Agosto 2003
Energía
Lubricantes que no engrasan

Pdvsa dice recuperarse, pero esta proveedora de bases lubricantes no da muestras claras a sus clientes, que todavía mantienen la importación de productos terminados en un margen superior al promedio mensual. Los precios han subido 50% y la contracción del mercado se espera que alcance 35%

En los últimos meses, ha sido frecuente el comentario sobre la falta de lubricantes de marcas reconocidas y, por tanto, de calidad. La situación es relativamente visible tanto en las estaciones de servicio, como en otros lugares de expendio tales como talleres mecánicos y ventas de repuestos. Según explican, esta ausencia sería parte de las consecuencias del paro petrolero de diciembre y enero pasados, cuyos efectos aún se sienten en la industria venezolana de los hidrocarburos.

A ello se sumó un esquema cambiario de férreo control, en el cual el Ministerio de Energía y Minas no incluyó los aditivos químicos o compuestos para la manufactura de lubricantes que son 100% importados.

Aunque se aprecia entrecruzada la información proveniente de los distintos participantes del negocio consultados por PRODUCTO, no es difícil encontrar algunas coincidencias. El primer resultado de la paralización fue el auge que tuvieron una serie de marcas nacionales que, por lo general, se venden fuera de especificación o adulteradas. Es decir, que no cumplen con las normas de calidad.

Estas marcas, aproximadamente 50, se llevan el 20% de la participación en el mercado de lubricantes venezolano. Mario Boesi, gerente de Lubricantes de ChevronTexaco, señala que “existen lubricantes de muy bajo nivel de calidad que se comercializan en Venezuela. Muchas veces se utilizan los componentes básicos tal como salen de la refinería y los venden como lubricantes. Aunque eso va contra las leyes, se sigue haciendo. Esas marcas tienen como 20% o 30% del mercado”.

Luis Ramírez, ex gerente de Deltaven, reitera la afirmación de Boesi: “Hay marcas nacionales, que tienen menor participación, pero además trabajan por debajo de la especificación”. A pesar de ello, descarta versiones que aseguran que una de las irregularidades actuales es que cualquier “afecto al proceso” compre, por debajo de cuerda, bases lubricantes a Pdvsa. Según Ramírez, para comprar básicos a la petrolera estatal hay que tener un permiso como procesador y ese registro lo otorga el Ministerio de Energía y Minas.

Un dato curioso que agrega Andreína Ramón, gerente de Mercadeo de ExxonMobil, es que “el mercado más crítico se presenta en los estados fronterizos con Colombia, en donde marcas foráneas de bajo nivel de desempeño entran a competir a muy bajos precios evitando que podamos competir, lo que disminuye nuestros volúmenes de ventas”.

Atractivo mercado

Los lubricantes son un producto manufacturado compuesto por bases lubricantes y aditivos químicos, que constituyen el 40% del aceite. En Venezuela, este negocio es atractivo, por la relación personas/carro que se expresa en 11 a 1, es decir 11 personas por carro. Es el mercado más grande entre sus pares de la región andina.

Las bases lubricantes para manufacturar el producto terminado, se producen en la planta que para ese fin se ubica en el Centro de Refinación Paraguaná (CRP) de Pdvsa; mientras que los aditivos son 100% importados, y las principales proveedoras son las empresas Lubrisol, Infineum, Ethil y Oronight.

Cuando en 1993, el gobierno venezolano permitió la participación de otras empresas fabricantes de lubricantes en el mercado nacional, se originó un crecimiento progresivo de marcas, a tal punto que de 3 marcas que existían ahora hay aproximadamente 60 marcas, según Ramírez, de las cuales 10 --fundamentalmente ‘las major’: BP, Mobil, Shell, PDV, Venoco, Texaco, entre otras-- dominan el 90% del mercado.

Para cubrir una demanda que oscila entre 12 millones y 15 millones de litros de lubricantes al mes, el CRP debe producir 22 millones de litros de básicos mensuales. No obstante, para este año se estima una contracción que, de acuerdo con los cálculos presentados por Boesi, podría alcanzar hasta 40%.

“Después del paro ha habido una contracción que oscila entre el 30% y el 40%. Es difícil estimarlo porque el sector industrial ha tenido una contracción por encima del 40%, aunque en el mercado de gasolina la contracción está alrededor de 20%. Eso significa que la demanda actual debe estar como en 65 mil barriles mensuales (10.335.000 de litros). Estamos estimando 25 mil barriles menos, aunque es muy difícil hacer los cálculos, porque las cifras de básicos de Pdvsa no están claras, hay muchísimas importaciones de lubricantes y las cifras de aditivos no dicen nada porque se está vendiendo mucho básico sin aditivar”, asegura el gerente de ChevronTexaco.

Los tipos de aceite lubricante varían de acuerdo con la empresa fabricante. ChevronTexaco, tiene alrededor de 800 productos, Venoco poco más de 75 y ExxonMobil tiene en el país 2 marcas (Mobil y ESSO), que manufacturan 12 líneas de producto.

No obstante, las clasificaciones se pueden agrupar en: aceites para motores a gasolina, para motores diesel, transmisiones automotrices, engranaje, motores a gas natural o gas licuado de petróleo (GLP), motores dos tiempos, motores marinos o fuera de borda, e industriales (sistemas de turbina, sistemas hidráulicos, engranaje).

Igual situación se presenta con los canales de distribución. Por lo general, cada producto se expende en las estaciones de servicio de la misma marca, es decir, los lubricantes BP se conseguirán fácilmente en una bomba BP. Pero los talleres mecánicos, los locales de venta de repuestos e hipermercados, son lugares aptos para la venta de lubricantes en cualquiera de sus presentaciones y marcas.

Este no es el caso de Venoco, por ejemplo, una empresa venezolana. Según el web site de la empresa, en 1999, Lubricantes Venoco Internacional C. A., una subsidiaria de Industrias Venoco, firmó un acuerdo con la Corporación Trébol Gas, C.A., a los fines de abastecer su red de estaciones de servicio con lubricantes elaborados bajo la modalidad de marca compartida.

En agosto del año 2000, la empresa nacional firmó también un acuerdo con Llanopetrol a fin de abastecer sus estaciones de servicio (ubicadas varias de ellas en estados como Barinas y Portuguesa) con los lubricantes marca Venoco.

La fabricación del producto terminado también depende de cada marca. En Venoco, además de sus productos se fabrican los de Mobil y BP; ChevronTexaco tiene su propia planta, y existen otras nacionales como las de Inca Oil, que tiene hasta su propio laboratorio de calidad.

Yo tengo lo mío

Como es obvio, cada empresa tiene estimado su propio market share, aunque para todas está claro que PDV, la marca distribuida por Deltaven, es líder con todo y las dificultades. Ramírez comentó que en noviembre de 2002 PDV tenía el 48% de market share, “pero hoy eso se puede haber contraído entre 10% y 20%, por lo que debe ostentar entre el 30% y 35% del mercado.

La torta de Deltaven, explica el ex gerente de la empresa, estaba divida así: 40% para el mercado automotor (en venta al detal); 25% para el sector industrial y 35% al sector comercial, es decir, flotas de transporte, por ejemplo. A pesar de los esfuerzos por obtener una versión oficial, para conocer la situación actual, los intentos en Pdvsa resultaron infructuosos.

El negocio de lubricantes para British Petroleum está basado en sus dos grandes marcas BP y Castrol, que juntas obtienen 12% de participación de mercado, según se desprende del site de la corporación, en donde se añade que el volumen total de ventas en 2001 fue de alrededor de 24 millones de litros.

Andreína Ramón, gerente de Mercadeo de ExxonMobil, dice que “estimamos nuestra participación entre 15% y 18% con las marcas Mobil y Esso”, mientras que para los lubricantes Texaco el market share está en 6%, según estadísticas confidenciales obtenidas por PRODUCTO.

Vale destacar que en este negocio, la participación de mercado, no se puede estimar de acuerdo con las cifras de producción, pues las empresas trasnacionales también venden en el país productos importados, lo cual les ayuda a incrementar el market share.

Tal es el caso de ExxonMobil que importa el 30% de sus productos. Explica Ramón que “el 70% de la producción es realizada en el país. El 30% restante son lubricantes de base sintética cuya tecnología de alto nivel requiere producción especializada en refinerías externas”.

A diferencia de ello, ChevronTexaco sólo importa el 10% de los productos en condiciones normales de mercado. No obstante, estas proporciones variaron por el conflicto suscitado en la industria a propósito del paro cívico nacional y aún el proceso de importación de productos terminados no ha cesado por completo, a pesar de la normalidad en la producción de básicos, por parte de la corporación petrolera estatal.

Líder en problemas

Según un comunicado oficial, “para el cierre del primer semestre del año en curso, Petróleos de Venezuela ha recuperado en casi 100% las ventas de aceites básicos en el mercado interno, tras superar los inconvenientes técnicos generados por el paro petrolero de diciembre”.

Nexo Ríos, gerente de mercado interno y distribución Venezuela de Pdvsa, informó en la mencionada nota de prensa que al hacer un análisis de las estadísticas de PDVSA, “entre el mes de enero y febrero, las ventas de aceites básicos utilizados para la producción de lubricantes que se usan en el parque automotor, pasó de un volumen de 7.084.422 litros, a 4.939.580 litros, cuando se sintieron las secuelas del paro contra la industria. Sin embargo, al ponerse en marcha los operativos que permitieron restituir la producción de los centros de refinación, en particular el Complejo Refinador de Paraguaná, se retomaron los niveles de producción y ventas que existían en noviembre de 2002”.

Ríos indicó que después de la caída de febrero, la producción comenzó a recuperarse progresivamente. “En el mes de abril las ventas de aceites básicos alcanzaron los 11 millones de litros, en mayo nos ubicamos en los 15 millones de litros, y en junio prácticamente alcanzamos los 16 millones de litros, lo que nos sitúa cerca de los niveles del año 2002, cuyo promedio global de ventas fue de 16.041.027 litros al año. Por eso decimos que, en términos generales, las ventas de lubricantes se recuperaron en un 100% en el mercado interno”.

Luis Ramírez, ex gerente de Deltaven, coincide con Ríos en lo referido a la producción de básicos porque “tienen el mismo nivel de básicos”, pero añade que “hay discrecionalidad a la hora de distribuirlo”.

En lo que si no hay similitud es en las cifras. Según Ramírez, la producción de básicos era hasta noviembre de 22 millones de litros al mes. Esta es la misma cifra que da Ríos, pero en una suma irregular. El comunicado del holding estatal reza textualmente: “Ríos también señaló que a los casi 16 millones de litros que se vendieron, hay que sumar cerca de 6 millones de litros vendidos por Deltaven, filial de Pdvsa que coloca en el mercado los lubricantes PDV, consumidos por el parque automotor nacional, lo que da un total de ventas de casi 22 millones de litros de aceites básicos por Pdvsa”.

Hasta donde se sabe peras y manzanas no son lo mismo, como tampoco lo son votos negativos y abstenciones. Por ello, no se explica cómo es posible mezclar venta de litros de aceites básicos, un componente del lubricante, con litros vendidos por Deltaven, que es una filial diseñada para la “distribución” de combustible y lubricantes marca PDV, que no sólo tenía como cliente al mercado automotor sino también a clientes industriales.

A no ser que Deltaven esté vendiendo aceites básicos como lubricantes sin aditivar, tal como suelen hacerlo aquellas marcas nacionales que expenden productos fuera de especificación. Nuevamente, no hubo algún vocero oficial de la empresa disponible para aclarar la situación.

Deltaven, explica Ramírez, vendía sus lubricantes a través de distribuidores (80%) que los llevaban a estaciones de servicio PDV, repuesteros, talleres mecánicos e hipermercados; y el resto de la venta era a clientes directos (20%), entre los que destacan grandes industrias, las empresas básicas, y flotas de camiones. La filial de PDVSA, tenía alrededor de 60 distribuidores, “pero quería disminuir este número, porque con la venta directa se generaba más ganancia. Contrariamente, ahora los ha aumentado”.

Al preguntarle a Ramírez por qué existía dificultad para conseguir el producto terminado si la producción de básicos era, supuestamente, normal indicó tajante que “vender no es automático”.

Importación de subsistencia

La mayoría de las empresas trasnacionales debió aumentar el nivel de importación de lubricantes, por la escasez de básico que se originó con la paralización de operaciones en la industria petrolera, específicamente del CRP que, si bien recordamos, las refinerías de este complejo fueron las primeras en detenerse en diciembre pasado.

Boesi señala que del total de productos que ChevronTexaco vende en Venezuela, 90% era fabricado en el país y 10% era importado de Estados Unidos. “La importación se invirtió totalmente, es decir, se importaba 90% y se producía en Venezuela 10%”. Los productos provenían fundamentalmente de las plantas ubicadas en Estados Unidos, Colombia y Centroamérica.

En la actualidad la importación está relativamente detenida en vista de que han empezado a recibir con cierta normalidad los básicos de Pdvsa. Pero añade que “nosotros no tenemos claro qué es lo que está pasando en Pdvsa, sí lo están importando, sí lo están produciendo, si lo están trayendo de la refinería Isla (Curazao). Lo cierto es que uno pide una cantidad y despachan la mitad”.

Vale destacar, que en la refinería Isla, rentada por Pdvsa, se producen lubricantes fundamentalmente para el mercado de exportación. Según Ramírez desde Venezuela se exportaba un promedio de 1,1 millones de litros al mes y desde Isla 14,31 millones de litros mensuales, es decir, que el procesamiento de la planta da para abastecer el mercado local.

En ExxonMobil, padecieron problemas similares. Andreína Ramón aunque asegura que efectivamente se están recibiendo cantidades importantes de básicos, que permiten que se produzca a los niveles requeridos de lubricantes, explica que la empresa “se vio afectada debido a la disminución de la producción de básicos en el país, que representan gran porcentaje de la materia prima utilizada en la mezcla de lubricantes. Debido a ello, tuvimos que importar productos para garantizarle suministro al mercado local”.

ExxonMobil, buscó fuentes de suministro alternas, trayendo productos desde Estados Unidos o Colombia. Así la importación de productos de la marca, que normalmente es de 30%, subió a 60%.

Clientes perjudicados

La coyuntura que atraviesa el mercado de lubricantes no sólo afecta a las empresas, quienes pueden resarcir los daños o impactos con otros negocios, pues muchas están verticalmente integradas y desarrollan actividades en otras áreas de la industrias.

Los que no tienen escapatoria son los consumidores finales que encuentran dificultades para conseguir los productos de su preferencia y, cuando menos, el recomendado por el fabricante, bien del motor de un automóvil, bien de la pieza de una maquinaria pesada.

Y para rematar, no bastando con la contracción tanto de la oferta como de la demanda, especialmente, en el alicaído parque industrial venezolano los precios han aumentado, según Boesi, alrededor de 50%. Si no lo cree, pregúntele a su mecánico de confianza, por qué ha aumentado 50% el servicio (cambio de aceite, filtro y bujías) de su carro.

Peor es la circunstancia cuando se toma en consideración el deplorable poder adquisitivo de los venezolanos que, ante la necesidad de mantener el vehículo en las mejores condiciones posibles por la dificultad de adquirir uno nuevo, consumen aceites lubricantes de más bajos costos pero también de menor calidad. Esto afecta el desempeño de los motores minimizando la vida útil de los mismos. Es decir, el vehículo dura menos tiempo y, al final, el gasto es mayor en la reparación que en la compra de un buen lubricante.

En el motor de los carros, hay mucha fricción entre las partes mecánicas que ocasionan calor, pero las moléculas de un buen aceite lubricante impiden que las piezas rocen unas con otras. Cuando el aceite es defectuoso o no es el apropiado, las piezas se rozan y se desgastan con mayor rapidez.

Pero, además, los lubricantes de calidad tienen refrigerante que ayuda a mantener el funcionamiento de las piezas en la temperatura ideal; y también tienen propiedades detergentes, para eliminar los residuos propios de la combustión, y cuando no se tiene este “don” los depósitos de residuos pueden dañar el motor. n

-- Jeanne Liendo

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De la A a la Z

--¿Cuál es el lubricante que debo utilizar?

--Por lo general, el fabricante del motor recomienda el tipo de lubricante que debe utilizar y algunas marcas también dan la recomendación. Es usual que los aceites monogrado se utilicen en vehículos viejos, es decir, fabricados de 1988 hacia atrás; y los aceites multigrados para autos fabricados de 1988 hasta la fecha.

--¿Cuál es la diferencia entre monogrado y multigrado?

--El aceite monogrado tiene un solo grado de viscosidad y el multigrado varios grados de viscosidad. Un aceite multigrado SAE 1540 significa que su viscosidad está en un rango de 15 a 40 grados.

--¿Quién determina el grado de viscosidad que debe tener un lubricante?

--El Instituto Americano del Petróleo (API, por sus siglas en inglés), establece cuáles son las últimas generaciones de calidad. Por ejemplo, los aceites para motores de gasolina SL y SJ son las últimas especificaciones de API; y los lubricantes de especificación CF y CF2, son las generaciones más novedosas para motores diesel. Mientras que la Sociedad de Ingenieros Automotrices (SAE, por sus siglas en inglés), determina el grado del lubricante.

--¿Cómo sé si un aceite es de calidad o no?

--Los lubricantes deben tener el sello de la marca Norven, otros cuentan con la certificación de Fondonorma (ISO-9000, o ISO-9002), y otros también tienen la certificación del Instituto Americano del Petróleo (API, por sus siglas en inglés).


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