Junio 2003
Energía
La petroquímica marcha a media máquina

La producción de resinas de Pequiven está abasteciendo entre 70 y 80 por ciento el mercado local pero la exportación continúa detenida. Además, parte de los fertilizantes que se requieren para garantizar la cosecha de este año, deberán ser importados

Si en algo coinciden todos los representantes de la cadena productiva que involucra la petroquímica es que la situación de la industria no ha sido total y absolutamente normalizada.

Alí Rodríguez Araque, presidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), es el primero en reconocerlo. "Es que hubo problemas, y problemas de monta mayor". No obstante, asegura que la industria petroquímica, representada por Pequiven, filial del holding estatal, se ha venido recuperando, por lo menos en items importantes como la soda cáustica y el cloro, que se utiliza para potabilizar el agua.

Pero uno de los rubros cuya producción no está normalizada es el relativo a las resinas, especialmente utilizadas por el sector del plástico. Este producto se obtiene en el complejo El Tablazo del estado Zulia. Allí, según voceros de Gente del Petróleo, se están produciendo los insumos para el plástico (polietileno y propileno, por ejemplo), etileno, cloro y soda cáustica (utilizada para limpieza química a escala industrial).

Sin embargo, el principal problema que afronta la planta es que trabaja actualmente con gas propano, y no con gas etano, como usualmente funcionaba. Ello provoca que los costos de producción se eleven y, debido a que los precios de los productos terminados se mantienen sin variación, el Estado ha tenido que subsidiar estos productos y absorber las pérdidas.

A juicio de Charlie Nasser, gerente general de Plásticos Santa Cruz, en El Tablazo, hay una "normalidad peligrosa". Y en este sentido coincide con los ex petroleros: "Están intentando normalizar el suministro, pero tienen problemas con el gas". A Nasser le resulta curioso que, con una producción de 3 millones de barriles diarios, la producción de gas no haya recuperado sus niveles.

Las 3 plantas productoras de resinas en El Tablazo operan a su mínima capacidad, según el empresario del plástico. Incluso, comenta que algunas unidades productoras de polietileno a veces tienen que detenerse, para dar paso a las otras.

Para la producción de resinas cuentan con 3 plantas: la de alta densidad, la de baja densidad y la de liviana densidad. Pero previo a este proceso, se requiere que estén operativas las dos plantas de oleolefinas. Hasta el momento, solo una de ellas funciona, y ésta apenas puede alimentar a dos de las unidades de densidad. Por ello es que trabajan a mínima capacidad, explica Nasser.

Pequiven había anunciado al sector que sus plantas estarían operativas el 17 de marzo pasado, realidad que solo se concretó a finales de ese mes. Como la industria petroquímica está tratando de abastecer al mercado interno, en la actualidad no realiza exportaciones. Sin embargo, el suministro aún no alcanza el ciento por ciento. Nasser considera que Pequiven está cubriendo la demanda de resinas, pero con dificultad en algunos grados, es decir, en ciertos tipos de este producto. En resumen, cubren entre 70 y 80 por ciento del mercado interno.

Importaciones nacientes

El sector del plástico no ha sido importador de resinas, pues el costo de la materia prima en el mercado internacional resulta muy similar al obtenido en el país. Sin embargo, en enero pasado, en medio del paro petrolero, a la industria procesadora se le dio luz verde para comprar las resinas en el exterior, en vista de que el complejo nacional estaba totalmente detenido.

De esta manera, se acordó la exoneración del arancel, que alcanza 15 por ciento. Según Nasser, a medida que las plantas fueron arrancando, empezó a frenarse la importación y, para ello, se resolvió que la exoneración del arancel debía autorizarla el Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria y Aduanera (Seniat), proceso que dificultó las compras externas, en vista de la lentitud del proceso de obtención de la firma correspondiente. Plásticos Santa Cruz trajo tres embarques de resinas y lleva dos meses esperando por la autorización del Seniat que los exonera del pago del arancel.

Problema agravado

Como la cadena productiva es un ciclo, los problemas en el abastecimiento de la materia prima por parte de Pequiven entraban y encarecen el proceso de producción de la industria transformadora, la cual a su vez traslada dichos efectos a las pequeñas y medianas compañías consumidoras de productos plásticos y sus derivados y éstas a los compradores finales.

Sin embargo, el paro petrolero que arrancó en diciembre del 2002 y se extendió durante las primeras semanas del 2003, las importaciones y la falta de normalidad en la industria petroquímica no son los únicos problemas que afronta el sector del plástico. A ello hay que agregarle una inamovilidad laboral que cumplió ya un año, el aumento de los costos de la materia prima, la imposibilidad de acceso a dólares preferenciales, y, para completar, Colombia empezó a comprar resinas en Venezuela, a precios más ventajosos, y así logró colocar sus productos terminados en el mercado nacional, por supuesto a un valor mucho más competitivo que la industria criolla.

"El paro suscitado entre diciembre y enero lo que hizo fue acelerar o precipitar una situación en el sector, que ya venía acentuándose", dice Nasser. Aunque en los meses de marzo y abril hubo un repunte de la actividad del sector por la necesidad de reponer inventarios, el consumo de plásticos ya empezó a contraerse nuevamente.

José Pérez Ortega, gerente general de Flexoven, una empresa productora de cintas plásticas impresas, coincide en que desde hace dos meses a la fecha, se ha restablecido la producción de resinas, pero los precios de la materia prima han aumentado considerablemente. Y allí, se le agrega otro problema a la cadena productiva: el financiamiento. En la actualidad, debe pagarse por adelantado la compra de la materia prima, y previamente cancelar todas las acreencias.

Todo ello tiene ingratas evidencias para Nasser: la capacidad empleadora se ha reducido en 60 por ciento en los últimos 7 años, lo que significa una pérdida de trabajadores que oscila entre 15.000 y 18.000 personas. Mientras tanto, la utilización de la capacidad instalada apenas ronda el 30 por ciento, en promedio.

Fertilizantes garantizados

En el caso de los fertilizantes, la situación tampoco ha alcanzado sus niveles óptimos, pues la planta del complejo petroquímico de El Tablazo aún no inicia operaciones. Esta situación no afecta a la industria del plástico, ni tampoco a la industria agroalimentaria, pues los fertilizantes han sido garantizados, solo que una parte de ellos serán importados.

El presidente de Pdvsa admitió que en el rubro de fertilizantes hay que importar, sobre todo por la velocidad con que se necesitan. "Así se garantizarán los fertilizantes para la siembra", con el objeto de que la zafra de este año se dé sin problemas. Al ser consultado sobre el origen de los fertilizantes, Rodríguez Araque señaló que "una parte será producida en el país, y otra parte importada".

La única planta de fertilizantes operativa es la de Morón, en el estado Carabobo, donde solo se están produciendo 800 toneladas por día, principalmente amoníaco, úrea y npk (compuesto de nitrógeno, fósforo y potasio). Esto representa apenas 32 por ciento de la producción normal que, para esta época --en la que ya ha comenzado la siembra de cosechas de maíz y arroz--, debería alcanzar a 2.500 toneladas por día.

Octanos mayores

En el complejo industrial de Jose, en el estado Anzoátegui, donde operan las empresas mixtas de la petroquímica, la planta más afectada es la de Superoctanos, a raíz del accidente ocurrido a finales del pasado mes de abril, y que ocasionó la muerte de dos trabajadores, de un total de 3 personas gravemente lesionadas.

De este accidente no se tienen indicios de sabotaje, según comentó Rodríguez Araque. Los resultados preliminares de la investigación que se adelanta en Pdvsa dan cuenta de una fuga de gas que ocasionó la explosión.

Luego del accidente, Pdvsa, que posee 49 por ciento de la participación accionaria de esta empresa, aseguró que los trabajos de recuperación de las instalaciones tardarían unos 20 días. Y tal parece que así se hizo, pues después de la segunda quincena del mes de mayo, la planta levantó la cláusula de fuerza mayor que se aplica a los clientes cuando las empresas se ven imposibilitadas de cumplir con sus compromisos contractuales.

Jeanne Liendo


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