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Reality show ¿Rating Definitivo?
El último grito del rating
Hoy, con las nuevas leyes que se están instaurando relativas al derecho de autor y a la especialización sobre todo en la parte tecnológica de estos programas, sucede que cuando un canal esté interesado en transmitir un programa similiar al de otro país, no sólo debe sentarse y calcarlo al aire, sino que tienen que producirlo con las normas de calidad, profesionalismo y técnica que usan en el formato original. Por ejemplo, el Juego de la Oca de TVEspaña se practicaba inicialmente en un castillo desde Italia. Es un formato que no se lo copió el canal, sino que le compró los derechos a la casa productora. No cabe duda que en los últimos años programas como Who wants to be a millionaire?, Survivor o El bus se han puesto de moda y han alcanzado la gloria en el mercado estadounidense, gracias al contenido tan atractivo que tienen, y que los canales aprovechan a tal extremo que cuando se ven en la necesidad de incrementar su rating, lo pasan dos y hasta tres veces por semana en vez de una. Un caso que vale la pena citar es la versión de ¿Quien quiere ser millonario? Para hacerla más atractiva, los productores del proyecto lo volvieron Who wants to be a megamillionaire?, porque pusieron un pote acumulativo y quien gane ya no se llevará el millón de dólares, sino un millón 750 mil dólares, cifra que por cierto se incrementa cada semana. Pero al lado de programas como este han surgido otros de diversos estilos y más complicados. Venevisión va a lanzar la versión latina de Survivor, que se llamará Expedición Robinson, donde los participantes deberán completar durísimas pruebas de sobrevivencia en una isla desierta. En contraste con la estructura de este programa y como una respuesta al excepcional éxito de Survivor, está Tempation island, que ha escandalizado a la audiencia norteamericana. Es un nuevo show de televisión real que envía a cuatro parejas de enamorados a una playa del Caribe y los inducen a la traición con varias modelos enviadas a la isla con ese propósito. Pero el último grito de programas de este tipo fue el que lanzó la cadena ABC hace dos semanas atrás y que tiene por nombre The mole. Ahora bien, me atrevería a decir que el límite de quienes hacen los programas radica en la creatividad. Hay una cosa interesante, y es que estos formatos no los hacen los networks. Son más bien producciones independientes que le venden el proyecto a los canales. Por cierto, en enero pasado se celebró en la ciudad de Las Vegas una convención en la que se dieron cita los medios audiovisuales más importantes del mundo para mostrar los nuevos programas que hay en materia de TV. Ahí tuvieron el chance de tener la primera opción de comprar. Ya que entramos en materia, es conveniente explicar que para adquirir los derechos de un determinado formato, el cliente (en este caso el canal de TV) se debe dirigir directamente a los productores del programa. Lo que sí desconozco es cuánto es el monto inicial para adquirir una franquicia de TV, pero puede asegurarse que son elevados hasta los capítulos. Hay que recordar que una misma película que en Estados Unidos cuesta hacerla 15 millones de dólares, en Guatemala el monto puede ascender apenas 500 dólares. A la hora de vender un formato por franquicia, las casas productoras suelen ser muy exigentes, sobre todo en cuestiones de estructura, las cuales deben ser una réplica del programa original. Se han institucionalizado, en este sentido, hasta manuales de normas y procedimientos. El programa que hace Eladio Lares en RCTV, por ejemplo, es exactamente igual al Who wants to be a millionaire? de Estados Unidos: desde música, el set, las tomas de las cámaras, la forma en cómo se seleccionan a los participantes, hasta los premios. Mientras nos preparamos para ver los famosos reality shows, me queda pensar que el próximo paso será ir hacia una televisión segmentada, tal y como pasa en Estados Unidos, donde la audiencia, si gusta, tiene un canal que transmite las 24 horas bien sea deportes, noticias o películas. De hecho, parte del éxito que ha tenido Globovisión radica justamente en ese concepto, que se corresponde con el hecho de que una buena parte de los televidentes quieren disponer de la posibilidad de ver informaciones todo el día. Definitivamente, programas como Expedición Robinson tendrán cabida en Venezuela mientras no caigan en la morbosidad y el ocio. Director general de Globovisión. |
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Unidad de Nuevos Medios del Grupo Editorial PRODUCTO y la redacción de la revista PRODUCTO.
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