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Cantv, educación abierta
Para Gustavo Roosen, la única forma de salir de la crisis es invirtiendo en el área social
En la escuela Guaicamacuto, en Vargas, se instaló una furgoneta de aluminio aislada térmicamente, dotada con 11 computadoras, una impresora y una cámara web: un innovador salón de clases en el que predomina la tecnología de punta. El camión forma parte del programa Superaulas, con el que Cantv pretende --en dos años-- llevar tecnologías de la información a 100 mil niños de educación primaria.
No busca sustituir al maestro, asegura Gustavo Roosen, presidente de la Cantv, "lo que sí podemos es incorporar programas amigables de computadora que refuercen las enseñanzas de las matemáticas y la lecto-escritura que, a su vez, familiaricen al niño con la utilización de internet".
La idea es mostrar un rumbo con una tecnología, en este caso satelital, "como complemento de los esfuerzos que vienen haciendo el ministerio (para el proyecto, cuya inversión es de 10 millones de dólares, Cantv hizo alianza con el Ministerio de Educación), las gobernaciones y las alcaldías, donde sin duda ya hay una conciencia sobre la necesidad de ir alfabetizando tecnológicamente al niño".
Roosen insiste en que el balance financiero ya no es suficiente para demostrar la calidad de una empresa, si no está acompañado por su productividad en el ámbito social, en especial en países en crisis. "Venezuela no debe perder el foco ni el entusiasmo de que podemos darle un revés importante a la adversidad; salir de esa enorme caída pasa por tener la visión, la fe, la capacidad de anticipación y la paciencia para trabajar con esos niños, y dejar que el tiempo haga milagros".
--En un país con una fuerte contracción económica, donde las empresas sortean la crisis reduciendo costos, Cantv sorprende con un proyecto tan ambicioso como este.
--Sí, porque el momento de invertir en el área social es precisamente cuando hay crisis, porque es la condición de base para poder salir de ella. Estas dificultades al final del día se centran sobre el ser humano y, en cierta forma, es una manera de exponerlos a nuevas posibilidades de hacer. Hace 50 años Japón estaba destruida y hoy en día es la segunda economía del mundo. Taiwán era una isla absolutamente inhóspita y hoy es una superpotencia. Y podemos seguir describiendo situaciones análogas y encontraremos que en el centro de esa recuperación estaba la atención al ser humano. Las Superaulas son, en el fondo, eso: reconocer que la educación básica es la piedra esencial del desarrollo humano y que la educación sin internet no va a poder darle el potencial al niño para surgir. La lectura, la escritura, las matemáticas e internet se convierten en las piedras angulares del desarrollo de nuevas generaciones.
--¿No se estaría captando en el fondo un nicho en un mercado competido? Estos niños podrían ser a futuro clientes de los servicios de la empresa.
--Por su puesto, pero en este caso no se ideó con ese nivel de cinismo. Lo que nos ocupó fue una apuesta al país, independientemente si la internet que usen luego sea el de Telcel o el de Cantv. Esperamos que sea el nuestro, pero, en definitiva, esa no es la razón de ser de este proyecto. Es alfabetizar técnicamente a todos los niños que salgan de sexto grado para asegurarnos que esa generación tenga la capacidad de estar en un mundo global donde tendrán que vérselas con el taiwanés, con el coreano, con el japonés, con todas estas culturas que fueron arrasadas por las circunstancias hace 50 años y que hoy son las que están emergiendo como las potencias del siglo XXI.
--Usted ha repetido que se deben reconocer las buenas iniciativas sociales, sin importar su origen ¿Dónde surgió el proyecto?
--El proyecto se implantó por primera vez en República Dominicana. Nuestro socio tecnológico, Verizon, que tiene un porcentaje de cierta importancia en la base accionaria de la empresa, desarrolló un programa como Superaulas pero más modesto. Estuvimos observando cómo se ejecutó y tomamos las mejores prácticas de esa iniciativa.
--¿Cómo ha sido la interacción con el Gobierno?
--Realmente muy buena. Firmamos un convenio con el Ministerio de Educación para la selección conjunta de las escuelas y para definir las normas mediante las que Cantv está entregando a título gratuito estas Superaulas. Estamos comprometidos con su mantenimiento, con introducir en las computadoras programas que faciliten o complementen las enseñanzas de las matemáticas y la lecto-escritura en el aula, y con la capacitación del facilitador, quien, a su vez, va a capacitar al maestro, piedra angular del proyecto.
--¿Se podría decir que se trata de la misión Roosen?
--No, nada que ver. Por cierto que las misiones tienen un mensaje sorprendente y por lo tanto, estimulante: el Proyecto Pobreza de la Universidad Católica Andrés Bello, que también ha apoyado Cantv, fue parafraseado a través de estas misiones. En definitiva cuando uno lee con detalle las iniciativas que el Proyecto Pobreza sugiere para el tema de la salud, uno ve retratado o caricaturizado allí, como usted lo quiera ver, el barrio adentro, cuando ve la insistencia en la alfabetización y en la educación básica ve retratadas las recomendaciones del estudio en materia de la educación básica. Yo, por lo tanto, me siento muy cómodo con la existencia de estas misiones, porque es una manera populista de poner en evidencia las carencias que tiene una sociedad como la venezolana y lo importante es la capacidad de ejecución.
--Pero el populismo per se no parece dar resultados.
--No, ojalá tuviese éxito. Pero se necesita un populismo acompañado por la motivación, acompañado por la mística, por la capacidad de hacer, para lograr resultados y, en consecuencia, encadenar iniciativas como las Superaulas, los Infocentros, las escuelas amarillas, con las iniciativas que se adelantan en la Alcaldía Mayor de Caracas. Todas son obras que van a atender las necesidades primarias de la población con mayores carencias y es la única manera de sacarlas de su estado actual de postración.
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Planes sociales
Gustavo Roosen encabeza otros proyectos de responsabilidad social en Cantv, que van desde la cooperación con el Proyecto Pobreza de la UCAB, hasta el apoyo de la selección nacional de fútbol, la Vinotinto. Más allá de las Superaulas, "hemos identificado la deserción escolar como una de las debilidades sociales estructurales más agudas de Venezuela. El desertor escolar es obviamente el marginal de mañana, y apoyamos a muchísimas organizaciones --sobrepasan las 200-- que trabajan con niños que están en riesgo de convertirse en desertores escolares por las condiciones a la que están sometidos en sus comunidades".Cantv destina 1 por ciento de los ingresos de las tarjetas prepago a organizaciones que trabajan con niños en riesgo de perder la escolaridad. "El prepago es adquirido por la gente que tiene menos capacidad económica y creemos que con este plan devolvemos a ese mundo un porcentaje de su apoyo". También asume otros proyectos sociales: apoyo a las artes, a la música, al deporte, pero son parte del fondo de liberalidades. "Trabajamos con dos fondos para responsabilidad social: el de las tarjetas prepago, solo para apoyar a quienes trabajan con deserción escolar, y el fondo de liberalidades, aleatorio, que se discute todos los años en función de lo que se anticipa van a ser necesidades".
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Campaña emotiva
Superaulas de Cantv, iniciativa que pretende achicar la brecha tecnológica entre los países del tercer y del primer mundo, "es una excelente demostración de lo que puede hacer la empresa privada en Venezuela", asegura Roberto Eliaschev, presidente de Eliaschev Publicidad, agencia encargada de la campaña publicitaria. "Cantv está consciente de que mientras la población no disponga de internet será difícil desarrollarla a la velocidad que necesitan los países latinoamericanos. Por eso la empresa dirige su gestión de responsabilidad social a ampliar el acceso de la tecnología a los sectores más necesitados", agrega Eliaschev, que califica como "fascinante" la experiencia de trabajar en un proyecto que apoya a la educación, porque se trata de "una de las áreas menos atendidas por el Estado". "Este tipo de trabajo --insiste-- nos reconcilia con la profesión, porque recordamos que, además de vender productos, los publicistas también podemos hacer cosas muy útiles por la sociedad". Desde septiembre del 2003, la directora de cuentas en la agencia, Susana Méndez, junto al vicepresidente creativo, Lenín Pérez, y a los directores creativos Juan Cristóbal Ravanal y Eliana Eiroa, trabajaron con los representantes de Cantv para definir la estrategia publicitaria. Para transmitir el mensaje a un público, que incluye profesores, padres, adolescentes y niños, se escogieron la prensa y la televisión. Las propuestas iniciales eran tres piezas para televisión, pero finalmente se trabajaron solo dos: la versión "Libro", que se transmitió hasta el 15 de febrero, y "Violín". Eliaschev explicó que "además de informar, los comerciales tienen alto contenido emocional, porque están hechos con personajes sacados de la vida real. El realismo y la emoción fueron factores clave de esta campaña". Alkimia Cinematográfica fue la casa productora; William Teale fue el director general y de arte de las piezas; Teddy Pinto el director de fotografía, y Adrián Van Woerkom produjo la música original, junto con un equipo de talentos venezolanos.
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