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Abril 2003
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Opinión
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| Comercialización en la “nueva” PDVSA Por: Ciro Izarra Las comillas denotan ironía porque esta PDVSA no es nueva. Al contrario, esta PDVSA ha estado en la mente de los ideólogos del actual régimen desde el año 1974, cuando soñaban con una industria petrolera nacionalizada que fuese un simple instrumento de la política económica del Estado, (Ver página 52) en lugar de una industria manejada como un negocio rentable. A pesar de que el enfoque de negocio rentable permitió a PDVSA ser una corporación global entre las mayores petroleras del mundo, la idea de una industria subordinada a los intereses del gobierno se ha tratado de implantar desde 1999. Lo irónico es que, mientras se promete poner PDVSA “al servicio de los intereses del pueblo”, se tiene menos control sobre sus actividades medulares. El proceso de comercialización de crudos y productos es un ejemplo patético de esta tendencia. Breve historia comercial Cuando se nacionalizó la industria petrolera había tres necesidades estratégicas fundamentales: Aumentar las reservas de crudo que se encontraban peligrosamente bajas; modificar el patrón de refinación en Venezuela donde se producía más de 70% de combustibles residuales; e independizarnos comercialmente de las empresas transnacionales ex concesionarias quienes habían quedado como nuestros principales clientes. Estos tres objetivos fueron cumplidos de manera sobresaliente. La estrategia comercial en particular ha sido, desde el principio, causa y efecto de la manera en que PDVSA ha desarrollado su base de recursos petroleros, moldeando el programa de inversiones, la planificación de recursos humanos y la exposición a los riesgos del mercado que la corporación estaba dispuesta a correr en el mediano plazo. De una simple visión de asegurar la colocación de los crudos venezolanos a través de convenios de suministro a largo plazo, el Plan Comercial de PDVSA evolucionó a una verdadera estrategia de diversificación, penetración y creación de mercados para nuestros hidrocarburos. El cambio de patrón de las refinerías venezolanas abrió oportunidades para colocar productos refinados de alta calidad que han convertido a PDVSA en actor fundamental en el mercado de gasolina, diesel y aceite de calefacción de los Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe. Hasta el mes de noviembre PDVSA suministraba casi 1 millón de barriles diarios de productos a un mercado internacional cada vez más exigente en materia de calidad. La estrategia de diferenciación y penetración de nichos de especialidades, como son el mercado de asfaltos o de lubricantes nafténicos, permitieron convertir la ventaja comparativa que nos daba la calidad de nuestros crudos extrapesados, en una ventaja competitiva que ha permitido a PDVSA comercializar sus crudos de mas bajo valor a precios muy atractivos. Finalmente, el conocimiento acumulado durante todos estos años le dio la confianza suficiente a PDVSA para adentrarse en la compra-venta de crudo y productos foráneos (para complementar la base de recursos de PDVSA o por el puro beneficio económico), así como la utilización del mercado de futuros para realizar cobertura financiera a dichas operaciones. La fundación de PDVSA Trading SA, en Houston, fue el paso culminante en ese proceso, de modo que la actividad comercial de PDVSA con barriles foráneos alcanzó aproximadamente los 400 mil barriles diarios durante 2002; pero PDVSA Trading ha sido eliminada. Vuelta al pasado Hoy, sin embargo, la “nueva” PDVSA ha retrocedido a un periodo pre-nacionalización. La actual Presidencia de la Corporación ha decidido que los crudos y productos de PDVSA sean comercializados desde las oficinas en Tulsa de Citgo, la filial de PDVSA en Estados Unidos, delegando en una empresa extranjera la responsabilidad de fijar el precio de los hidrocarburos que salen de puertos venezolanos, y exponiendo a PDVSA a un grave riesgo impositivo en Norteamérica. ¿Cómo es posible que una empresa que es nuestro principal cliente de crudo y productos, sea al mismo tiempo nuestro agente de ventas en el exterior? El refranero criollo llama a eso pagarse y darse el vuelto. Otro ejemplo: las compras del 50% del crudo para las refinerías de Ruhr Oel, que es responsabilidad de PDVSA y que por años se han realizando con suministros comprados en la misma Europa, se ha delegado en nuestro socio en Alemania. Por otro lado, por primera vez en su historia, PDVSA ha vendido petróleo a empresas de “trading” con el objetivo de que sea revendido en el mercado internacional, perdiendo totalmente el control del mecanismo de formación del precio de nuestros crudos más competitivos. Desde su creación, PDVSA había mantenido una política de vender petróleo exclusivamente a usuarios finales, bajo estrictas cláusulas de destino y prohibiendo expresamente su reventa. ¿Cómo llegamos a esta situación? La respuesta es, obviamente, que el oficialismo no ha sido capaz de articular un proceso de comercialización coherente y confiable, debido a la falta de personal calificado y sistemas de apoyo; a la incorporación de gente extraña a los procesos de comercialización y a la falta de controles internos que garanticen la transparencia de las transacciones. Hasta los momentos la “nueva” PDVSA se ha limitado a suministrar los convenios existentes con sus propias afiliadas en el exterior (Citgo principalmente) y, por supuesto, a Cuba. En los 90 días que ha durado el paro cívico de los trabajadores petroleros, el promedio de exportaciones desde Venezuela (PDVSA y Asociaciones Estratégicas de la Faja) ha sido aproximadamente 700 mil barriles por día, cuando debería estar cerca de 3 millones de barriles diarios. Es cierto que este número ha venido en ascenso: En diciembre fueron 370 mil barriles diarios, en enero 550 mil barriles diarios y febrero cerró con 1 millón 246 mil barriles diarios. Pero esa aparente mejoría no refleja la realidad de lo que está pasando dentro del grupo de comercializadores “patriotas”, quienes no han podido convencer a los clientes de PDVSA (que no sean filiales o asociaciones) de que están negociando con una organización seria y competente. Los gerentes “patriotas” de comercialización se han visto más presionados para comprar hidrocarburos que para vender. En diciembre las importaciones de gasolina y diesel promediaron 20 mil barriles diarios, 130 mil barriles diarios en enero y más de 200 mil barriles diarios en febrero. Aún así, la “nueva” PDVSA solo ha sido capaz de adquirir la gasolina que uno o dos “traders” son capaces de conseguir en un mercado que, afortunadamente, estaba en temporada de invierno en el norte. De no arrancar completamente las refinerías durante el mes de marzo, el reto de conseguir gasolina en un mercado de primavera/verano, que es estructuralmente deficitario en los Estados Unidos, bien puede sobrepasar a la propia Citgo. Perspectivas a corto plazo La Presidencia de PDVSA ha aprovechado el paro cívico petrolero para aventurarse en una reorganización de la corporación que la volverá al año 1976, al crear dos operadoras independientes, Oriente y Occidente, con poca o ninguna coordinación corporativa. Pero ni la reorganización de PDVSA ni la delegación a Citgo de sus responsabilidades comerciales pueden resolver un problema que es estructural: La cadena de valor de PDVSA está rota. El problema no es únicamente de pericia en la función de venta, sino de una serie de funciones concatenadas que no están siendo ejecutadas por nadie. PDVSA vendía sus crudos y productos con un mes o más de anticipación. La capacidad de poder predecir acertadamente en cantidad, calidad lo que se va a tener disponible en un momento determinado, hacerlo coincidir con la disponibilidad de terminales y los requerimientos de los clientes, para luego negociar una formula de venta, es un proceso complejo realizado por un equipo multidisciplinario a través de toda la empresa. Esto ya no existe, ya que estaba siendo ejecutado o bien por algunos de los 16 mil despedidos o por personal que todavía se encuentra en paro cívico. En todo caso, el entregar este proceso a Citgo es también un paso intermedio. Por un lado, los rumores del mercado son que la propia Citgo será vendida, y por otro, la reorganización de PDVSA, con los pasos drásticos que han sido tomados, tales como la eliminación de la función de Exploración y del Intevep, señalan claramente la intención de desnacionalizar a PDVSA y entregarla por pedazos a intereses transnacionales. Es la única conclusión que puede explicar la premura para destruir un activo institucional que es de todos los venezolanos y no de algunos funcionarios gubernamentales. |
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