Entrevista
Acosta, el señor

Para el comunicador y actor Carlos Acosta el periodismo venezolano, tal como lo hizo el ciudadano de a pie, "se levantó para no volverse a sentar"

Son más de las cinco de la tarde y, a pesar de que su día comenzó antes de las cuatro de la mañana, no ha perdido la frescura. Con una sonrisa de oreja a oreja saluda, mientras baja el volumen de la televisión, encendida en el programa donde se hizo famoso, Aló Ciudadano. En la computadora tiene la página web del Circuito Nacional Belfort.

Este personaje que todas las mañanas lee los titulares de Primera Página por Globovisión, al mediodía conduce un programa de radio y el resto del día funge como director de una de las emisoras con mayor audiencia de Venezuela, CNB 102.3, nació en la isla de Margarita, está casado, tiene 4 hijos y es fanático de los Leones del Caracas.

Su imagen, sentido del humor y credibilidad han hecho de él uno de los periodistas más versátiles del país: un comunicador que, según cuenta, "actúa, vende e informa".

Cree en la interactividad, especialmente en la radio. De hecho, entre sus proyectos en CNB, pionera en incluir llamadas y mensajes de los oyentes, figura la activación de una sección en la página web para que los periodistas y locutores puedan ser vistos en sus actividades cotidianas.

"¿De qué vamos a hablar?", pregunta divertido el señor Acosta, doblando el periódico que tiene en las manos.

–Hablemos de negocios. ¿Cuántos anunciantes se te han acercado ahora que gozas de prestigio en los medios?

–Está comenzando el año y ha sido muy accidentado, pero desde el último semestre del año pasado hasta hoy, he mantenido muy buenos anunciantes. Uno de los principales es Movilnet y hace poco comencé con Banesco y con Lee Hamilton. También arranco con Pastas Sindoni, el convenio es con el Grupo Sindoni, así que no te extrañe que haga también Nucita o Pirulín, además de las pastas. Tuve la suerte de trabajar con un laboratorio: en el último semestre del año pasado trabajé con Pharma, y tuve cinco o seis de sus productos.

–¿Sigues siendo presentador de esos productos?

–No. Entre otras cosas porque cuando estaban acostumbrándose a importar a 1.650 les cambiaron a 1.900 y tampoco sé si tienen claras las reglas de juego con Cadivi, pero seguimos teniendo excelentes relaciones. Ahora tengo Movilnet, Banesco y Sindoni, pero mi representante, Laureano Delgado, se está moviendo con quienes han sido mis clientes y todos han manifestado volver. Estamos en un compás de espera, porque estoy viviendo una etapa de transición: venía de Aló Ciudadano, espacio con el que comencé en Globovisión, y los anunciantes bajaron conmigo a Primera Página, pero el programa varió su formato y obviamente ahora quieren esperar a ver cómo funciona la sintonía y si se asienta el horario. Si los proyectos siguen como están caminando y el país comienza a generar confianza, van a empezar a soltarse. Hace cinco meses llegué a tener 7, entre ellos, Movilnet, Adolen, Estamil, Calcibon D y Globo Sport –con la línea de los Leones del Caracas–. Además tuve anunciantes itinerantes, como Expofranquicias. Es normal que los clientes se aguanten un poco, porque no hay nada más cobarde que un billete.

–¿Cuál es la clave para ser buen vendedor?

–Tal vez la clave es que también soy actor. Disfruto mucho las cuñas, y siempre les imprimo un poco de humor, porque el humor produce recall. Cuando te acuerdas de un buen chiste y el chiste está incluido en el comercial, te acuerdas del producto.

–Y ¿por qué un periodista necesita un agente?

–Porque soy muy mal comerciante, los anunciantes me buscan y no se qué hacer ni cómo manejarlo. Tengo clientes que son amigos, a esos los manejo yo y no me importa si me piden rebajita. Pero hay otros que, aunque se hicieron amigos con el tiempo, los sigue manejando Laureano.

–¿A qué se debe el boom del periodista vendedor de productos?

–Porque el periodista goza de un alto nivel de credibilidad, hay una cierta fe depositada en los comunicadores más que en la información que emiten y, obviamente, el mercado percibe este fenómeno y los busca para vender sus productos.

–¿No te arrepientes de haber dejado un programa como Aló Ciudadano?

–Comienzo por decirte que no fue una decisión mía, fue una propuesta del canal que yo terminé aceptando, ya que los argumentos eran todos en positivo hacia mí. Me dijeron: es tu crecimiento, la oportunidad de que comiences a funcionar por tu propio trabajo y no por el dúo con Leopoldo. Gracias a Dios los reportes son buenos. Ya alcanzamos los niveles promedio de audiencia que tenía cuando era conducido por Mingo. Tanto, que el programa se extendió a tres horas y lo estamos transmitiendo en forma conjunta con CNB, lo que también resulta atractivo para los anunciantes.

–¿Qué ventajas competitivas ofrece el convenio entre Globovisión y CNB?

–Es una relación ganar-ganar, hay una serie de lugares en Venezuela a los que Globovisión no llega por televisión abierta y donde CNB sí tiene presencia y con niveles de sintonía muy buenos. Tenemos 10 emisoras en el país y, de esas, 8 están en primer lugar, así que con ellas se logró la penetración del canal.

–Pero entonces el más beneficiado es Globovisión.

–No, porque nosotros ganamos un posicionamiento de marca que no teníamos a pesar del rating. La gente no tenía claro qué significaban esas tres letras, nuestros oyentes fieles sí, pero el grueso del país no. Ahora en los lugares donde CNB no llega, pero sí se ve la imagen de Globosivión, la emisora se conoce. También mezclamos las audiencias: nadie se imaginó que en un programa de un canal más bien circunspecto desde el punto de vista informativo alguien pudiese reír, llevar muñequitos, bailar, hacer imitaciones. Rompimos con el esquema del programa informativo, hacíamos un show de noticias, y aunque suene petulante, estoy seguro que la historia de los espacios informativos de la televisión venezolana se va a dividir en antes y después de Aló Ciudadano.

–¿Primera Página va a seguir esa línea?

–Todo el mundo me dice que siga haciendo en Primera Página el personaje que era en Aló Ciudadano, y creo que lo sigo interpretando, lo que pasa es que ahora, especialmente en el primer segmento del programa, no tengo con quien compartir el humor, y se me hace más difícil hacer chistes permanentemente. Tampoco es lo mismo moler una noticia en un programa como Aló Ciudadano que iniciar el día leyendo los periódicos, en un horario en el que la gente lo que necesita es información.

–Acabas de referirte a tu "personaje" ¿Actúas cuando haces programas informativos?

–Sí, si no lo asumo así, se me hace más difícil. Recuerdo lo que decía José Ignacio Cabrujas: cuando se tiene un personaje en las manos y se pierde el temor al ridículo, ese personaje pega, porque no sólo te permite hacer cosas sin el temor de qué van a pensar, sino que te da la posibilidad de echar mano de lo que los venezolanos sabemos hacer muy bien: reconocer nuestros errores y reírnos de nosotros mismos.

–¿Te estás preparando para ser imagen de alguna empresa?

–Sí, me encantaría y creo que eso es un poco a donde uno quiere ir como vendedor. Gracias a Dios, tengo un buen nivel de credibilidad.

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A sus anchas

El señor Acosta comenzó su carrera de periodista como productor de Norberto Mazza y María Elena Lavaud en la corresponsalía del canal mexicano Eco, atendida por NM Producciones. Fue productor, redactor y reportero de Noticias 33 y cuando el programa salió del aire, se dedicó de lleno a la radio, el medio donde dice sentirse más cómodo. Recibió la dirección de CNB en octubre de 2003 de manos de Leopoldo Castillo. "Tuvimos audiencias de 8,8 y 9,5 por ciento con Aló Ciudadano, ancla de la emisora, y en casi todos los segmentos (mujer, hombre, taxis, autobuses) y zonas de Caracas (noroeste y sureste) no nos superaba nadie".

Con el nuevo survey que acaba de realizar la empresa "repuntamos y, en el segmento hogares, que estábamos en segundo lugar, subimos al primero", asegura Acosta, que al cierre de esta edición aún no tenía las cifras definitivas de la medición.

"Era un gran compromiso y si los resultados no hubiesen sido buenos, te juro que entregaba la dirección".

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El señor gerente

–¿Va a cambiar el perfil de entretenimiento de CNB con el convenio con Globovisión?

–No. CNB es una emisora musical que mantiene informados a sus oyentes. Veníamos del formato salsa, un proyecto de Charles Arapé (ex director de la emisora), pero el estilo se estaba agotando. Charles lo mordió a tiempo y propuso un cambio radical a pop, rock y balada en español. Así que el 31 de diciembre del 2000, a las 12 de la noche, se puso la última salsa y después del Himno Nacional,el primer tema que sonó fue pop.

Tuvimos mes y medio sin que ninguna voz identificara la emisora, le regalamos el primer lugar de sintonía a Fiesta 106 y bajamos al octavo puesto. Nadie sabía de qué emisora se trataba, a pesar de que identificábamos con jingles grabados. En la transición cambiamos muchos talentos y los locutores tuvimos que bajar el tono. Hacíamos avances informativos, hasta que diseñamos un departamento de prensa. Así nació el formato de noticias y música.

Hoy tenemos seis noticieros nacionales, un programa de titulares de prensa, uno de información y participación, Magazine CNB, con William Echeverría. Tenemos

Al Mediodía con el señor Acosta, junto a Gabriela Matute; en la noche Aló Ciudadano, y al cierre, Isa Dobles.

Unas 7 horas diarias de opinión e información. Los fines de semana reforzamos la programación con transmisiones deportivas y un programa sabatino de noticias, con Diana Carolina Ruiz. Logramos una combinación brutal: entretenimiento e información, porque la gente tiene hambre de noticias, pero no quiere sentirse saturada.

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