REMEDIOS SIN RECIPE

Espaldarazo a la libre venta

La Cámara Venezolana de Medicamentos sin Prescripción, que agrupa a varios de los laboratorios más importantes del país, considera que la aprobación de la Ley del Medicamento favorecerá las condiciones para un florecimiento del mercado OTC

Tanto el crecimiento de la industria farmacéutica como la expansión del mercado OTC dependen en gran medida de la aprobación de la nueva Ley del Medicamento que se encuentra en manos de la Asamblea Nacional, a juicio de Stefano Zampa, presidente de la Cámara de Medicamentos sin Prescripción (Camesip) y gerente general de Wyeth, uno de los laboratorios multinacionales más importantes que operan en el país. Zampa destaca que por primera vez se tiene un proyecto de Ley de acuerdo con todos los actores: universidades, laboratorios, cadena de comercialización (droguerías y farmacias), la Federación Farmacéutica y la recién creada Asociación Venezolana de Ejecutivos de la Industria Farmacéutica.

Recuerda Zampa que en 1993 se hizo una modificación al reglamento de la Ley de Ejercicio de la Farmacia en la cual se autorizaba, mediante un artículo conocido como "literal F", un nuevo tipo de establecimiento donde se pueden vender medicamentos sin prescripción facultativa. Inmediatamente surgió la polémica con la Federación Farmacéutica que alegaba que eran sus afiliados quienes debían dispensar.

Según Zampa, "lo que requerimos de los propietarios de farmacias es que los OTC tengan su propio trato dentro del local, porque estos medicamentos tienen una forma diferentes de mercadeo. Nosotros vamos directamente al público consumidor y le decimos las alternativas que tiene para medicarse, pero el paciente tiene el derecho a escoger el medicamento y el farmacéutico funge de consejero". Camesip vio como una solución a la resistencia de los farmacéuticos que los medicamentos pudieran ser vendidos en supermercados, pero se toparon con el escaso interés mostrado por la cadena de comercialización no farmacéutica. "No es una cuestión de margen de ganancia, pues los márgenes son aceptables. Ellos aducen que hay muchas dificultades burocráticas para venderlos".

Los OTC, por ley, podrán ser anunciados en los medios de comunicación y promocionados en los puntos de venta, por lo que el dirigente gremial no está de acuerdo con la reglamentación existente de buscar la aprobación de las autoridades a las piezas publicitarias. "Si el gobierno no está de acuerdo con una pieza publicitaria, que la mande a retirar, pero no nos vamos a someter a censura previa", anuncia.

Explica Zampa que Camesip tiene un código de ética publicitaria según el cual toda información remitida debe ser, sino veraz (por lo polémico del término) al menos comprobable. "Nosotros podemos crear un goodwill alrededor de un medicamento, pero la venta se basa en hechos comprobables, no en opiniones. Esta medida pudiera ser válida para medicamentos con prescripción, pero no para medicamentos sin prescripción", expresa.

Otra de las características que destaca de la nueva ley es que en ella no se habla de regulación de precios. "La mejor demostración de que la libre competencia crea autorregulación en los precios son los medicamentos OTC. Están desregulados desde julio de 1997 y hay algunos que tienen descuentos de 10 y 15 por ciento. El incremento de precios en OTC no ha llegado a la par de la inflación (20 por ciento)".

Sin embargo, a Zampa le preocupa el hecho de que el Estado se reserve para sí la salud en la nueva Constitución: "Me parece terrible porque hemos tenido una experiencia dramática en Venezuela, debido al estatismo en el campo de la salud, cuando en otros países ha sido exitosa la privatización de la salud con la intervención del Estado como garante, no como prestador de servicios, porque lo hace mal y se presta a la corrupción".

Zampa considera que este año puede crecer el mercado del medicamento si el gobierno afronta seriamente el problema de la salud. "La industria está dispuesta a ayudar en planes de educación al consumidor, aunque las campañas educativas para la automedicación responsable debe hacerlas el Estado", concluye.

¿Es o no es OTC?

Aquí en Venezuela, Laboratorios Wyeth es una división de Whitehall, empresa de American Home, una de las más grandes corporaciones farmacéuticas a nivel mundial. "Somos el número uno en Venezuela en venta en unidades, segundo y tercero en venta en valores, ya que tenemos muchos productos que están por debajo del precio promedio del mercado", explica Stefano Zampa, gerente general.

Whitehall es líder en los productos de la categoría C & C (gripe y tos), con analgésicos como Advil, un producto OTC que temporalmente se vende con prescripción debido al temor del gobierno al dengue, un caso similar al de la aspirina (ver Bayer). Lo mismo ocurre con Dimetapp: no es OTC en Venezuela, aunque sí en el resto del mundo, porque, según Zampa, "nuestras autoridades sanitarias consideran que la población no está preparada para automedicarse, aunque, por otra parte, Venezuela es uno de los países de mayor automedicación del mundo, dado que en cualquier farmacia se expende cualquier cosa", dice Zampa, quien agrega que está trabajando porque se le dé categoría OTC a Advil, aunque en el caso de Dimetapp, lo ve difícil. Wyeth tiene otros productos líderes en las categorías de expectorantes (Loviscol: 56,2 por ciento de mercado), antitusivos (Robitessin: 13,2 por ciento), antihemorroidales (ungüento Sperti: 13,9 por ciento) y antidiarreicos (Streptomagma, sin cifras a la mano). También tiene productos para el cuidado personal como el champú Denorex (segundo en el mercado anticaspa) y el bálsamo labial Chapstick. La inversión publicitaria de la línea OTC de Wyeth ha crecido, aunque no tanto en TV como en radio y medios impresos. La agencia es McCann-Erickson.

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