Julio 2003
Informe Especial
Los zapatos son de... ¿cartón?

En franco deterioro durante la última década, la industria nacional del calzado parece haber tocado fondo este año. Para mediados del 2003 se encuentra trabajando a 30 por ciento de su capacidad y lucen remotas sus posibilidades de remontar la cuesta hacia los resultados que obtuvieron en mejores años. Sin embargo, algunos fabricantes y comerciantes continúan decididos a recuperar esta industria

En lo que va del 2003 el sector del calzado está viviendo su mayor crisis. En el primer trimestre casi todas las empresas estuvieron cerradas; durante el segundo algunas abrieron a muy baja capacidad, y muchas, unas veinte, cerraron definitivamente.

Según Gennaro Paladino, presidente de la Cámara Venezolana de Calzado y Componentes, y vicepresidente de la firma Paolo Paladino, el deterioro comenzó hace unos 7 u 8 años, agudizándose entre 1998 y 1999. “Tuvimos que emprender una fuerte campaña esos años por las importaciones a gran escala que venían de China. El año 2000 fue de incertidumbre, pero las importaciones crecieron, en vez de disminuir, y en el 2001 se calcula que se importaron unos 36 millones de pares, sin incluir el contrabando, por lo difícil de medir. Eso provocó el colapso en el 2002, donde nuestra producción apenas alcanzó los 10 millones de zapatos”.

En cuanto a las cifras actuales de producción, Paladino explica que no se han logrado cuantificar. Además, el volumen más importante de producción ocurre hacia finales del año. “Lo que vemos más grave es la caída del consumo, que el año pasado registraba 40 por ciento y este año está cercana a 60 por ciento, según un estudio realizado por Gerardo Lucas”.

Por los caminos de la ilegalidad

El contrabando parece ser la cruz que arrastran los fabricantes de calzado. “Iniciamos una cruzada para combatirlo a principios del año pasado. Hicimos unas presentaciones sobre el problema ante el Ministerio de Producción y Comercio, logrando que se abriera de oficio una investigación de salvaguarda, debido a que prácticamente se estaba barriendo con la industria en ese momento. Esa investigación se encuentra en la comisión antidumping, pero no se ha logrado detener el problema”. Paladino afirma que debido a la devaluación, las importaciones bajaron desde 36 millones de pares a alrededor de 20 millones. “En Venezuela, los precios de las importaciones de calzado son inferiores a los precios de exportación registrados en los países de origen”. El sector ha solicitado al Gobierno la aplicación de medidas como las normas de etiquetado y la emisión de certificados de origen. Igualmente, tienen participación en la recién creada subcomisión presidencial contra el fraude aduanero de calzado, integrada por organismos oficiales involucrados con el tema para tratar de controlar el problema.

Añade que una de las preocupaciones del sector es que “aunque las cifras puedan bajar en la parte de los ilícitos, pudiera haber un aumento del contrabando puro, no el técnico, que es como se llama a los ilícitos. Presumimos que tal como pasó en Colombia, podría darse aquí la legitimación de capitales, el lavado de dinero, que tiende a hacerse por la vía del contrabando. Con toda la devaluación, uno sigue viendo en las tiendas muchos zapatos con unos precios que hacen imposible su fabricación aquí o en algún otro sitio. Todavía se consiguen zapatos a Bs. 11.999 mientras que los precios internacionales están alrededor de los 2 o 2,50 dólares. Parece que ni siquiera estuvieran pagando el flete”.

Pero no solo los fabricantes se quejan de los efectos del contrabando. Ramón Castro, presidente de la Asociación de Calzado Deportivo y de Aventura, ente que agrupa a importadores de reconocidas marcas internacionales, asegura que la entrada de los ilícitos también los perjudica gravemente. “Hay quien ha pedido que se prohíba la importación de calzado, lo cual nos perjudicaría, porque nosotros somos importadores legales”. Asegura que muchas veces el calzado que entra por las aduanas se disfraza como neveras o televisores o cualquier otro tipo de mercancía. También la devaluación de la moneda les ha afectado desde febrero del 2002. “Nuestro nivel de importaciones actualmente es entre 50 y 70 por ciento menor que el año pasado”. Añade que ante la ausencia de estudios formales sobre el sector, cada asociación debe hacer sus propias mediciones. Según el estudio más reciente con el que cuentan, realizado por el economista Domingo Fontiveros, la caída de las importaciones de calzados deportivos fue de 51,8 por ciento en el período enero-octubre del 2002.

El karma: las materias primas

Con respecto a la adquisición de materias primas para la elaboración del calzado, el control de divisas impone restricciones que afectan directamente a los proveedores. Paladino explica que en la manufactura de un zapato intervienen varios componentes que funcionan como eslabones de una cadena integrada por los sectores de curtiembre, químico, caucho, papel y cartón. Todos necesitan divisas.

Ante esta situación, la asociación piensa en establecer unas prioridades para los materiales, mientras se esmera en conseguir que sus proveedores puedan importar sus componentes básicos. “Elaboramos unas listas con todas las materias primas y las enviamos al Ministerio de Producción y Comercio. De alrededor de 150 códigos arancelarios que enviamos, ya fueron aprobados unos 100”. Ahora el problema está en que los proveedores consigan las divisas.

Por otra parte, se preocupa Paladino: “Hay una grave distorsión en los precios. Ante la ausencia de flujos de divisas, se están calculando los costos con base al dólar del mercado negro. Se hace muy cuesta arriba vender, al calcular costos sobre parámetros entre 2.500 y 2.700 bolívares por dólar. Los zapatos más baratos estarán por los 25 mil bolívares, a precio de fábrica, sin añadirle el IVA”.

En cuanto a la mercancía con la que cuentan los fabricantes, explica que muchas empresas se están quedando sin inventarios. “En el 2001 numerosos fabricantes terminaron el año con muchas cuentas por cobrar y comenzaron el 2002 con una devaluación de casi 60 por ciento, la cual se fue acentuando hasta llegar a 100 por ciento, lo que les hizo perder el capital. El problema del primer semestre de este año es que muchas empresas se están comiendo el inventario”.

No solo pierden los fabricantes, sino los trabajadores de esta menguada industria. Asegura Paladino que en los últimos años el sector contaba con cerca de 14.000 trabajadores directos y hoy duda que lleguen a 6.000.

Cambio de hábitos: de la piel al plástico

Explica el presidente de Cavecal que las temporadas fuertes de la venta de calzado son fundamentalmente el Día de la Madre y el del Padre, la época colegial y la temporada decembrina. En cuanto a las categorías de calzado, señala que tradicionalmente han existido tres en Venezuela: la económica, el zapato medio y el de lujo. “En nuestro país, hasta hace unos cuantos años, todos los zapatos que se fabricaban eran ciento por ciento de piel. Posteriormente, más por moda que por el deterioro del poder adquisitivo, se fueron introduciendo las suelas de goma y otros componentes sintéticos”. En los últimos tiempos, el consumidor ha variado sus hábitos y ha tenido que mudarse a zapatos muy económicos y, ayudados por nuestro clima, cambiaron sus preferencias hacia la sandalia. “Ya el zapato de cuero quedó para una fiesta o para el ejecutivo que realmente lo necesita”, añade.

Puntualiza Paladino que la sandalia, fundamentalmente la femenina, es el producto más en boga. También se debe a cambios en la moda. “Hasta hace algún tiempo estaban de moda los tacones y las plataformas altas y hoy se tiende hacia los tacones bajos y los zapatos deportivos casuales de mucho colorido, conocidos en el mercado como las líneas bolicheras”.

--Aurora Pinto

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Combatir el contrabando

maría Milagros Toro, directora de Sencamer, y presidenta de la Subcomisión del Sector Calzado de la Comisión Presidencial de Lucha contra el Fraude Aduanero, estima que para finales de este año se podrán tener resultados concretos en cuanto al impacto de este ente sobre la minimización de los ilícitos aduaneros y del comercio ilegal. Interrogada sobre la posibilidad de que por vía del contrabando se esté tratando de lavar dólares, opina que “en los ilícitos cualquier cosa puede ocurrir. No me atrevo a afirmar eso, pero, obviamente cuando estamos afrontando un problema tan complejo como los ilícitos aduaneros, ese es uno de los elementos posibles”.

Toro fundamenta el apoyo a la industria nacional del calzado en el trabajo de la comisión que preside, la cual comenzó a operar apenas en mayo pasado. También destaca las medidas dictadas en el último año por el Ejecutivo Nacional como el reglamento técnico elaborado por Sencamer, junto con el sector privado, sobre el etiquetado de prendas de vestir y calzado. “Esa es una herramienta para garantizar al ciudadano la información sobre la composición y las características del producto, quién es su fabricante, quién es el importador, y nos permite tener elementos para controlar y monitorear tanto la importación como la fabricación nacional, específicamente en el caso del calzado”.

Otra medida importante es la certificación de origen, a través de las cuatro aduanas dedicadas para prendas de vestir y calzado, y que son las únicas donde se pueden nacionalizar estos productos: La Guaira (marítima y aérea), Puerto Cabello y San Antonio del Táchira.

“Adicionalmente, el punto de mayor importancia que estamos desarrollando en la subcomisión es la preparación de una campaña informativa y educativa, tanto para el consumidor de estos productos como para el comerciante. Por ejemplo, la resolución de etiquetado establece que el comerciante es responsable solidario del cumplimiento de la misma, es decir, de exigirle a su proveedor que cumpla con la normativa de etiquetado. Esto tiene que ser manejado con una campaña informativa para que el comerciante conozca cuál es su grado de responsabilidad sobre el tema y el consumidor conozca sus derechos en cuanto a la verificación del etiquetado y que a través de la subcomisión pueda también hacer sus denuncias”.

Informa que están haciendo todo lo posible para arrancar la campaña ahora y que se proyecte por todo el segundo semestre del año. Añade que “no estamos buscando ser una subcomisión castigadora, sino educativa e informativa, porque en la medida en que todos los sectores involucrados con este producto, incluyendo los consumidores, conozcamos cuáles son nuestros derechos y responsabilidades, vamos a lograr cambiar la cultura de los ilícitos aduaneros. No vamos a perseguir al comercio informal, porque lo que queremos es ir en la búsqueda, a través de mecanismos de inteligencia, de los importadores ilegales que son los que surten a la población informal”.


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Empresas que dijeron adiós

Entre las empresas que cerraron definitivamente sus puertas se encuentran: Inversiones Bemaca IV, Calzados Passi, Creaciones Domaco, Riviera Shoes, Calzados Jolly Alegre, Creaciones Lorena, Fábrica de Calzados Oggi, Calzado Rose Di Mare, Manufacturas Industriales Falcón, Calzados Thaiz, Creaciones Belinda, Fábrica de Calzado Vocu, Calzados Galáctica, Calzado Jenny Bell, Calzados Gimi, Dimensión Juvenil. N


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Para la gente de a pie

Los efectos de la crisis han llevado a las industrias locales a concentrarse en un consumidor muy específico. Basinger lo tiene muy claro: su target son las mujeres. Su presidente, Natalino De Simone, agrega categórico: “Los zapatos por debajo de Bs. 30.000 son los que se venden”.

Según De Simone, los que pasan de esa cifra no son ahora accesibles a todo el mundo porque la población tiene otras prioridades como la alimentación. Niega que los bajos precios tengan como consecuencia una merma de la calidad del producto: “El zapato desechable es el importado”. Y enfatiza: “El zapato venezolano es uno de los más bellos y mejor hechos del mundo, considerando que estamos por debajo de otros países como Italia”. De Simone es partidario del cierre temporal de importaciones para evitar la desaparición de la industria nacional. Considera que la competencia es tremendamente desleal con respecto a los zapatos con precios ínfimos, que llegan de China vía Panamá. También destaca que otros países, como Brasil, tienen una política de defensa de su industria del calzado. “Ellos pueden vender aquí sus productos, pero nosotros no podemos colocar nuestros productos allá porque las leyes brasileñas no lo permiten”.

A pesar de haber disminuido su producción y ventas en alrededor de 30 por ciento con respecto al año pasado, Basinger confía en la recuperación de la empresa. Invierten este año aproximadamente un millardo de bolívares en publicidad, basados en una estrategia orientada fundamentalmente en televisión a través de Venevisión y también producen material POP para sus mil puntos de venta en todo el país. Cifran sus esperanzas de mayores logros para finales de año, tradicionalmente la mejor época para la indus


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