Noviembre 2002
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Los bolsillos hacen agua y el mercado se pone ardiente

El último reducto de los venezolanos, en el que se suponía no se harían concesiones, bajó la guardia: con todo lo bien que lo hacen la catirota superbuena, el cangrejo del trasero irreverente y el oso que decidió salir de la cueva, hasta las cerbatanas están pasando una etapa friíta. Con cierto éxito, los añejados brebajes nacionales tratan de llenar la prudente distancia marcada por las mezclas de Escocia y resisten la feroz competencia del plebeyo aguardiente

Por Alicia Aguilar y Jessica Bodoutchian

El mercado nacional de licores está como el país: estancado. La demanda se mantiene prácticamente igual en los últimos tres años en alrededor de 100 millones de litros, más o menos 11 millones de cajas por año, lo cual implica que cada venezolano consume anualmente unos 4 litros. Un informe de Conindustria indica que incluso las exportaciones de este sector están en bajada: 14,7 por ciento. Lo único que sube en materia de licores son los precios, que se incrementaron 2,5 por ciento en octubre y ya habían aumentado 5,8 por ciento en septiembre.

No hay crecimiento ni tampoco grandes disminuciones. El marasmo es evidente hasta para el mercado de cervezas. A pesar de que Venezuela se ha tenido como un país muy cervecero, el crecimiento de las friítas este año apunta hacia una discreta disminución (2 por ciento) con relación al año fiscal pasado.

La razón es, prácticamente, una sola: la situación recesiva de la economía nacional, sumada a la importación de whiskys baratos, confluye en un constante desplazamiento del bolsillo de los venezolanos hacia productos más económicos.

Y como en río revuelto... El movimiento de los consumidores ha significado ganancia para algún sector, como el de rones nacionales. Si bien esta categoría, en conjunto, no sale ilesa, una que otra marca reporta un crecimiento moderado a expensas de aquellos que se resisten a caer en las profundidades de las “aguas locas”. El gusto fino por el 12 años de la “cuarta”, busca acomodo en la “quinta” en los perfumados añejos nacionales que, además de calidad internacional, ofrecen un precio todavía asequible. Pero aquéllos --que a duras penas llegaban antes a esta categoría-- se han deslizado a otras que prometen un rendimiento mayor por la misma “curda”.

Así pues, el gusto --más bien, resignación-- de los bebedores, imprime nuevas características al mercado: la disminución de los escoceses ésta dejando espacio a otras aguas, más ardientes y de fabricación local, convertidas por obra y gracia de la generalizada escualidez de los bolsillos en el primer mercado del país, con seis millones de cajas (más de la mitad del mercado), lo que era antes la referencia del ron. Las bebidas importadas son un lujo y, como tal, se reservan para ocasiones especiales.

La mayoría de los entrevistados para este informe oculta sus cifras, lo que sugiere que deben ser muy negativas, porque de lo contrario harían gala de ellas.

Expertos del sector afirmaron que “en este momento todas las empresas de consumo masivo buscan mantener la participación de mercado y proteger la generación de ganancias. El perder participación de mercado se convierte en un elemento muy crítico para una marca a largo plazo”. En esta perspectiva, el mercadeo es un factor clave para poder competir y constituye un foco de atención para todas las empresas. Muchas empresas afirman que, pese a la recesión económica y a la limpieza de los bolsillos de los venezolanos, todas sus marcas han crecido en participación, y lo atribuyen a su trabajo de comunicación, tanto en mercadeo como en publicidad. Afirman que su meta es crecer en participación, aunque el mercado no crezca.

Los whiskys secundarios del mercado concentran el mayor volumen de demanda, por la migración de los consumidores de otras categorías. Mientras que las empresas representantes y productoras de vino y champagne amplían sus portafolios para satisfacer una demanda cada vez más exigente en el mercado venezolano. El consumidor ha aprendido. Si tiene algo de dinero para comprar adquiere lo mejor que le permita su poder adquisitivo, tal vez por las fuertes resacas que dejan los licores de baja calidad.

En este tipo de coyuntura, cuando suben los precios y cae el poder adquisitivo, generalmente el consumo de cerveza se ve favorecido por la migración de consumidores de otros licores. Pero analistas del sector consideran que esa etapa ya pasó y ahora simplemente las personas han dejado de consumir bebidas alcohólicas, incluyendo la cerveza.

Gran variedad

En Venezuela se obtiene una cantidad de licores que son reconocidos por su aroma y sabor, desde el ron hasta el aguardiente, desde ponches hasta cocteles, una de las características primordiales es el sabor a fiesta que llevan y su fabricación aún conserva el proceso artesanal y la calidez de la mano venezolana para obtenerlos.

El ron venezolano, por ejemplo, que es reconocido mundialmente por su sabor y calidad, se obtiene de la destilación de la caña, lleva un proceso de elaboración artesanal que convierte la caña de azúcar en melaza, luego en alcohol y posteriormente en ron; éste se vacía en barriles de roble, para su envejecimiento, y de allí se sacan rones de diferentes clases. El miche, un aguardiente fuerte cuyo consumo está muy arraigado en la región andina, se obtiene en alambiques artesanales, por la fermentación de la panela (papelón) y luego su destilado.

La cerveza venezolana es reconocida por su calidad, sabor y aroma. En la actualidad Venezuela también es productora de jóvenes y deliciosos vinos, con suaves y frutales bouquets.

De estos licores se han creado con el tiempo derivaciones que terminaron siendo tan famosas como su ingrediente principal, de allí que el ponche crema, la mistela, los aguardientes aliñados, el calentaíto andino y otros licores que se encuentran en diferentes regiones del país sean famosos y reconocidos.

En los valles de Aragua o por las costas orientales de Carúpano hay que visitar las haciendas roneras y dejarse llevar por su magia. En los Andes venezolanos sin duda se encuentran en casi todas sus poblaciones ponches, mistelas, miches y calentaos.

En cualquier región del país podrá encontrar una deliciosa cerveza fría, de la que bien se conoce su sabor y calidad. En el estado Lara están los viñedos donde se elaboran buenos vinos con un bouquet de calidad. También está el famoso Ponche Crema, una bebida dulce y cremosa que existe como marca comercial desde hace muchos años, pero a la que le ha salido competencia casera y que se prepara generalmente para las fiestas navideñas.

Entre las muchas variedades de licores que se producen en Venezuela están los rones añejos, cuyo origen procede de Jamaica. El ron es originalmente blanco, traslúcido, pero el azúcar y su almacenamiento en barricas de madera lo tiñen de color pardo oscuro. Algunas variedades están aromatizadas con sabores de frutas tropicales o mezcladas con otras bebidas tales como jerez y solera. También están los licores secos, que son bebidas hidroalcohólicas aromatizadas que se obtienen por maceración, infusión o destilación de diversas sustancias vegetales o frutas con alcoholes aromatizados, esencias o por combinación de ambos procedimientos. Suelen estar endulzadas y coloreadas con azúcar, glucosa, miel o mosto de uva. Para hacerse acreedores de esta denominación, su contenido de azúcares debe estar entre 2,5 y 10 por ciento del volumen total y tener un grado alcohólico superior a los 15 grados.

También están las llamadas bebidas espirituosas secas, que son bebidas alcohólicas similares a los licores, pero con un contenido mínimo de azúcares, ya que su porcentaje total es inferior a 2,5 por ciento del volumen de la mezcla. Además, su grado alcohólico no debe exceder los 38 grados. Por la sencillez de sus mezclas, son productos de precios muy asequibles, aunque por ello no pierden la excelente virtud de ser componentes primordiales en la elaboración de cocteles y otras bebidas mezcladas. En el mercado hay marcas como La Florida y El Potro.

Los licores cordiales pertenecen a la familia de los licores secos y por lo tanto tienen las mismas características. Deben el nombre cordial al mayor contenido de azúcares con respecto a sus primos los secos. En estas bebidas, el contenido de azúcares totales debe ser superior a 10 por ciento del volumen total. Dentro de este rubro hay algunas preparadas a base de las más exóticas frutas tropicales y especies aromáticas, como el licor de Ponsigué, el licor de canela y el anís.

También están los aguardientes que se cree que deben esta denominación al aspecto incoloro del alcohol y al efecto que producen en el organismo al ser ingeridos. Son mezclas hidroalcohólicas, donde predomina la presencia del alcohol proveniente de la fermentación de la caña de azúcar y sus derivados. Debido a la permisería nacional, los aguardientes se caracterizan por ser mezclas del alcohol etílico y agua desmineralizada.



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