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REMEDIOS SIN RECIPE
Impacientes por la patente |
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Smithkline Beecham, líder mundial en antibióticos, tiene en Venezuela algunos productos OTC, entre ellos Leche de Magnesia Phillips, líder en el segmento de laxantes |
Para la mayoría de los laboratorios multinacionales, el mercado OTC es parte minoritaria de su actividad. El grueso del negocio está en los medicamentos éticos o con prescripción. De allí que casi todo el año pasado lo hayan dedicado, más que a la actividad mercantil, al lobby por aprobación de la Ley de Propiedad Industrial, ahora en manos de la Asamblea Nacional, que permitirá que muchos de ellos sigan operando en el país.
"Para el sector que represento es fundamental un régimen de patentes porque significa la sobrevivencia de la industria a largo plazo. Hoy en día, descubrir una molécula nueva cuesta aproximadamente 400 millones de dólares. La investigación es costosa y si no tienes un mecanismo de protección, simplemente, no puedes seguir investigando", expresa Vincenzo DElia, presidente de la Cámara Venezolana del Medicamento, gremio que agrupa a 32 laboratorios multinacionales, y gerente general de Smithkline Beecham. Presume el dirigente gremial que el gobierno está tratando de incentivar la producción nacional y las medicinas genéricas, pero lo que separa definitivamente a empresas de capital multinacional y local es el tema de la propiedad industrial: "En Venezuela hay que tratar de incentivar la inventiva, la innovación y la creación. Y es sabido que aquí los laboratorios no investigan. La ley vigente permite la copia de cualquier producto. Cualquiera puede registrar una molécula, aunque no la haya desarrollado. Es una especie de piratería legal." Por esta razón, DElia considera que es necesaria la aprobación de la Ley de Propiedad Industrial, aunque aclara que no está de acuerdo con algunas disposiciones del proyecto, como la licencia compulsiva, en la que el Estado aun tiene la facultad de otorgar licencias para que no haya una sola empresa que comercialice un solo producto. "Esas disposiciones me parecen un poco vagas. Me hubiera gustado que fueran más precisas". Ante el argumento esgrimido por los laboratorios venezolanos de que las medicinas patentadas son más caras, DElia se muestra en desacuerdo: "Hay una campaña multimillonaria, temeraria y hasta irresponsable donde tratan de asociar precios con las medicinas. Los precios son el costo de desarrollar esa molécula y el producto está en función de esa estructura de costos, independientemente de que haya patente o no".
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