabricados por compañías franquiciadas (185, de las cuales 80 son francesas).

Fueron seleccionadas por Sony Signature, acreditado por ISL Worldwide, socio marketing de la Federación Internacional de Fútbol, Fifa. El único producto vetado, por razones de seguridad, fue un cuchillo con el logo del Mundial. Estaba en el paquete de ISL. Como negocio, es impresionante: 1.300 millones de dólares, de los cuales 40 por ciento queda en Francia.

Por lo demás, se esperan 800 mil turistas. El mismo circuito concebido por los organizadores invita a viajar a través de París, Saint Denis, Burdeos, Marsella, Lyon, Montpellier, Toulouse, Saint-Etienne, Lens y Nantes, donde se jugarán los 64 partidos. Aparte de viajar, las 10 ciudades organizadoras han preparado un programa de actividades para todos los gustos. Lo que se llama el "tercer medio tiempo" cultural y turístico.

 

La movilización

Habrá 500 mil espectadores menos que en Estados Unidos 1994, por la sencilla razón de que los estadios no tienen tanta capacidad. El mayor es la elipsis de Saint Denis, con 80 mil plazas. Pero la movilización de 2,5 millones de espectadores ha sido pensada hasta el último detalle en París, con servicios reforzados del metro y los trenes de alta velocidad hacia las ciudades, combinados con autobuses. Un boleto único, el mobifoot, permitirá usar los transportes urbanos de las ciudades sedes.

Los equipos y delegados viajarán en vuelos domésticos de Air France, calculando que lleguen un día antes del partido. Tienen asegurados los transportes terrestres y los hoteles e inclusive lugares de entrenamiento.

Las dimensiones de las canchas de fútbol son las reglamentarias: 105 por 68 metros. Algo que no sucedía en Estados Unidos, con estadios de fútbol americano o de beisbol adaptados. La seguridad en los estadios es una cuestión de honor para los franceses. Es imagen.

Se destinaron 16 millones de dólares a ese efecto. Habrá 5.000 agentes de seguridad, más unas cámaras de vigilancia colocadas estratégicamente para monitorear las novedades.

La policía francesa pidió la colaboración de organismos similares de otros países. Scotland Yard suministró datos sobre los hooligans; la policía argentina envió fotografías y fichas dactilares de los "barra brava" más revoltosos, y así de seguido. Además, gendarmes móviles colaborarán con la seguridad, lo mismo que unos 12 mil voluntarios que también actuarán como guías y auxiliares del público. Un centenar de médicos y enfermeros y 900 socorristas prestarán colaboración permanente.

Se pensó en todo: el servicio de información es tan completo que turistas y viajeros estivales no necesitarán el televisor, bastará un pequeño receptor de radio. Hasta la una de la mañana se sucederán retransmisiones integrales de los encuentros del Mundial con sus comentarios.

La prensa escrita no irá a la zaga. El diario deportivo L'Equipe añadirá una edición dominical durante las cinco semanas del Mundial, y Le Monde vespertino dedicará cada día ocho páginas al acontecimiento.

Para los aficionados internautas, el sitio del Mundial en Internet es un banquete. Desfilarán por el sitio las biografías de los 704 jugadores del Mundial (32 equipos y 11 titulares y otros tantos suplentes por cada uno). La red informativa del Mundial permitirá 200 millones de consultas según la proveedora oficial Sybase. Además, una novedad: el Comité organizador edita en Braille información para no videntes.

En febrero se habían vendido dos millones de entradas, entre ellas medio millón a 25 dólares. Las entradas para la fase final se vendieron por sorteo, debido a la demanda: un millón de pedidos para 227 mil plazas. Los palcos prestigiosos para las empresas tuvieron un éxito similar. El único problema para el Comité se presentó con los socios europeos, que consideraron discriminatoria la decisión de vender entradas a extranjeros sólo con domicilio registrado en Francia. La protesta obligó a lanzar a la venta otros 150 mil tickets.

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