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Por Raúl Lotitto
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En periodismo el plagio es siempre indecoroso, burdo e inaceptable. Salvo cuando uno se copia a sí mismo. Vale entonces el autoplagio y por eso me atrevo a re-publicar hoy la parte sustantiva del comentario editorial de una emblemática PRODUCTO de hace poco más de cuatro años (revista 147, pág. 12, de diciembre de 1995). Eran tiempos en que Rafael Caldera atormentaba al país con su intervencionismo salvaje y aquel nefastísimo control de cambios que terminó cuadruplicando el precio del dólar. Vivíamos el más puro estatismo que atesore la memoria de años recientes y Venezuela se hundía sin remedio. Entonces invitamos a reflexionar en un editorial que decía:
Dañados como están por el rumbo errático e incierto de la economía, los hombres y mujeres que deberían estar en primera fila construyendo el futuro, viven en cambio en la incertidumbre, preguntándose: ¿Qué hacer para atraer inversiones legítimas y generar empleo? ¿Cómo evitar que la calidad de los productos baje? ¿De qué modo esquivar el despido de los trabajadores? ¿Y el cierre de empresas? ¿Cómo decirle que no a la "salvación" de vender la compañía: es decir, perderla, dejándola en manos extranjeras? ¿Qué hacer frente a los activos devaluados? ¿Cómo tener recursos para no perder el tren de las nuevas tecnologías? ¿Cómo detener el éxodo incesante de profesionales, gerentes e incluso estudiantes que han costado un dineral pero huyen cada mes a USA, Canadá, México, Argentina y hasta Colombia? ¿Cómo generar optimismo en medio de una economía cerrada, con un mercado al borde de la recesión, sostenido apenas gracias a las compras nerviosas? Preguntas cuya única respuesta positiva está en el cambio de rumbo de la economía (...) El cambio sucedió cuatro meses después, cuando la Agenda Venezuela nos hizo despertar de la pesadilla. Pero en todo caso, lo importante es que la única diferencia visible entre aquella realidad y la actual está en que tal vez gracias a los altos precios petroleros hoy todavía no hay control de cambios. De resto ¿qué separa esta "nueva" Venezuela "revolucionaria" de Hugo Chávez, del condenado puntofijismo que Caldera representó siempre mejor que nadie? Pues en lo económico, nada. Y en lo político, un detalle: Caldera se atrevió a rectificar. Queda la esperanza entonces de que Chávez que luce tan distinto pero produce resultados tan iguales al final también se le parezca en eso. Raúl Lotitto |