ABRIL, 2001
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MEDIOS
Una línea, tal cual, de vida

Con ojo crítico, ponderado y objetivo que se manifiesta "claro y raspao" como reza su eslogan, Tal Cual llega a su primer aniversario con la perspectiva de ser empresa rentable

Ni de oposición ni gobiernero. El 3 de abril el vespertino Tal Cual cumplió un año y su director, Teodoro Petkoff, expresa sus preocupaciones periodísticas y ciudadanas en un momento nacional que, sospecha, es la revolución de las oportunidades perdidas:

-¿Ha mutado la línea política de Tal Cual?
-Este periódico nunca se planteó una posición política predeterminada. No nació para ser de oposición o de gobierno sino para ejercer una voluntad crítica pero ecuánime. Significa no dejar pasar lo que consideramos mal hecho, injusto, atropello o arbitrariedad, ni lo que a nuestro juicio merece una consideración positiva. Eso no ha cambiado a lo largo de este año.

-El mismo concepto de El Mundo cuando usted lo dirigió...
-Exactamente. Sin actitud apriorística. Es lo que ha contribuido a darle respetabilidad y credibilidad al medio. Un lector de Tal Cual puede encontrar posturas muy críticas respecto al gobierno, o reseñas elogiosas frente a algunos de sus actos. Si tenemos suficiente imparcialidad para reconocer lo que está bien hecho, cuando hablamos de lo que está mal, debemos estar actuando también con sinceridad y objetividad. Tal Cual se puede leer porque se le puede creer lo que dice. Si nos equivocamos es involuntariamente, y rectificamos.

-Curioso que Tal Cual no tenga su correspondiente en la sociedad, donde prevalece una postura política apasionadamente a favor del gobierno, y otra histéricamente adversa, sin que sea identificable una posición ponderada...
-Y a mí me acarrea las más cómicas críticas. Si escribo un editorial reconociendo la validez del discurso del ministro Luis Miquilena tratando de llevar una política de apertura y diálogo, me llueven e mails de gente que considera que me vendí, que soy un traidor, o un ingenuo, o que me estoy poniendo light, cuando reconozco el mérito del gobierno de haber convocado la Cumbre Opep y haber desarrollado una política petrolera que considero correcta. Claro, son más las veces en que el periódico es muy crítico, porque el gobierno no da muchas oportunidades para que uno le elogie sus actos. Y entonces una parte importante del mundo chavista me considera enemigo a muerte. Otro sector del chavismo, de los políticamente más lúcidos, hasta aprecian el rol de Tal Cual. Yo no juego al fracaso del gobierno. Cuando señalo errores lo hago desde la perspectiva de quien dice que ese camino no es el que ellos le prometieron al país. Rectifiquen, si es que tienen tiempo. En estos días hemos sido ácidos con las corruptelas del Fondo Unico Social y el Plan Bolívar 2000 -como le decimos acá, Plan Billuyo 2000- y lo hago con el sentimiento de comprobar que no hemos mejorado como país. Los mismos vicios y corruptelas se repiten, y mi deber es decirlo. Critico a mi país porque lo amo, como dijo Séneca.

-En esa crítica ¿no hay señalamientos para esa sociedad que se pretende civil y no logra estructurar una propuesta coherente frente a las demandas de este momento político?
-Ésa es una observación muy válida. El periódico debería estar más alerta ante algunas posturas de la sociedad civil. Veo con disgusto ese cierto histerismo en algunos sectores de eso que llaman la sociedad civil. Una incapacidad para apreciar los actos del gobierno desde la racionalidad y sensatez. Y una paranoia que ve dictaduras, cubanos y guerrilleros por todas partes en las instancias de gobierno. Yo no comparto eso. No creo que esto sea una dictadura, ni que estén cubanizando al país, ni que haya un nexo non sancto con la guerrilla colombiana. Ese tipo de oposición, Chávez la despacha con la mayor facilidad. Políticamente el país está excesivamente polarizado, y necesita un centro. La visión mutua que se tienen los dos polos es muy negativa. De un lado, todo el que no está con "el proceso" es traidor, oligarca, mal venezolano. Y del otro lado, el "proceso" está en manos de los monos, el negraje y demás expresiones despectivas. En esa polarización no hay espacio para la racionalidad.

-Y es asimétrica. Un polo tiene cohesión en torno a un liderazgo carismático y su discurso. El otro está atomizado.
-Del otro lado hay un sentimiento difuso e inorgánico de rechazo al gobierno. Electoralmente, el gobierno tiene en contra 40 por ciento del país. No es poca cosa. Pero ese sentimiento no organizado no tiene canales para expresarse, dado que los partidos políticos colapsaron en Venezuela. Los dos grandes partidos que pudieron ser la oposición están disminuidos y moribundos. Entonces ese sentimiento se expresa a través de actos que revelan impotencia. Hay embriones de partidos políticos, muy pequeños y de poco alcance. Les tomará años estructurar propuestas que el país acepte como válidas.

El medio es negocio
-¿Cómo combina la línea política de Tal Cual con las estrategias comerciales?
-Tal Cual es un negocio pensado como empresa que debe autosostenerse. Hemos logrado una buena facturación publicitaria. La preventa de noviembre fue exitosa, y nos asegura este año un ingreso básico, además de la publicidad puntual. Cada día está mejor. Como anunciantes tenemos varios heavy weights, como bancos, telecomunicaciones, automotrices. Con tres páginas diarias de publicidad debemos ir al punto de equilibrio (entre el segundo semestre de este año y el primero de 2002) Nos hemos mantenido en ese promedio.
-¿Cómo va el tiraje?
-Muy bien. Hemos tenido tres períodos: la novedad del lanzamiento con un alto nivel de circulación; luego, velocidad crucero; y después una baja. Desde octubre-noviembre salimos de la parte baja del chinchorro. El periódico circula en las 23 capitales del país y algunas segundas ciudades.

-¿Cuántos ejemplares circulan?
-Cuando los medios comiencen a certificarse te lo digo. Estamos en ese proceso. Mientras tanto, comparto la postura de los demás editores de mantener el misterio.

-¿Su constitución accionaria es un chiripero?
-Efectivamente. Somos el único medio que no es propiedad de una familia. Pertenece a la compañía La Mosca Analfabeta. Cuando dejamos El Mundo, Juan Carlos Zapata y yo pensamos que la única forma de crear esto era con una compañía anónima, vendiendo sus acciones. Arrancó con un capital de poco más de 1,3 millardos de bolívares, dividido en dos partes iguales. Una es de la Fundación Cultural Hans Neumann y otra de lo que podríamos llamar el grupo Petkoff, conformado por unas cien personas. Entraron porque pensaron que valía la pena apoyar un proyecto como éste, con un punto de vista que el país necesita. Espero poder repartir dividendos.

-Algunos vaticinaron que Tal Cual duraría poco.
-Dijeron que no pasaríamos de las elecciones, y ya estamos cumpliendo un año. Está pensado para que permanezca, con un criterio empresarial.

-¿Qué concepto fundamenta el manejo del humor en la primera plana?
-El periódico, por la personalidad de muchos de los que trabajamos acá, tiene cierto toque irreverente. Para que no sea irrespeto, requiere humor. Algunos de nuestros números más exitosos han sido los más mamadores de gallo. El venezolano es así; combina la seriedad de la vida con una enorme capacidad para el humor. Y eso ayuda a la asimilación de la crítica que se hace.
-¿Por qué los mismos pregoneros distribuyen El Mundo y Tal Cual?
-Esos son los de El Mundo, que recogen también Tal Cual porque es buen negocio. Nuestros pregoneros no tienen intermediarios. La remuneración es muy buena: 50 por ciento del precio de la tapa. Nuestro jefe de distribución, Leopoldo González, ha creado una red de pregoneros con espíritu de cuerpo. Hemos ido desarrollando su vinculación con el periódico. Eso funciona en Caracas. En el interior llegamos a puntos de venta específicos.

-Más allá de lo que respondió a PRODUCTO sobre el caso (ver edición de marzo 2001, p.30), ¿vendería al gobierno la primera plana de Tal Cual como lo hizo con Unibanca?
-No. Como dijo Fidel, el capitalismo no me gusta, pero soy realista. Mas no llegaríamos a tanto realismo. Con Unibanca, todos los diarios también vendieron la primera. Fue una campaña masiva y muy específica. Pero con publicidad del gobierno no lo haríamos, porque chocaría con nuestra postura editorial.

Ciudadano activo
-¿El proceso contra La Razón (ver PRODUCTO 202, El cuarto poder en la V República, pág. 59) los atemoriza?
-Nunca hemos sido objeto de presión. Tampoco ninguno de nuestros anunciantes. Solo al comienzo, cuando gente vinculada a Tobías Carrero llamó a algunos potenciales anunciantes para señalar que no les convenía pautar en Tal Cual. Carrero más papista que el Papa. Pero suponiendo que sí hubiese presión contra el diario, igual seguiríamos. Es una línea de vida. No soy ningún héroe de la libertad de expresión. El episodio de El Mundo no se lo atribuí al gobierno sino a Miquilena. Me producen risa los pronunciamientos de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), sobre todo porque el individuo que la preside fue el censor de la junta militar uruguaya. De esa gente yo digo "no me defiendas, compadre".

-¿Qué quedó de la Agenda Venezuela que usted contribuyó a diseñar en el segundo gobierno del presidente Caldera?
-La Agenda superó los peores desequilibrios macroeconómicos en lo fiscal, monetario, cambiario. Sentó las bases para la lucha contra la inflación, que cayó desde 1997 y no cuando Chávez llegó al gobierno. El camino de reformas de Caldera no tuvo costo político, porque se le habló claro a la gente. Chávez mantuvo las líneas generales de la política macroeconómica que heredó. Algunas de las grandes reformas institucionales que tratamos de adelantar se quedaron a mitad de camino por no tener apoyo parlamentario, sindical, social o político. Pero una que sí se completó -la reforma de la seguridad social- este gobierno la dejó allí. Se embarcaron dos años en un nuevo diseño de seguridad social, que se parece mucho a la que nosotros dejamos. En reforma del Estado, que era otro propósito clave, hoy no parece ser un interés prioritario. En cambio en el discurso actual está presente la idea sobre un salto cualitativo en materia educacional. No sé si tienen claro cómo hacerlo, pero existe la percepción de que es el desafío más importante del país.

-¿Cuáles son sus preocupaciones ciudadanas en este momento político?
-Tener cada vez más la sensación de estar frente a la revolución de las oportunidades perdidas.

Carolina Guerrero

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