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En el año 2003 el total de usuarios de internet en América Latina superará los 19 millones. Y las compras electrónicas, que este año redondearán 460 millones de dólares, en el 2003 rebasarán los 8 millardos. Indicios que explican por qué el boom de las empresas puntocom en el país ha introducido dos términos hasta ahora inéditos en el léxico criollo: iniciativas multilatinas y panregionales. Pescar en el poblado mar de los internautas latinoamericanos es la contraseña. Y la ubicuidad de la red da para eso y más.
Pero hay un paradójico contraste en ese escenario. Mientras se multiplican como panes las empresas cien por ciento digitales, las corporaciones venezolanas presentes en el "mundo físico" son tímidas para explotar el potencial de internet. En ese plano, los nuevos empresarios apuntan a concentrarse en la creación de negocios puntocom. Los existentes, a tomar cierta pausa frente a la avalancha digital. De acuerdo con un estudio realizado por la oficina de Caracas de Andersen Consulting, 90 por ciento de los presidentes de las grandes corporaciones venezolanas cree que el comercio electrónico tendrá un impacto fundamental en sus negocios en los próximos 24 meses. Sin embargo, 95 por ciento expresó que mantendrá una actitud conservadora de "esperar y ver". También dijeron que el comercio electrónico tiene una prioridad baja en sus respectivas organizaciones, y que sólo adoptarían el cambio en el corto plazo si se ven forzados a ello. Lo curioso es que entre las cinco prioridades de sus compañías, la muestra ubicó metas que podrían acelerarse con el uso del comercio electrónico. Tales prioridades son incrementar ingresos por medio de la ampliación de la base de clientes, optimizar la atención al cliente, reducir costos fijos, reducir costos variables, y aumentar ingresos mediante el repunte de las ventas a los clientes actuales. Mercadear y distribuir productos ocupa el décimo lugar. No obstante, asciende al peldaño número dos si se les pregunta a los empresarios cuáles serán las prioridades de sus compañías en el año 2005. Entre las causas que podrían obligarlos a entrar al universo del comercio electrónico mencionaron la posibilidad de que sean presionados a ello por parte de sus clientes o asociados de negocios, amenazados por la competencia, o atraídos por la posibilidad de incrementar sus ventas al menos 10 por ciento. El estudio de Andersen Consulting revela, no obstante, que 76 por ciento de los empresarios criollos cree estar "muy cerca de completar una estrategia de comercio electrónico". Y a pesar de ello, pocos dijeron sentirse listos para asumir ese cambio. Esta radiografía indica que 14 por ciento de las grandes empresas del país avanza en la creación de una intranet; otro tanto utiliza las herramientas de la red para potenciar la atención al cliente; una porción similar trabaja en la construcción de su sitio web; 13 por ciento ensaya las posibilidades de hacer ventas por internet; otro 13 por ciento usa la red sólo para anunciar promociones y alojar información de mercadeo; 13 por ciento adelanta el desarrollo de sistemas de intercambio digital de datos (EDI); 10 por ciento dijo desarrollar interfases con sistemas existentes; y 9 por ciento motoriza el desarrollo de extranets. En suma, la expectativa de inversión en comercio electrónico de 55 por ciento de las grandes empresas del país para este año es inferior a 500 mil dólares; 28 por ciento cree que invertirá entre 500 mil y un millón de dólares, y sólo 11 por ciento espera invertir entre un millón y 3 millones de dólares. Para que se dé un óptimo desarrollo de los negocios electrónicos en el país es preciso vencer barreras. Entre ellas está el mito de que el comercio electrónico es netamente un asunto tecnológico, amén de la tendencia corporativa (expresiva en 90 por ciento de los encuestados) a esperar un rol proactivo e inmediato por parte del gobierno. De acuerdo con el estudio, los empresarios venezolanos indican que hay otros obstáculos que deben resolverse, como la escasa penetración y cultura de uso de internet, los altos costos de acceso y comunicación, y capacidades logísticas. Y el error más común es que delegan en el departamento de tecnología el desarrollo de proyectos web que debería comandar la gente de mercadeo. La fidelidad cuenta Mientras las empresas existentes son precavidas en su incorporación al ciberespacio, las compañías digitales son agresivas en la concepción de nuevas formas para no perderse en la maraña internet. Y la experiencia de los grandes portales marca pauta. Si algo tienen en común los principales portales es que todos comenzaron como motores de búsqueda, y se erigieron luego en brújulas que ayudan a los internautas a lograr navegaciones más o menos satisfactorias. Hoy son plazas públicas que casi inducen al usuario a no tener que buscar nada más fuera de sus virtuales espacios. Es el sueño dorado de toda empresa: captar y retener al cliente sin que éste desee mirar a sus competidores. Todo buen portal ofrece noticias, salones de conversación, correo electrónico gratis, indicadores financieros, vínculos hacia sitios preferidos de compras electrónicas y más. Y genera fidelidad de marca: mientras el internauta se sienta más a gusto con el look&feel del sitio y los contenidos alojados en él, más se le aferrará. Puede que un usuario compre indistintamente en cualquier tienda web. Pero sólo será habituée de un gran portal. Nada de mezclas.La fidelidad del internauta deriva en el registro de más de 150 millones de contactos por día que promedian los mayores portales. Por ello estos sitios captan más de 60 por ciento del presupuesto publicitario que absorbe internet, y que mundialmente sobrepasa 6 millardos de dólares al año. En el caso venezolano, las experiencias de portales criollos con audiencia cautiva se centró en sitios con marcado toque juvenil, informal y desenfadado, análogo a los programas de radio interactiva tipo 92.9; Hot 94 y 89x. Son los casos de Taima, Chévere y más recientemente Loquesea.com, que hoy invade a América Latina de la mano de los mismos impulsores del caraqueño periódico underground Urbe.La fidelidad es rentable. Ello explica que 92 por ciento de las tiendas web de Estados Unidos desarrollen programas de fidelidad, según datos de IDC. A la par, 75 por ciento implanta recursos de personalización para hechizar a los clientes y asegurar próximas visitas. Incluye el reconocimiento y saludo en pantalla al usuario, envío de emails, y hasta recomendaciones sobre los productos que pueden resultarle de interés de acuerdo con su perfil. No hay nada oculto en el mundo de la red. @ |