Abril 2003
Macroeconomía
Un año para contarlo

Los previsiones realizadas en 2002 quedaron sobre el papel. Hoy se hacen apuestas sobre el tamaño de la caída del aparato productivo.

2003 será un año en el que la sobrevivencia marcará el desempeño de las empresas venezolanas. En el escenario menos malo, la resolución de la crisis política por la vía electoral, se generaría confianza y una incipiente recuperación al final del año. En estas circunstancias se produciría una caída del PIB de entre 10% y 15%.

De mantenerse la crisis política, la caída pudiera ser no menor de entre 20% y 25% -a decir de Datanálisis- lo que sería la peor contracción económica de la historia moderna venezolana.

En torno al efecto sobre los sectores, Luis Vicente León afirmó que serán las pequeñas empresas las más afectadas debido a su poca capacidad de maniobra y la competencia que le plantará el negocio informal. Al referirse a la propiedad indicó que serán las firmas de capital nacional las que sufrirán con mayor intensidad los rigores.

En manos del azar

Los empresarios optan por la prudencia a la hora de emitir declaraciones. El temor a ser incluidos en una “lista negra”. Las amenazas veladas, y otras veces no tan discretas, emitidas por Chávez y otros funcionarios de menor rango han hecho que muchos pongan sus barbas en remojo.

León apuntó que industrias como la automotriz, bebidas, vestido e, incluso alimentos, están entre las más susceptibles de efectos negativos.

La Cámara Venezolana de la Industria del Alimento ha informado que 33% de los insumos que usa el sector provienen del exterior. Para este renglón se requieren 1,5 millardos de dólares principalmente para la compra de trigo, grasas, leche, quesos y empaques.

Junto al control cambiario, el de precios ha venido a enrarecer el entorno para las manufactureras de alimentos pues en algunos casos hubo reducciones de hasta 50% con respecto a los valores vigentes al momento de entrar en vigencia el tope de precios. La resolución ministerial abarcó a 55% de los productos del sector.

La Asociación Nacional de Supermercados y Afines ha reconocido que el negocio se contraerá entre 10% y 15%, según el número de toneladas métricas facturadas. Entre las razones enumeradas están: pérdida del poder adquisitivo del consumidor, reducción de la oferta e incremento del desempleo.

Día de parada

En los primeros dos meses del año se han observado los primeros síntomas de la extensión de la crisis en algunos sectores. Según cifras de la Cámara Automotriz de Venezuela, entre enero y febrero se vendieron 77,4% unidades menos que en similar período de 2002.

Aunque los voceros de Cavenez sostienen su proyección de 90.000 vehículos para este año, un tercio por debajo de las unidades facturadas en 2002 cuando el mercado se redujo en 40%, el directivo de una firma afirmó que “si llegamos a 50.000 unidades sería un milagro, las ventas de los primeros dos meses son una muestra de lo que ocurrirá este año”.

Peter Friedrich, vicepresidente director de Ventas y Mercadeo de General Motors, indicó que la permanencia en el país de las compañías del sector dependerá no sólo de recibir dólares para el ensamblaje de vehículos familiares y camiones utilitarios, sino de la posibilidad de producir las otras líneas de automóviles.

“Vemos una caída del mercado de entre 65% y 75% respecto a 2002 hasta las 40.000 unidades. Esto repercutirá, indudablemente, sobre la red comercial. Si el volumen de ventas no genera la cantidad de dinero suficiente se deja de operar”, dijo el ejecutivo de la firma líder del mercado.

Las necesidades de divisas para este año de las ensambladoras se ubican en 1,17 millardos de dólares, para la adquisición de componentes CKD y el pago de deudas. Mientras que los fabricantes de autopartes requerirán unos 170 millones de dólares.

Friedrich señaló que “es necesario que se agilice la entrega de divisas tanto a las ensambladora como a los fabricantes de autopartes pues corremos el riesgo de parar la producción”.

Ricardo Tinoco, gerente de relaciones públicas de Ford Motors, recordó que la empresa tiene planes de inversión para el lanzamiento de cuatro nuevos productos para 2003. No obstante, “el otorgamiento de divisas para el ensamblaje de toda nuestra línea de vehículos al igual que para los suplidores de autopartes, será fundamental para nuestra viabilidad en el mercado”, dijo.

Las estimaciones de Ford apuntan a una caída hasta las 50.000 o 60.000 unidades facturadas. Tinoco reconoció que habrá ajustes en la inversión publicitaria aunque se mantendrá “acorde con los requerimientos de los nuevos lanzamientos” en el segundo trimestre.

Al desnudo

La limitación de los dólares a ciertos productos como los relacionados con vestido y calzado arrastrará las cifras de los sectores comerciales. Una industria textil nacional reducida a su mínima expresión y, de igual manera, dependiente en buena medida de las compras en el exterior amenaza con restringir la oferta.

Consecomercio estimó que el año pasado se perdieron 520.000 puestos de trabajo como consecuencia de una merma en la facturación de 40%. El rostro no ha cambiado para este año. Representantes de la Asociación de Tiendas por Departamentos esperan una caída en las ventas cercana a 50% como consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo del venezolano y debido a la negativa del Ejecutivo de incorporarlos dentro de los rubros prioritarios para la venta de divisas. William Cohen, presidente de Atide, afirmó que existen indicios de “discriminación en esa decisión”.

Cifras similares manejan los directivos de la Cámara Venezolana de los Centros Comerciales. Tras el levantamiento del paro de actividades, las ventas de los espacios de compras y diversión cayeron alrededor de 40% y no hay muchas expectativas de que mejoren en los próximos meses.

Junto a la falta de billetes verdes para llenar los anaqueles y vitrinas, el sector enfrenta las dificultades propias de la dolarización de los cánones de arrendamiento que llevaron el año pasado a establecer una suerte de “dólar preferencial”, esto para evitar un incremento desmesurado en la tasa de desocupación que a principios de marzo promediaba 17%.

Menor oferta en franquicias

Con una masa de trabajadores directos superior a los 60.000 puestos, las franquicias son uno de los sectores más dependientes del exterior sobre todo en el caso de grandes marcas foráneas.

De ser una de las actividades de mayor crecimiento en la última década, las franquicias en conjunto con los centros comerciales podrían perder hasta 15.000 empleos en el primer semestre de 2003, según estimaciones de Datanálisis.

Los contratos entre los franquiciantes y las franquiciadoras establecen la obligación de adquirir algunos insumos a las casas matrices como las papas fritas o las salsas. Igualmente, están contemplados los pagos anuales por concepto de royalties.

Las cadenas de origen externo se encuentran en etapa de renegociación de los contratos en vista de las nuevas condiciones del mercado cambiario pues la actividad no ha sido considerada dentro de las áreas que recibirán divisas.

De momento, se exploran posibilidades para mantener el nivel de calidad. La mayoría de las cadenas tras la reapertura posterior al paro ajustaron sus precios hasta en 40% y redujeron la oferta de productos por la falta de insumos. Así que no será extraño que en vez de papitas crujientes se saboreen arepitas o yuca frita. Fast food revolucionaria, sin duda.

Norberto J. Méndez


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