Abril 2003
Opinión
Controles -- la cadena de la miseria
Por: Robert Bottome, Veneconomía

En el mes de febrero se decretaron controles de cambio y de precios. La combinación promete ser fatal para la economía. No son estos controles. Son todos los controles que distorsionan y empobrecen.

El Ministerio de la Producción y el Comercio publicó los precios máximos de venta al público (PMVP) de 44 rubros alimenticios en 106 presentaciones distintas, así como los de 12 productos secos, en 63 presentaciones. La mayoría de los precios (ahora máximos) fueron los que privaban en noviembre de 2002, o antes. Asimismo, se congelaron los precios de los insumos para los bienes de primera necesidad y de varios servicios, casi todos ellos también a su nivel del 30 de noviembre.

El precio de venta máximo está por debajo del costo de producción en uno de cada cuatro productos regulados, lo cual coloca al productor en un dilema: o vende con pérdidas (lo que podría conducir a la quiebra) o deja de vender (lo que podría generar una pérdida de cuota de mercado o -si el Presidente cumple con sus amenazas- la militarización de las plantas).

Qué los precios son “demasiado bajos” debería ser evidente. Para muestra un botón: los insumos importados estaban a Bs.1.300 por dólar en noviembre. Ahora, si es que se consiguen, están a Bs.1.600.

Pero esa no es la única distorsión. Si se supone que el MPC procede al igual que sus antecesores de los años 70 y 80, se hará un estudio de los costos de cada uno de los fabricantes y se fijaran los precios con base a los costos, sí, pero del productor menos eficiente. ¿Quién pierde? El consumidor, quien tendrá que pagar el precio que corresponde al más ineficiente. ¿Quién gana? Todos los otros productores (más eficientes). No es de sorprender entonces que a los productores, en su mayoría, les encanten los controles.

Pero hay más. Con los controles, la tendencia es de limitar la oferta a una o dos presentaciones, con lo cual el consumidor vuelve a perder: se le limitan las opciones de consumo.

Hay distorsiones de otro tipo, quizás peores. Un ejemplo lo da la harina precocida de maíz. No sólo está el PMVP por debajo de su costo, sino que también se han alterado los precios relativos entre la harina y la pasta: la estructura actual favorece a la harina sobre la pasta, lo que aumenta el consumo de la primera. Así, en esta misma medida aumentan las pérdidas de los productores de harina.

Finalmente se tiene el problema del impacto del control de cambio. La harina venezolana se vende en Colombia al equivalente de Bs.1.500 el kilo. O sea, es un tremendo negocio comprar harina aquí para revenderlo allá – con lo cual se aumentan aún más las pérdidas de los productores venezolanos.

De mantenerse esta situación -tan peculiar- por mucho tiempo, los productores estarán forzados a cerrar. ¿Quién pierde? El consumidor.


PRODUCTO ONLINE es producido y mantenido por la
Unidad de Nuevos Medios del Grupo Editorial PRODUCTO y la redacción de la revista PRODUCTO.
Diseñado por Kevin Rodríguez; Asesor de Nuevos Medios: Alcides León
Comercialización (212) 993.56.33 mcastillo@gep.com.ve