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Mayo 2003
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Energía
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| El futuro incierto de la Opep La falta de determinación de la organización en su reciente conferencia extraordinaria pone en entredicho su propio destino. Venezuela se favorece, pero solo en el corto plazo
En otras palabras, la OPEP no recortó la producción en los niveles más adecuados --su sobreoferta estaba cerca de los 3 millones de barriles diarios, provenientes de Arabia Saudí e Irán, fundamentalmente-- y no quiso, además, encarar ese problema que la merodea desde hace poco más de 10 años: Irak y su reingreso al sistema de cuotas. El comunicado de prensa de la organización petrolera --que agrupa a los 11 mayores productores de petróleo del mundo-- reza textualmente: "La Conferencia de Ministros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, decidió reducir su producción real en 2 millones de barriles diarios, para colocarla en 25,4 millones de barriles por día, a partir del 1º de junio del 2003". Más abajo dice el comunicado: "Los ministros observaron que las decisiones tomadas por la organización durante los 5 meses anteriores a la reunión, han tenido éxito en cuanto a tranquilizar el mercado, demostrando claramente el éxito de la OPEP en superar las interrupciones del suministro, y asegurando la entrega de crudo adecuada a los consumidores". Ciertamente, en la práctica la OPEP disminuyó en un volumen considerable una parte del exceso de producción de crudo que colocó en el mercado en apenas dos meses: 2,9 millones de barriles por día. Pero en teoría, la organización lo que hizo fue aumentar el volumen de petróleo, o lo que es igual: legalizar una tajada de su propia sobreoferta. Aumento disfrazado A partir del 1º de febrero, la producción de la OPEP debió ubicarse en 24,5 millones de barriles de petróleo por día, de acuerdo con el compromiso asumido en enero, en la conferencia número 123, de aumentar los volúmenes de crudo en 1,5 millones de barriles diarios. Pero según el reporte mensual de la organización, y basado en fuentes secundarias, la producción de los 10 países miembros promedió 27,174 millones de barriles diarios. Aquí se excluye a Irak, que está fuera del sistema de cuotas después del embargo petrolero de 1991 a raíz de la Guerra del Golfo, y la posterior implementación del programa de la ONU de petróleo por alimentos, en 1996. En resumen, 2,6 millones de barriles adicionales. En el mes de marzo, esta repartición de cuotas se mantenía vigente, hasta que se produjo la invasión de las fuerzas británicas y estadounidenses en Irak, al amanecer del jueves 20 de marzo. Al día siguiente, los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo fueron autorizados para utilizar su capacidad adicional de producción en caso de que fuese necesario, para compensar una eventual escasez de crudo iraquí. Terminado el mes, la producción de crudo de la OPEP alcanzó los 27,48 millones de barriles diarios. 340.000 barriles más que el mes anterior y 2,9 millones de barriles respecto a su techo de producción. Este era el excedente total. De manera que la reciente decisión de la organización es un aumento de los volúmenes de producción en 900.000 barriles por día (la diferencia entre 25,4 millones de barriles, que es el tope actual, y 24,5 millones de barriles de crudo diario, que era el anterior techo de producción), disfrazado de recorte. Ojo avizor El acuerdo explícitamente desconoce que quedaron 900 mil barriles diarios como excedente, pero además, la organización sabe que el cumplimiento de los niveles de producción no será de ciento por ciento, pese al compromiso asumido para estabilizar el mercado. Es probable que el cumplimiento sea de apenas 60 por ciento o 70 por ciento, situación que se agrava si se toma en consideración que los pozos petroleros de Irak no fueron afectados y que, por tanto, la producción de crudo de este país del Medio Oriente no tardará más de un mes en reestablecerse totalmente. De manera que para el 1º de junio, fecha en que entra en vigencia el acuerdo de la OPEP, habrá otro excedente de petróleo en el mercado de, por lo menos, 2,1 millones de barriles diarios, que ha sido el promedio de producción iraquí en el primer trimestre de este año, según cifras de la organización. "Si la OPEP estuviese determinada tajantemente a equilibrar el mercado y sostener los precios, hubiese recortado la producción en 3 millones de barriles diarios", dice Mazhar Al-Shereidah, analista petrolero y profesor de la UCV. Además, la disminución de los volúmenes de crudo es un compromiso difícil de asumir para aquellos miembros que han puesto a prueba su capacidad de producción, especialmente, las monarquías petroleras. También es una repartición de la torta antes que Irak retorne al mercado. Solo Arabia Saudí debe recortar un millón de barriles, y a Irán no le conviene tomar una actitud de "línea dura", porque al formar parte del "eje del mal" daría elementos a Estados Unidos para que sus amenazas se tornen más agudas. Nigeria y Venezuela, por citar otros dos ejemplos, acaban de afrontar sendas huelgas petroleras y necesitan recuperar los niveles de exportación perdidos durante los eventos. El gran problema: los precios, que tenderán a debilitarse aún más. 7,54 dólares por barril, o lo que es igual, 24,7 por ciento, entre febrero y la semana del 21 al 25 de abril. Ello parece reflejar más bien poco éxito en cuanto a las decisiones de la OPEP y que las mismas son humo que se dispersa. Favor a medias A pesar de las circunstancias, Venezuela resulta favorecida, aunque relativamente. El techo de producción para el país sube de 2,8 a 2,935 millones de barriles diarios, 135 mil barriles adicionales. Con ello, su sobreproducción se reduce legalmente, pues, según cifras oficiales, Venezuela está produciendo 3,2 millones de barriles diarios y, además, solicitó a la OPEP que se le permita una sobreoferta temporal, para compensar los volúmenes de crudo que no pudo colocar en el mercado durante el paro petrolero. Allí encara dos dilemas: el primero, el debilitamiento de los precios, que deteriora aún más la situación fiscal; el segundo, la posibilidad de ser desplazada por Irak, que tendría el mismo derecho a realizar tal solicitud a la conferencia de la organización, cuando el futuro gobierno de ese país o la superpotencia que la liberó de Saddam Hussein, apruebe su reingreso al sistema de cuotas. La producción represada de Irak, desde 1991 hasta el fin del reciente conflicto bélico, alcanza los 10 millardos de barriles, o lo que es igual, 10 años de producción petrolera venezolana, según cálculos de Al-Shereidah. Pero además, Irak tiene ahora unas "divinas" condiciones para realizar inversiones de parte de las trasnacionales petroleras, incluyendo las facilidades que ofrece la industria iraquí en cuanto a explotación y transporte de crudo. Y estas condiciones y facilidades no son precisamente las que, por ahora, ofrece Venezuela. De manera que el debilitamiento y la falta de determinación de la OPEP, la organización bandera del país para alcanzar los "precios justos" del petróleo, que supone la facilitación de una política petrolera internacional favorable a sus intereses, resulta un peligroso desafío que se deberá evaluar en el más corto plazo. n Jeanne Liendo |
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