Mayo 2002
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Cuentas y cuentos auditados

El caso Enron repercute en la imagen de las firmas de contadores públicos

Considerada la mayor debacle financiera de una empresa en la historia de Estados Unidos, la quiebra de la compañía energética Enron ha supuesto al mismo tiempo un duro golpe en la imagen de la firma de contadores públicos Andersen, encargada de auditar los estados financieros de la empresa y cuyos informes no alertaron sobre las irregularidades que condujeron a la bancarrota de su cliente. Al parecer Enron habría inflado sus activos y contratos en 24 millardos de dólares.

Los problemas de Andersen se agravaron con una investigación de la US Securities and Exchange Commision (Comisión Controladora de Acciones y Valores de Estados Unidos, el organismo regulador del mercado en esa nación) en la que reconoció la destrucción de documentos y la eliminación de archivos de computadora relacionados con la revisión de libros de Enron. Ahora, enfrenta un juicio --pautado para el 6 de mayo-- por supuesta obstrucción a la justicia.

Aun cuando el caso Enron está lejos de llegar a su fin, la situación de Andersen, la quinta empresa de contabilidad en el mundo con ingresos en el 2001 de 9,3 millardos de dólares (lo que la ubica como una de las llamadas big five), ha supuesto una interrogante sobre la confiabilidad en la operación de las firmas auditoras.

Para Manuel Buján, presidente del Colegio de Contadores Públicos del estado Miranda, se ha tomado la quiebra de Enron como el detonante para pensar que las firmas de contadores han perdido total credibilidad.

Buján no emite juicios sobre la actuación de Andersen. Prefiere esperar el dictamen de las autoridades estadounidenses sobre el rol desempeñado por la empresa.

Señala que la quiebra de Enron es en definitiva un problema de mala gestión gerencial en la que, si bien Andersen se ha visto involucrada, es errado señalar que la auditora es la única culpable de un proceso en el que están involucrados, entre otros, bancos de inversión, abogados y hasta la propia SEC, cuyos controles obviamente fueron desbordados.

Para Buján el caso Enron no ha erosionado la imagen de las firmas auditoras ante los ojos de las grandes compañías, pero sí en lo que se refiere al público en general, a quien se le debe demostrar que lo ocurrido es un caso aislado que no es recurrente. Sin embargo, deja en claro que esta situación depende de factores externos.

Sostiene que a partir de ahora la SEC establecerá controles mucho más rígidos a fin de prevenir episodios similares. Al respecto, comenta que las firmas de contadores se han convertido en grandes grupos que brindan consultoría, outsourcing en contabilidad (bookeeping), y asesoría en materia fiscal, legal y de reclutamiento de personal.

En este sentido, considera que se hace indispensable que las firmas mantengan su independencia frente al negocio de sus clientes. En esa dirección cree que estarán orientadas las nuevas directrices de la SEC. Al final, las firmas de contadores públicos se concentrarán en su área de negocio original y dejarán de operar como asesores. Por ello el outsourcing y la consultoría deberán, en su opinión, desaparecer en el corto plazo.

Con respecto a la consultoría, destaca que desde hace tiempo se han dado ejemplos concretos. De hecho, Andersen surgió de la división de Arthur Andersen, proceso del que emergió también la firma de consultoría Accenture, totalmente independiente la una de la otra.

"Pareciera que no habrá problema de pérdida de independencia a la hora de asesorar el cliente en la parte de auditoría externa e impuestos. El resto de los demás servicios están en entredicho", dice.

Observar el contexto

Aproximadamente 85 por ciento del negocio de la contaduría pública en Venezuela es manejado, en términos de volumen, por firmas transnacionales. Dado que cada firma tiene su metodología de trabajo, las cifras que se movilizan son difíciles de precisar. Sin embargo, se calcula que éste supera los 100 millones de dólares.

Al abordar el tema de la seguridad y controles de la auditoría en el país, Buján sostiene que hay que establecer dos contextos. El de las firmas transnacionales (que operan a través de representantes) y el de las empresas nacionales independientes.

Las internacionales operan de acuerdo a normativas fijadas por su casa matriz de acuerdo a las reglas de la SEC. "En Venezuela las firmas multinacionales tienen controles suficientes para que el público crea en ellas".

En cuanto a las firmas nacionales, sostiene que si bien no cuentan con la rigurosidad de una supervisión internacional, eso no significa que no actúen apegados a la normativa. Resalta que en Venezuela existe un importante número de firmas medianas que llegan a reunir en su seno a más de 100 profesionales y poseen una interesante cartera de clientes. En cuanto a controles oficiales, reconoce que la Comisión Nacional de Valores no ejerce un control tan estricto en la materia.

Por último, Buján señala que, independientemente del tamaño de la firma, los contadores deben ahora convivir con mayor presión sobre sus espaldas. Sin embargo, recalca que en el trabajo de contabilidad se pueden presentar errores e imponderables. En ese sentido, cita como ejemplo los sucesos del 11 de septiembre en Nueva York. ¿Que contador puede prever el impacto de los ataques en la situación financiera de una empresa?, es su reflexión.

La caída del gigante

Tras el caso Enron, Andersen ha perdido en cuatro meses un grupo de clientes cuya facturación sobrepasa los 700 millones de dólares. Entre ellos destacan Fox Entertainment, Estee Lauder, Oracle, Wyeth, Laboratorios Abbot, Delta Airlines y Fedex. Para los analistas la firma corre el riesgo de desaparecer. Al cierre de esta edición se había unido en Inglaterra, España e Italia, con Deloitte & Touche, y en Malasia con Ernst & Young. Pero, las hay de cal y de arena. Expertos en el área eximen a Andersen en el caso de la auditoría del año 2000 del BBVA en España, entidad que enfrenta una investigación por fondos secretos en el extranjero.



Uno más

El caso Enron es el punto más alto de una serie de situaciones en las que grandes firmas de contaduría se han visto comprometidas.

- Cendant Corporation (consorcio que agrupa a Avis Car Rental y a la empresa de bienes raíces Century 21) admitió prácticas irregulares para inflar sus ganancias en 500 millones de dólares. Su auditora Ernst & Young estableció un acuerdo de 335 millones de dólares con quienes la demandaron.

- La desaparición del BCCI (Banco de Crédito y Comercio Internacional) supuso pérdidas de 10 millardos de dólares. El escándalo puso en serios aprietos a Price Waterhouse (hoy PricewaterhouseCoopers).

- En 1997 la organización de salud Oxford Health Plans era valorada en 6,8 millardos de dólares. En ese entonces se comprobó la sobrestimación de sus ganancias y la baja estimación de los gastos. Su cotización perdió 4,5 millardos. La firma auditora era KPMG.

- Xerox ha decidido pagar una multa de 10 millones de dólares por ocultar su verdadera actuación financiera desde 1997 hasta el 2000 y violar principios de contabilidad para el reporte de ingresos y ganancias. Desde 1971, y por tres décadas, su firma auditora fue KPMG. Ahora es PricewaterhouseCoopers.

- En 1999 la cadena de zapatos Just for Feet, valorada en 708 millones de dólares en 1996, fue a la bancarrota. La compañía había inflado durante tres años sus ganancias y subvalorado sus pérdidas. Su auditora: Deloitte & Touche.



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