Mayo 2002
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LOS MEDIOS Y EL GOLPE

Sin duda es necesario analizar la posición de los medios de comunicación durante los sucesos del 11 de abril, incluyendo lo ocurrido en días previos y jornadas sucesivas. Algunos sectores han puesto en tela de juicio la actuación de ciertas radios, televisoras y periódicos, al criticar en algunos casos su supuesta falta de objetividad y en otros lo que alguna prensa extranjera llamó black out informativo. Las críticas se han centrado en los medios privados, dando quizá por descontado que en las radios y televisoras oficiales es "normal" la información parcializada, las noticias "encadenadas" a la voluntad oficial (práctica que inventó este Gobierno) o programas e informaciones que reflejan solo el punto de vista de Hugo Chávez. En todo caso, tanto la prensa que no circuló el domingo 14 (la excepción en Caracas fue Ultimas Noticias) como los medios audiovisuales que no informaron el sábado 13 (todos, salvo Fe y Alegría, Unión Radio y Radio Capital) se defienden afirmando que su trabajo fue impedido por la agresión de los llamados Círculos Bolivarianos. Como sea, el último estudio de imagen de la consultora Datanálisis, realizado a fines de abril, dice que los medios cayeron al sexto lugar de preferencia, cuando ostentaba el primer puesto durante los últimos dos años. En este trabajo PRODUCTO presenta una cronología de los hechos más relevantes ocurridos en medios de comunicación; la postura asumida por los dueños de los medios; la opinión de comunicadores de diversas tendencias (incluyendo al Gobierno, por supuesto) y también una nota sobre las estrategias comunicacionales que distintas marcas desarrollan a propósito de la circunstancia política.

Todo comenzó el lunes 8 de abril cuando el Gobierno impuso 11 cadenas de radio y televisión, invadiendo los hogares venezolanos por espacio de tres horas y media. La tormenta continuó el martes con otras 18 cadenas, para sumar 291 minutos, entre las 6:00 am y 5:30 pm. Pero los canales dijeron "¡abajo, cadenas!" y decidieron dividir en dos su pantalla ante cada transmisión gubernamental, al tiempo que se recordaba el artículo 192 de la Ley de Telecomunicaciones.

Para el 10 de abril, cuando se llamó a huelga indefinida, la decisión de la televisión había logrado enmudecer al sector oficial. Solo una cadena más interrumpió la programación: esa misma tarde el ministro de la Defensa, José Vicente Rangel, y el entonces vicepresidente, Diosdado Cabello, se reunieron en la sede de Globovisión con los representantes de la televisión privada. Según el director general del canal anfitrión, Alberto Federico Ravell, ese encuentro fue "solicitado por el Gobierno, pero allí los medios ratificaron su decisión de dividir la pantalla en caso de nuevas arbitrariedades". Este día la Guardia Nacional incrementó su presencia en las antenas repetidoras de Los Mecedores, en el cerro El Avila. Desde allí, las estaciones de señal abierta de Caracas difunden sus imágenes al resto del país.

El 11 de abril, día de la gigantesca marcha de la oposición, los ánimos terminaron de caldearse. Esa tarde el presidente Hugo Chávez entró en cadena mientras ardía el centro de Caracas y la movilización popular era atacada por francotiradores desde el puente Llaguno y desde diversos edificios próximos a Miraflores. La cadena se consideró como un acto de censura, para ocultar las agresiones hacia la manifestación, que era totalmente pacífica, pero muy firme en sus reclamos, pidiendo la renuncia inmediata del jefe del Estado. Los canales privados volvieron a partir la pantalla simultáneamente. La orden del presidente Hugo Chávez, ejecutada por la Guardia Nacional, fue cortar las transmisiones a RCTV, Venevisión, Televen, CMT y Globovisión, que estuvieron fuera del aire por más de 4 horas.

Se fue... se fue, se fue, se fue

Luego de la caída de Hugo Chávez, ocurrió algo curioso: todo el personal de Venezolana de Televisión abandonó precipitadamente las instalaciones del Canal 8, dicen que temiendo agresiones físicas de grupos antichavistas. Sin embargo, nadie se posesionó del Canal. La señal quedó fuera del aire y el edificio vacío, con las luces encendidas, carros en los estacionamientos y hasta chaquetas en los respaldos de las sillas. Parecía como si hubiesen arrojado una bomba solo-mata-gente.

La agencia oficial de noticias Venpres fue allanada el viernes 12 en la mañana por orden del gobierno provisional de Pedro Carmona Estanga. Se buscaban armas o documentos que pudieran comprometer al régimen saliente. Para el sábado 13 los canales de televisión privados se las vieron negras cuando grupos chavistas, con motorizados y activistas de los Círculos Bolivarianos, rodearon sus instalaciones. El contragolpe estaba rodando. Pedían la libertad para Hugo Chávez. Caravanas de vehículos y gente marchando con boinas rojas y banderas tricolores reclamaban ante los medios "información veraz".

En RCTV solo dos equipos de reporteros pudieron salir a trabajar (los de Luisana Ríos y Laura Castellanos). El resto se sintió intimidado por la avalancha de amenazas y piedras. Una multitud enardecida hizo vigilia permanente gritando "¡viva Chávez!, ¡mentirosos!, ¡malditos!, ¡digan la verdad!, ¡libertad para el Presidente!". Lo mismo sucedía frente a Venevisión, Globovisión, Televen y CMT. Y en los diarios El Nacional y El Universal, que el domingo no circularon.

En Globovisión, Venevisión, CMT y Televen no hubo pérdidas materiales. "Lo único que lamentamos es que los cuerpos de seguridad hayan llegado tarde", destacó Alberto Ravell. La programación regular de CMT fue interrumpida en la noche por más de una hora y media, "y las llamadas telefónicas amenazantes en nombre de los Círculos Bolivarianos siguieron todo el día", relató Abdel Güerere, gerente general de la planta. De ahí que el canal, para seguir en el aire, se enganchara a la señal de RCTV.

Sacudidas y rumores

En el interior del país varias estaciones de radio fueron tomadas por chavistas que convocaban a las masas a "defender la revolución". Ocurrió, por ejemplo, en radio La Sonora, en La Victoria. En Lara también fueron acosados los medios por simpatizantes de Chávez. Directivos y trabajadores de Promar Televisión y Telecentro Canal 11 vivieron momentos de tensión la noche del sábado, cuando grupos "bolivarianos" rodearon sus sedes y gritaron consignas contra los periodistas y a favor de Hugo Chávez. Pero no hubo violencia física contra instalaciones o personas, y el propio alcalde del Municipio Iribarren, Henry Falcón, junto a efectivos de la Guardia Nacional y la policía municipal, actuaron como mediadores. La televisora regional TV Guayana se vio obligada a suspender su programación regular después de que miembros de los Círculos Bolivarianos y del partido oficialista, encabezados por el alcalde del Municipio Caroní, Antonio Briceño, entraran en sus instalaciones y destrozaran vehículos de la empresa. Los manifestantes, gritando improperios, rayaron las paredes del edificio con consignas políticas. El presidente de la empresa, David Natera Febres --quien es también propietario de El Correo del Caroní, diario líder de la región, y presidente del Bloque Venezolano de Prensa-- consignó un video y una carpeta con fotografías que detallaban el vandalismo ante la delegación de la Asociación Mundial de Periódicos, que visitó recientemente el país. "El personal de la planta resistió a los tomistas, mientras efectivos de la Guardia Nacional observaban sin intervenir", contó Natera.

El sistema de televisión por satélite, vinculado al grupo empresarial Cisneros, se convirtió en garantía del derecho a la información para sus más de 300.000 suscriptores en Venezuela (1,6 millones en Latinoamérica). PRODUCTO pudo conocer que los canales privados no entran a DirecTV a través de las antenas de Los Mecedores --sobre las cuales el Gobierno actuó para erradicar la señal el fatídico 11 de abril-- sino por tres vías opcionales: la transmisión por microondas, los satélites Insat o Panansat y el cable de fibra óptica. Si fallara alguna de estas vías, hay una cuarta alternativa: tienen equipos para tomar la señal del aire, procesarla, digitalizarla y enviarla al satélite que lleva la imagen de DirecTV a todos los rincones del país.

Dicen en DirecTV que si Conatel hubiera decidido suspender la imagen que se producía en el centro de transmisión de Caracas, se podría haber utilizado también la ruta de súper emergencia: enviar la señal desde los satélites al centro de transmisión de la empresa en México, y de allí a los hogares venezolanos.

El sábado 13 una serie de ejecutivos de medios de comunicación de diarios, radios y plantas televisoras, se reunió por la tarde con el presidente interino Pedro Carmona. Locutores en Globovisión y algunas emisoras hicieron llamados a la población a mantener la calma y "desoír rumores". Claro que los rumores que inundaron en ese momento todo el país se producían justamente por la falta de información adecuada (ver recuadro, Rumores que matan). Mientras ocurría la verdadera "cómica", los canales transmitían comiquitas, películas o noticias de otro mundo.

Hablan los medios

"Es muy fácil criticar", se defiende Alberto Federico Ravell, director general de Globovisión, "pero la mayoría de nuestros periodistas, durante esas 48 horas, arriesgaron sus vidas por su trabajo. Yo lo que digo es que CNN tiene su sede en Atlanta y desde allí es sencillo tomar la decisión de si conviene o no sacar una noticia violenta. La determinación en caliente la tuvimos nosotros aquí en Caracas. Esos días los periodistas internacionales no eran atacados por la turba. Inclusive algunos de nuestros reporteros de calle se hacían pasar por corresponsales para que no los agredieran". Puntualizó que "antes de todo esto, las cadenas de televisión extranjeras eran consideradas por el gobierno de Chávez como manipuladoras de información, pero de la noche a la mañana pasaron a ser los chicos buenos de la película".

Ravell rechazó enfáticamente que haya existido un acuerdo entre los medios para dejar de informar. "Al contrario, las noticias políticas que llegaban al canal eran muy confusas y no confirmables, lo que ocasionó un vacío de información (sic) y los datos reales que teníamos eran de puros saqueos y violencia en las calles, por lo que decidimos no transmitirlos, para evitar que se multiplicaran, como sucedió hace 13 años con el Caracazo".

Pero Ravell está tranquilo sobre la imagen de Globovisión y sus colegas: "El público no juzgará a ningún medio por la actuación de un día, sino por toda su trayectoria". Y reflexiona: "Ni perdimos ni ganamos credibilidad, solo fue una circunstancia fortuita que tuvimos que afrontar... no fue la primera vez, ni será la última en el mundo, en que los canales de televisión, equivocadamente o no, toman una decisión en su línea editorial para manejar la información en crisis". Y para rematar recuerda: "Cuando bombardearon las torres gemelas de Nueva York, canales como CNN, ABC y NBC se autorregularon y no transmitieron las declaraciones de Osama Bin Laden, tomadas de un canal de noticias árabe, porque se pensaba que podían contener propaganda terrorista".

Omar Camero Zamora, presidente de Televen, coincide con Ravell en que la falta de información "se debió a que los periodistas que cubren la fuente de calle estaban atemorizados por las amenazas y tenían, además, casi 48 horas sin dormir". Y agrega: "No teníamos reporteros suficientes para cubrir todo y la gente que estaba en el canal no podría ser obligada a trabajar en una situación de tanto riesgo... algunos temieron por su seguridad y les dimos la razón".

Camero no salió en pantalla en los días del golpe, como otros dueños de medios, "porque no me gusta andar apareciendo, y menos para dar explicaciones que le corresponden a otros". Como se sabe fue el periodista Carlos Croes, director general de la planta, el encargado de hablar por Televen.

Camero se ríe ante la sugerencia de PRODUCTO de que pudo haber autocensura: "Hubo imágenes que no transmitimos para evitar que se multiplicara la violencia, pero eso no es autocensura, sino ser cuidadosos y responsables". Señala que lo ocurrido "no tiene por qué afectar la credibilidad de los medios ante la opinión pública" y califica de "lamentable" el cuestionamiento de algunos dirigentes políticos. Dice que "los medios cumplimos y, aunque no en nuestra máxima expresión, hicimos lo mejor posible en momentos tan difíciles para el país".

Según Víctor Ferreres, presidente de Venevisión, la situación del 11 de abril generó varias aristas para analizar. En primer lugar menciona la inseguridad en las calles para el sábado 13 y domingo 14. "Ser periodista implica tener osadía y estar acostumbrado a trabajar en situaciones de riesgo. El mejor ejemplo son los corresponsales de guerra. La diferencia está cuando el periodista se convierte en objetivo y blanco directo de la violencia. En este caso, los periodistas, camarógrafos y asistentes fueron el centro de ataques de los círculos chavistas".

Por otro lado, reivindicó --igual que sus competidores-- la no transmisión de saqueos y violencia callejera "para no sembrar pánico en la colectividad". Pero advierte que "nunca ocultamos información". Ferreres revive un estigma: "Recuerdo que el 27 de febrero de 1989 nos satanizaron... ¿o ya se olvidaron de eso? Y es que resulta muy fácil achacarle a la televisión todos los males. Si difundimos las noticias, se generan más acciones, y si no salimos, es que ocultamos información. En otras palabras, si no nos agarra el chingo, nos agarra el sin nariz".

Abdel Güerere, director general de CMT, se explica casi con las mismas palabras: "Siendo los periodistas, sobre todo audiovisuales, objetivo de los Círculos Bolivarianos armados, tomamos la decisión de salvaguardar sus vidas. Hubiera sido una actitud irresponsable echar más gasolina a la brasa y contribuir a la expansión de aquel clima". El directivo aclara, sin embargo, que "CMT sí transmitió información, mas no imágenes", y reconoce que "se generó una matriz de opinión de supuesta autocensura, pero en la práctica eso nunca sucedió". En todo caso Güerere saca una enseñanza: "Debemos reflexionar, aprender de esta experiencia y fortalecer nuestra vinculación con la democracia. La línea informativa de CMT debe seguir siendo plural y confiable".

La guerra diaria

Según Andrés Mata Osorio, presidente de El Universal, "la intimidación por parte de grupos motorizados armados, que rondaban nuestra sede, fue la razón para no circular el domingo 14 de abril". Mata prefirió cambiar el papel impreso por el diario virtual, y aprovechando que "el equipo de periodistas trabajaba en la calle, operamos con la edición digital". Mata aseguró que la página web nunca dejó de actualizarse y esos datos se procesaban al momento para publicarlos en el sitio web. "La página reportó la toma de Miraflores unos diez minutos después de ocurrida, al igual que la recuperación de Venezolana de Televisión y el retorno de Chávez al poder", dice el editor, asegurando que se batieron récords de tráfico con el periódico electrónico dominical. "En tres días --del 12 al 14 de abril-- recibimos 2 millones de visitas". En cuanto a la revista Estampas, PRODUCTO conoció que solo se pudieron imprimir 100 mil de los 300 mil ejemplares que tradicionalmente circulan del encarte dominical. Circuló el lunes en provincia y suscriptores, pero los avisos publicitarios para esta edición no le fueron cobrados a los anunciantes. El Nacional, en cambio, circuló su revista Todo en Domingo con el diario del lunes y facturó sus avisos.

Dada la cantidad de información, El Nacional lanzó dos ediciones diarias el 9 y 10 de abril, lo que contrasta con la no circulación del 14, cuando también había mucho que contar. El editor adjunto Sergio Dahbar asiente, pero insiste en que "fue un problema de seguridad personal de nuestra gente, porque los periodistas han sido blancos de guerra durante este Gobierno". Cuenta que "el clima de inseguridad y agresividad que imperaba en las inmediaciones del periódico impidió trabajar, nos amenazaban por teléfono, decían que venían a tomar el diario, pasaban motorizados disparando al aire y ya se conocía lo que pasaba frente a RCTV. Así que permitimos que la gente se fuera a su casa". Dahbar niega rotundamente que haya habido un acuerdo para no circular u ocultar información. "No celebro, por el contrario, lamento que no hayamos podido salir, y me parece muy bien que otros sí lo hayan hecho, como fue el caso de Ultimas Noticias".

Allí, Miguel Angel Capriles López, presidente de la Cadena Capriles, asegura que "la valentía de los periodistas y reporteros gráficos, el esfuerzo de logística y seguridad, permitieron que Ultimas Noticias apareciera el domingo 14". El editor destacó que, para garantizar la salida, la empresa se ocupó de trasladar a su personal de redacción, diseño y producción. "Sabíamos que otros no circularían y ese día subimos el tiraje", reveló Capriles; "generalmente se imprimen 180 mil ejemplares los domingos, pero hicimos 240 mil, con ganancia para los anunciantes, porque la devolución fue de casi cero".

¿Dónde estaban?

Ybéyise Pacheco

"Trabajé hasta el momento que fue posible. Durante unas horas estuve en un lugar protegida, que no debo revelar. Sí hubo amenazas, pero tristemente estoy acostumbrada a ese modus operandi chavista".

Marta Colomina

"Sábado y domingo estaba libre. Yo me encontraba en mi casa. El jueves en la noche, el día de la marcha, me recomendaron no dormir en mi domicilio, porque la situación estaba muy confusa, parece que iba a haber allanamientos y en una supuesta lista estaría yo junto a otros colegas. Nunca pude corroborar si eso fue cierto. El viernes fui normalmente a mi programa en Televen; sábado y domingo estuve inactiva, observando todos los acontecimientos. Yo no huí ni jamás pensé en irme a ninguna embajada. Pienso que las batallas hay que darlas en donde uno esté. El lunes estaba en mi puesto de trabajo con la entrevista en Televen".

César Miguel Rondón

"Creo que todos hemos pasado a ser ciudadanos de alto riesgo, y eso es inadmisible. No tiene que ser de alto riesgo el realizar el trabajo que uno siempre ha hecho en su país".

Napoleón Bravo

"Yo estaba en mi casa con mi familia, mis hijos y mi mujer, ayudando a quienes podía, como a Tarek William Saab y al hijo de José Vicente Rangel. No me escondí, porque no tengo que esconderme de nadie. No me sentí amenazado en ningún momento, más bien me siento amenazado por el hampa, no por estos políticos, que son también delincuentes comunes. Cuando yo camino por la calle siento el cariño de la gente, pero tengo que andar con un guardaespaldas que me exige el canal para protegerme de los grupos de Freddy Bernal. Sin embargo, jamás he sido agredido. Hemos hecho programas en la calle con chavistas y no chavistas, pero jamás he sido víctima de la violencia".

José Domingo Blanco ("Mingo")

"Estuve en mi casa. Salí a hacer ejercicio en el parque de La Floresta, cerca de donde vivo, y la gente me saludaba, incluso se bajaban de los carros. Un hombre que iba en una camioneta marrón me gritó: "¡Cómo te quedó el ojo, coño de madre, vete del país!", lo que me pareció lamentable, porque el hombre iba en el carro con sus dos hijos. El señor que cuida el jardín de mi casa ha visto varias veces una camioneta similar que se detiene frente a mi residencia hasta por 20 minutos y yo vivo en una calle ciega. No tengo nada que esconder, incluso declaré para algunos medios internacionales. El feedback de la gente fue impresionante; mi esposa y yo mismo recibimos llamadas de todos lados preguntando si estábamos bien". El lunes fui a trabajar y Primera Página salió al aire como siempre.


De Televen a Fuerte Tiuna

Algo inédito en los entretelones de los sucesos del 11 de abril es que momentos antes de entregarse a la Fuerza Armada, Hugo Chávez solicitó la presencia el empresario Omar Camero (padre), quien estaba en ese momento en sus oficinas de Televen. El propio Camero contó en exclusiva a PRODUCTO los pormenores de ese acto, finalmente no consumado:

"Mi presencia ante el presidente Chávez fue solicitada por el ministro de la Defensa y amigo personal, José Vicente Rangel, a quien con mucho gusto yo estaba dispuesto a complacer. En horas de la madrugada nos reunimos a conversar en mi despacho los monseñores Baltazar Porras y Azuaje, con los generales Romel Fuenmayor, González González y Medina García. Tuve la información de que el señor presidente exigía su salida hacia Cuba o no firmaría su renuncia, como efectivamente luego ocurrió. Yo era partidario --y así se lo transmití al clero y a los generales citados-- de que se le permitiera a Chávez ir a Cuba. El general Fuenmayor estuvo de acuerdo conmigo, pero no así los otros generales quienes, a su vez, hicieron varias consultas y entablaron algunas conversaciones telefónicas con sus superiores en Fuerte Tiuna.

Ellos les dijeron que esa concesión no estaba planteada. Por esa razón yo quedé excluido de la comisión.

Salieron de acá de Televen para el Fuerte Tiuna y luego no tuve conocimiento de cómo se debatieron las cosas allá. También desconozco la razón por la cual el presidente Chávez solicitó mi presencia. De hecho, se lo pregunté a José Vicente, quien me respondió: "Él confía en ti porque eres una persona seria y puedes servir de mediador en las negociaciones. Ahora, si hubo o no negociaciones no me consta, porque nunca me moví de Televen".


Rumores que matan

La escasez de información por los canales formales desembocó en una expansiva ola de rumores. Desde la noche del jueves 11 de abril hasta la mañana del lunes siguiente, los venezolanos recibieron y pasaron rumores telefónicos, por internet, por tele-mensaje y obviamente en persona: ¿Supiste la última? / Mataron al tipo / ¿Dónde está Chávez? / Dicen que renunció / ¿Quién? / Carmona / ¿Y José Vicente? / Ya está en Chile con Tato / ¿O era España? / Yo sé que salió un avión de la Carlota a las tres de la mañana / Me dijo un primo de Guigüe que la televisión de Trinidad & Tobago informó que se levantó Maracay / ¿Baduel? / No sé quienes, pero debe estar en Cuba / Asesinatos / Posibles fugas / Arrestos / Allanamientos / Tres golpes en uno / Etcétera.

Carmen Elena Balbás, psicóloga social, ubica el rumor como "un comportamiento colectivo, una manera de pensar o sentir de un grupo de población". Esa práctica "no tiene normas preestablecidas y es consecuencia

de su interacción", dice Balbás, y explica que el rumor se multiplica por un proceso de comunicación cuando participan muchos emisores y receptores y una de las cosas que lo distingue es que la fuente que lo genera es desconocida". Los mensajes --aunque a veces pueden ser certeros-- tienen sustento ambiguo o no comprobable, pero "el evento aludido siempre posee relevancia".

En opinión de la especialista, a partir del paro del 10 de diciembre del 2001, en el país se establecieron condiciones favorables "para la generación de rumores sobre la caída del gobierno". Pero más allá de las noticias comprobables que sucedían (conflicto en Pdvsa, llamados a paro, marchas, declaraciones de las partes, cadenas del Gobierno), "el estallido de los rumores se multiplicó con la tragedia de la tarde del 11 de abril y una situación de real incertidumbre". "Cuanto más desinformación haya en el entorno, mayores serán las posibilidades de crear y propagar rumores, y eso fue lo que se vivió en Venezuela ante la escasez de noticias en los medios de comunicación".

De perogrullo. Pero quizá lo grave es que Balbás sostiene que el tema no está agotado ni mucho menos: "Ocurre que el rumor crea un clima de incertidumbre que se mantiene, mientras la gente entiende que la crisis política del país persiste; por eso creo que los rumores se van a mantener como un mecanismo colateral de información".


La fotocopia de Poleo

Quienes tienen por costumbre comprar El Nuevo País, se encontraron con una sorpresa la mañana del 16 de abril: el periódico estaba agotado desde temprano en quioscos y librerías. Patricia Poleo, directora del diario e hija del fundador, Rafael Poleo, había comenzado a publicar una serie en su columna Factores de Poder, contando el trasfondo político del alzamiento y los avatares del brevísimo interinato de Pedro Carmona Estanga. El trabajo --al que muchos suspicaces adjudican todavía segundas intenciones-- constó de 5 entregas y se convirtió en un fenómeno periodístico inusitado, de la mano de una demanda informativa voraz, alimentada en parte por el silencio televisivo y radial del fin de semana y la no circulación de prensa el domingo 14.

Adquirir El Nuevo País en esos días se transformó en una proeza y los quiosqueros colgaban un cartel que hasta parecía un triste doble sentido por lo ocurrido ("no hay Nuevo País"), pero ofrecían fotocopias de las notas de la periodista, que empezaron por costar 600 bolívares cada una y llegaron a valer en las colas de automóviles o a la salida del metro hasta 1.500 bolívares (el precio de El Nuevo País es 350 Bs.). Los buhoneros periodísticos se embolsillaron en ciertos casos más de un millón de bolívares diarios. La fama de Patricia Poleo como reportera (algo que le viene de familia, porque hija de gato caza ratón) jugó también un rol clave. Incisiva y generalmente bien dateada, ganadora hace poco del premio Rey de España por sus notas sobre el caso Montesinos, y punta de lanza de las denuncias contra el gobierno de Hugo Chávez como integrante de un temible cuarteto (las cuaimas) que completan sus colegas Marta Colomina, Marianela Salazar e Ybéyise Pacheco, la Poleo celebra aún su hazaña: "La gente tenía dudas sobre lo ocurrido y le brindé la oportunidad de entender esta historia, y aunque sabía que la edición iba a ser leída, nunca pensé que podría convertirse en un fenómeno". La periodista reveló a PRODUCTO que, ante la demanda, "triplicamos la circulación del diario, de 9 mil a 20 mil ejemplares, con casi cero devolución". Sin embargo, eso no llegó a detener el hit de las fotocopias: un caso histórico y tal vez único en el periodismo venezolano.


De dos, dos

La suspensión temporal de la señal de los canales privados en las antenas de Los Mecedores tiene un precedente: el 27 de noviembre de 1992, fecha de la segunda intentona golpista contra el ex presidente Carlos Andrés Pérez. Ese día se volvió a evidenciar la trascendencia del control de los medios de comunicación en las modernas estrategias bélicas. En la madrugada un grupo armado se alzó contra CAP y se apoderó, a la fuerza, de Venezolana de Televisión, cometiendo de paso una masacre imperdonable de empleados y pobres vigilantes. Querían difundir los discursos grabados del entonces preso Hugo Chávez Frías, lo que no lograron por impericia técnica. De aquella fantochada solo pasó a la posteridad el tristemente célebre "gordito de la franela rosada". Un comando insurrecto del Ejército tomaba las antenas de Los Mecedores, eliminando las señales de RCTV y Venevisión. Televen se salvó porque tenía una antena en El Cuño. Poco después de las 8:30 pm el Gobierno recuperó las señales de los canales privados. Y a eso de las 10:00 pm un avión rebelde bombardeó Los Mecedores, aunque falló el codiciado blanco de las antenas repetidoras. En todo caso, queda como colofón que el chavismo es responsable directo --una vez como golpista y otra como golpeado-- de las dos veces en que se cortó en Venezuela con violencia la señal televisiva desde los Mecedores.


Compragolpe

Laboratorios farmacéuticos, supermercados, compañías tabacaleras y de telefonía vieron reflejados en sus ventas el nerviosismo de la población en los días de marchas-golpe-contragolpe. Josefina Suárez, directiva de la Asociación Nacional de Supermercados, habló de "la alta afluencia de personas, debido al temor de un desabastecimiento". Aclaró que no hubo escasez de ningún alimento porque "es una política de los supermercados mantener inventarios para 45 días". Un recorrido por varios supermercados demostró que muchos de los productos aumentaron sus ventas, especialmente los de la cesta básica. Las bebidas alcohólicas --¡sorpresa!-- se mantuvieron estables.

El presidente de la Cámara Venezolana de Farmacias, Juan Manuel Domínguez, comentó que las farmacias registraron pérdidas de 30%, es decir, unos 37 millardos de bolívares. Lo raro es que un sondeo realizado por PRODUCTO en varias farmacias de la zona metropolitana de Caracas indicó aumentos en las ventas de varios productos, específicamente laxantes, tranquilizantes y antiácidos. Esto fue ratificado por Alicia Lyon, de Laboratorios Roche, representante de Lexotanil y Válium, y Erick Pérez, de Glaxo SimthKline, que produce los antiácidos Eno y Tums, y el laxante Leche de Magnesia Phillips.

Pérez comentó que estos productos aumentaron sus ventas nada menos que en 10%. La ansieda también se reflejó en los quioscos, en donde las tarjetas telefónicas de prepago y los cigarrillos "volaron" de los anaqueles. Alicia Mocci, de Comunicaciones de Cigarrera Bigott, confirmó que "hubo un aumento por previsión, ya que el fumador que compra una caja diaria, en ese momento adquirió cinco". Darío de La Vega, gerente de Publicidad de Telcel, un hombre de mercadeo con mucho olfato, fue prudente: "Deducimos que hubo un aumento del consumo por la congestión que se produjo, pero aún no manejamos esa información".


Bendito rating

Investigaciones realizadas por esta revista entre empresas que miden televisión dicen que el encendido promedio diario en Venezuela es de 13 por ciento. Sin embargo, en los últimos 5 años sucesos como las elecciones presidenciales en 1998, la tragedia de Vargas en 1999 y las mega elecciones en el año 2000, arrojaron promedios de 19,5; 16,9 y 17,3 por ciento, respectivamente. Pero el 11 de abril se superó la mejor de esas cifras, con 20,4 puntos. Caracas tuvo mayor audiencia durante el día 11, con 21,84%. En San Cristóbal, por ejemplo, el mayor encendido se dio el 12, con 24,75 por ciento. El promedio de switching (cambio de canal) por hora el día 11 fue de 14 veces, la media normal es de 6 veces. Por hora, la madrugada del 14 registró niveles de hasta 13 por ciento --los niveles normales no llegan a 1 por ciento. La semana del 8 al 14 el alcance acumulado de la audiencia cerró en 88,6 por ciento; solo 11,4 por ciento del universo no fue captado. En señal abierta Globovisión obtuvo el mayor rating durante la semana, con un promedio de 74,88 por ciento; le siguieron Televen, con 72,1; Venezolana de Televisión, con 59,4; Venevisión, con 56,9, y RCTV, con 56,7. Sin embargo, entre los suscriptores de cable, Venevisión ocupó el primer lugar durante los mismos días; RCTV el segundo, y Globovisión el tercero. La cadena estadounidense CNN se ubicó en el séptimo puesto durante los días 13 y 14, lo que es muy bueno según sus promedios de audiencia. El tiempo de visión televisiva se incrementó en 133 por ciento durante esa semana. En algunas ciudades, como Caracas, San Cristóbal y Mérida, el crecimiento superó 80 por ciento.


Con fe... y alegría

El sábado 13 la sociedad venezolana vivió bajo profundo terror. Se presentía algo, pero los medios no informaban lo que ocurría. Parte de la población se pegaba desesperadamente a las señales por satélite de CNN, Telemundo o la colombiana Caracol. Otros lo hacían por internet. Las noticias eran nulas, hasta que la radio (Fe y Alegría, el circuito Unión Radio y Radio Capital) comenzó a transmitir los disturbios, saqueos y concentraciones de diversos sectores. La carencia de información suficiente, plural y confiable, actuó como mecanismo activador del miedo, generó desconfianza e incertidumbre y puso en tela de juicio el papel de los medios. Fue el único pecado, pero nada venial. Reinaldo Linares, reportero de Radio Fe y Alegría, es uno de los periodistas que transmitió noticias desde algunos de los lugares de los acontecimientos: Fuerte Tiuna, Catia, Miraflores y la sede del canal 8. Trabajó desde las ocho de la mañana del sábado 13 hasta el momento en que finalizó la cadena de Chávez a su regreso al poder (6:00 am del domingo). El equipo de Fe y Alegría, sin carnet de prensa y en un carro sin rotular, recorrió la ciudad y corroboró su realidad, infectada por los saqueos. Durante toda la tarde la móvil informó sobre la complicada situación en el 23 de Enero con los francotiradores, la quema de cauchos y basura en distintos puntos del oeste, así como el vandalismo desatado en la avenida Sucre y la toma del Fuerte Tiuna por los chavistas. Linares fue amplio con PRODUCTO y habló de todas las radios que transmitieron: "RCR dio la noticia de la renuncia de Carmona desde Fuerte Tiuna; Unión Radio informó desde Miraflores sobre la retoma del Palacio por el chavismo; la colombiana Caracol difundió declaraciones de Diosdado Cabello y de Marisabel de Chávez sobre la situación del Presidente y su regreso; nosotros en Fe y Alegría tuvimos la móvil en la calle y dimos en primicia a María Gabriela Chávez --hija del Presidente-- quien había hablado con Fidel Castro en Cuba, y transmitimos la llegada del jefe del Estado a Miraflores". Bravo.


Flujodrama

Al monitorear los servicios telefónicos celulares, se podría hacer un gráfico para medir la tensión de la sociedad en los días del golpe-contragolpe. Digitel, por ejemplo, no observó un incremento significativo en los mensajes de texto, quizá porque la gente quería hablar "en vivo". El 10 de abril el tráfico aumentó cerca de 18 por ciento, en comparación con un miércoles cualquiera. El jueves 11 se incrementó 15 por ciento. El viernes 12 estuvo tres por ciento por debajo de lo usual (tranquilidad ante la caída de Chávez). Pero el día 13 el pico alcanzó niveles muy altos, situándose 60 por ciento por encima de un sábado cualquiera (desconcierto y rumores), y el domingo 14 el incremento fue de 47 por ciento (certidumbre y comentarios). Los datos recabados en Telcel y Movilnet, aunque no son tan precisos, indican tendencias similares y un aumento de entre 45 y 52 por ciento en las comunicaciones entre el 10 y el 14 de abril, con el pico mínimo del día 12, cuando Venezuela pensó que comenzaba a ser otra.




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