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Cerca de 300 millones de dólares ha invertido el Estado en el programa de Gas Natural Vehicular que hoy espera su reestructuración
En opinión de Román Gutiérrez, presidente de la Cámara Nacional del Gas Natural Vehicular, el programa de conversión de automóviles de gasolina a gas, GNV, se encuentra en terapia intensiva. Esta situación obedece a que desde octubre pasado no fluye el financiamiento a este negocio establecido por Petróleos de Venezuela. Creado en 1989 y dirigido en un 90 por ciento al transporte público, el objetivo del GNV es la sustitución de la gasolina por gas en vehículos de alto consumo. Esto abre la posibilidad de comercializar en el exterior, a precios internacionales, la gasolina reemplazada. Adicionalmente, el programa constituye un aporte de tipo social, ya que los operadores del transporte colectivo cuentan con un combustible de muy bajo precio, lo cual redunda en tarifas más "solidarias" para los usuarios del servicio. El presidente del organismo que aglutina a las empresas privadas que participan en el GNV, sostiene que la actual situación ha conllevado a una reducción de personal y en casos más drásticos al cierre de operaciones. "El año pasado éramos 12 empresas y ahora somos cinco, existían 50 talleres y ahora hay 20", ilustra. Para Gutiérrez lo inconcebible de esta situación es que el programa cuenta con el beneplácito de las autoridades nacionales en todos sus niveles. "La política de apertura del sector gasífero está en pleno desarrollo y el GNV se encuentra detenido", dice y agrega que la reactivación del programa depende de la aprobación del presupuesto anual de aproximadamente 16 millardos de bolívares por parte del gabinete económico. Esta cifra estaría destinada a la conversión de los autos, el establecimiento de un centro de prueba de los cilindros (éstos requieren ser chequeados cada cinco años y todavía no se ha podido hacer), la publicidad y el establecimiento de un control automatizado del suministro en los puntos de venta. No obstante, debido a la falta de una respuesta, la expectativa e incertidumbre dentro del sector es total. Consultado sobre los comentarios de la industria petrolera que señalan una reestructuración del programa, Gutiérrez precisa que la misma se refiere a una modificación en el precio de venta al público. Sostiene que el beneficio económico del gas guarda estrecha relación con el diferencial existente con respecto al precio de la gasolina. "La reestructuración del GNV pasa primero por un escenario de aumentos progresivos en el precio de la gasolina, los cuales hasta la fecha han sido intermitentes y que por ahora, dada la situación actual del país, lucen improbables", indica. Tomando como promedio la gasolina de 91 octanos, existe una proporción de 100 a 1 entre los precios de este combustible y el gas. Mientras la gasolina se vende a 70 bolívares el litro, el metro cúbico de gas cuesta 0,65. Esto se traduce en que un taxista paga 13 bolívares por llenar su tanque y el dueño de una microbús cancela 39 bolívares. Aunque suene irrisorio, Gutiérrez sostiene que como política comercial el gas no puede ser aumentado sin que antes se produzca un ajuste en el precio de la gasolina. Explica que en otros mercados como Italia, Argentina y Estados Unidos existe una relación de precios entre ambos combustibles de 100-30. Convertibilidad en descenso De los 2 millones de vehículos que circulan en todo el país existen cerca de 32 mil que operan a gas, consumiendo cada mes 15 millones de metros cúbicos de combustible. Señala Gutiérrez que hasta la fecha el Estado ha invertido 300 millones de dólares en el GNV. En un principio se proyectaba contar para 1998 con un parque de 60 mil unidades operando con gas. Lejos de aumentar, las cifras de conversión han caído en los últimos años. En 1997 se convirtieron 11 mil vehículos, en 1998 la cifra cayó a ocho mil y el año pasado se ubicó en cinco mil. En opinión de Gutiérrez, si se llevara a cabo una política integral por parte del Gobierno, se podrían alcanzar 100 mil vehículos. Tomando en cuenta que se trata en su mayoría de unidades de alto consumo, esto significaría restar entre 15 o 20 por ciento del consumo de gasolina. Al hablar de costos, Gutiérrez indica que la instalación de los equipos de conversión para el sector privado se ubica, dependiendo del tipo de auto, entre 1,2 y 1,7 millones de bolívares. Con el subsidio de Pdvsa, cercano al 80 por ciento, el costo para el transporte público se ubica entre 200 y 400 mil bolívares. Hoy en día existen 150 puntos de venta distribuidos en zonas por las que circula el 80 por ciento del parque automotor. Las áreas de mayor consumo son las regiones central y occidental, mientras que en los Andes y en el Sur la venta es muy baja. Explica Gutiérrez que la incoherencia con el programa ha llegado a tal punto que el Fondo Nacional de Transporte Urbano (Fontur) promueve el consumo de diesel, importando unidades de transporte que operan con este combustible. Por último, agrega que dentro del bajo rendimiento del GNV la falta de información ha jugado un papel importante. "Ha faltado difusión y mentalización entre los posibles usuarios sobre las bondades del programa". |
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