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Junio 2003
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Informe Especial
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Una industria sobre ruedas
Desde el año 2000 los fabricantes nacionales de caucho han realizado inversiones que en su conjunto se acercan a los 30 millones de dólares, como parte de una estrategia dirigida a captar mercados internacionales, a través de los acuerdos comerciales suscritos por Venezuela, como el Tratado de Libre Comercio del Grupo de los 3 (G-3) y el de Comunidad Andina de Naciones-Mercosur. Según Freddy Zambrano, secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Fabricantes de Cauchos (ANAFAC), los esfuerzos en este sentido se orientan fundamentalmente a penetrar los mercados de Brasil y México. Destaca Zambrano que en 2002 las exportaciones del sector fueron de 2.136.317 unidades, lo que implica un crecimiento de 53,62 por ciento en relación con el año anterior. Por su parte, las ventas en el mercado interno pasaron de 4.519.163 unidades en el 2001 a 4.015.659 cauchos en el 2002, lo que representa 11,14 por ciento de contracción, atribuible a la baja experimentada en el poder adquisitivo del venezolano. En lo que va de 2003, las ventas sufrieron otra recaída. Situación que se debe fundamentalmente a la caída de la demanda de producto original, dado que las ventas de vehículos nuevos por parte de las ensambladoras se redujeron drásticamente. “El mercado se ha reducido bastante y en términos generales, podemos decir que nuestras ventas se han mantenido dentro de los parámetros normales de la industria. Nuestra capacidad instalada es de 10 millones de unidades al año, de los cuales se comercializan 6 millones 800 mil unidades. El resto es capacidad ociosa”. Al contrario de otras industrias, la de cauchos no se ha visto obligada a reducir personal. Según Zambrano, se mantiene la cifra de 3.200 empleos directos y además se generan unos 20 mil indirectos. “Las empresas, dentro de un plan de reajuste competitivo que iniciaron en el 2000, proyectándose sobre todo hacia el exterior, han logrado mantener estable toda su producción e incluso crecieron. Tuvimos una crisis fuerte en los años 99 y 2000, producto de los ilícitos aduaneros, pero tomamos medidas de competitividad en las empresas, e hicimos planes que sirvieron para que ahora veamos los frutos”. Otro de los aspectos que no parece preocupar al sector es el aumento de precios de la materia prima. Zambrano asegura que se han mantenido constantes en el mercado. “Lo que pasa es que el valor de reposición del bolívar hoy en día es mayor por su devaluación. En dólares, se han mantenido igual a los precios de 2002”. En cuanto a los precios de los productos para el consumidor, explica que no han aumentado sensiblemente en el último año. “Hemos hecho ajustes de acuerdo con la fluctuación del bolívar porque una buena parte de las materias primas de la fabricación del neumático son importadas, pese a que el valor agregado nacional es bastante grande. Decimos que el valor agregado nacional es muy alto porque el proceso productivo del caucho es bastante artesanal, complejo e intervienen numerosos trabajadores”. Entre sambas y mariachi Tradicionalmente, las empresas nacionales fabricantes de cauchos exportan hacia los países del área andina, Centroamérica, el Caribe y los Estados Unidos. No obstante, en el corto plazo se preparan para incursionar con fuerza en los mercados de México y Brasil, una vez que se logren preferencias arancelarias con ambos países. La firma de esos acuerdos, que gestiona el Ministerio de Producción y Comercio y en los cuales ha venido trabajando intensamente la Anafac en los últimos dos años, permitirá a los fabricantes nacionales aumentar sus exportaciones en 3 millones de unidades anuales, elevando la producción nacional a 10 millones de unidades al año. Puntualiza Zambrano que para lograr estos objetivos, las empresas se han venido preparando al cumplir con la norma de gestión de calidad ISO 9000 que garantiza estándares de calidad internacional para sus productos. Ciertamente, para penetrar mercados como el de Brasil, donde se encuentran instaladas desde hace varios años numerosas trasnacionales del caucho, las empresas nacionales tendrán que ser realmente competitivas. “Ya las casas locales de Pirelli, Goodyear y Bridgestone/Firestone tienen una elevada producción en Brasil, pero nosotros somos fuertes en neumáticos para automóviles y camionetas y vamos a entrar en ese mercado aprovechándonos un poco de la plataforma de nuestras empresas allá. En México hay un fenómeno diferente. Allí hubo una reconversión industrial y se retiraron muchas empresas fabricantes de caucho. Hay un déficit en el mercado y aspiramos cubrir una parte importante de él. Ya Colombia consiguió instalarse en México. Lograron a través del G-3 la desgravación de la mayor parte de los neumáticos y tienen un buen nicho asegurado. Tenemos la seguridad de que nuestras empresas también van a alcanzar el éxito allí. Asumimos el compromiso con el Ministerio de Comercio y Producción de que vamos a tener una balanza comercial favorable con México. Nuestra meta es alcanzar una mayor participación de la que hemos tenido hasta ahora y estamos seguros de lograrlo, a pesar de ser México uno de los países más desarrollados en el área automotriz”. Por los caminos verdes Una de las principales preocupaciones de los fabricantes de cauchos es el contrabando. Por los caminos verdes entran al país cauchos de procedencia asiática --de China, India y Corea, principalmente- que afectan al sector productivo nacional. Aclara Zambrano que si bien no todas las importaciones de neumáticos procedentes de esos países son ilícitos o tienen poca calidad; sin embargo, la mayoría de los productos de contrabando no cumplen con las normas. “Compiten deslealmente con la producción nacional y también le causan perjuicios al Fisco Nacional, que no percibe los impuestos correspondientes, y a los consumidores, porque la baja calidad no puede ser compensada por un bajo precio. Los ilícitos aduaneros en nuestro sector, según estudios realizados por el propio gobierno, afectan por lo menos a un 15 por ciento de las importaciones, por lo que el fraude fiscal se encuentra cercano a los 25 millones de dólares al año”. Añade Zambrano que el problema del contrabando se corrigió un poco con la modernización de las aduanas, ya que al establecer sistemas automatizados se pueden verificar desde el puerto de embarque los productos que vienen al país y tomar las debidas previsiones si se observa alguna irregularidad en su declaración. Informa también que el gobierno aprobó el establecimiento de un sistema de verificadoras que todavía no está en funcionamiento, el cual consistirá en la contratación de firmas acreditadas en el mundo entero que comprueban en el puerto de embarque los detalles de la factura comercial y la declaración aduanera, de manera de garantizar el cumplimiento de la normativa nacional y el pago exacto de los tributos correspondientes. En opinión de Zambrano, las empresas nacionales también respaldan otras medidas que redundarán en beneficios para el sector, como el establecimiento de bandas de precios para el control de las importaciones de neumáticos, la Ley de Promoción de Inversiones y el establecimiento del régimen aduanero especial del sector automotor. “Se trata de políticas y medidas que añaden competitividad a nuestro sector productivo. Por ejemplo, con la implantación del régimen aduanero especial, el cual ya se aplica en Colombia y otros países andinos, se libera a la producción nacional del pago de los aranceles que gravan la importación de las materias primas e insumos empleados en el proceso productivo. Esto redundará en beneficio de las empresas nacionales de fabricantes de autopartes, que podrán ser más eficientes y competitivas y en los consumidores, quienes verán abaratarse los precios de los vehículos y repuestos de producción nacional”. Sin embargo, otras acciones del sector oficial no cuentan con igual simpatía por parte del sector. Una de ellas es el retraso del Seniat en el pago del draw back, que es el incentivo que reciben los exportadores. Según Zambrano, este organismo adeuda a las empresas fabricantes de neumáticos cientos de millones de bolívares por este concepto. Divisas esquivas El otro problema que genera incertidumbre es el control de cambio. Aclara Zambrano que el sector nunca paralizó su producción. “Inicialmente tuvimos un problema de desabastecimiento de materias primas que tuvimos que cubrir con recursos propios apoyándonos en las casas matrices de las empresas fabricantes”. Aunque las empresas cumplieron con todos los trámites de Cadivi para el registro y algunas han recibido autorizaciones para las importaciones, el flujo no ha sido del todo satisfactorio. “Se ha dado el caso de ordenar el embarque de la materia prima sin haber recibido la autorización de Cadivi porque no se quiere paralizar la producción y que haya desabastecimiento”. Las empresas del sector opinan que, en la actualidad, al haberse superado los problemas que generó el paro de diciembre pasado y al normalizarse la producción petrolera y el flujo de divisas que recibe el Estado, no se justifica que se mantenga el control de cambio. “Si las industrias no reciben a tiempo los dólares que necesitan para importar los insumos que requiere el proceso productivo y no quieren parar la producción, se verán obligadas a adquirir los dólares en el mercado negro al precio que sea y los productos se encarecerán porque estos costos se trasladarán al consumidor final y el mayor perjudicado será el país”. Aurora Pinto |
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