Octubre 2002
Agencias: Ranking y Directorio - Propiedad intelectual: PRODUCTO Registrado - Internacional: AdAge

Luz, cámara ¿y acción?

En lo que va del año, la asistencia de espectadores a las salas de cine ha disminuido. Los circuitos Cines Unidos, Cinex Multiplex y Gran Cine emprenden estrategias de ventas para contrarrestar la crisis. Sin embargo, la apertura de nuevas salas y el estreno de películas independientes no se detiene, aun cuando --se supone-- serán las principales víctimas de la recesión

Pocas son las opciones de entretenimiento que existen en el país. No obstante, una de las atracciones más comunes y que se ha mantenido a lo largo del tiempo, a pesar de los vaivenes de la economía, ha sido el disfrute de una buena película.

Pero la industria cinematográfica no es ajena a lo que ocurre en Venezuela. En dos décadas se ha observado un decrecimiento de 72 por ciento en el número de salas de cine, que pasaron de 700 a 200 a mediados de 1996, producto de la desinversión originada por la regulación gubernamental sobre los precios de las entradas y el control de cambio que rigió en el país, lo que dificultó el acceso de divisas. Esta circunstancia paralizó las inversiones por parte de los empresarios y con ello comenzó el deterioro de las salas.

El negocio no fue rentable por mucho tiempo y la estabilización de los precios de taquilla tuvo una relación directa con el comportamiento mostrado por el sector. Sin embargo, desde 1998 ha sido notoria la remodelación de algunos locales y la apertura de otros. Solo para lo que queda del año se espera que sean inauguradas unas 45 salas, que, a un costo promedio de 250 mil dólares cada una, hacen un total de 11,25 millones de dólares.

A pesar de las mejoras, la asistencia del público al cine en lo que va del 2002 registró una caída importante, según la Asociación de Industriales del Cine (Asoinci). ¿La razón? El precio del ticket, que de 3 mil bolívares aumentó a 4 mil. ¿Y los resultados? Una disminución de 2 millones de personas, para situarse en 17 millones el número de espectadores, pero un alza en los ingresos nominales por taquilla, para totalizar 38 mil millones de bolívares.

No obstante, la asistencia al cine tuvo un repunte de 25,65 por ciento en julio y agosto, producto del período vacacional y la apertura de salas. La película más taquillera hasta la fecha ha sido Spiderman, que facturó 2.800 millones de bolívares y atrapó a más de 1 millón de espectadores en sus 11 semanas en cartelera. Se espera que a lo largo de este año el nivel de concurrencia al cine se mantenga y que los ingresos del sector totalicen 60 mil millones de bolívares.

Al cierre de esta edición había registradas 294 salas en todo el país, de las cuales 129 pertenecían al Circuito Cines Unidos y 104 a Cinex Multiplex. Las 61 pantallas restantes pertenecen a exhibidores independientes. De esta manera, la participación de mercado varía por región. Según cifras de Asoinci, el liderazgo de la taquilla nacional le corresponde a Cines Unidos, con 54,68 por ciento de la torta, versus 38,01 por ciento que tiene el complejo de la estrella.

El peso de la devaluación

En un escenario más realista aparece la devaluación del bolívar frente al dólar. Cada día se hace más difícil la adquisición de nuevos títulos, pues, como todos los segmentos de la actividad cinematográfica, la distribución también es un negocio de inversiones millonarias. Los derechos de una película extranjera oscilan entre 10 mil y 20 mil dólares (entre 15 y 20 millones de bolívares), monto que debería ser recuperado durante la exhibición de la cinta.

Al momento de programar las películas, el convenio entre el distribuidor y los exhibidores es de 45 a 65 por ciento, sin contar con el 10 por ciento que hay que restar por impuestos nacionales. “Para recuperar una inversión inicial de 10 mil dólares hay que, por lo menos, triplicar o cuadruplicar ese monto, de manera que se obtenga una ganancia que cubra los gastos de mantenimiento de salas y salarios, y además, deje lo suficiente como para comprar una nueva película; eso sin contar con los gastos de promoción”, explica Bernardo Rotundo, presidente del circuito Gran Cine.

Para Gonzalo Ulivi, cogerente general de Cines Unidos, el séptimo arte sigue siendo un entretenimiento fuera de casa muy competitivo “porque se renueva semanalmente, hay un mercado sumamente amplio en edades, estamos presentes en los medios de comunicación a raíz de las campañas de publicación de las películas que están en carteleras, y quizá --lo más importante-- porque ofrecemos una relación atractiva de precio-producto”.

Aun cuando dice haber trabajado para flexibilizar la opción de ir al cine con ofertas para el consumidor, reconoce que el negocio se ha contraído producto de la fluctuación de la moneda (de casi 80 por ciento) y que, por consiguiente, sus tarifas han tenido que elevarse 14,28 por ciento.

Félix Guzmán, director de Programación y Comercialización de Cinex Multiplex --resultante de la fusión entre Circuito Radonski, Venefilms y el Grupo Blanco--, señala que durante el primer semestre del año en curso, especialmente los días de semana, las ventas de taquilla de la compañía registraron una merma de 19 por ciento con respecto a igual período del 2001. Sin embargo, los fines de semana (incluyendo el lunes popular) la concurrencia creció 2 por ciento. “El negocio se contrae en épocas de crisis, hasta el punto de que la velocidad con que las películas llegan de otros estudios es más lenta que de costumbre”, dice Guzmán. Y agrega: “Lo cierto es que ahora hay que pensar dos veces en montar un negocio como éste, con un dólar a más de 1.400 bolívares, pues se trata de un incremento en los costos de 50 por ciento sin aumentar la taquilla, por lo que el revenue que recibimos es más bien de soporte”.

Ulivi es de los que piensan que este negocio se ha convertido en generador de tráfico de gente. “La película --afirma-- es el gancho para que los espectadores compren, además, en la dulcería. Esto, porque el costo de un filme es tan elevado, que no producimos ningún tipo de utilidades. El margen lo tenemos realmente en el área de comida”. Para Cines Unidos las ventas de chucherías representan 45 por ciento sobre la taquilla.

El circuito Gran Cine, que proyecta filmes culturales nacionales e internacionales, ha experimentado un leve crecimiento gracias al proceso de desarrollo que decidió emprender desde 1996 con el objetivo de impulsar el cine de buen arte. Con 9 salas en Caracas y el interior del país --entre ellas, Margot Benacerraf, Cinemateca Nacional, Centro Plaza, Trasnocho, el Celarg y Parque Trigal, en Valencia--, el complejo se ha propuesto conquistar 10 por ciento de la torta nacional. “Nos hemos posicionado como centro de degustación del buen cine, por eso el tipo de películas que exhibimos no es masivo”, sostiene Rotundo. Sin embargo, el costo de las entradas es más o menos igual al resto: oscilan entre 3 mil y 4 mil bolívares, dependiendo de la sala. Los lunes populares y los precios especiales de martes a viernes constituyen algunas de las estrategias que utilizan para ganar más adeptos.

Coherente con ese posicionamiento, Gran Cine ya empezó a ofrecer salas acondicionadas y una mayor calidad en la proyección de las películas, para lo cual ha invertido 600 mil dólares. En esta misma línea, la directiva de la empresa convirtió la Ríos Reyna del teatro Teresa Carreño en una sala de cine, con sistemas de control computadorizados y equipos de proyección de 35 milímetros, que fueron adquiridos con recursos de la sobremarcha cultural y de la Dirección General Sectorial de Cine y Fotografía del Conac. El proyector será utilizado junto con la Cinemateca Nacional, mediante un acuerdo de cooperación entre ambas instituciones. Al respecto, Rotundo señala que desde el mes pasado se presentan estrenos nacionales e internacionales, y algunos festivales cinematográficos. El proyecto sigue en marcha y finalizará con la total renovación del teatro, que implica un desembolso superior a 3 mil millones de bolívares.

Por otra parte, el directivo menciona el acuerdo suscrito con la Alcaldía de Chacao para hacer una programación especial dirigida a los sectores populares de ese municipio “con la finalidad de que el impuesto que normalmente pagan los propietarios de los cines, que está en 10 por ciento, se nos sea exonerado y ese dinero se destine al programa social, que tiene que ver con promover la cultura cinematográfica en los jóvenes de escasos recursos”.

Invasión de pantallas

La expansión de agrupar pantallas en un mismo lugar se ha hecho más evidente. En Caracas, Cines Unidos inauguró 9 salas en el Unicentro El Marqués hace 4 meses; en Galerías El Paraíso abrió 6, y 4 en Metrocenter. Mientras, Cinex habilitó 8 salas en la avenida Victoria y otras más en Barinas y Valera.

Los proyectos en la industria son ambiciosos, aun cuando el retorno de las inversiones se observan al cabo de 5 años por la condición de que el negocio es muy intenso en capital con un nivel de venta por metro cuadrado muy bajo. Al mismo tiempo, la globalización impone cambios. Las multisalas se posicionan en el país, tendencia mundial de la cual los franceses fueron los pioneros. Se trata de lograr una mayor eficiencia del espacio, con mejoras en el sonido y en la comodidad de las butacas, de manera de garantizarle al empresario la rentabilidad del negocio.

Aun cuando las exhibidoras se han visto en la obligación de posponer 50 por ciento de sus proyectos y cancelar otros, en los próximos meses habrá novedades: el Centro Comercial Galerías, en Los Naranjos, contará con 5 salas de Cines Unidos; Cinex abrirá las primeras 9 salas VIP en el Centro San Ignacio, en diciembre próximo, y 9 más en el C.C. Tolón, en octubre del 2003, y Gran Cine aspira a ampliar los espacios del circuito en ciudades como Maracaibo, Barquisimeto, Trujillo y Puerto La Cruz, donde ya ha adelantado algunos convenios.

Las películas no tienen un período determinado para permanecer en cartelera, pues eso depende de la respuesta del público. Se ha demostrado que las salas múltiples permiten la posibilidad de que los filmes que logran convocar gente pueden permanecer por más tiempo. Titanic, en febrero de 1998, ha sido la más taquillera en los últimos 5 años tras acaparar más de 2 millones de espectadores en 12 semanas y obtener ingresos por 2.140 millones de bolívares.

En lo referente con el cine de autor, solo con la proyección del festival francés --que abarcó 14 salas de la ciudad-- en mayo de este año, entraron al circuito Gran Cine más de 160 mil espectadores, lo que permitió recaudar cerca de 400 millones de bolívares. La película de mayor demanda fue El closet, que cosechó 168 millones.

Negocio de película

Pero no solo películas exhiben los cines. De ahí que los anunciantes --en especial los de cigarrillos y licores, porque en la pantalla grande no rigen las restricciones que sí pesan sobre la televisión-- lo vean como un canal atractivo para colocar sus imágenes y sus marcas.

Cinesa Exhibiciones, una de las 5 áreas de negocios de Bolívar Films, tiene más de 44 años comercializando espacios publicitarios en cine. Comenzó con Noticolor en las pantallas de Cines Unidos y lo que hoy es Cinex (antes Radonski). Está presente en 108 salas y entre cada función hay disponible 7 minutos de publicidad.

José Ignacio Oteyza, presidente ejecutivo de la compañía, dice tener 80 clientes provenientes en su mayoría de los sectores de telecomunicaciones, farmacéuticos OTC y licores. “Este año --señala-- ha sido muy atípico por la situación del país. Nosotros nos vimos en la necesidad de reajustar nuestras tarifas 15 por ciento y los anunciantes nos han manifestado su decisión de reducir su presupuesto publicitario 30 por ciento”. Con todo esto, para diciembre espera cerrar con una merma de 20 por ciento.

Aida Gutiérrez, gerente de mercadeo de Cinesa, asevera que en 1999 su compañía facturó 913 millones de bolívares y en el 2001 alcanzó a 1,6 millón. Pero que en lo que va del 2002 ésta registra una contracción de 30 por ciento. “La rentabilidad del negocio --dice-- está en que nosotros no tenemos que producir sino comercializar los espacios. Las pantallas no son nuestras y, aun así, las usamos. El único costo que les imputamos a los clientes es el del transfer digital de video a formato 35 milímetros, cuyo precio puede llegar a 5 mil dólares”.

Cines Unidos tiene una plantilla de 60 anunciantes y cuenta con el apoyo de Cinesa para administrar y comercializar los espacios. Las tarifas dependen de la ciudad, el cine y la pantalla en los que se paute. Por lo general, los comerciales más solicitados son los de 30 segundos, cuya sola proyección puede llegar a costar hasta 864 mil bolívares.

Cinex Multiplex cuenta con 40 clientes y 7 minutos de comerciales, cuyos costos mensuales varían en función de los segundos de duración (20, 30, 40 y 60 segundos) y del tipo de sala (si es premium, preferencial o general). Las tarifas van desde 250 mil bolívares hasta 1,25 millón.

En un año y con una inversión de 37 millones de bolívares en cualquier circuito Cinex, que incluye varias salas, el anunciante puede exhibir hasta 4.416 cuñas.

Guzmán afirma que sus clientes han reducido los presupuestos publicitarios y, por consiguiente, han pensado muy bien dónde colocar su dinero en tiempos de austeridad. Más de 50 por ciento de los anunciantes que estaban con Cinex en pantalla el año pasado, ahora no lo están. “Una encuesta que hicimos a varias personas hace un par de años en algunos cines del país, indicaba que no ver los comerciales era perderse 25 por ciento de la película”, dice. Una pauta interesante para alrededor de 4 o 5 meses al aire en todo el circuito cuesta alrededor de 35 millones de bolívares.

En términos publicitarios, Cines Unidos ha visto caer sus ventas 25 por ciento en lo que va del año de acuerdo con lo que tenían previsto comercializar. “Nuestra precompra en medios es básicamente prensa, cuyo monto es superior a los mil millones de bolívares”, puntualiza Ulivi.

Cinex también redujo --en 35 por ciento-- su inversión para este año. De anunciarse en 9 periódicos en Caracas, ahora solo está en 5. En imagen los asesora la agencia Abraham Pulido & Asociados, mientras en pauta lo hace Keiros Publicidad.

Por su parte, Gran Cine apenas empieza su etapa de comercialización. Así que por ahora busca vender más espacios en sus pantallas y en la cartelera de cine. Entre anunciantes (como Unión Radio, Banco Mercantil, Movilnet, Cada) y apoyo financiero, este circuito moviliza alrededor de 50 mil dólares e invierte 10 millones de bolívares en publicidad impresa a través de los diarios de circulación nacional (ver PRODUCTO 217, página 81).

Mariana Plaja M.

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Plano general

Para los ejecutivos del sector, la proyección de películas no es una actividad rentable, a diferencia de la distribución, que sí reporta grandes ganancias.

“El porcentaje que reciben los exhibidores puede ubicarse en 10 por ciento”, dice Guzmán.La caramelería, que forma parte del negocio, ya no se alquila a terceros, como se hacía en el pasado. Ahora son los mismos dueños de las salas quienes atienden la operación. Tanto Cinex como Cines Unidos mantienen una alianza estratégica con Pepsi Cola, que involucra la venta de sus productos, y un programa de imagen y promoción. Así, Coca-Cola queda fuera del juego temporalmente, aunque al cierre de esta edición se encontraba negociando con el circuito Gran Cine.Las cotufas ahora vienen en combos, cuyos precios varían entre 2 mil y 3.500 bolívares, con refresco incluido. Los nachos y los perros calientes --también en combos-- cuestan de 3 mil a 4 mil bolívares. Los chocolates y las gomitas valen entre 450 y 2 mil bolívares. Al sacar cuentas, una salida en pareja podría costar alrededor de 15 mil bolívares con entradas, cotufas, refresco, dulces y el ticket del estacionamiento (1.500 a 2 mil bolívares) o el taxi, que cuesta entre 3 mil y 5 mil bolívares, dependiendo de la zona, mientras las familias podrían gastar más de 20 mil bolívares. Guzmán asegura que “tenemos un ticket que al cambio valdría 3 dólares --en Estados Unidos está en 12 dólares-- y somos el segundo más barato en Latinoamérica, después de Haití”. Agrega que los cines del siglo XXI se ubican en centros comerciales que le permiten al espectador caminar seguro y ver tiendas mientras esperan para ver su película favorita. La taquilla sigue siendo el punto de venta tradicional para los circuitos, al representar cerca de 80 por ciento de los ingresos, mientras el 20 por ciento restante se hace por vía telefónica. Como novedades, los directivos adelantan que habrá páginas web y programas de lealtad.


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Para todos

Las cadenas de cine han optado por implementar ofertas para que la afluencia de gente a las salas no disminuya. La primera, según sostienen sus ejecutivos, ha sido romper con el hábito del espectador, que ahora selecciona la locación y luego la película, al revés de lo que sucedía antes, cuando se pensaba en el filme que inmediatamente indicaba el lugar de la sala (aunque los espectadores parecen disentir con esta afirmación, como se señala en el recuadro Hábitos y costumbres). Y la segunda, quizá la más importante, son las promociones similares que tienen durante toda la semana. El lunes popular, que es el día de mayor demanda, incluso por encima de sábados y domingos, tanto en Cines Unidos como en Cinex Multiplex, se paga sin distinción de edad ni sexo la mitad del precio de la entrada. A modo de ejemplo, Ulivi menciona que el lunes 29 de julio se registraron 68.493 espectadores contra 47.559 del domingo 28. Además, todos los días las personas mayores de 65 años o menores de 12 que asistan a funciones matiné gozan de 50 por ciento de descuento. El resto de las ofertas difiere según las cadenas. En Cines Unidos, de martes a viernes, la entrada tiene 25 por ciento menos que su costo normal para el sector estudiantil. Y los jueves, las mujeres cancelan la mitad del valor del ticket. Aquí Cinex contraataca. Este mismo día tienen el plan Cinexcepción --de sexo-- en el que hombres y mujeres pueden asistir por igual y su acompañante paga solo la mitad de la entrada. Por otra parte, mantiene promociones puntuales con terceros. La más reciente para Cinex Multiplex consistió en la compra del combo mediano (con Pepsi de 22 onzas), en la que el consumidor recibía un ticket para participar en una rifa por una camioneta Wagoner.


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Hábitos y costumbres

Estudios de mercado de las empresas del sector coinciden en que hombres y mujeres van por igual al cine. El público objetivo se concentra en edades entre 19 y 35 años, de los cuales más de 50 por ciento son solteros y 35 por ciento estudiantes universitarios. Casi 60 por ciento de los espectadores va al cine en grupo y 30 por ciento lo hace en pareja. Cerca de 40 por ciento tiene ingresos por encima de 500 mil bolívares. Los lunes (a mitad de precio) es el día de preferencia para acudir a las salas, seguido por los sábados y los domingos. A la función de las siete de la noche asiste mayor número de personas: 48 por ciento. Figura en segundo lugar el horario de las nueve. Las películas de acción y aventura son las más vistas, en especial por el público masculino, con 45 por ciento. La comedia aparece como la segunda opción favorecida (35 por ciento). Las historias de amor y ciencia ficción no parecen tener mayor representatividad. Entre las motivaciones del público para ir al cine aparece la película, seguida por las características de la sala, al revés de lo que sostienen varios ejecutivos del sector (ver recuadro Para todos).


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