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| Crudos para la V República
La política oficial promete la evaluación de las inversiones de Pdvsa en el exterior con el objetivo de precisar su rentabilidad, costo de oportunidad y seguridad de mercado
Por otra parte, las megafusiones de las grandes corporaciones energéticas conllevan fuertes reducciones en sus costos operativos, aumentando simultáneamente su competitividad e influencia en el mercado. En el entorno energético mundial se consolidan importantes competidores con significativa capacidad tecnológica y financiera, y mejor calidad de crudos que imponen grandes retos para el país. En este escenario, la política económica adoptada por el gobierno destaca como objetivos específicos la explotación racional de los recursos y la búsqueda de la diversificación de las fuentes; la garantía de tarifas estables de los servicios energéticos que permitan el desarrollo de proyectos en el área de gas natural, carbón mineral y crudo extrapesado de la Faja del Orinoco. De igual modo se reafirma la intención de mantener la propiedad estatal sobre Petróleos de Venezuela y Electrificación del Caroní. Partiendo de que se ha cometido errores en el análisis y proyección, la política oficial promete la evaluación de las inversiones de Pdvsa en el exterior con el objetivo de precisar su rentabilidad, costo de oportunidad y seguridad de mercado. Respecto a la gestión de la empresa petrolera estatal, se parte de la misma premisa para anunciar el diseño de políticas, métodos y procedimientos que permitan el control y auditoría de Pdvsa, respetando el desempeño técnico y el orden meritocrático, pero restableciéndolo donde éste haya sido violado. Los lineamientos de la política energética promueven también el fortalecimiento de la inversión privada nacional en petróleo, complementándola con la inversión privada extranjera en el negocio del gas natural, petroquímica, orimulsión, carbón y mejoramiento de crudos pesados. Esta situación plantea serios desafíos para la requerida estabilidad del negocio petrolero, el cual debe funcionar de acuerdo con las viejas pero inmodificables leyes de la oferta y la demanda. En el mundo, fuera de la Opep hay solo tres grandes productores de petróleo con volúmenes superiores a 6 millones de barriles diarios: Estados Unidos, Rusia y Mar del Norte. México, cuya producción es de unos 3,5 millones de barriles diarios, tiene una capacidad de exportación que disminuye en la medida en que aumenta su demanda interna debido al fortalecimiento de su economía. La demanda mundial de petróleo viene experimentando un sostenido crecimiento, en aparente armonía con lo que sucede con las economías de los países industrializados, en especial la de Estados Unidos, que durante casi toda la década de los años 90 mantuvo una tasa de crecimiento superior a 5 por ciento interanual. Se estima que este año la demanda petrolera alcance un promedio de 77 millones de barriles diarios, de los cuales la Opep aportaría alrededor de 40 por ciento de ese volumen, a pesar de los cortes de producción que por razones de estrategia de precios se ha visto obligada a decidir esta organización. Lo ideal es que pudiera mantenerse el equilibrio del mercado mediante un sostenido paralelismo entre la oferta y la demanda, tomando en cuenta que cada uno de los países que son grandes consumidores, poseen fuertes inventarios que le permiten mantener un nivel de seguridad ante situaciones imprevistas, bien por parálisis parcial o total de suministros provenientes de países de la Opep, o bien por otras causas que influyan en la alteración del flujo de la oferta para alimentar la demanda. La política de comercialización mantenida por Venezuela tiene dos variantes perfectamente definidas: la primera es la de servir el mercado tradicional a través del sistema de contratos de suministro con ajustes periódicos de precios según la situación del mercado. Y en segundo lugar está el volumen de petróleo que Venezuela vende a un grupo de países centroamericanos y del Caribe bajo condiciones de excepción. Allí ocupa el primer lugar el llamado Acuerdo de San José, que desde 1980 se mantiene junto a México para la entrega, a partes iguales, de 160 mil barriles diarios de crudo liviano a 11 países centroamericanos y del Caribe. En segundo lugar están los 80 mil barriles diarios que, de acuerdo con el Convenio energético firmado en Caracas a mediados de 2000, se entrega prácticamente a los mismos países centroamericanos y del Caribe, con la excepción de Cuba, a la cual, por convenio específico, se le suministran 53 mil barriles diarios de crudo. Todo ello representa un volumen total de 213 mil barriles diarios de petróleo que Venezuela entrega a los citados países en condiciones especiales. Condición que solo garantiza la obtención de 80 por ciento del precio de mercado pagado en dólares, en tanto que otro 20 por ciento es, por lo general, otorgado a crédito con plazos de cuatro o más años y tasa de interés que, en el caso de Cuba es de 2 por ciento. Sin embargo, el desafío mayor para el petróleo venezolano puede estar en la actitud -y la estrategia- que el gobierno del nuevo presidente de Estados Unidos, George W. Bush, desarrolle a partir de ahora. Obviamente, Estados Unidos necesita mantener abierta la puerta de entrada del petróleo venezolano, sobre todo en esta etapa de una evidente potencialidad conflictiva en Medio Oriente. También por factores geopolíticos y geoeconómicos, pese a la relativa tirantez que se observa en el tratamiento que el Presidente venezolano da a importantes aspectos de la política y las relaciones con Estados Unidos. Venezuela posee fuertes inversiones petroleras en Estados Unidos, inversiones que, según evaluaciones de expertos y aplicando precios de mercado, estarían en las proximidades de los 7.000 millones de dólares, bastante más de lo que Estados Unidos tiene, en esa misma área, dentro de Venezuela. Las instalaciones industriales y de mercadeo que Citgo posee en territorio de Estados Unidos, significa que Pdvsa debe enviarle un volumen de petróleo directamente, cercano a los 600 mil barriles diarios; volumen que forma parte del total que se exporta hacia ése, que es el más importante mercado para las exportaciones de crudo y productos refinados enviados desde Venezuela. Las exportaciones globales de petróleo venezolano, que en 2000 alcanzaron un nivel de 3 millones de barriles diarios, serán este año 2001 inferiores en volumen debido a que ya se produjo una reducción de 174 mil barriles diarios en la producción a partir del primero de febrero. En la reunión extraordinaria de la Opep del 16 de marzo se decidió la nueva reducción de 1 millón de barriles diarios. A Venezuela corresponde bajar nuevamente su producción en aproximadamente 110 mil barriles diarios. C.R. Chávez |
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Unidad de Nuevos Medios del Grupo Editorial PRODUCTO y la redacción de la revista PRODUCTO.
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