Diciembre 2002
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Fiat: la agonía de un gigante

El problema ha trascendido el ámbito de la industria, hasta convertirse en un conflicto nacional para el gobierno italiano, debido a que la empresa automotriz es el símbolo de la potencia industrial de Italia

La multinacional italiana Fiat Auto vive los últimos días de una agonía que se ha prolongado a lo largo del 2002 y que la ha llevado al borde de la muerte, producto de decisiones desafortunadas de parte de la familia Agnelli, de una caída sustancial de las ventas y al incremento paulatino de su deuda.

La situación de Fiat Auto ha entrado “en una fase peligrosa”, ya que se está produciendo un incremento de la tensión en el ambiente laboral y empresarial.

El plan de reestructuración diseñado por la multinacional italiana Fiat, y presentado en octubre, propone la aplicación de paros técnicos de larga duración en diferentes fábricas, que afectan a 7.900 trabajadores y ha puesto en jaque a todo el país. La polémica sobre este plan se desató al reconocer la firma turinesa que no puede garantizar la recolocación de 8.100 trabajadores (de los 90.000 italianos a los que emplea), destinados inicialmente a un fondo temporal de desempleo, y a que no puede detener el cierre de la fábrica de Termini Imerese, Italia. La Fiat solicitó este año al gobierno italiano la declaración de un “estado de crisis”, medida que permitiría a la empresa recibir ayuda pública para pagar a los empleados 80 por ciento de sus sueldos normales.

El gobierno italiano sigue con preocupación la situación por la que atraviesa Fiat, con la vista puesta en el horizonte de una posible compra por parte del coloso estadounidense General Motors. El tren ejecutivo del gobierno de Silvio Berlusconi estudia diferentes posibilidades para reducir el impacto social de este plan de reestructuración, al que se oponen los sindicatos. El gobierno italiano insiste en que se debe garantizar la readmisión futura en la empresa de al menos tres cuartas partes de los trabajadores despedidos. Pero, el grupo automovilístico e industrial Fiat no tiene intención de modificar su plan de reestructuración, pese a la reprobación gubernamental de determinados aspectos, argumentando que una decisión en ese sentido puede provocar una reacción negativa de sus acreedores y de las agencias de calificación de riesgo.

Paolo Fresco, presidente de Fiat, en declaraciones a diarios italianos, indicó que la cúpula de la multinacional está haciendo un saneamiento enérgico que no tiene nada que ver con los acuerdos con General Motors sobre posibles cambios accionarios.

La empresa debe adecuar su capacidad productiva a la marcha de las ventas, según Fresco, respaldando así el recorte de personal. “Si no lo hiciéramos, echaríamos sobre Fiat Auto un peso tal que pondría en riesgo nuestro futuro y el trabajo de todos”, aseguró el directivo.

Las fallas

Las ventas de Fiat Auto han caído drásticamente este año, golpeadas por la baja demanda en Europa y Suramérica, dos de sus mayores mercados, y por la mala recepción de su nuevo modelo compacto Stilo. Mientras que la venta de autos nuevos en Europa bajó 2,1 por ciento en octubre con respecto al mismo mes del año anterior, según información divulgada por la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles, bastiones del mercado como Francia, Italia y Alemania, cayeron entre más de 5 por ciento y 1,1 por ciento. El viejo continente acumula 3,5 por ciento de retroceso en todo el año.

El fin del proteccionismo en Italia, que aseguraba un mercado nacional cautivo; reducción premeditada de la inversión en las áreas de investigación y desarrollo, principalmente; reducción de la gama de vehículos; retraso en la salida de nuevos modelos; descuido creciente en el control de calidad; errores de estrategia; descontrol de gastos suntuarios; desembarcos poco afortunados en países “emergentes”, y el mantenimiento de una aristocracia obrera de las más distinguidas de Europa, serían las razones que se sumaron para conducir a la automotriz italiana al colapso.

Además, Fiat le debe 6.500 millones de dólares a varias entidades financieras, sobre lo cual, Paolo Fresco, en declaraciones a un diario italiano, dijo que: “En los últimos años hemos acumulado una deuda elevada porque hemos hecho importantes inversiones en el crecimiento. Pero elevada no quiere decir excesiva”.

Otra de las desafortunadas decisiones, o quizá la que procreó todo el colapso, fue que en los años 90 los Agnelli dicidieron diversificar sus negocios y abandonaron la fabricación y comercialización de autos a su inercia, para invertir grandes cantidades en seguros y en los sectores energético, inmobiliario, financiero y de servicios en el momento en que la competencia se concentraba en su negocio básico. Los analistas creen que las pérdidas de Fiat pueden llegar a los 1.500 millones de euros este año, y que las expectativas no son nada halagüeñas para el próximo año. Los problemas de Fiat son malas noticias para General Motors Corp., que en el año 2000 gastó 2.400 millones de dólares para comprar 20 por ciento de la filial automotriz, como parte de una alianza más amplia y a cambio de 5 por ciento propio. GM, que dice que está satisfecha con la cooperación de Fiat, ha acordado comprar el 80 por ciento restante de la automotriz a partir del 2004 si la italiana estuviera interesada en vender.

Pero las propias operaciones europeas de GM están luchando para contener enormes pérdidas y asumir el control de los problemas de Fiat, lo que sólo complicaría esos esfuerzos. Es probable que más demoras en la reestructuración del negocio automotor de Fiat aumentarían esa carga para GM.

Las protestas

El plan de reestructuración de Fiat diseñado por la empresa fue contestado con una huelga a escala nacional en Italia por parte del sector metalúrgico en solidaridad con los trabajadores afectados y en demanda de una intervención del Gobierno en apoyo a la industria italiana. La jornada de protesta contó además con manifestaciones callejeras a lo largo de todo el país, con una marcha de aproximadamente 15.000 personas en Turín (norte).

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Sin novedad en América Latina

Los cambios adelantados por Fiat en su estructura mundial, especialmente en Europa, no afectarán a América Latina, donde la marca internacional invertirá cerca de un billón de dólares en los próximos cinco años, desde el 2002 al 2006, informó en un comunicado el superintendente de la firma para América Latina, Alberto Ghiglieno.

Como se sabe, Fiat es el líder de ventas en el mercado de automóviles y vehículos comerciales livianos de Brasil, con 25 por ciento de participación, y posee una cuota aproximada de 20 por ciento del mercado automotor de América del Sur. Voceros de la empresa en Venezuela, indicaron que los planes de reestructuración “no afectarán a sus oficinas y negocios en el país”. Aunque, como el resto de la industria local, se ve afectada por la situación nacional que nada tiene que ver con el problema de Fiat en Italia.

Una parte de las inversiones destinandas a América ya están siendo ejecutadas en el 2002. Este año Fiat está destinado en su unidad industrial de Betin 200 millones de dólares, de los cuales una parte está dirigida a nuevos productos, como el Fiat Stilo, lanzado en septiembre para todos los países de América Latina, para los que se prevé exportarlo este mismo año. Sobre la situación que la marca afronta en Europa, el superintendente se mostró confiado en el plan de reestructuración en vigencia y explicó que entre los puntos clave de la estrategia de Fiat para salir de la situación actual, lo resaltante es el atinente al mercado italiano, cuya declinación naturalmente afectó a la marca, donde realiza el 60 por ciento de sus ventas.

La primera fase de la estrategia de Fiat Auto fue dedicada a la identificación de las áreas de intervención prioritaria, como un mix de los canales de venta y la propia red de comercialización, así como la estructura de costos y la gama de sus modelos.


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Grandes inversiones

El valor de todo el imperio Fiat se calcula en 3.000 millones de euros. El grupo, además de Fiat Auto, incluye las marcas Lancia, Maserati y Alfa Romeo. El resto del holding, Fiat SPA, tiene a la aseguradora Toro y a la empresa de energía Edison, y conserva importante presencia en automoción con Iveco, Case New Holland y Fiat Avio. Tiene también el Corriere della Sera, el primer diario italiano, y la Ferrari. Se incluye el club de fútbol Juventus, el diario la Stampa y participaciones notables en el Club Med, en los grandes almacenes Rinascente y en la banca San Paolo. Fiat estaría negociando la venta urgente de su división de robótica Comau y su negocio de alquiler a largo plazo y gestión de flotas Fidis, en Brasil. Por esas inversiones importantes sectores italianos han dicho que el futuro de Fiat no es el de una empresa normal sino que es el destino del país entero, por lo que su venta traerá consecuencias gravísimas para la economía nacional.


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