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Educar o entretener |
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Mamá yo quiero
30% Tareas dirigidas |
¿Qué hacer con los niños después del colegio? Las respuestas animan buenos negocios El hecho de que 59 por ciento de los niños encuestados realice actividades complementarias hace pensar que las clases no terminan cuando suena la campana del colegio. Institutos y academias que prometen educar con diversión, le están sacando punta a un negocio que crece, gracias a la falta de tiempo de los padres. Diana Pinto, socia de la franquicia Fastrackids para Venezuela, habla de una desmesurada demanda. "Aunque el curso que promocionamos tiene un costo de 65 mil bolívares mensuales (con dos horas de clases a la semana), no nos damos abasto. Para este año ya tenemos los cupos llenos". Si bien el método de enseñanza diseñado por el doctor Johann DeBeer no entra en el renglón de "tareas dirigidas" (opción que ocupa 17,3 por ciento de las preferencias), en opinión de Pinto constituye una buena alternativa para aquellos progenitores que buscan mantener ocupada a su prole en edad preescolar. La necesidad de ofertar tardes completas, en vez de horas, llevó a Pinto y su socia a formular un programa más integral. Con Exploraplán, los infantes reciben clases de inglés, dibujo, pintura, arte, ballet, ciencias, música y teatro, por un costo de 125 mil bolívares al mes. ¿Inversión en publicidad? "Prácticamente ninguna responde Pinto. No nos hace falta, tenemos un nombre y con eso nos las arreglamos".
Momy let me grow! Los idiomas también han ganado menudos adeptos. Entre los niños que realizan actividades complementarias, los futuros bilingües alcanzan 10,3 por ciento. Si bien para The British Council, los pequeños nunca han sido uno de sus principales targets, se han dado cuenta de que tienen que atenderlos. Tres clases a la semana (de hora y media cada una) cuestan 120 mil bolívares mensuales. Berlitz y Losher también han entrado en esta onda infantil. Mientras el primero ofrece cuatro horas académicas a la semana por 45 mil bolívares, el segundo hace lo propio por 7.000 bolívares menos. Andrés Ramos, coordinador académico de Losher, apunta que "los cursos para niños representan 30 por ciento de nuestra matrícula vespertina y sabatina. Este segmento muestra una tasa de crecimiento de 20 por ciento interanual". Las razones que apuntalan tal aumento, según el entrevistado, se vinculan con "la percepción que tienen los padres en torno a la necesidad de inglés para el futuro de sus hijos y también al propio interés de los niños, quienes quieren aprender el idioma para navegar por internet". La red, justamente, es ya tierra de infantes. De los 286 muchachos que respondieron a la pregunta de cuántas horas dedicaban a navegar por internet, 73 por ciento contestó que entre una y dos horas. Al investigar el uso, 400 niños favorecieron con 23 por ciento la búsqueda de información, seguida de la intención por comunicarse, 16 por ciento, y chatear, que logró 4,5 por ciento de preferencia.
Generación net Con respecto a las clases de computación (8,5%), la demanda responde a una tendencia mundial. En Estados Unidos, por ejemplo, según describe Don Tapscott, autor del libro Creciendo en un entorno digital, las dos terceras partes de los niños utiliza un computador personal, ya sea en el hogar o en la escuela. Aunque en Venezuela la rutina de colocar los dedos sobre un teclado dista mucho de obtener números similares, no hay duda de que existe una alta empatía hacia el mágico cubo. Entre los niños que tienen computador, 23 por ciento lo integra al mobiliario de su habitación. Para Evelyn Benmergi, fundadora de Compukids, centro de enseñanza de computación para niños, el afán por manejar los referidos aparatos, más que un gusto, obedece a una necesidad, pues la educación tradicional se está quedando corta ante las nuevas realidades. "Hoy en día los niños requieren una educación más integral. En mis clases los pequeños aprenden y desarrollan destrezas en un ambiente de mágica diversión. Resuelven problemas y trabajan en equipo". Cuando Benmergi creó su centro hace cinco años, no pensó en multiplicarlo. Hoy, sin embargo, la idea de crecer le agrada. Le falta mayor experiencia organizacional y es por ello que se asoció con Fastrackids. "Se trata de un negocio que tiene sinergia con lo que yo hago: enseñar a los niños". José Benacerraf también echó mano de una franquicia. En su caso, optó por Technokids. Justifica su incursión en el mercado diciendo que "en lo que se refiere al uso de la computadora, estamos por debajo de la media mundial. Hoy en día, saber manejar información por medios automatizados es primordial". Durante 1999 Benacerraf invirtió 23 millones de bolívares en publicidad. El resultado se ha traducido en crecimiento y nuevas formas de cooperación. "Estoy a punto de firmar tres nuevos estados y por primera vez he fungido de asesor educativo para Procter & Gamble en el proyecto "Misión futuro". Technokids se ha posicionado en Venezuela como una "proveedora outsourcing en el área de enseñanza de computación a nivel de colegios". Dentro de este nicho, Benacerraf asegura mantener precios mensuales que no exceden el costo de dos entradas al cine. Futurekids lleva seis años en este mismo segmento. Humberto De La Sala, gerente general, afirma que la metodología seguida por esta franquicia encauza a los niños en "las más aceptadas corrientes de la motivación y el aprendizaje, para lograr el dominio de objetivos tecnológicos y académicos". En opinión de De La Sala, la principal fortaleza que tiene su marca radica en la disposición de "un abanico de servicios, tanto en los centros propios como en las instalaciones de nuestros clientes". El target que atiende Futurekids oscila entre 3 y 17 años. El costo de los cursos ronda 30 mil bolívares.
¿Adiós infancia? Aunque los niños siguen aceptando con gusto los muñecos (Pokémon, Barbie y Ken suman 23 por ciento de las preferencias), no hay nada que compita con el encanto de una computadora (29%). Si al deseo anterior se le suman aditivos tecnológicos como un CD-ROM (15%), impresora (2%), teclado (1%) y conexión a internet (1%), el atractivo del hardware llega a 49 por ciento. ¿La tecnología estará haciendo crecer a los niños demasiado aprisa? La opinión de Tapscott reconforta: "El hecho de que la generación net parezca estar desarrollándose más rápidamente que las generaciones anteriores no implica el final de la niñez como algunos han deplorado. Más bien significa que los niños tienen un nuevo mundo para sus juegos". |
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