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Noviembre 2003
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Energía
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| La encrucijada de la OPEP La posición venezolana dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo se debate entre el uso del crudo como arma política o como un instrumento de comercio internacional que apalanque la economía; son las tesis sostenidas por el Gobierno y la oposición, respectivamente. Pero ambos sectores coinciden en que es más beneficioso pertenecer al cártel
Durante la campaña electoral Hugo Chávez Frías y sus asesores --entre ellos Alí Rodríguez Araque, actual presidente de Pdvsa, ex ministro de Energía y Minas y ex secretario general de la OPEP-- retomaron las ideas del venezolano Juan Pablo Pérez Alfonso, fundador de la OPEP. En este sentido, la política petrolera internacional --enmarcada en una política energética integral-- propiciaría la cooperación y la solidaridad con los países en desarrollo, lo que también es una de las misiones de la organización, para lo cual cuenta con el Fondo OPEP. Tradicionalmente, Venezuela había mantenido un liderazgo dentro de la OPEP con su posición equilibrada. El embargo petrolero árabe de 1973, la crisis de Irán en 1979, la guerra Irán-Iraq en 1980-1987 y la guerra del Golfo de 1990-1991 son claros ejemplos de la postura razonada, independiente y nacionalista mostrada por los gobiernos venezolanos en momentos cuando los consumidores trataron de forzar al país a inclinarse a su bando. Sin dejar de cumplir sus obligaciones como proveedor seguro y confiable --especialmente con su principal mercado, Estados Unidos-- Venezuela supo sortear las presiones y lograr buenas relaciones con los países árabes y con Occidente. Sin embargo, este equilibrio se ha tornado precario con el actual Gobierno. El presidente Chávez ha mostrado abiertamente su apoyo con los gobernantes de Iraq, Irán y Libia --considerados terroristas por Estados Unidos-- a lo que se suman las opiniones contra Estados Unidos y otras potencias, aunque después agregue frases aclaratorias y conciliadoras de que Venezuela sigue siendo un proveedor seguro y confiable para el hemisferio norte. El ex ministro de Energía y Minas y ex presidente de Pdvsa, Humberto Calderón Berti, manifestó que en el gobierno chavista se ha utilizado por primera vez el petróleo como arma política al referirse a la suspensión de suministro de crudo a República Dominicana, país en desarrollo y beneficiario de uno de los acuerdos más equilibrados: el convenio venezolano-mexicano de abastecimiento petrolero a Centro América y el Caribe, mejor conocido como Pacto de San José. Agregó que la sospecha de "una conspiración golpista" no es razón para dejar sin energía a los dominicanos. Pero otros observadores consideran que la política gubernamental en el seno de la OPEP ha sido acertada en lo que se refiere a la implantación de la banda de precios --entre 22 y 28 dólares por barril-- acompañada del sistema de cuotas de producción. De hecho, la administración chavista ha tenido las cotizaciones petroleras más altas. José Toro Hardy, ex director de Pdvsa, cuestiona la estrategia gubernamental porque sacrifica el aprovechamiento de las inmensas reservas venezolanas de hidrocarburos --especialmente las de la Faja del Orinoco--, y lo más conveniente es producir mayores volúmenes. A su juicio, debe revisarse el rol de Venezuela en la OPEP, pues el sistema de cuotas de explotación incluye el consumo interno --el más elevado de los países miembros, con 350.000 barriles diarios--, lo que merma el volumen de exportación y disminuye el ingreso de divisas. Para Asdrúbal Aguiar, representante de la Coordinadora Democrática, el pertenecer a la OPEP "nos ha beneficiado, no solo en nuestra condición de país fundador". Recuerda que la organización rompió el imperio de las 7 hermanas con precios de 3 dólares el barril, lo que dejaba muy pocos ingresos a los productores, además de ser un buen instrumento para la modernización del país. Según Aguiar, pese a sus altas y bajas, la renta petrolera ha impulsado el desarrollo del país con infraestructura y servicios a la población. "En 1958, la expectativa de vida de los venezolano era de 53 años, pero en 1998 aumentó a 73,5 años", sostuvo. Hacia afuera En la década de 1980, Arabia Saudí, Kuwait y los Emiratos Árabes comenzaron a comprar refinerías, sistemas de transporte y almacenamiento, así como estaciones de servicio en Europa y Estados Unidos. En ese entonces, el analista petrolero Alberto Quirós Corradi --ex presidente de Lagoven y Maraven, filiales de Pdvsa-- advertía que Venezuela estaba perdiendo el autobús de la llamada internacionalización petrolera. Venezuela se empató en esta carrera y logró los negocios con la Veba Oel de Alemania, Nynas de Suecia y Citgo en Estados Unidos, que incluyen sistemas de refinación, distribución y suministro con una red numerosa de estaciones de servicio; Pdvsa también incorporó cambios tecnológicos en algunas de estas refinerías para procesar crudos pesados venezolanos (200.000 barriles diarios) de difícil colación y menor precio en el mercado. Consciente de la necesidad de aprovechar las reservas de crudos pesados, extrapesados y bitúmenes --solo en la Faja del Orinoco hay 1,2 billones de barriles-- la política de comercialización de Pdvsa se cristalizó en las asociaciones con transnacionales petroleras para la explotación y mejoramiento de los crudos de la Faja. Los proyectos Cerro Negro, Petrozuata y Sincor en la actualidad aportan una producción de medio millón de barriles diarios, a los que se sumarán pronto otros 160.000 barriles del proyecto Ameriven. Simultáneamente, Pdvsa impulsó la manufactura y exportación de Orimulsión --combustible logrado por Intevep con tecnología ciento por ciento venezolana, resultante de la mezcla de bitumen de la Faja, agua y un surfactante-- destinado al mercado de la generación termoeléctrica, el cual ahora, según reciente decisión del Gobierno, no se seguirá produciendo. La estrategia de Pdvsa fue mucho más allá con las licitaciones de campos petroleros marginales y de áreas nuevas de exploración y producción. Ambas modalidades --en las que actúan las empresas petroleras privadas como contratistas o como socias, respectivamente-- atrajeron inversiones de millardos de dólares concretadas en 49 contratos. Según voceros de Gente del Petróleo, esta exitosa estrategia --la apertura petrolera-- causó ronchas en la OPEP, pues al fin y al cabo todos sus miembros compiten para colocar su crudo en el mercado. En este sentido, las loas al presidente Chávez de hacerle creer su rol mesiánico de líder internacional y antiimperialista han surtido efecto, pues aparte de algunas licitaciones para gas, la apertura quedó congelada, aunque el Gobierno ha respetado los acuerdos antes suscritos por la República. Vienen los rusos Con la política de cuotas de producción, la OPEP ha perdido espacios de mercado. Hasta la década de los años 70 la organización suministraba 60 por ciento de la demanda mundial petrolera. Hoy satisface 40 por ciento de ese consumo como consecuencia de la incorporación de nuevos suplidores como el Mar del Norte. La conferencia de ministros de la OPEP --celebrada en Viena, Austria-- decidió el 24 de septiembre del 2003 bajar el techo de producción de 25,4 millones a 24,5 millones de barriles diarios --a partir del primero de noviembre-- con la finalidad de mantener el equilibrio entre la oferta y la demanda y mantener los precios por encima de 22 dólares el barril, el piso de la banda. Al momento de escribir esta nota, la OPEP todavía no había girado las instrucciones de las cuotas de producción a cada país miembro. La OPEP posee más de 70 por ciento de las reservas mundiales petroleras y la mayoría de ellas están en Arabia Saudí, Venezuela, Iraq, Irán, Kuwait y los Emiratos Árabes. En declinación se encuentran las producciones petroleras de Libia, Argelia, Indonesia, Qatar y Nigeria, los restantes socios de la OPEP, que más temprano que tarde dejarían de exportar. Por ello, Toro Hardy sostiene la tesis de aumentar los volúmenes de producción para una mayor presencia venezolana en un mercado cada vez más competido. Sin embargo, la reciente intervención del Gobierno en Pdvsa dio un fuerte frenazo que requerirá inversiones de unos 10 millardos de dólares para devolverle a la industria petrolera el estatus que tenía en noviembre del 2002. Toro Hardy refiere que el libreto revolucionario gubernamental lleva a declinar la producción petrolera a 1,5 millones de barriles diarios en 3 o 4 años. De hecho, la explotación petrolera actual es de 2,5 millones de barriles diarios y no de 3 millones como asegura el Gobierno. Timoteo Zambrano, representante de la Coordinadora Democrática, informó que la propuesta-país con el plan de acción para el gobierno que resulte electo después del referéndum revocatorio, se concentra en expandir la producción petrolera a 10 millones de barriles diarios en 7 años "para desterrar a la pobreza y reactivar la economía, actualmente por los suelos como consecuencia de la mala política del gobierno del presidente Chávez". Pero fuentes del acontecer petrolero que solicitaron el anonimato alertaron sobre el delicado momento que vive Venezuela, pues sus mercados los pueden cubrir otros productores emergentes como Rusia e Iraq, este último sin Saddam Hussein. La industria rusa de los hidrocarburos se ha recuperado --con la participación de capital extranjero y de transnacionales--, y su producción de crudo ha pasado de 2 millones a 5 millones de barriles diarios. No se debe olvidar que en 1979 la otrora Unión Soviética llegó a explotar 13 millones de barriles al día. Iraq es la otra incógnita, pero los observadores del mercado asoman que puede incrementar su producción petrolera rápidamente a más de 3 millones de barriles diarios. Cuando Venezuela inició la apertura petrolera se decía que sus competidores más naturales en la OPEP eran los iraquíes y ese país requiere expandir su industria petrolera, y sus nuevas autoridades lo harán con el apoyo de Occidente, en especial de Estados Unidos. El reto de no dejarse quitar los mercados le toca por igual al gobierno de Hugo Chávez Frías o uno de la oposición. Ana Díaz |
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