ZULIA

Próspero terreno

Remedios empresariales

Ya se había anunciado. El grupo Fin de Siglo desembocará todas sus inversiones en el crecimiento de las tiendas de modalidad stop & go, dedicadas a comercializar artículos de consumo masivo y medicamentos.

La organización de capital local no se queda con la expansión realizada en Maracaibo y la Costa Oriental del Lago. Después de instalar las respectivas farmacias dentro de los espacios de las tiendas Fin de Siglo, formar parte de las ventas de Supermercados Victoria al otro lado del puente, Farmasiglo se va a Caracas.

La cadena de tiendas de conveniencia explotará su imagen bajo el esquema de franquicias de stop & go, ante las ya conocidas del centro, como es el caso de Farmatodo y Farmaahorro. "Hay que abrir una serie de este tipo de tiendas y luego lanzar el producto en franquicia, porque ese es el sistema de negocios que representa una mejor vía para crecer", explicó Juan Carlos Abudei, presidente de Farmasiglo.

Desde el pasado mes de noviembre la firma entró definitivamente al ruedo de la competencia central en materia de farmacias y tiendas de conveniencia, en las que se le ofrece variedad de productos al consumidor en un solo sitio. El sitio estratégico para su despliegue comercial fue el Centro Comercial El Recreo.

Las exigencias del mercado serán más altas, tomando en cuenta que el consumo de medicinas en la capital de Venezuela es 2,5 por ciento más alto que el de Maracaibo. "En un lapso de tres años aspiramos a poseer 20 farmacias en Caracas".

Franquicias locales pujan con las transnacionales para garantizarse una buena porción del mercado

En los centros comerciales de Maracaibo no faltan las grandes franquicias que se han dedicado a poblar todos los mercados del país. Pero así como estas poderosas entran y se adueñan de su público, existen empresas emergentes que, desde ya, parecen tener seguro su futuro como líderes en un segmento específico de los consumidores.

La capital zuliana ha dado sus sorpresas en este aspecto. No es raro tropezarse con una extensa cadena comercializadora de pastelitos, empanadas y mandocas, con todos los rigores que la excelencia de la imagen amerita, o tal vez con bohíos o prototipos de bohíos en los que se venden arepas rellenas con carne asada en plenos malls. Menos extraño es observar cómo franquicias internacionales se han dado a la tarea de experimentar primero en el mercado zuliano, antes de tocar otras puertas, sabiendo que, por lo general, sucede lo contrario.

Negocios locales están a la caza de expansiones en todo el territorio, pero la realidad de todo ello estará enfocada en qué tanta revolución comercial causen estas empresas en el ámbito regional. Las inversiones y el capital para el crecimiento parecen estar tan solo a la espera del comportamiento del mercado, mientras se posiciona una marca, un producto y logra establecerse una base perfecta para atacar otros nichos.

El del Centro Comercial Lago Mall es un caso especial. Cualquier cantidad de franquicias se han instalado en su feria de comida, a sabiendas de que siempre existe una que mantiene récords en registro de transacciones. Pero la rentabilidad de los combos se traslada también a otros escenarios que comienzan a ganar adeptos, tras la imposición de estrategias corporativas y el resbalón común que puede poseer parte de la competencia.

Kelly’s Cajun Grill es uno de esos nombres que resuenan entre tantas registradoras del centro comercial. La firma se instaló en 1999 en el mall, y para ese entonces se convirtió en el primer restaurante de la corporación estadounidense en Venezuela. Socios regionales se lanzaron a la aventura, y actualmente la marca participa en Valencia y Caracas.

Bajo el respaldo de la corporación Alimentos SPM, que es la franquicia máster en el país, el empresario Claudio Marrone y su socio Antonio Storno decidieron echar aún más raíces y provocar ruido con la especialidad de su pollo bourbon, pero esta vez en el centro del país.

Este negocio, que tiene 20 años en Estados Unidos y apenas tocó Venezuela el pasado año, requiere de una inversión por franquiciado de 300 mil dólares, aproximadamente, dependiendo del metraje del local que vaya a ser empleado. "Con esa cantidad, el franquiciante entrega el restaurante llave en mano, como se le denomina a un negocio cuando está completamente listo para ser explotado".

Kelly’s Cajun Grill posee 300 tiendas en todo el mundo y su servicio se fundamenta en la venta de diversas comidas principales, entre estas pescado negro y camarones estofados, y las cuales se pueden crear añadiéndole el contorno preferido del comensal.

Hasta los momentos los empresarios han llevado a cabo la estrategia del sampling para que los clientes puedan degustar de los productos, sin la obligación de que compren en el restaurante. De esa manera le damos la opción de que escoja.

Marrone comentó que fue instalado un local en el mall del suroeste de la ciudad (Galerías), pero los resultados fueron infructuosos. "El éxito también dependerá de la ubicación. El resto responde a la calidad y la atención que brinda la marca", explicó el franquiciado.

Para Marrones es importante que sea bien escogido el centro comercial donde estará ubicada la franquicia, puesto que se trata de un negocio que se desarrolla esencialmente en ese tipo de infraestructuras. De hecho, 98 por ciento de los restaurantes que posee la firma se halla en centros comerciales del mundo entero.

Respondiendo a ello, en Valencia Cajun tiene su lugar en el Sambil, mientras que en Caracas en el CCCT. Para el 2001 la marca desprenderá mayor publicidad, que por lo general representa 10 o 5 por ciento del average de facturación de cada restaurante que anualmente podría alcanzar 500 millones de bolívares.

El sabor criollo también tiene las de ganar en un mercado como Maracaibo. Un joven emprendedor zuliano le dio forma real a un proyecto de vender arepas asadas, saliéndose del concepto tradicional con el que se venía trabajando en las calles de la ciudad. Arnaldo Serio se puso los patines de la inversión y hoy, con Arepas Santa Bárbara, promete representar a lo que podría ser una interesante franquicia venezolana.

Serio posee tres restaurantes en Maracaibo, todos diseñados con un fundamento de imagen donde predomina el escenario llanero y donde el único sabor lo ponen las arepas rellenas con carne de parrilla. Los números son más exactos en este sentido: la inversión para la colocación de un restaurante oscila entre 40 y 50 millones de bolívares; los gastos únicamente en compra de la carne pueden rozar 8 millones de bolívares mensuales, debido a que el consumo diario es de 100 kilos.

Santa Bárbara comenzó en una calle popular de Maracaibo. Hoy tiene sucursales en Lago Mall y Galerías. Serio pretende consolidar el mercado local y atraer mayor volumen de público para posteriormente decidirse a entrar al mundo de las franquicias. En Maracaibo, aunque virgen, el terreno parece ser muy próspero.

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