Abril 2003
Propaganda
Proselitismo alimentario

Más que satisfacer las necesidades nutricionales de la población de escasos recursos, Mercal tiene como objetivo fundamental continuar con la labor propagandística del actual régimen. "Cuando el pueblo necesita, su Gobierno revolucionario responde", así reza la inscripción en los paquetes de caraota y demás productos

El gobierno del presidente Chávez dio otro paso más hacia la meta de consolidar su revolución. La inauguración de Mercados de Alimentos, Mercal --al igual que las escuelas bolivarianas y otros proyectos más--, busca sembrar el germen ideológico para mantener el apoyo de ciertos sectores de la población que sufren severamente las consecuencias de políticas económicas y sociales desacertadas.

En estos mercados populares, que recuerdan nefastas experiencias anteriores como la de Corpomercadeo, se comercializan productos considerados de la dieta básica, a precios un poco menor que en los comercios tradicionales.

Con ello, más que satisfacer las necesidades nutricionales de la población de escasos recursos, lo que se pretende --según políticos y empresarios-- es acabar con el sector productivo nacional. Es así como esta estrategia de mercados populares, a través de importaciones directas realizadas por el Estado sin pagar aranceles y con proveedores no tradicionales, va acompañada de un estricto control de cambio --si es que se puede llamar así al secuestro de las divisas-- que impide a las empresas manufactureras adquirir las materias primas necesarias para mantener abastecido al mercado. De lo que se trataría, entonces, es de competencia desleal por parte de un Estado que retiene las divisas, monopoliza la actividad de importación de productos terminados y los coloca por debajo del precio que él mismo estableció a través de un decreto, y además usa la infraestructura pública, como el transporte del Ejército y los buques de la Marina Mercante.

Previamente, el Gobierno lanzó la iniciativa de los megamercados, manejados por los militares, donde se expendían en ciertas zonas populares una bolsa de productos que contenía 3 paquetes de harina Mamá Pancha, un litro de aceite Santa Lucía, un kilo de leche, 6 latas de sardina, un kilo de granos y 2 paquetes de arroz. Todo por 7.000 bolívares.

Caraotas populistas

La inversión inicial en Mercal asciende a 200 millones de dólares. El coronel Gerardo Liscano, presidente de la empresa, indicó que se contempla crear una red de bodegas y abastos, que expenderá a mayoristas y minoristas, alimentos y otros productos de primera necesidad. La meta es establecer para este año 40 módulos en Caracas --actualmente funcionan 3-- , 6 en Maracay, 10 en Valencia, 24 en occidente y 20 en oriente. Adicionalmente proyectan instalar 10 puntos de acopio en el área metropolitana de Caracas, para llegar a 100 centros de comercialización. La inversión total asciende a 836 millones de dólares.

En cuanto a los productos, Liscano aseguró que 80 por ciento son nacionales y solo las caraotas son importadas de Cuba y empaquetadas en Venezuela. Pero lo que más llama la atención de propios y extraños, son los empaques, cargados de propaganda. El de las caraotas viene a full color con muñequitos que orgullosos señalan: "Miles de buhoneros, abasteros y comerciantes patriotas le dijimos no al sabotaje, no le paramos al paro y mantuvimos nuestras mercancías a la orden de nuestro pueblo", "el pueblo y las Fuerzas Armadas han derrotado el intento de golpe de Pdvsa", "el plan golpista fue derrotado" y "este proceso se lo debemos al presidente Chávez".

En el del azúcar, un niño señala: "Bolívar en su caballo nos lleva cada mañana a la escuelita bolivariana a mí y a mi hermana Juana...!". Adicionalmente se coloca un artículo de la Constitución Nacional y en la parte de abajo, para cerrar con broche de oro: "Cuando el pueblo necesita, su Gobierno revolucionario ¡Responde!".

Para el economista Teodoro Petkof, director del diario Tal Cual, está claro que se trata del mismo obsceno populismo demagógico de otros tiempos, cuando gobernadores y alcaldes distribuían bolsas de comida adornadas con sus fotos y frases alusivas a ese gesto de solidaridad. Agrega que son mensajes típicos de gobiernos totalitarios. Los próximos pasos, según se comenta en los predios oficiales, es colocar la foto del presidente Chávez en todos los empaques de los productos comercializados a través de la red Mercal y hasta se ha dicho que se está trabajando en la libreta de racionamiento. Habrá que esperar.

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Hablan los publicistas

Arturo Casado: es un proyecto
Para el presidente de Leo Burnett Venezuela y de Fevap, la acción propagandística del Gobierno a través de los mercados populares no es un hecho aislado, sino que forma parte de un proyecto. Y por ello, no le extrañaría nada que el próximo paso sea la aparición de la foto del presidente Chávez en los empaques. Sin embargo, considera que la estrategia de ofrecer alimentos a menor costo para las familias de escasos recursos es positiva. "No podemos seguir ignorando a esa masa excluida, pero eso hay que hacerlo sin relacionarlo con la figura de un caudillo".

Rodolfo Nolck: propaganda básica
El presidente de Nolck Fischer Venezuela dice que los mensajes impresos en los paquetes de caraotas y azúcar son una gran manipulación. "Es un texto un poco largo, pero para un pueblo que está acostumbrado a que el Estado le resuelva todo, es eficiente". A su juicio es una propaganda básica.
"Está bien pensada, es izquierdosa y muy de masas, que utiliza productos muy significativos". Le llama la atención que la impresión de los paquetes sea a color, lo cual es muy costoso, con textos largos, que incluyen no solo pensamientos bolivarianos, sino también frases de la Constitución.

Gerardo Escalona: novedoso
Para el presidente de GlobalLink está claro que se trata de mensajes de contenido ideológico. "Son vehículos novedosos de información propagandística. No dejo de reconocer que son originales y creo que esto puede ser una escalada hacia la utilización de otros mecanismos de propaganda en otros organismos del Estado. Por ejemplo, podrían utilizar los vehículos de la Fuerza Armada". Y no se equivocó, pues al cierre de esta edición comenzaron a circular por las calles de Caracas las gandolas que transportan hidrocarburos con un nuevo decorado: la bandera de Venezuela pintada a un costado y la frase: "Ahora Pdvsa es del pueblo".


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Impacto político

Para el presidente de la Cámara Venezolana de la Industria Láctea, Rodrigo Agudo, Mercal tiene más un impacto político que económico. "En un país con casi 80 por ciento de pobreza, el problema de consumo no se va a resolver con uno o dos mercados".
Con respecto a la leche en polvo que vende Mercal, dijo que se trata de marcas no conocidas en Venezuela, lo cual es muy riesgoso, pues pudiera tratarse de un producto de baja o ninguna calidad. "La leche en polvo es fácilmente adulterable, por lo cual hay que tener cuidado con la procedencia de estas marcas desconocidas".


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