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| Ganar con la fama de otro
Con la fama a cuestas Regalías que oscilan entre 8 y 15 por ciento constituyen el tributo de un licenciatario al dueño de una marca prestigiosa
Más tarde, cuando Los Pitufos, Alf y el Grupo Menudo, hicieron su aparición en escena, se repitió la experiencia del éxito, aunque estos tres booms, como explica Roberto Ravinovich, actual gerente general de la compañía, duraron poco debido a una serie de problemas que surgieron en el camino y terminaron por perjudicar la relación que mantenía la audiencia con sus cotizados ídolos. La "nueva era" de la Corporación Capi, en opinión de Ravinovich, comenzó en 1983 cuando Mattel decidió licenciar a su famosa muñeca Barbie, cuya explotación había estado hasta ese año en manos de Rotoplast. "Gracias al impulso que obtuvimos con esta marca, nos animamos a buscar otras. Fue así como en 1997 obtuvimos de Disney las licencias de productos vinculados con las películas: Dinosaurio, Tarzán, Mulán, Hércules y, para este año, Atlantis. La imagen de Winnie The Pooh la asumimos en 1998. Coca-Cola también pasó a formar parte de nuestro portafolio ese mismo año, y en 1999 hicimos lo propio con la NBA, detalló Ravinovich. En la actualidad, Corporación Capi mantiene tres categorías de negocio: artículos para papelería, accesorios escolares y bolsos. Hay que decir que además de las marcas mencionadas, Corporación Capi comercializa insumos con su propio nombre y con la marca Esfer, que incluye productos de polipropileno para organizar documentos. Esta empresa elabora, además, productos para clientes especiales como: Avon Cosmetics de Venezuela, Makro, Mavesa, Pepsi-Cola, Nestlé, Pdvsa, Cenamec, Farma, Stanhome, Nature's Sunshine Productos, Intevep. Pese a su versatilidad, sin embargo, 60 por ciento de los ingresos generados por Corporación Capi devienen del manejo de licencias. "Tener estas licencias ha sido de vital importancia para nuestra compañía. Por un lado se nos han abierto las puertas para acceder al mercado nacional. El hecho de ir con la marca Barbie o Disney hace que la reacción de los puntos de venta sea diferente. Por otra parte, hemos logrado distinguirnos del resto de las empresas (a través de precios, distribución y calidad), ofreciendo un producto exclusivo para el cual no hay competencia. Esto nos da la ventaja, tanto a nosotros como a nuestros clientes, de trabajar con márgenes de ganancia mucho más atractivos", admitió Ravinovich. "Salimos con el producto a la calle en enero del 2000. En la campaña de lanzamiento utilizamos la imagen de Andrea Laguna, la protagonista de la novela Gotita de amor. Las cuñas transmitidas por Venevisión durante 15 días consecutivos (a un ritmo de seis spots diarios y una inversión de 50 millones de bolívares) tuvieron un impacto tan grande que Mattel logró duplicar sus ventas en el resto de los productos Barbie que comercializa en Venezuela", confesó Amsel. Entre agosto y septiembre del 2000 las ventas bajaron sorpresivamente 50 por ciento. "La piratería se puso a millón y esto nos quitó una buena porción del mercado que habíamos logrado. Mattel supo de la situación y por primera vez en su trayectoria comercial apoyó una campaña en contra de la falsificación de blue jeans. Se hicieron tres operativos: en Ureña, Caracas (mercado del Cementerio) y en Valencia. Con esto logramos estabilizar la situación", relató Amsel. Para diciembre se colocaron en el mercado unas 7.000 mil piezas de blue jeans (pantalones, bragas, faldas, chaquetas y chalecos) con el rostro de Barbie. Aunque Amsel admite que debe retribuirle a Mattel 11 por ciento sobre las ventas netas, apunta que "sin la falsificación este sería un negocio maravilloso". Experiencia repetida En lo que concierne a esta última rama de productos, la empresaria admite colocar 10 mil unidades anuales en el mercado nacional. "Ser licenciataria de una marca como Barbie implica necesariamente mantener un estándar de calidad. Trabajo con telas 50 por ciento algodón y 50 por ciento poliéster, con 140 hilos y estampado en cilindro. Esto te asegura una mayor durabilidad en los tejidos y una mejor nitidez del estampado", especificó Amsel. Para dejar constancia de la fe que tiene en el negocio de las licencias, Amsel añade que acaba de adquirir el permiso para estampar en sus jeans la imagen de Hello Kitti y la de todos sus amigos. En este caso, el porcentaje a cancelar a Sanrio por las ventas es 10 por ciento. Condiciones para licenciar En torno a este aspecto, Luis Casas, director de Disney Venezuela, refirió que "las fábricas que manufacturan productos licenciados en Venezuela deben cumplir con un código de conducta que fundamentalmente se resume en un compromiso por respetar las leyes en cuanto se refiere a temas laborales, ambientales y de seguridad". |
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Unidad de Nuevos Medios del Grupo Editorial PRODUCTO y la redacción de la revista PRODUCTO.
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