Informe especial
Un negocio al galope

El negocio hípico es uno de los de mayor crecimiento y diversificación en Venezuela. Hay carreras 6 veces por semana y el Instituto Nacional que regenta los 3 hipódromos (La Rinconada, Santa Rita y Valencia) juega duro a la descentralización: además de las apuestas por ventanilla, funcionan 750 centros privados vende/paga con circuito cerrado de TV; se abre la publicidad en las pistas por primera vez en 40 años y para la transmisión en señal abierta no corre el Canal 8 sino Televen. La "apertura turfística" genera un mercado de casi 85 mil millones de bolívares anuales, pero no acaba con la famosa e ilegal banca suiza, que mueve 9 veces más dinero. Por eso, el informe que sigue -incluido en misma edición del clásico Ranking que este año tomó el look de la hípica- no es sólo un capricho de PRODUCTO, sino una obligación de mercado

La comercialización de la pasión por las carreras de caballos mueve unos 7 millardos de bolívares al mes e implica un engranaje de criadores, entrenadores, jinetes, propietarios y empleados en los hipódromos y de los 750 centros hípicos del país. La jugada paralela, conocida como la banca suiza, supera 9 veces la apuesta legal.

En sus mejores años el negocio hípico logró facturar unos 150 mil dólares (al cambio de 4,30) por cada centro de sellado y hoy, cuando la recesión económica hace estragos en el país, sigue manteniendo fuerte. Tanto, que es considerado como uno de los más rentables de Venezuela.

Por cada 10 apuestas hechas –en casi una decena de carreras diarias a excepción de los martes–, sólo una se realiza dentro de los hipódromos y, por ende, fuera del alcance del Estado, que hace malabares para obtener alguna rentabilidad adicional con actividades paralelas, como transmisiones televisivas del juego, máquinas de apuestas y venta de pautas publicitarias en los exteriores de los hipódromos, todas gerenciadas por la empresa privada. Incluso fuentes cercanas revelan que los hipódromos estarían dispuestos a someterse a un proceso de privatización.

"Si todos los meses jugamos un promedio de 7 millardos, en la banca suiza se apuestan 63 millardos. Por ello buscamos obtener ganancias por otros medios", explica Luis Chacón, gerente de Comercialización del Instituto Nacional de Hipódromos (INH).

La industria –manejada por la junta liquidadora del INH, instancia que le reporta directamente al ministerio de Finanzas– se nutre del dinero jugado en los 3 principales hipódromos del país (La Rinconada, Valencia y Santa Rita), así como de 38 por ciento de lo recaudado en unos 750 centros hípicos, la sabía vital del negocio.

"Las apuestas que se realizan en las 10 o 12 carreras de cada día provenientes de los centros hípicos, generan 98 por ciento de los ingresos de la institución", señala por su parte José Gregorio Zambrano, presidente de la junta liquidadora del INH.


Fábricas de equinos

Las verdaderas estrellas del espectáculo hípico son los purasangre, principal fuente de atención de quienes se encargan de mover esta industria que, según los entendidos, proporciona unos 120 mil empleos directos e indirectos.

Más de 1.500 carreras se programan cada año para calibrar a los competidores y, por ello, cada temporada se suman 800 ejemplares a los que ya corren en los óvalos nacionales. Actualmente existen 80 unidades de producción de animales de carrera, con un área de explotación de 7 mil hectáreas.

"La cría de caballos es una actividad costosa. Se deben invertir 160 millardos entre sementales, ejemplares hembras y productos de cría, para llevar adelante la empresa", señaló Mauricio Azar, fundador de la Unión de Criadores y miembro de su junta directiva. El dueño del haras Gran Derby, una de las más exitosas del país, señala que individualizar los costos de producción equivale a hacer una inversión de casi 26 millones de bolívares, "nada más en alimentación y mano de obra para su manutención".

El incremento de los costos también ha llevado a una reducción en el número de haciendas dedicadas a la producción de ejemplares de carreras. "Hace solo 7 años había 125 haras en todo el país. Ahora quedan 80, y de esas, 20 o 25 siguen en el negocio".

Y este descenso no ha sido peor porque últimamente se acrecentó la demanda desde Colombia, "donde sufren los mismos avatares que aquí", apunta Azar, y como ejemplo exitoso coloca a Puerto Rico. "Allí el Estado tiene un programa para financiar a los criadores y eso ha rendido frutos: antes producían 150 caballos ahora son 750, una buena cifra si se toma en cuenta el problema de la tierra en la isla".

Juegan en llave

Comprar y criar caballos de carrera es una afición de un grupo muy selecto y más aún con el incremento de los precios de los ejemplares, que obligó a los propietarios de equinos a asociarse con productores para poder adquirir nuevos animales. Hugo Albarrán, vicepresidente de la Federación de Asociaciones de Propietarios de La Rinconada (Asoprorim), expone que "es muy difícil para una sola persona" asumir el compromiso de mantener un caballo. "Esto implica gastos de entre 35 y 40 millones de bolívares, por eso hay que tener ayuda para afrontar este reto por más afición que se tenga".

Este propietario, dueño junto con Rocco Sebastiani del alazán My Own Bussines, que ha generado ganancias por más de 800 millones de bolívares, asegura que 95 por ciento de las veces que se adquiere un purasangre no se recupera la inversión. "Si el caballo costó 30 millones de bolívares y se van unos 7 millones anuales en mantenimiento, en tres años has gastado 50 millones. Ese dinero no se reintegra del todo".

Criadores y propietarios también se quejan de que los premios no están en consonancia con el incremento del índice inflacionario venezolano. Azar señala que las ganancias de La Rinconada no son atractivas, "y eso que son las mejores. Y las de Valencia y Santa Rita son más bajas que las de Caracas. Esto hace que la actividad ya no sea tan rentable como lo fue en los años 60 y 70".

Este argumento es respaldado por Albarrán, que asegura que el propietario "es el único que paga por mantener el caballo, pero debe repartir 33 por ciento del premio entre capataces, preparadores, vigilantes, jinetes y la pensión en las caballerizas".

Asevera que el factor suerte también influye, y caballos como el suyo solo se dan una vez en un millón. "Es difícil que un ejemplar te produzca 80 millones de bolívares como promedio. La mayoría de las veces se invierte 30 millones para ganar dos o tres carreras".

Aunque el premio por las carreras fue incrementado 32 por ciento en el mes de abril, ambos se muestran poco optimistas a la hora de hacer las cuentas. "Hay un desfase que ya se vivió por tres meses este año y eso se reflejará en el balance final", señala Azar.

Optimizar recursos

Para los responsables del hipódromo el reto es que el instituto se dedique a organizar el juego y la empresa privada explote junto con ellos aquellas áreas con potencial para producir ganancias.

"Buscamos empresas privadas que asumieran la responsabilidad de las actividades no hípicas, que hicieran las cosas para las que no estábamos preparados y que eran muy onerosas para el Gobierno", señaló Luis Chacón.

Con este escenario, el organismo entregó la responsabilidad de la jugada legal a la empresa Portal Lottery, dueña de las máquinas de apuesta en los centros hípicos. Otra compañía, Ottotote, se encarga de llevar el registro de totalización de la jugada y procesar la data de las carreras, y Track TV maneja la transmisión de las pruebas hípicas por circuito cerrado.

Además de la descentralización, el máximo jefe de la junta liquidadora, José Gregorio Zambrano, asegura que se realizó una poda de la burocracia en el instituto que administra los hipódromos. "De 8 mil empleados que teníamos, ahora no pasamos de los 3.300. Hay que hacer más atractivo el negocio y ejecutar el decreto 422 que ordena vender los activos no hípicos u otorgar una concesión a un consorcio privado que cumpla con los requisitos que impone la ley".

Pero el sector privado que forma parte de este juego reclama que estas mejoras sean integrales. Propietarios, criadores y jinetes coinciden en exigir que las condiciones para competir sean tan excelsas como las ganancias que se producen. "Debemos contar con instalaciones que permitan la adecuada participación de los caballos, porque ahora se ha notado algo de deterioro en las caballerizas y los espacios internos. La pista de carrera debe estar impecable siempre para que se mantenga competitiva y evitar lesiones en los caballos", explica Albarrán.

Las autoridades aseguran que los cambios se verán a medida que se desarrollen los negocios paralelos. "Abrimos espacios con la idea de obtener un porcentaje de las ganancias que todos obtienen del hipódromo y aspiramos a que sea de al menos 1.500 millones de bolívares en el 2004", explica Chacón. "Cuando ya tengamos todo el proyecto consolidado las mejoras se van a palpar. Hay que recordar que comenzamos a desarrollar estas estrategias cuando no había ningún punto de referencia y estamos construyendo para que se sientan las diferencias", agrega.

De todas las actividades de envite y azar que existen en Venezuela, el hipismo es la que reparte más dinero y que beneficia a la mayor cantidad de personas. Por eso es considerado el juego de apuestas más democrático. Según cifras oficiales, de los más de 7 millardos de bolívares que se juegan al mes, el INH paga 70 por ciento, es decir, unos 4.900 millardos. Hagan sus apuestas.

Gonzalo Rodríguez Crespo

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Historia de carrera

Las competencias de caballos se conocen desde 1800 en Inglaterra y los países árabes, donde era común apostar empeñando la palabra.

Un siglo después, se comenzaron a diseñar boletos como garantía de pago. En Venezuela el negocio hípico se inició en 1875 en el antiguo hipódromo de Sabana Grande, unos 30 años después, se trasladó
al de El Paraíso, en la avenida Páez. El juego del 5 y 6 comenzó en la década de los 30, con las famosas "papeletas" de color amarillo.

En 1958 se inauguró el hipódromo La Rinconada y dos décadas más tarde los de Valencia y Santa Rita.La carrera que más paga en el mundo es la Copa Dubai, que se corre en los Emiratos Árabes Unidos y otorga 6 millones de dólares. Le siguen el clásico Arco de Triunfo (en el Long Champ de Francia); la triple corona estadounidense: Kentucky Derby, Preakness Stakes y Belmont Stakes y el Clásico Internacional del Caribe.

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Glosario hípico

Ganador: Es el boleto de 2.000 bolívares que se apuesta –sea en la jugada legal o en la banca suiza– a un ejemplar para ganar una carrera.

Placé: Es la jugada que se gana si el caballo al que se apostó llega de primero o segundo.

Dividendo: Cantidad de dinero que se paga por las diversas apuestas.

Clásico: Carrera que otorga los premios más altos. Se clasifica por grados, el 1 es el de mayor jerarquía.

Exacta: Apuesta en la que se debe acertar de manera perfecta al ganador y el segundo lugar de una carrera.

Doble Exacta: Paga aciertos perfectos en primer y segundo lugar en dos carreras consecutivas.

Trifecta: Se gana si se pegan los 3 primeros lugares de una prueba.

Superfecta: Paga a quienes hayan seleccionado correctamente los cuatro primeros lugares de una competencia.

Triple apuesta: Se cobra por aciertos en 3 carreras distintas elegidas aleatoriamente.

Pool de 4: Se apuesta a 4 caballos para ganar en 4 carreras diferentes.

Loto Hípico: Paga si se aciertan los ganadores de 10 pruebas.

Dupleta: Apuesta paralela con ganadores de dos carreras.

5 y 6: Se juega con un cuadro sellado, cuyo formulario cuesta 200 bolívares. Gana el que pegue 5 ó 6 caballos de las pruebas válidas.

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