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Carabobo Cartones para exportar | |
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Un market share de 50 por ciento en el mercado de cartones mantiene
vivas las operaciones de Smurfit en Venezuela, en medio de un mercado deprimido En el año 1961 Smurfit Cartón de Venezuela arrancó en el país bajo la denominación Cartones Nacionales en una pequeña planta de corrugados y un molino ubicados en Petare. Hoy la corporación ocupa una importante posición en la producción de pulpa, papel y cartones corrugados para la industria de empaques plegadizos, además del reciclaje de papeles y cartones. Rafael Díaz, presidente de Smurfit en Venezuela, explica que la División de Molinos recibe los reciclados y las fibras vírgenes de la División de Recursos Materiales y los transforma en papel o cartón. De esta división, en San Felipe, se encuentra la planta de papel marrón para cajas de cartón corrugado, del cual tienen 60 por ciento para la venta nacional y 40 por ciento de exportación que va a las islas del Caribe, Estados Unidos y México, que son sus principales clientes. El otro gran molino está en Valencia y produce bajo la marca Cartones Nacionales, cuya planta vende a la industria de empaques plegadizos estuches para medicinas y tubos de pasta de dientes. El otro molino que se mantiene en Petare manufactura laminados especiales para carpetas y tubos para los rollos de papel higiénico; los cuales exportan a Centroamérica. Smurfit también opera en República Dominicana, las islas Santa Lucía y Dominica, y tienen negocios de reciclaje en Puerto Rico. Con respecto a la situación del mercado, Díaz asegura que los corrugados crecieron 10 por ciento con respecto al primer semestre de 1999. En ese renglón tienen una participación de 50 por ciento. No han corrido con similar suerte en el mercado de cartulinas, cuyas ventas están por debajo de los niveles del año pasado, con una participación de 13 por ciento.
Estirada inversión Smurfit tiene 1.200 empleados y ninguna intención de elevar sus
inversiones hasta que "no se aclare el panorama político".
El último gran proyecto de inversión lo ejecutaron en la planta
de San Felipe en 1994. Casi 100 millones de dólares para la división
forestal y gracias a eso "hemos sobrevivido y podemos exportar".
En cuanto a expectativas de ventas, Díaz asegura que son muy malas.
"En volumen de producción quizás cerremos el año
con 10 por ciento de crecimiento, mas no en ventas porque el mercado está
deprimido, quizás nos mantengamos igual que el año pasado".
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