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De piratas y contrabandistas

A falta de corsarios, 30 por ciento de la industria textil del Táchira se dedica a la piratería de marcas

La frontera colombo-venezolana es el paraíso de la piratería, siempre vinculada al contrabando, que gana cancha ante la mirada casi cómplice de las autoridades, quienes dicen no poder actuar en la región dada la ausencia de denuncias por las partes afectadas.

La aspiración de los consumidores por lucir prendas de marcas reconocidas, deseo que

no se ve recompensado por la capacidad de consumo, es el principal motor del sofisticado negocio del plagio y la clonación. Hoy, de cada 10 jeans de marcas mundiales que se venden en el país, ocho son piratas. Lo mismo puede aplicarse a la categoría de zapatos deportivos.

En los ejes fronterizos de los estados Táchira y Zulia existen polos de falsificadores que "piratean" prendas de vestir, casetes, videos, perfumes, licores y hasta medicinas. Otros bienes que entran al mercado nacional legalmente importados o a través del contrabando son los electrodomésticos ­también piratas­ fabricados en los países asiáticos, de donde salen con los marcas falsas que prefiera el importador.

Sólo entre las obras discográficas, la piratería resta a la industria y al Estado ingresos por 42 millardos de bolívares al año. Las pérdidas son similares para los productores de software y textiles. Sin embargo, no existe una estadística oficial que mida el impacto del plagio de marcas en la economía nacional. El remarcaje de la mercancía es el gran modus operandi en localidades como Ureña, en el estado Táchira. La evidencia: ofertas en establecimientos o ventas callejeras de estos artículos con precios hasta 50 por ciento por debajo de los originales.

PRODUCTO estuvo en la frontera tachirense para reseñar la magnitud de este problema que implica a varios países, donde se constata la ineficiencia de las aduanas, la desactualización de los sistemas de control y la corrupción que facilitan el delito.

 

Piratería e imagen de marca

"Se está inundando el mercado con productos importados y esto trae consigo el plagio de las marcas más reconocidas, inclusive como una forma de sobrevivencia para las fábricas nacionales", asegura José Rozo, presidente de la Cámara de Comercio de San Antonio y Ureña.

Explica Rozo que en Ureña unas 200 fábricas han elaborado los mejores blue jeans del país, cuya calidad puede competir en buena lid con las marcas internacionales. Pero el dominio de la importación de pantalones piratas y su comercialización a precios muy bajos ­de 6.000 a 8.000 bolívares­ capta el interés de los comerciantes en perjuicio de las denominaciones criollas. Acto seguido, los fabricantes remarcan su manufactura con etiquetas afamadas. "Cumplir esta exigencia es la única forma de no cerrar la empresa", afirma Rozo.

Más allá de las acciones de la Cámara de Comercio, la Guardia Nacional, la Cámara de la Industria de la Confeccióny el Seniat, por lo menos 30 por ciento de la base industrial textil del Táchira está dedicada a la piratería.

 

Colombia: productora y puente

En Cundinamarca, un barrio de Cúcuta, en el Norte de Santander, PRODUCTO constató cómo fábricas legalmente establecidas o completamente improvisadas, manufacturan zapatos deportivos con falsificaciones de marcas como Adidas, Reebok, Puma, Kelme.

Su calidad poco dista de los originales, y se consiguen a precios que van desde 5.000 hasta 15 mil bolívares. La práctica se repite en otros barrios como Atalaya, San Miguel y Carora. Se pueden encontrar blue jeans con etiquetas de Levi's, Lee, Energi a precios al mayor que fluctúan entre 4.000 y 10 mil bolívares, y que luego son vendidos como originales desde 8.000 hasta 22 mil bolívares.

En Colombia la producción pirata avanza en los rubros de casetes, videos, jeans, textiles, medicinas, vitaminas, marroquinería, cristales y sirve de puente para la piratería en otros rubros como son los electrodomésticos y los licores. De acuerdo con la Dirección de Impuestos y Aduanas de ese país, la falsificación de marcas genera pérdidas a la economía colombiana por 1.500 millones de dólares, mientras que los ilícitos de contrabando registran 3.500 millones de dólares en rojo para el fisco. Esta situación no favorece a nadie, explica Luis Felipe Maldonado, de la Asociación Colombiana de Pequeños Industriales del Norte de Santander. "Ni siquiera el trabajador, quien labora por necesidad devengando un sueldo miserable, sin protección social alguna, ya que la empresa no está legalmente establecida".

Colombia también sale perjudicada, allí reciben la denuncia de los importadores, industriales, comerciantes o consumidores a través de Protección al Consumidor, que tiene competencia para abrir averiguaciones y procesos, dice Henry Hernández, jefe de la Oficina de Protección al Consumidor adscrita a la Secretaría de Gobierno del Norte de Santander.

"Ultimamente hubo un escándalo por el plagio de blue jeans marca Lee, carteras y monederos marca Marroquinería, cristal Checo y medicamentos. En este último rubro se detectó la fábrica pirata en el barrio Atalaya, de Cúcuta". Esta mercancía es introducida en Venezuela y otros países como Ecuador, Panamá, Centro y Norteamérica, explica el ingeniero Hernández.

 

¿Hay protección legal?

El "plagio de marcas" en Venezuela está tipificado en el Código Procesal Penal, aunque no así en la Ley de Protección al Consumidor y al Usuario. Asimismo, está tipificado en la Ley de Propiedad Industrial donde se establece para los que fabriquen copias dolosas o fraudulentas, castigo con prisión de uno a 12 meses, pero no podrá ser ejercida dicha acción penal sino a instancias de la parte agraviada.

Al consultar a organismos de la región, Lizbeth Velandia, gerente del Seniat región los Andes, señaló que se realizan operativos de fiscalización en el eje fronterizo, pero como administración tributaria estas acciones se limitan al ámbito fiscal. Sea lícita o ilícita la actividad desde el punto de vista de la propiedad industrial, se toma en cuenta si ha pagado los tributos que determina por ley; en consecuencia, el delito de usurpación de marca no es de su competencia. Por su parte, el general Felipe Rodríguez, jefe de la Guardia Nacional del Táchira, explica que la copia de marca registrada es un delito de acción privada, por lo cual no pueden proceder.

De igual manera, el fiscal superior Angel Alberto Otero estuvo de acuerdo con afirmar que sólo se puede actuar bajo la denuncia de la parte interesada y últimamente sólo se ha tramitado denuncias de los blue jeans de las marcas Lee, producciones discográficas y software. Agregó que para él es inaudito que el Ministerio Público esté realizando operativos, que sólo puede efectuar la Guardia Nacional.

El gerente de aduanas, teniente coronel Jesús Alberto Gómez Mogollón, puntualizó que cuando las importaciones pasan por esta dependencia, se revisa la declaración de aduanas que ampara la mercancía, el pago de aranceles, el certificado de origen y la documentación requerida, sin que esté establecida la legalidad de la marca. Esto, afirma, tampoco es de su incumbencia.

Por su parte, la "piratería de marcas" se determina en el Código de Comercio de Colombia como competencia desleal, explica la doctora Mariana Hernández de Villamizar, abogada de Fenalco, en el Norte de Santander. En lo penal, agrega, está tipificada como "usurpación de marca", es un delito carcelable en la medida de aseguramiento; va a la Fiscalía Local si el monto es pequeño y si es una cantidad mayor pasa a la Seccional. La Oficina de Protección al Consumidor también recibe las denuncias y tiene la obligación de visitar el establecimiento para supervisar y constatar si se está cometiendo un delito.

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