Agosto 2001
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Tabaco sin visa

Al margen de la competencia entre las cigarreras por ganar participación de mercado, se desata una guerra por combatir el contrabando. El mercado ilegal llega a 22 por ciento, lo que equivale a la pérdida de más de 150 millardos de bolívares para el sector

La industria tabacalera en Venezuela está siendo víctima del contrabando. Durante el año 2000 el mercado negro bajo dos puntos hasta comercializar 3,4 millardos de cigarrillos -170 millones de cajetillas-, lo que significa 22 por ciento de todo lo que se vende en el país. En las calles de Caracas, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto y San Cristóbal, se encuentran las más diversas marcas de cajetillas ilegales lo que refleja la crisis de las aduanas nacionales y, al mismo tiempo, la pérdida del poder adquisitivo del venezolano, que opta por estos productos hasta 50 por ciento más baratos que los formales.

Cerca de 16 marcas (Casino, Laredo, Corcel, Belfort, Premier, Doral, Boston, Oscar, Mara y en especial Rumba y Universal) provenientes de Colombia, Ecuador, Perú y las islas del Caribe, se expenden libremente en el país a precios que varían entre 300 y 500 bolívares. Para acentuar el problema, sin ningún control sanitario o de calidad. Mientras, los cigarrillos venezolanos como Marlboro, Belmont, Astor y Consul tienen un precio por cajetilla entre 850 y 1.000 bolívares. Una competencia a todas luces desleal. Hoy, 1 de cada 5 cigarrillos es ilegal. La dimensión del problema llega al extremo de que hasta la fecha, las marcas Universal y Rumba ya acaparan entre ambas 15 por ciento del mercado de cigarrillos ilícitos.

Datos de las compañías del sector indican que 19 mil 378 cajetillas entran de manera ilícita al país por hora, lo que equivale a la pérdida de más de 150 millardos de bolívares al año para distintos sectores nacionales.

Armando Sobalvarro, presidente de Tabacalera Nacional, puntualizó que la manifestación más notable, en vista de la magnitud del problema, es el esfuerzo que en conjunto con Cigarrera Bigott hacen para estar atentos ante cualquier movimiento que pudiera desembocar en el lavado de activos y corrupción. Agregó que el contrabando los ha obligado a tener altos niveles de inventario de tabaco, que ha llegado a superar la cifra de 5 millones de dólares al año.

Batalla campante

Christian Beyer, presidente de Cigarrera Bigott, en compañía de Otoniel Piccardo, director de Relaciones Corporativas, explicaron que existen 4 clases de cigarrillos que se venden ilegalmente: "los regresados", que son aquellos que la industria nacional manufactura en el país y exporta legalmente a Colombia; una vez allá son adquiridos por grupos no identificados que los traen de nuevo a Venezuela por los caminos verdes. Tal situación ocurre porque en el país vecino el precio de los cigarrillos es menor debido a que también es menor la carga impositiva, que llega solamente a 39 por ciento. La diferencia frente a 53,4 por ciento de impuesto directo que se cancela en Venezuela es la fuente del negocio a la sombra.

La segunda modalidad de ilícito tiene que ver con la venta en las zonas francas y puertos libres nacionales. En esos lugares, pequeños grupos adquieren a menor precio los bultos de cigarrillos y los distribuyen al resto del territorio nacional. La tercera variante pertenece a los "falsificados", es decir, copias idénticas a las marcas originales cuyos empaques imitan el diseño venezolano. Los "forjados" son el último tipo de contrabando, aunque el menos frecuente. Se trata de cajetillas legales que son reutilizadas y recargadas con cigarrillos ilegales en su interior para ser vendidas como marca nacional. Piccardo comenta que resulta significativo en este negocio ilegal, el trueque como forma de pago en la frontera colombiana y la utilización de la etnia indígena wayúu como escudo protector de las mafias poderosas.

Caminos diversos

La ruta de distribución depende del origen de la mercancía. Desde Colombia, entra por las fronteras terrestre, marítima y aérea. Los cigarrillos peruanos generalmente vienen desde las Antillas Neerlandesas, a donde se exportan legalmente por pedido de empresas supuestamente asentadas en Aruba o Curazao. Salvando los pocos kilómetros que separan nuestras costas de las antillas, esa mercancía ingresa al país, generalmente en embarcaciones de poco calado que tocan tierra en las costas de Aragua, Carabobo y Falcón.

Una ruta de distribución de la mercancía ilegal proveniente de Colombia comienza en Maicao, donde un camión F-150 la traslada a Maracaibo para concentrarse en los mercados de Las Pulgas y Las Playitas. De ahí, parte al resto del país en vehículos más pequeños. La otra vía es por Cúcuta, pasando por la localidad tachirense de Ureña. En el resto del país, los centros de acopio más importantes de contrabando son el terminal de pasajeros de Maracay y el mercado libre de Barquisimeto, desde donde un ejército de minoristas distribuye los cigarrillos.

Otoniel Piccardo relata que para el ingreso de mercancía ilegal por vía marítima, los bultos de cigarrillos son recubiertos con envoltura plástica. Pequeñas embarcaciones los lanzan al mar a pocos kilómetros de la costa. "Los bultos de contrabando flotan en el mar gracias a una cámara de aire", describe. "Luego, -explica Piccardo- ágiles nadadores van juntando las cajas con teipe industrial, mientras un par de niños al otro lado y con un anzuelo los van halando hasta tierra firme. El lanchón que se va, ni siquiera toca las costas venezolanas.

La entrada de contrabando en grandes volúmenes a través de Puerto Cabello y La Guaira, que fue calificada por el general Gerardo Di trolio, director de Resguardo Nacional de la Guardia Nacional como "alarmante a principios del año 2000", ha disminuido, si se toman como referencia las cifras de la Guardia Nacional. El año pasado este organismo de seguridad incautó manufacturas de tabaco equivalentes a 3, 1 millardos de bolívares, (alrededor de 21 mil 798 bultos de cigarrillos) mientras que el primer semestre de este año la cifra disminuyó a 0,33 millardos. A criterio del oficial, "las acciones de control y resguardo de las aduanas y las fronteras han hecho que disminuyan los intentos de ingresar mercancía al país".

Según cuenta Piccardo, el año pasado se decomisó un embarque de cigarrillos marca Reyes (proveniente de España). Las cajetillas tenían impresa la bandera venezolana y las palabras "Hugo de los" impresa sobre "Reyes". Quisieron aprovechar la notoriedad del nombre Hugo de los Reyes, el mismo del padre del Presidente de la República. Ese embarque no ingresó al país porque los 6 containers se destruyeron.

El presidente de Bigott calcula que son más de 3.000 containers de 40 pies los que entran de contrabando al país, lo que se traduce en 10 containers diarios. "Un transporte de este estilo que traslade cigarrillos puede costar entre 120 mil y 150 mil dólares, un capital importante que puede perder un contrabandista a la hora de confiscársele la mercancía".

Dependiendo del tamaño del cigarrillo, los bultos varían. Cuando se trata de unidades de 70 mm, hay 12 cajetillas por cartón y 40 cartones por bulto. Si el precio es de 950 por cajetilla, el valor del bulto podría estar en casi 500 mil bolívares.

Las zonas más afectadas por el contrabando están en el centro de Venezuela, básicamente en los estados Carabobo, Aragua, Lara y Guárico donde alcanza 45 por ciento, seguido muy de cerca por el occidente con 38 por ciento, mientras que en la Gran Caracas el problema llega a 19 por ciento y en oriente a 10 por ciento.


Más por menos

Como primer paso para contrarrestar el flagelo, en abril del año pasado se constituyó el Comité Anticontrabando de Cigarrillos, conformado por representantes de los ministerios de Finanzas y Producción y Comercio, Guardia Nacional, Seniat, Conindustria, Consecomercio, Tabacalera Nacional y Bigott. Para ese entonces, fueron retenidos 218 millones de cigarrillos de contrabando, equivalentes a 6,4 por ciento de los que entraron ilegalmente. Fini de Otero, directora de Asuntos Corporativos de C.A. Tabacalera Nacional, y también representante de la comisión, explicó que previamente a los hechos se estudió la manera de concienciar y sensibilizar a la población a través de la distribución de volantes informativos, además de buscar mecanismos más ágiles para decomisar y destruir la mercancía ilegal. Por otro lado, se visitaron los principales comandos regionales de la GN con la finalidad de dictar cursos y adiestrarlos en la materia. La Operación Escorpión fue pieza fundamental de la campaña, cuyo propósito era colocar 5.000 afiches en los puntos de venta donde se expendían los cigarrillos ilegales. Hay quienes consideran sensato para enfrentar el problema, a decir de las experiencias de otros países de la Comunidad Andina, reducir el impuesto a su mínima expresión, es decir, a 39 por ciento. Así lo hizo Colombia, que de tener un mercado donde 50 por ciento era de contrabando, ahora hay menos de 15 por ciento. El problema radica en que el gobierno no está muy inclinado a poner en práctica la medida, sobre todo si se trata de perder dinero. "Es el típico juego de la gallina y el huevo: si se sube el impuesto a niveles excesivos se crea una brecha entre la mercancía legal y la ilegal. Si en cambio, se reduce ese impuesto se desincentiva el contrabando porque al final del día menos gente se inclina por el contrabando", puntualiza Piccardo.


Diferente

El proyecto de Ley de Salud que espera aprobación legislativa contempla restricciones adicionales a la presentación de las marcas fabricadas de Venezuela, que a juicio del presidente de Catana, Armando Sobalvarro, "lejos de lograr una reducción del consumo, van a provocar que la gente pase de las marcas legales a las ilegales". La más directa es la que obliga a que la cuarta parte de la cara frontal y la totalidad de uno de los laterales de la cajetilla deberá contener la advertencia "se ha determinado que el fumar cigarrillos es nocivo para la salud y causa adicción", además de especificar que contiene nicotina, alquitrán y monóxido de carbono.

Hasta ahora, algunas de las cajetillas que ingresan al país de contrabando, incluyen la frase que la actual normativa legal dispone: "Se ha determinado que el fumar cigarrillos es nocivo para la salud. Ley de Impuesto sobre Cigarrillos".

En otros países la frase es distinta, por lo que éste es uno de los elementos diferenciadores entre la mercancía legal y la ilegal. No obstante, los traficantes ya imprimen empaques con la frase exacta, por que lo hay que recurrir a observar el color de la cinta que abre el celofán, por ejemplo, para notar la diferencia.

"Hasta ahora una de las principales diferencias que tenemos con el producto ilícito, además del pago de impuesto, es que podemos publicitar nuestras marcas. Con esta imposición, nos veríamos en la obligación de reducir nuestra inversión de la ley de Salud", enfatiza Piccardo.

Para este año, Bigott estipuló un presupuesto de 21 millones de dólares en publicidad y promociones y entre 500 mil y 1 millón de dólares para las campañas institucionales contra el contrabando. Catana, por su parte, invierte al año 8 millones de dólares en su actividad publicitaria y un poco más de 200 mil dólares en acciones para contrarrestar el mercado ilegal. Pero más allá de todo eso, si usted va por una calle del centro de Caracas y un vendedor ambulante le ofrece, por ejemplo, una caja de Belmont caja dura a 600 bolívares, no lo dude, es producto ilegal. El formal cuesta 950 bolívares.


¿Leal a qué?

Uno de los aspectos que está en juego ante el mercado de cigarrillos de contrabando es el relacionado con la lealtad de marca. ¿Cómo hacer marca ante una realidad socioeconómica que lleva a un importante grupo de consumidores a preferir un producto ilegal a menor precio? El presidente de Bigott, Christian Beyer, sostiene que cuando aparecen copias de marcas originales, lo que sucede más bien es un efecto boomerang, es decir, en vez de ahuyentar a los consumidores, lo que hace es incrementar la fortaleza del líder porque todos tratan de parecerse a él y al final la imagen que predomina es la del producto legal". Optimista, sin duda.



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