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Un desastre: mil oportunidades |
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Sintonía ante una tragedia Más que medios, mediaciones
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La tragedia venezolana, generada por las inclementes lluvias de diciembre pasado, es una de las más graves en la historia reciente de la humanidad por su número de víctimas e impacto sobre el PIB. Las pérdidas se calculan por el orden de 10 millardos de dólares, entre bienes privados y obras de infraestructura, según un informe de la firma internacional McKinsey, que maneja la Asociación Bancaria Nacional.
El informe compara tragedias semejantes para analizar cómo habían actuado diversos gobiernos para revertir tragedias en oportunidades de negocios y desarrollo. Proporcionalmente, lo ocurrido en Vargas es una tragedia mayor que el terremoto de Turquía. En ese país hubo 18 mil muertos, y su gobierno en apenas 36 horas logró el respaldo financiero del Banco Mundial con 3.000 millones de dólares en condiciones ventajosas. ¿Podrá Venezuela lograr un auxilio semejante? Para el presidente de Banesco, Juan Carlos Escotet, quien fue actor importante durante la tragedia hasta el punto de poner en riesgo su vida en el rescate de las víctimas de Vargas, "es obvio que si Venezuela sabe hacer los planteamientos ante los distintos órganos multilaterales, podríamos lograr una serie de facilidades crediticias, inclusive muchas de ellas en condiciones francamente preferenciales, que nos permitirían corregir los errores que se han cometido a lo largo de los años, desde el punto de vista urbanístico y de ordenamiento territorial". Por su parte, Alfredo Peña, presidente de la Comisión Económica y Social de la Asamblea Nacional Constituyente, constató, durante una reciente visita a Estados Unidos, la "disposición de ayudar a Venezuela que tiene la banca multilateral". Disposición que no se ha concretado por la carencia de un equipo gubernamental que gerencie el aspecto financiero de la catástrofe. El ex ministro calcula que se podría obtener al menos 1,2 millardos de dólares de los multilaterales (Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo y Corporación Andina de Fomento). "Ustedes no han sabido mercadear la tragedia", le dijo a Peña un representante del sector financiero estadounidense. Es claro que la magnitud del desastre sobrepasa cualquier expectativa. Ni el gobierno ni el sector privado por sí solos cuentan con el capital necesario para emprender la tarea de resurgimiento de las poblaciones afectadas, en especial de Vargas. Lo más probable es que sólo con una cartera de créditos aprobados por un pool de bancos y organismos multilaterales sea posible recabar los recursos. Pero para concretar cualquier perspectiva se requiere de la formulación de un plan de desarrollo estratégico en cuya diseño es indispensable que participe tanto el sector público como el privado, para conciliar expectativas e intereses que a veces son contrapuestos. Esta confluencia fue evidente en las primeras acciones de la catástrofe. Mientras el gobierno cumplía con las labores de rescate, salvamento y reubicación de damnificados, la iniciativa privada desde pequeños ahorristas hasta grandes empresas dio fe de solidaridad y eficiencia operativa. La Cámara Venezolano-Americana de Comercio (Venamcham) calcula en 20 millardos de bolívares el monto de contribuciones recabado durante la primera fase de la tragedia. Sólo el sector bancario aportó 3.097 millones de bolívares provenientes en gran cuantía de pequeños y medianos ahorristas. Posteriormente, a través de la Asociación Bancaria fue canalizado un saldo restante de 1.500 millones de bolívares para apoyar el retorno escolar con la compra de útiles y uniformes.
Hacia un plan estratégico La primera respuesta a la pregunta de qué hacer con Vargas después del desastre provino precisamente del sector privado, concretamente de la Fundación Plan Estratégico Caracas Metropolitana, una organización sin fines de lucro presidida hasta hace poco por el recientemente fallecido José González Lander, quien también fue presidente del Metro de Caracas. La Fundación existe desde hace cuatro años y completó a finales de 1999 el Plan Estratégico Caracas Metrópoli 2010, un proyecto de desarrollo organizado de la ciudad y su área metropolitana, como lo tienen las principales ciudades del mundo, diseñado por líderes, técnicos y expertos de unas 60 instituciones de la urbe capitalina, en representación de los gobiernos locales, de empresas de servicios públicos, de asociaciones empresariales (entre ellas la Cámara Inmobiliaria), comunitarias y de centros de educación superior. Tan pronto como el 28 de diciembre, la Fundación convocó la primera mesa de trabajo para el análisis y debate sobre la situación planteada por el desastre. De esa reunión salió un Plan Estratégico para Vargas. Se propuso la metodología de la planificación estratégica por cuanto constituye un poderoso instrumento para unificar y movilizar al conjunto de actores sociales, políticos y económicos en torno a un proyecto común de estado. Posteriormente, a finales de enero, dicho plan fue presentado ante Carlos Genatios, ministro de Ciencia y Tecnología, designado por el presidente Chávez Autoridad Unica para Vargas, y se estableció una dinámica conjunta de trabajo mediante la cual la Fundación apoyará en la parte estratégica, mientras que la Autoridad se ocupará del día a día, como explica el economista Carlos Torrealba, secretario ejecutivo de la Fundación. "Un proceso de planificación estratégica lleva meses, pues implica poner de acuerdo a los diversos actores tanto públicos como privados, para responder a muchas cuestiones, como por ejemplo replantear la vocación de Vargas, los objetivos habitacionales, la política de empleo y recuperación económica, entre otras. Pero es absolutamente necesario, pues a veces dar respuesta a lo inmediato consume mucha energía y recursos. No se puede perder de vista el largo aliento, hay que trabajar todo en paralelo". Mientras tanto, es necesario acometer los procesos básicos de rehabilitación de Vargas, como la reconstrucción de la infraestructura, los servicios públicos y la vialidad. "Si no se actúa con efectividad en la rehabilitación, si se tiene demasiada incertidumbre, se puede perder el atractivo potencial que Vargas posee ahora para inversionistas foráneos. Los capitales miran adonde hayan oportunidades que se puedan concretar rápido y fácil. En cuanto a los organismos multilaterales, ellos saben que un plan estratégico lleva tiempo formularlo. Yo no creo que haya peligro en perder oportunidades de financiamiento mientras ellos vean que hay un proceso consistente y riguroso. Los organismos no van a financiar proyectos de largo aliento si no están bien formulados". Para la Fundación, Vargas es parte del sistema funcional del área metropolitana de Caracas, pues de este estado depende tanto el abastecimiento de la ciudad como el desplazamiento aéreo, además de que es su principal espacio recreacional. "Yo creo que algo bien importante es que los varguenses deben empezar a mirar su frente caribeño, comenzar a mirar al mar; porque si bien la entidad seguirá formando parte del sistema funcional de Caracas, ellos pueden desarrollar especificidades de manera independiente, pero quienes tienen que comprometerse con eso son los propios habitantes de Vargas", dijo Torrealba. La propuesta de la Fundación constituye la primera y más representativa existente hasta los momentos, aunque no la única, pues a última hora Venamcham propuso a Genatios un proyecto de reconstrucción cuyos términos no fueron revelados por el presidente de la Cámara, Pedro Palma, aunque es dado suponer que tendrá un gran peso ante los organismos multilaterales por el respaldo de la Embajada de Estados Unidos.
Urbanismo vs vivienda No es casual que algunas de las primeras propuestas para paliar el desastre de Vargas provengan de los urbanistas, pues se trata de técnicos que durante años han estado tratando estos temas. Tampoco debe extrañar que la mayoría de ellos coincidan en cuanto a los lineamientos generales a seguir, como se desprende del análisis de dos documentos producidos recientemente por el Instituto de Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, dirigido por Marta Vallmijtana, y por la Maestría en Diseño Urbano de la Universidad Metropolitana, coordinada por Oscar Grauer. Tanto el planteamiento de la UCV como el de la Unimet destacan ante todo la necesidad de reelaborar el ordenamiento territorial de Vargas. Las políticas no pueden obedecer a consideraciones coyunturales ni cortoplacistas. "La solución al problema de la vivienda no es la vivienda sino el urbanismo", afirma Grauer, quien recuerda que Venezuela es un país urbano en 80 por ciento. Por otra parte, está el respeto a la gente, como lo plasma el documento de la UCV: "En este momento no parece adecuado utilizar a la reubicación de damnificados como punto de partida para el desarrollo de la mencionada estrategia, básicamente porque el proceso de reubicación debe reconocer y respetar las vinculaciones sociales y laborales de la población, así como sus necesidades y expectativas". Ambos coinciden en que no se puede reubicar a nadie en contra de su voluntad. Otro criterio es que las áreas exclusivamente residenciales, y más aún las lejanas a los centros de trabajo, no son una solución, sino un problema. "Obviamente, este gobierno tiene como política de Estado la desconcentración del eje norte-costero, que puede ser factible a largo plazo (30 a 40 años). Guayana fue una ciudad concebida para ser un polo de desarrollo en un área donde hay energía, hierro, aluminio, una combinación maravillosa para establecer un polo de desarrollo, pero todavía tiene una densidad casi rural", señala Grauer. Para el urbanista, no tiene mayor sentido generar un desarrollo que no tenga sustentabilidad económica. "La gente lo que busca es trabajo, el resto se lo puede proveer a sí misma. Hay que respetar la vocación de Vargas que ha sido principalmente recreacional y de servicios, ver cómo se le puede sacar partido para que sea una fuente generadora de trabajo y desarrollo para todo el estado". En cuanto a la Autoridad Unica, considera que debe ser un grupo pequeño de 15 a 20 gerentes o supervisores, "que de alguna manera lleven los lineamientos. No deben ser ejecutores de obras, simplemente centralizar políticas, criterios y estrategias. Yo creo que alguien tiene que centralizar las acciones, no se pueden manejar a través de los canales regulares. Más allá de eso, creo que hace falta un brazo financiero ejecutor para canalizar los aportes internacionales", coincidió Grauer con Peña.
Programa piloto El presidente de Banesco, Juan Carlos Escotet, robó cámara, muy a pesar suyo, durante la tragedia de Vargas en diciembre, pues el helicóptero en el que viajaba para recoger damnificados se precipitó a tierra en Carmen de Uria desde una altura aproximada de 18 metros, al fallar una turbina. Afortunadamente, no hubo pérdidas humanas, aunque el aparato quedó totalmente destruido. De cara al futuro, Escotet es partidario de establecer un programa piloto, a partir del concierto de todas las partes que participan en el proceso de diseño de una ciudad, y de un proyecto económico que, sin perder de vista el potencial turístico de la zona y la posibilidad de concretar proyectos como un puerto de crucero, aproveche también el hecho de que La Guaira tiene una cultura laboral, por lo cual podría convertirse en una ciudad maquila, aprovechando experiencias como la de Costa Rica, que logró, basándose en una legislación adecuada y en incentivos fiscales, atraer empresas de la talla de Intel, y actualmente tiene exportaciones por el orden de 6.000 millones de dólares por concepto de maquila tecnológica.
Inversionistas y hoteleros Pese a que el desastre acaecido en diciembre hizo que prácticamente se perdiera la temporada turística navideña, el interés de las cadenas hoteleras españolas por invertir en Venezuela no ha mermado, sino que por el contrario tiende a crecer, a juicio de Hugo Arriojas, presidente de la Federación Nacional de Hoteles de Venezuela (Fenahoven), quien participó en Fitur, la principal feria de turismo mundial realizada a finales de enero en Madrid. Refiere Arriojas que hay grupos, aún no presentes en Venezuela, como las cadenas IberoStar y Riu, que han manifestado el interés de invertir en el país. Asimismo, las cadenas Barceló, Sol Meliá y Hesperia, desean abrir nuevos hoteles en destinos diferentes a Margarita y Puerto La Cruz. Actualmente, los españoles tienen alrededor de 15 hoteles de primera en Venezuela. Fenahoven, que afilia a 320 de un total de 700 hoteles que operan en el país, sólo espera que el gobierno determine cuál va a ser el destino final de Vargas. "Estamos solicitándole al gobierno que considere la definición de parcelas para el establecimiento de alojamientos y que se le dé prioridad a los hoteleros y posaderos que ahí estaban, para que vuelvan a iniciar su trabajo y a prestar sus servicios en la misma zona. Y con respecto al financiamiento, ya sabemos que bancos como el Caracas y el Industrial de Venezuela están dispuestos a prestar toda su colaboración y a darnos mayores facilidades", afirma Arriojas. Por otra parte, Arriojas se reunió con operadores y grandes mayoristas internacionales para demostrarles que los destinos tradicionales como Margarita, Puerto La Cruz, Guayana, Sucre, Mérida, no han sufrido en lo absoluto en su infraestructura, y que el desastre ocurrió en una zona muy localizada, pero no en todo el país. "En materia de seguridad jurídica pienso que la nueva Constitución está marcando el camino, cuando el artículo 310 declara la actividad turística prioritaria y de interés nacional. Eso es un signo muy positivo. Además, durante el año 1999 el actual gobierno, en la modificación de las leyes tributarias, mantuvo los incentivos económicos a favor de los inversionistas; por ejemplo, exoneración de los impuestos aduanales y de activos empresariales, descarga en los impuestos sobre la renta y la facilidad de traer dinero y retornarlo al país de origen, sin mayores trámites, tanto el de capital como el de las utilidades y ganancias. Creo que hacia allá están apuntando los españoles", explica Arriojas. Además de la seguridad jurídica, Arriojas ve con buenos ojos la actitud del Ministerio de Producción y Comercio. La viceministra de Turismo, María Eugenia Loriente, explicó que la misión de su despacho es convertir al Estado en un ente capaz de producir las condiciones necesarias para generar la inversión. "El Estado no es hotelero, nuestro papel es estimular al sector privado en proyectos turísticos", explicó recientemente la funcionaria. Por todo lo anterior, Arriojas prevé para este año una reactivación del sector: "Yo creo que el desarrollo del sector turístico tiene que iniciarse en los próximos meses. Pienso que sí vamos a ver la cosas empezar a funcionar, y eso es lo que le va a dar a nuestro sector el despegue del desarrollo. El sector turismo destina cuatro veces lo que emplea la industria petrolera, unas 250 mil personas por lo menos en empleo directo, y un millón 250 mil empleos indirectos", estima. |
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