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Febrero 2002
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Presente y futuro de los precios del petróleo Los ataques terroristas del 11 de septiembre agudizaron los síntomas de recesión percibidos el año pasado, lo que afectó el comercio petrolero. Sin embargo, debido a la volatilidad de los precios del crudo no se pueden hacer pronósticos seguros del mercado EL mercado petrolero internacional es estructuralmente volátil. Su propia característica de complejidad y dinamismo le aporta esa condición de volatilidad, cuya expresión más genuina y evidente es la realidad de los precios. Precios que están ahora -y lo estarán inevitablemente en el futuro- sometidos al dictado inclemente de la oferta y la demanda, la cual se origina precisamente en la propia movilidad de las economías y la situación de los hábitos de consumo energético de las sociedades. De manera que al evaluar la realidad presente y proyectar miradas hacia el futuro de mediano plazo, hay que tomar en cuenta las características de la materia sometida a examen. El mercado que heredamos En el ámbito internacional los precios del petróleo, cuya trayectoria durante el año 2000 fue de gran aliento (lo cual en el caso de Venezuela significó que al cierre de ese año el precio promedio fuese de 25,91 dólares por barril exportado), se prolongaron en niveles bastante aceptables durante el primer semestre del 2001, con un precio bastante fuerte, debido a que las principales economías del mundo mantenían niveles aceptables de crecimiento. Incluso, como lo reconocieron en su momento expertos de prestigio, "luego de permanecer estables durante los meses de julio, agosto y hasta mediados de septiembre, los precios internacionales del petróleo fueron afectados por los sucesos del 11 de septiembre. Al principio aumentaron en unos 4 dólares por barril, para luego retroceder en una magnitud similar. El lunes 24 de septiembre experimentaron una brusca caída de casi 4 dólares, por lo que retrocedió el crudo marcador West Texas Intermediate hasta 22 dólares por barril". El impacto que los actos terroristas ocurridos en Estados Unidos el 11 de septiembre causaron, tanto en la economía norteamericana como en las del resto del ámbito industrializado y, por supuesto, la onda recesiva que se expandió por todo el mundo, hizo disminuir la demanda petrolera, que al cierre del 2001 presentaba un exceso de oferta superior a los 2,3 millones de barriles diarios. Este hecho obligó a la OPEP a adoptar una estrategia de corte de su propia producción en 1,5 millones de barriles diarios y pedir la cooperación de cuatro productores independientes (Rusia, Noruega, México y Omán) para completar el retiro de dos millones de barriles diarios del mercado -como en efecto ha ocurrido- a partir del 1º de enero del 2002, con la finalidad de hacer que el precio promedio del petróleo, que ya en el pasado reciente había tenido una experiencia muy negativa, reaccione y se coloque en un nivel menos traumático del que tenía a finales del año recién concluido. No cabe la menor duda acerca de que los ataques terroristas del 11 de septiembre, además de las importantes pérdidas humanas y materiales que causaron en Estados Unidos, tuvieron repercusiones importantes en la coyuntura económica y en las expectativas de mediano y largo plazo. La tragedia del 11 de septiembre agudizó los síntomas de recesión perceptibles en los principales países industrializados desde finales del 2000 a comienzos del 2001. En los primeros días de septiembre todavía se esperaba una recuperación de la economía norteamericana en el año 2002 (2,7 por ciento, según la información de Consensus Economics). En octubre las esperanzas de una rápida salida de la recesión en Estados Unidos se habían esfumado debido al fuerte deterioro de las expectativas de los consumidores e inversionistas, y los analistas ya no esperaban un crecimiento mucho mejor en el 2002 que el previsto para el 2001, esto es, 1,2 por ciento y 1,1 por ciento, respectivamente, según la misma fuente. También se acentuó el pesimismo en las economías de Japón y Europa. Por lo tanto, el bienio 2001-2002 sería, de acuerdo con lo que señalan los analistas, el de peor desempeño de los últimos treinta años en materia de crecimiento mundial. Estas perspectivas y su efecto en el comercio internacional afectaron las cotizaciones de los bienes primarios. En este sentido, la Cepal señala que "luego del alza inicial de precios que siguió a las primeras noticias, el petróleo bajó más de 5 dólares por barril en las tres semanas siguientes al ataque. La tendencia también afectó a las cotizaciones de otras materias primas, ya bajas antes del evento terrorista". Los precios hoy y mañana Tal como le ocurre a otros productos primarios, el petróleo -que es uno de los de mayor peso y jerarquía en el comercio mundial- registra un historial de cambios en su línea de comportamiento dentro del mercado de la oferta y la demanda energética. En efecto, el marcador de primera categoría, que es el West Texas Intermediate (WTI), cerró el año 1998 con un precio promedio alarmantemente bajo: 14,40 dólares por barril (año este en que el precio de la cesta venezolana fue de 10,57 dólares por barril exportado). Un año después, en 1999, el WTI, si bien reflejó un evidente mejoramiento al cerrar con 19,26 dólares el barril, todavía se consideraba muy bajo. Sobre todo si se compara con los 30,35 dólares por barril a que ascendió el precio promedio obtenido por WTI en el 2000, año en que Venezuela logró 25,91 dólares por barril exportado y un ingreso de divisas petroleras de 26.660 millones de dólares. Para el año 2001 el precio promedio alcanzado por el crudo superliviano WTI estuvo ligeramente por debajo de lo estimado originalmente, 27,18 dólares por barril, de la misma manera que el precio promedio de la cesta de crudos y productos exportados por Pdvsa ese año 2001 fue de 20,30 dólares por barril y no 21,28 dólares como se había estimado a finales de octubre último. Fue, sin embargo, un precio notablemente remunerador, si se toman en cuenta los precedentes de 10,57 dólares por barril promedio obtenido en 1998 y 16,04 dólares por barril en 1999. Evidentemente, el petróleo es un producto básico -un commodity-, por lo que un pequeño desequilibrio entre la oferta y la demanda puede tener un impacto desproporcionadamente grande en los precios. Pero a diferencia de los demás productos básicos, el petróleo requiere de más tiempo para volver a equilibrar la oferta y la demanda. Un desequilibrio en el trigo, por ejemplo, normalmente se compensa al final de la siguiente temporada de cosecha. Pero en el mercado petrolero internacional se necesita más tiempo para ello. El productor petrolero no puede parar, debe continuar produciendo, independientemente de que bajen los precios. De manera que no debe sorprender el que los precios petroleros sean tan extremadamente volátiles. Ellos se asemejan a una montaña rusa. Durante los últimos 30 años el mercado ha atravesado cinco ciclos importantes: primero fue durante el shock petrolero de los años 70, en virtud del cual los precios del crudo llegaron a la estratosfera al pasar de 2,50 y 3 dólares por barril (promedio de exportación de Venezuela) en 1972-1973, a poco más de 40 dólares por barril en 1981. Posteriormente el mercado se desplomó, cuando el precio del crudo cayó a 10 dólares en 1986. Y así continúa mostrando su zigzagueante comportamiento, que reflejó su volatilidad extrema, cuando de 23 dólares por barril en 1997 baja a 7,66 dólares por barril exportado en 1998. ¿Continuará el petróleo exhibiendo esta misma conducta durante los años 2002, 2003 y años subsiguientes? Nadie puede asegurarlo, pues son numerosos los factores que influyen en el complejo y sensibilizado escenario en que se mueve la carga de más de 77 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados, que a partir de este año 2002 se moverán en el vasto mercado petrolero internacional. -C.R. Chávez |
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