Septiembre 2003
Mercados
Jaque a la producción editorial

Bajas ventas y ahora la piratería afectan seriamente el desempeño de las empresas editoriales venezolanas

La producción editorial, al igual que otras áreas del país, ha sido afectada por la situación social, económica y de polarización política. Este año la venta de textos escolares se ha desarrollado con mayor lentitud que en años anteriores, pero se espera que con el inicio del año escolar se agilice la colocación durante el tercer trimestre del año.

Quedaron atrás los tiempos en que los padres entregaban la lista de útiles escolares al vendedor para llevarla completa en una sola compra. El bajo poder adquisitivo y el alto desempleo de la población quedan plasmados en una caída de 35 por ciento en las ventas de las editoriales en lo que va de año, en comparación con lo registrado en el año 2002.

A esto hay que sumarle que 35 por ciento de los estudiantes aún no se ha inscrito en la matrícula regular y algunos colegios públicos todavía no han comenzado sus actividades y, por lo tanto, no han solicitado a sus alumnos los textos que van a requerir durante el año.

También el precio de los textos escolares ha aumentado 30 por ciento debido a los altos costos de los insumos para la producción de libros, en especial la pulpa de papel que es importada totalmente ya que no se produce en Venezuela. Además, para adquirirla, varias editoriales han presentado sus respectivas solicitudes ante Cadivi, pero aún no han recibido autorización para obtener dólares preferenciales, por lo que han reducido su producción.

Mercado en crecimiento

Alrededor de 650.000 nuevos niños entran cada año a la plantilla escolar, la cual abarca a unos 6.800.000 estudiantes, de modo que los textos siguen siendo un mercado apetecible pero riesgoso por la alta inversión que se hace sin tener la certidumbre de que el libro se va a vender.

Los problemas de cultura también lo afectan, los libreros se quejan de que a muchas personas no les cuesta nada pagar altos precios por objetos de menor valor instructivo pero ponen muchos reparos a la hora de adquirir un libro, ya sea de texto o de lectura que les va a dar el beneficio del conocimiento y que tiene un valor añadido intelectual. El costo promedio de un texto está por el orden de 20.000 bolívares, mientras que un cuaderno o libreta que no posee contenido alguno o ilustraciones puede llegar a costar hasta 12.000 bolívares.

Magali Suárez, directora comercial de editorial Santillana, señaló que ha visto que algunos colegios por ahorrar, piden cuadernos de actividades para todas las materias pero no solicitan enciclopedias y resulta que 4 cuadernos de esos valen alrededor de 32.000 bolívares, "mientras la enciclopedia Nueva Guía Caracol cuesta 22.000 bolívares. A esto se suman los morrales cuyo costo oscila entre 40.000 y 99.500 bolívares y se los compran a los estudiantes sin chistar, mientras que no quieren adquirir un libro escolar, cuando ninguno de los textos publicados por las editoriales alcanza ese precio".

Suárez afirmó que Santillana produce libros nacionales en su imprenta de Guarenas, pero están afectados pues la pulpa es importada y "la última información que tenemos es que la tonelada de papel procesada está costando 1.500 dólares en Venezuela, mientras en el exterior está en 850 dólares. Falta mes y medio para cerrar la campaña escolar y ya los libros de este año están hechos, si llegan los dólares preferenciales se usarán para el año próximo".

Altas y bajas

En Venezuela entre editoriales, distribuidores e imprentas se pueden contar más de 300 empresas --incluyendo las pequeñas-- pero existen unas once editoriales de textos que poseen más de 70% del mercado: Romor, Santillana, Excelencia, Grupo Editorial Girasol --anteriormente Básica--, Colegial Bolivariana (Cobo), Panapo (Actualidad Escolar 2000), Salesianos, Monfor, Larense, Biosfera y Distribuidora Escolar (Discolar) del Grupo de Armas.

Si bien la mayoría de las editoriales habla de la baja en sus ventas, Jesús Gutiérrez, gerente general del Grupo Editorial Girasol, dijo que este año le está yendo muy bien. En el 2002 vendieron alrededor de 450.000 textos escolares, pero este año 2003 aspiran a alcanzar 650.000 unidades, pues sólo de la Enciclopedia Girasol mejorada ya han hecho dos ediciones en lo que va de año. "Considero que este éxito se debe a que desde principios de año, a pesar de la situación de incertidumbre, nos abocamos a trabajar como nunca --sin solicitar dólares-- y a hacer promociones, y hoy estamos viendo los resultados".

No obstante, señaló que esta editorial venía produciendo sus libros en el país, pero desde hace dos años ha comenzado a imprimir cierta parte en Colombia, ya que en ese país el gobierno ofrece muchas exoneraciones al mercado editorial, mientras que en Venezuela es muy costosa la impresión y el papel. "Este mercado está signado por el factor tiempo, pues si lanzas el producto a destiempo corres el riesgo de quedar fuera", aseguró Gutiérrez.

Editorial Romor --cien por ciento venezolana-- tiene en su haber unos 170 textos escolares, pero su libro bandera es la serie de historia de Alberto Arias Amaro. El año pasado, según Eduardo Alvarez, gerente de comercialización, vendieron a nivel nacional 1.200.000 textos, este año siendo optimistas lograrán unos 800.000. "Hay que tomar en cuenta que la situación económica obliga a que los textos sean heredados, eso y el intercambio de textos está cobrando mucha fuerza, además los colegios han reducido mucho el número de textos".

Alvarez ha detectado libros clonados como el de "A mano alzada" que tiene muy buena aceptación en el mercado. Pero no cree que haya una industria ilegal en el país, más bien piensa que pueden ser traídos desde Colombia.

Magali Suárez de Santillana, editorial formada por un grupo de empresas que incluye Alfaguara, Taurus, Aguilar y Ediciones Altea, entre otras, ha bajado sus ventas. En lo referente a textos escolares en el año 2002 de enero a septiembre vendieron 542.000 unidades; mientras en el 2003 de enero al 29 de septiembre han vendido 339.000 unidades, "37 por ciento menos que en 2002".

Este año, en textos escolares el más vendido en el ámbito nacional es la Guía Girasol, mientras que hasta el año pasado era la Nueva Guía Caracol de Santillana, y luego Arco Iris de la Editorial Salesianos.

Roberto da Silva, de Editorial Panapo, señaló que han hecho muchos ajustes por el problema del papel y lo padres están comprando poco a poco. No obstante, siente que la venta ha comenzado a moverse, pese a que la temporada de este año ha sido lenta. "No ha habido dólares preferenciales aunque hemos hecho todas las diligencias, pero cada vez sale una resolución diferente". Afirma que este año la baja en las ventas podría ser de 30 por ciento con respecto al año anterior cuando vendieron aproximadamente unas 550.000 unidades.

Otra de las editoriales es Marca Grupo Editor, subsidiaria del Bloque de Armas, y a decir de José María Ibáñez, director general, la producción de textos escolares este año descendió en 30 por ciento con respecto al año 2002 y 70 por ciento con respecto al año 1998. "El año pasado produjimos 2.800.000 libros, mientras este año solo alrededor de 1.800.000. El poder adquisitivo ha descendido y la deserción escolar es alta, solo hay que observar las edades de los buhoneros". No participan en la Ferias de Libros pues su mercado natural son los libreros y a ellos les ofrecen descuentos de entre 20 y 30 por ciento, mientras las Ferias piden 40 por ciento de descuento.

Por su parte, César García de Editorial Excelencia del Grupo Carvajal --que también tiene la Editorial Norma para textos de interés general--, ofrece libros desde preescolar hasta ciclo diversificado. "Este año estamos muy golpeados y las ventas se han reducido en 45 por ciento con respecto al 2002. Si bien aseguró que por política no podía hablar de ventas en unidades ni en bolívares dijo que desde hace 8 años vienen haciendo un estudio de mercado a las puertas de los puntos de venta y afirmó que diez librerías poseen más del 70 por ciento del mercado, coincidiendo con la lista ya mencionada".

Otra de las editoriales que se dedica a producir textos escolares es Biosfera y lo distribuyen a través del Bloque de Armas. Según el profesor Serafín Masparrote, este año han producido unos 600.000 libros, incluyendo el 10 por ciento que no absorbió el mercado en el 2002. Es decir, no han crecido sino que se han mantenido con respecto al año anterior.

Por su parte, la Fundación Bigott, ha ido adecuando su política editorial a la situación que se atraviesa y a las nuevas necesidades del mercado, y han dejado de lado las publicaciones corporativas de alto costo y comenzado a reeditar algunas de sus colecciones, pero más económicas con precios desde 20.000 a 35.000 bolívares.

Otra visión

Lourdes Fierro, directora del Cenal, al referirse a la problemática del papel, expresó que sólo Manpa recibió un subsidio de 111 millones de dólares y se le está inyectando divisas al sector, y que ya Cadivi les ha otorgado el permiso de compra a muchas empresas editoras. "Lo que sucede es que no es como antes que los dólares eran para todo y el negocio de la importación era muy rentable así como la economía se había vuelto muy especulativa".

Agregó que si bien muchas editoriales han protestado, se han dado cuenta de que existe la opción de imprimir libros en el país y lo están haciendo, especialmente textos escolares, algunos con papel nacional, otros tenían stock y lo están utilizando a la espera de que se abra el mercado. "Pero lo que sí he notado es que desde principios de año hay un repunte en las solicitudes de ISBN (Internacional Standard Book Number), pues los editores no quieren perder la temporada escolar".

Afirmó que están en reuniones desde noviembre del año pasado con los editores y con las Cámaras para decidir qué libros iban a ir en la biblioteca familiar o básica popular y no llegaron a ponerse de acuerdo en la decisión.

Iván Diéguez, presidente de la Cámara Venezolana del Libro, apuesta al renacimiento de Monte Ávila por la riqueza de títulos con que cuenta y entiende que el mercado estaba desabastecido. Pero destacó que fortalecer la industria nacional no significa que se deje de importar, pues ningún país está en capacidad de cubrir todos los títulos de habla hispana que se producen. Además, Venezuela es signataria del Pacto de Nairobi que garantiza la libre circulación del libro como expresión escrita del pensamiento.

Con respecto al libro cubano todas las editoriales negaron que se esté trayendo libros de texto de Cuba, tan sólo está la llamada biblioteca familiar, impresa en ese país, que se está regalando en colegios públicos, pero es exclusivamente de libros literarios de autores clásicos, con una calidad de impresión muy pobre.

Algunos consideran que esto afecta directamente a la industria nacional, pero al respecto, Lourdes Fierro, expresó que eso es coyuntural y a esos libros los denominó de consumo rápido, ya que están hechos con papel de prensa en rotativas y una vez que se manosean varias veces "ya están arrugados y se trajeron especialmente para cubrir las necesidades del plan Robinson".

Fierro se siente satisfecha, pues en la primera feria del libro escolar itinerante han participado la gran mayoría de las editoriales a excepción de tres y una es Santillana, que alegó problemas de stock, pero ofrecieron una donación importante de obras para bibliotecas escolares y el Estado ha puesto un subsidio de 80 millones de bolívares, y se esperan ventas de 800 millones de bolívares "si todo sale bien".

No tiene conocimiento de que el gobierno tenga intenciones de producir textos escolares. En lo que sí está trabajando es en lograr que la editorial Kuaimare, dirigida por Ramón Mederos, se convierta en la distribuidora nacional del libro producido en el país, incluso --dijo-- que para los editores privados podría ser interesante esa posibilidad, pues hay ciertos estados llaneros, así como Delta Amacuro y Territorio Amazonas donde prácticamente la distribución del libro no llega.

Diéguez expresó que la industria fuerte en el país es la producción y publicación de textos escolares, pues más de 80 por ciento de los libros de interés general y otros rubros es importado. "Mi percepción es que el mercado editorial este año 2003 ha bajado sus ventas en 30 ó 40 por ciento. Las editoriales se sienten seriamente afectadas con respecto al año anterior. En especial por la situación del dólar y del insumo principal: el papel".

Agregó que los requerimientos reales de papel en Venezuela para producir textos escolares es de 30.000 toneladas y la industria nacional abastece al sector apenas entre 10 y 20 por ciento, de modo que hay necesidad de importar.

Nelly Ramírez

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Enfrentar la piratería

La Cámara Venezolana del Libro agrupa a 110 agremiados y en conjunto con éstos y con otros sectores públicos y privados están luchando por combatir la piratería que está atacando fuertemente la sociedad. Su presidente, Diéguez indicó que ya están en poder de la economía informal alrededor de 200 libros. Si bien anteriormente sólo se disponía de una fiscal instruida para todo lo que es derecho de autor y derecho fundamental, y para todo el territorio nacional; recién el Ministro de Educación ha solicitado un fiscal especial con competencia para defender exclusivamente los derechos de autor.

Diéguez afirmó que para combatir la piratería hay que hacerlo unidos, pausadamente y sin bulla, pues se lucha contra bandidos. Destacó que existe una comisión contra este flagelo que la conforman el Cenal, el sector editorial privado, las Cámaras, el Ministerio Público, Comanpi (Comando Antipiratería del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas), el Seniat, el Indecu y el Grupo de Acción Nacional Antipiratería (Gana), que preside el abogado Manuel Rodríguez.

"Nosotros como Cámara del Libro propiciamos la unión de todos en la lucha, pero nuestra función es de concientización y de resguardo, pues no podemos actuar en denuncias, eso lo tiene que hacer el afectado". Antes se pirateaba libros de autoayuda, pero ahora son libros de literatura de autores reconocidos. Manifestó que las empresas de libros cada vez hacen mayores esfuerzos por llegar a un mejor precio para que el consumidor compre legal. Pero hay que adelantar dos acciones: concientización y penalización.


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