|
|
|
Mayo 2002
|
|
|
|
|||||||||||||||||||
|
|
LOS MEDIOS Y EL GOLPE Sin duda es necesario analizar la posición de los medios de comunicación durante los sucesos del 11 de abril, incluyendo lo ocurrido en días previos y jornadas sucesivas. Algunos sectores han puesto en tela de juicio la actuación de ciertas radios, televisoras y periódicos, al criticar en algunos casos su supuesta falta de objetividad y en otros lo que alguna prensa extranjera llamó black out informativo. Las críticas se han centrado en los medios privados, dando quizá por descontado que en las radios y televisoras oficiales es "normal" la información parcializada, las noticias "encadenadas" a la voluntad oficial (práctica que inventó este Gobierno) o programas e informaciones que reflejan solo el punto de vista de Hugo Chávez. En todo caso, tanto la prensa que no circuló el domingo 14 (la excepción en Caracas fue Ultimas Noticias) como los medios audiovisuales que no informaron el sábado 13 (todos, salvo Fe y Alegría, Unión Radio y Radio Capital) se defienden afirmando que su trabajo fue impedido por la agresión de los llamados Círculos Bolivarianos. Como sea, el último estudio de imagen de la consultora Datanálisis, realizado a fines de abril, dice que los medios cayeron al sexto lugar de preferencia, cuando ostentaba el primer puesto durante los últimos dos años. En este trabajo PRODUCTO presenta una cronología de los hechos más relevantes ocurridos en medios de comunicación; la postura asumida por los dueños de los medios; la opinión de comunicadores de diversas tendencias (incluyendo al Gobierno, por supuesto) y también una nota sobre las estrategias comunicacionales que distintas marcas desarrollan a propósito de la circunstancia política. Todo comenzó el lunes 8 de abril cuando el Gobierno impuso 11 cadenas de radio y televisión, invadiendo los hogares venezolanos por espacio de tres horas y media. La tormenta continuó el martes con otras 18 cadenas, para sumar 291 minutos, entre las 6:00 am y 5:30 pm. Pero los canales dijeron "¡abajo, cadenas!" y decidieron dividir en dos su pantalla ante cada transmisión gubernamental, al tiempo que se recordaba el artículo 192 de la Ley de Telecomunicaciones. Para el 10 de abril, cuando se llamó a huelga indefinida, la decisión de la televisión había logrado enmudecer al sector oficial. Solo una cadena más interrumpió la programación: esa misma tarde el ministro de la Defensa, José Vicente Rangel, y el entonces vicepresidente, Diosdado Cabello, se reunieron en la sede de Globovisión con los representantes de la televisión privada. Según el director general del canal anfitrión, Alberto Federico Ravell, ese encuentro fue "solicitado por el Gobierno, pero allí los medios ratificaron su decisión de dividir la pantalla en caso de nuevas arbitrariedades". Este día la Guardia Nacional incrementó su presencia en las antenas repetidoras de Los Mecedores, en el cerro El Avila. Desde allí, las estaciones de señal abierta de Caracas difunden sus imágenes al resto del país. El 11 de abril, día de la gigantesca marcha de la oposición, los ánimos terminaron de caldearse. Esa tarde el presidente Hugo Chávez entró en cadena mientras ardía el centro de Caracas y la movilización popular era atacada por francotiradores desde el puente Llaguno y desde diversos edificios próximos a Miraflores. La cadena se consideró como un acto de censura, para ocultar las agresiones hacia la manifestación, que era totalmente pacífica, pero muy firme en sus reclamos, pidiendo la renuncia inmediata del jefe del Estado. Los canales privados volvieron a partir la pantalla simultáneamente. La orden del presidente Hugo Chávez, ejecutada por la Guardia Nacional, fue cortar las transmisiones a RCTV, Venevisión, Televen, CMT y Globovisión, que estuvieron fuera del aire por más de 4 horas. Se fue... se fue, se fue, se fue Luego de la caída de Hugo Chávez, ocurrió algo curioso: todo el personal de Venezolana de Televisión abandonó precipitadamente las instalaciones del Canal 8, dicen que temiendo agresiones físicas de grupos antichavistas. Sin embargo, nadie se posesionó del Canal. La señal quedó fuera del aire y el edificio vacío, con las luces encendidas, carros en los estacionamientos y hasta chaquetas en los respaldos de las sillas. Parecía como si hubiesen arrojado una bomba solo-mata-gente. La agencia oficial de noticias Venpres fue allanada el viernes 12 en la mañana por orden del gobierno provisional de Pedro Carmona Estanga. Se buscaban armas o documentos que pudieran comprometer al régimen saliente. Para el sábado 13 los canales de televisión privados se las vieron negras cuando grupos chavistas, con motorizados y activistas de los Círculos Bolivarianos, rodearon sus instalaciones. El contragolpe estaba rodando. Pedían la libertad para Hugo Chávez. Caravanas de vehículos y gente marchando con boinas rojas y banderas tricolores reclamaban ante los medios "información veraz". En RCTV solo dos equipos de reporteros pudieron salir a trabajar (los de Luisana Ríos y Laura Castellanos). El resto se sintió intimidado por la avalancha de amenazas y piedras. Una multitud enardecida hizo vigilia permanente gritando "¡viva Chávez!, ¡mentirosos!, ¡malditos!, ¡digan la verdad!, ¡libertad para el Presidente!". Lo mismo sucedía frente a Venevisión, Globovisión, Televen y CMT. Y en los diarios El Nacional y El Universal, que el domingo no circularon. En Globovisión, Venevisión, CMT y Televen no hubo pérdidas materiales. "Lo único que lamentamos es que los cuerpos de seguridad hayan llegado tarde", destacó Alberto Ravell. La programación regular de CMT fue interrumpida en la noche por más de una hora y media, "y las llamadas telefónicas amenazantes en nombre de los Círculos Bolivarianos siguieron todo el día", relató Abdel Güerere, gerente general de la planta. De ahí que el canal, para seguir en el aire, se enganchara a la señal de RCTV. Sacudidas y rumores En el interior del país varias estaciones de radio fueron tomadas por chavistas que convocaban a las masas a "defender la revolución". Ocurrió, por ejemplo, en radio La Sonora, en La Victoria. En Lara también fueron acosados los medios por simpatizantes de Chávez. Directivos y trabajadores de Promar Televisión y Telecentro Canal 11 vivieron momentos de tensión la noche del sábado, cuando grupos "bolivarianos" rodearon sus sedes y gritaron consignas contra los periodistas y a favor de Hugo Chávez. Pero no hubo violencia física contra instalaciones o personas, y el propio alcalde del Municipio Iribarren, Henry Falcón, junto a efectivos de la Guardia Nacional y la policía municipal, actuaron como mediadores. La televisora regional TV Guayana se vio obligada a suspender su programación regular después de que miembros de los Círculos Bolivarianos y del partido oficialista, encabezados por el alcalde del Municipio Caroní, Antonio Briceño, entraran en sus instalaciones y destrozaran vehículos de la empresa. Los manifestantes, gritando improperios, rayaron las paredes del edificio con consignas políticas. El presidente de la empresa, David Natera Febres --quien es también propietario de El Correo del Caroní, diario líder de la región, y presidente del Bloque Venezolano de Prensa-- consignó un video y una carpeta con fotografías que detallaban el vandalismo ante la delegación de la Asociación Mundial de Periódicos, que visitó recientemente el país. "El personal de la planta resistió a los tomistas, mientras efectivos de la Guardia Nacional observaban sin intervenir", contó Natera. El sistema de televisión por satélite, vinculado al grupo empresarial Cisneros, se convirtió en garantía del derecho a la información para sus más de 300.000 suscriptores en Venezuela (1,6 millones en Latinoamérica). PRODUCTO pudo conocer que los canales privados no entran a DirecTV a través de las antenas de Los Mecedores --sobre las cuales el Gobierno actuó para erradicar la señal el fatídico 11 de abril-- sino por tres vías opcionales: la transmisión por microondas, los satélites Insat o Panansat y el cable de fibra óptica. Si fallara alguna de estas vías, hay una cuarta alternativa: tienen equipos para tomar la señal del aire, procesarla, digitalizarla y enviarla al satélite que lleva la imagen de DirecTV a todos los rincones del país. Dicen en DirecTV que si Conatel hubiera decidido suspender la imagen que se producía en el centro de transmisión de Caracas, se podría haber utilizado también la ruta de súper emergencia: enviar la señal desde los satélites al centro de transmisión de la empresa en México, y de allí a los hogares venezolanos. El sábado 13 una serie de ejecutivos de medios de comunicación de diarios, radios y plantas televisoras, se reunió por la tarde con el presidente interino Pedro Carmona. Locutores en Globovisión y algunas emisoras hicieron llamados a la población a mantener la calma y "desoír rumores". Claro que los rumores que inundaron en ese momento todo el país se producían justamente por la falta de información adecuada (ver recuadro, Rumores que matan). Mientras ocurría la verdadera "cómica", los canales transmitían comiquitas, películas o noticias de otro mundo. Hablan los medios "Es muy fácil criticar", se defiende Alberto Federico Ravell, director general de Globovisión, "pero la mayoría de nuestros periodistas, durante esas 48 horas, arriesgaron sus vidas por su trabajo. Yo lo que digo es que CNN tiene su sede en Atlanta y desde allí es sencillo tomar la decisión de si conviene o no sacar una noticia violenta. La determinación en caliente la tuvimos nosotros aquí en Caracas. Esos días los periodistas internacionales no eran atacados por la turba. Inclusive algunos de nuestros reporteros de calle se hacían pasar por corresponsales para que no los agredieran". Puntualizó que "antes de todo esto, las cadenas de televisión extranjeras eran consideradas por el gobierno de Chávez como manipuladoras de información, pero de la noche a la mañana pasaron a ser los chicos buenos de la película". Ravell rechazó enfáticamente que haya existido un acuerdo entre los medios para dejar de informar. "Al contrario, las noticias políticas que llegaban al canal eran muy confusas y no confirmables, lo que ocasionó un vacío de información (sic) y los datos reales que teníamos eran de puros saqueos y violencia en las calles, por lo que decidimos no transmitirlos, para evitar que se multiplicaran, como sucedió hace 13 años con el Caracazo". Pero Ravell está tranquilo sobre la imagen de Globovisión y sus colegas: "El público no juzgará a ningún medio por la actuación de un día, sino por toda su trayectoria". Y reflexiona: "Ni perdimos ni ganamos credibilidad, solo fue una circunstancia fortuita que tuvimos que afrontar... no fue la primera vez, ni será la última en el mundo, en que los canales de televisión, equivocadamente o no, toman una decisión en su línea editorial para manejar la información en crisis". Y para rematar recuerda: "Cuando bombardearon las torres gemelas de Nueva York, canales como CNN, ABC y NBC se autorregularon y no transmitieron las declaraciones de Osama Bin Laden, tomadas de un canal de noticias árabe, porque se pensaba que podían contener propaganda terrorista". Omar Camero Zamora, presidente de Televen, coincide con Ravell en que la falta de información "se debió a que los periodistas que cubren la fuente de calle estaban atemorizados por las amenazas y tenían, además, casi 48 horas sin dormir". Y agrega: "No teníamos reporteros suficientes para cubrir todo y la gente que estaba en el canal no podría ser obligada a trabajar en una situación de tanto riesgo... algunos temieron por su seguridad y les dimos la razón". Camero no salió en pantalla en los días del golpe, como otros dueños de medios, "porque no me gusta andar apareciendo, y menos para dar explicaciones que le corresponden a otros". Como se sabe fue el periodista Carlos Croes, director general de la planta, el encargado de hablar por Televen. Camero se ríe ante la sugerencia de PRODUCTO de que pudo haber autocensura: "Hubo imágenes que no transmitimos para evitar que se multiplicara la violencia, pero eso no es autocensura, sino ser cuidadosos y responsables". Señala que lo ocurrido "no tiene por qué afectar la credibilidad de los medios ante la opinión pública" y califica de "lamentable" el cuestionamiento de algunos dirigentes políticos. Dice que "los medios cumplimos y, aunque no en nuestra máxima expresión, hicimos lo mejor posible en momentos tan difíciles para el país". Según Víctor Ferreres, presidente de Venevisión, la situación del 11 de abril generó varias aristas para analizar. En primer lugar menciona la inseguridad en las calles para el sábado 13 y domingo 14. "Ser periodista implica tener osadía y estar acostumbrado a trabajar en situaciones de riesgo. El mejor ejemplo son los corresponsales de guerra. La diferencia está cuando el periodista se convierte en objetivo y blanco directo de la violencia. En este caso, los periodistas, camarógrafos y asistentes fueron el centro de ataques de los círculos chavistas". Por otro lado, reivindicó --igual que sus competidores-- la no transmisión de saqueos y violencia callejera "para no sembrar pánico en la colectividad". Pero advierte que "nunca ocultamos información". Ferreres revive un estigma: "Recuerdo que el 27 de febrero de 1989 nos satanizaron... ¿o ya se olvidaron de eso? Y es que resulta muy fácil achacarle a la televisión todos los males. Si difundimos las noticias, se generan más acciones, y si no salimos, es que ocultamos información. En otras palabras, si no nos agarra el chingo, nos agarra el sin nariz". Abdel Güerere, director general de CMT, se explica casi con las mismas palabras: "Siendo los periodistas, sobre todo audiovisuales, objetivo de los Círculos Bolivarianos armados, tomamos la decisión de salvaguardar sus vidas. Hubiera sido una actitud irresponsable echar más gasolina a la brasa y contribuir a la expansión de aquel clima". El directivo aclara, sin embargo, que "CMT sí transmitió información, mas no imágenes", y reconoce que "se generó una matriz de opinión de supuesta autocensura, pero en la práctica eso nunca sucedió". En todo caso Güerere saca una enseñanza: "Debemos reflexionar, aprender de esta experiencia y fortalecer nuestra vinculación con la democracia. La línea informativa de CMT debe seguir siendo plural y confiable". La guerra diaria Según Andrés Mata Osorio, presidente de El Universal, "la intimidación por parte de grupos motorizados armados, que rondaban nuestra sede, fue la razón para no circular el domingo 14 de abril". Mata prefirió cambiar el papel impreso por el diario virtual, y aprovechando que "el equipo de periodistas trabajaba en la calle, operamos con la edición digital". Mata aseguró que la página web nunca dejó de actualizarse y esos datos se procesaban al momento para publicarlos en el sitio web. "La página reportó la toma de Miraflores unos diez minutos después de ocurrida, al igual que la recuperación de Venezolana de Televisión y el retorno de Chávez al poder", dice el editor, asegurando que se batieron récords de tráfico con el periódico electrónico dominical. "En tres días --del 12 al 14 de abril-- recibimos 2 millones de visitas". En cuanto a la revista Estampas, PRODUCTO conoció que solo se pudieron imprimir 100 mil de los 300 mil ejemplares que tradicionalmente circulan del encarte dominical. Circuló el lunes en provincia y suscriptores, pero los avisos publicitarios para esta edición no le fueron cobrados a los anunciantes. El Nacional, en cambio, circuló su revista Todo en Domingo con el diario del lunes y facturó sus avisos. Dada la cantidad de información, El Nacional lanzó dos ediciones diarias el 9 y 10 de abril, lo que contrasta con la no circulación del 14, cuando también había mucho que contar. El editor adjunto Sergio Dahbar asiente, pero insiste en que "fue un problema de seguridad personal de nuestra gente, porque los periodistas han sido blancos de guerra durante este Gobierno". Cuenta que "el clima de inseguridad y agresividad que imperaba en las inmediaciones del periódico impidió trabajar, nos amenazaban por teléfono, decían que venían a tomar el diario, pasaban motorizados disparando al aire y ya se conocía lo que pasaba frente a RCTV. Así que permitimos que la gente se fuera a su casa". Dahbar niega rotundamente que haya habido un acuerdo para no circular u ocultar información. "No celebro, por el contrario, lamento que no hayamos podido salir, y me parece muy bien que otros sí lo hayan hecho, como fue el caso de Ultimas Noticias". Allí, Miguel Angel Capriles López, presidente de la Cadena Capriles, asegura que "la valentía de los periodistas y reporteros gráficos, el esfuerzo de logística y seguridad, permitieron que Ultimas Noticias apareciera el domingo 14". El editor destacó que, para garantizar la salida, la empresa se ocupó de trasladar a su personal de redacción, diseño y producción. "Sabíamos que otros no circularían y ese día subimos el tiraje", reveló Capriles; "generalmente se imprimen 180 mil ejemplares los domingos, pero hicimos 240 mil, con ganancia para los anunciantes, porque la devolución fue de casi cero".
|
||||||||||||||||||
|
PRODUCTO ONLINE es producido y mantenido por la Unidad de Nuevos Medios del Grupo Editorial PRODUCTO
|