TELCO

Los convidados de piedra

Telefónica de España y AT&T enfrentan limitaciones para su entrada directa a un mercado que celebra su desregulación plena

En el preámbulo de la apertura total del sector de telecomunicaciones en el país, AT&T y Telefónica de España lucen más como convidados de piedra que como algunos de los operadores globales de servicios que intentarán penetrar el lomito del negocio: el nicho de la telefonía básica. Por disposiciones del contrato de privatización de Cantv (40 por ciento de la compañía pertenece desde 1991 al consorcio internacional Venworld, en el cual GTE posee 57,8 por ciento; Telefónica de España, 16 por ciento; La Electricidad de Caracas, 16 por ciento; Grupo Mercantil, 5,2 por ciento, y AT&T International, 5 por ciento) y en atención al esbozo que había, al cierre de esta edición, sobre el reglamento de la apertura, ninguno de los socios de Cantv podrá entrar directamente al mercado venezolano de telecomunicaciones, hasta tanto no transcurran dos años de la nueva apertura. Es decir, tendrán que posponer sus apetencias hasta el 27 de noviembre de 2002.

Ante semejante panorama, tanto Telefónica como AT&T han reforzado su lobby frente a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), a fin de lograr que ocurra alguna modificación en los términos del contrato y la desregulación. No perderse el festín es la consigna.

Como argumentos, las dos operadoras internacionales subrayan que podrían impulsar el desarrollo de las telecomunicaciones a través de inversiones que podrían remontar, en suma, hasta 2 millardos de dólares.

En el caso de Telefónica, la organización española llegó a plantear la posibilidad de salir de su participación en el capital accionario de Cantv, y liberarse para poder entrar de manera directa a la competencia como un operador más de telefonía básica. La idea de Telefónica apuntaba a adquirir la mayoría del consorcio Veninfotel. Esta firma está lista para la apertura, y proveerá servicios múltiples, incluyendo telefonía básica, mediante su red de fibra óptica. Su atractivo máximo está en su potencial de penetración: 500 mil hogares. Nada menos. Los cálculos de Veninfotel sentencian que la empresa se hará de 15 por ciento del mercado de telefonía básica en el primer año de competencia abierta.

El otro dardo de Telefónica apuntaba a erigirse en el gran operador GSM del país. En ese sentido, el blanco era la adquisición de la mayoría accionaria de Digitel, bajo la perspectiva de replicar la experiencia con Infonet y Elca, de manera de garantizar la cobertura nacional. Tampoco fue posible, y ya Telecom Italia Mobile (TIM, filial de Italia Telecom), tomó la delantera.

Con ese panorama tan poco favorable para el consorcio español, el intento en los últimos dos meses fue tratar de incrementar su participación accionaria en Cantv. No obstante, la tarea tampoco fue sencilla. Del total de acciones de Cantv que se cotizan en la Bolsa, sólo 6 por ciento se transa en el mercado local. El resto se mueve en las bolsas de valores internacionales. Y de la disponibilidad de ADR (recibos americanos de depósitos de acciones) que exhibía el mercado, GTE concentró la mayor tajada. No solo adquirió otro 6 por ciento de las acciones durante la oferta pública de 1996 (cuando el Estado venezolano llevó sus acciones a la bolsa para mantener sólo una participación de 5,2 por ciento, y 41,8 por ciento del capital de Cantv pasó a ser controlado por los nuevos inversionistas), sino que realizó compras posteriores, principalmente a través de un programa de recompra impulsado a inicios del 2000.

En suma, Telefónica está de manos atadas. Igualmente AT&T. Y por los vientos que soplan, quedarán mirando los toros desde la barrera, en medio del aluvión de la apertura.

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