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El presidente de Alfonzo Rivas asegura que hará todo lo que esté a su alcance por luchar contra la pobreza extrema, ya sea desde la tribuna política o desde la empresarial |
ENTREVISTA La cruzada de Alfonzo
Su gestión como empresario pasa por la consolidación de la empresa que fundara, en 1910, don Santiago Rivas como una de las corporaciones de consumo masivo más sólidas de Venezuela, cuyos planes de expansión no se detienen ni en tiempos de crisis. Fue representante de Fedecámaras en la Mesa de Negociación y Acuerdos, y hoy figura como uno de los líderes más carismáticos del país. Es ingeniero químico, con master en Tecnología de Alimentos, está casado y tiene 3 hijos, para quienes sueña una Venezuela "libre, reconciliada y con una nueva generación de líderes que, con la camisa arremangada, comiencen a abrir la economía para superar los altos índices de pobreza". A este amante del golf y magallanero confeso, le brillan los ojos cuando anuncia los nuevos proyectos de diversificación del consorcio: "Estamos profundizando una nueva estrategia para que en unos 5 años seamos el mayor distribuidor independiente de licores del país, a través de alianzas con Allied Domecq. Fortaleceremos las líneas de vodka, whisky y ron". ¿Cuál es el secreto para que una empresa, después de casi un siglo, continúe creciendo en entornos tan recesivos con el venezolano? Porque nos enfocamos en ser mejores que nuestros competidores, buscando siempre nuevas alternativas, sin detenernos a pensar en el entorno. La diversificación para darle respuestas a las necesidades del consumidor son nuestra prioridad. Nos adecuamos al mercado y tal vez le quitamos una porción a alguien que no puso la misma atención. Nosotros innovamos permanentemente y nunca nos ruborizamos por tener que cerrar líneas o cambiar direcciones si algo no resulta. La otra fortaleza ha sido respetar la cultura con la que nació la corporación: la ética y la responsabilidad como primer norte, y la capacitación permanente de nuestros talentos que, con una estructura horizontal, se fortalecen sin intromisiones arbitrarias de los jefes. Otro elemento es la meritocracia, todo miembro de la familia ingresa a la empresa en el último eslabón de la cadena. Pero quizá lo más importante es la flexibilidad con la que encaramos transformaciones, ya que obviamente el consumidor cambió y va a seguir cambiando. ¿Cuál el es perfil actual del consumidor venezolano? Es mucho más estricto, está más pendiente de la relación costo-beneficio, espera una oferta honesta y aprecia los esfuerzos que se hacen para adaptarse a sus necesidades. Además, sus hábitos de consumo también variaron: el ama de casa de antes no trabajaba, hoy sí. Las casas de segmentos A, B, C eran de 300 metros, ahora pueden ser de 50 metros y otros viven arrimados con los padres. Y a esas realidades hay que adaptarse. ¿Cómo equilibra su rol de empresario con su nueva faceta política? Buena pregunta, porque no considero que mi rol sea precisamente político. Obviamente lo es, pero no en el contexto en que se entendía antes. Me inicié en la vida pública para defender la libertad. Si estuviésemos en un esquema democrático, como representante de un gremio, yo no podría hablar sobre mis preferencias partidistas, pero lo que estoy defendiendo es la libertad y, en ese caso, sí tengo margen para actuar. Cuando decida tener un rol más político, no podré hacerlo con la dualidad de ser presidente de Cavidea, ni como empresario. ¿Y aceptaría emprender una carrera política o encarar la responsabilidad de un cargo público? Hoy estoy únicamente en procura del referendo revocatorio. Después veremos cuál es el rol que me tocará desempeñar, pero en este momento mi norte es el referendo revocatorio y sólo referendo revocatorio. ¿De llegar a aceptar un cargo político, qué pasaría con el consorcio que preside? Lo mismo que si muriera. Una de mis principales preocupaciones es que la estructura de empresa garantice su propia permanencia. Por eso cultivo un equipo profesional horizontal, moderno y con una forma de actuar que estoy seguro de que sin mí, mantendrá la misma dirección. ¿Qué aportes puede ofrecer un empresario al mundo político, un sector en el que pareciera no existir muchos gerentes? El mismo que puede ofrecer cualquier ciudadano. Estoy convencido de que este es el momento de los ciudadanos y de que vamos a pasar de tener unos ciudadanos apáticos a unos activos, que van a entender cuál es su verdadero rol. Por eso insisto tanto en el fortalecimiento de las asambleas de ciudadanos para que garanticen no sólo la participación política, sino para que se conviertan en espacios donde los funcionarios públicos rindan cuentas. ¿Cuál es su visión de país en el corto plazo? Una Venezuela en paz, libre, que se someta a un profundo cambio estructural. Un país comprometido, donde todos entendamos que la prioridad no puede ser el yo sino el colectivo. Tiene que surgir una conciencia en la que todos entiendan que si yo me comprometo y beneficio a otro, me estoy beneficiando a mí mismo. Necesitamos un equipo creíble que dirija el proceso de cambio para minimizar los problemas sociales que no se solucionan únicamente con programas del Estado. Usted participó en la Mesa de Negociación y tiene una visión panorámica de quienes representan la política. ¿Cree que ese escenario es posible? No tengo la menor duda. Insisto en que este es el momento de los ciudadanos. Es el cambio que estaba pidiendo Venezuela a gritos. Y si la gente está apática y desmotivada es porque no siente la pasión necesaria para involucrarse, ya que no ve compromiso ni credibilidad. Cuando aparezca un grupo comprometido, los ciudadanos reaccionarán. Tenemos talento y recursos. Sin ir más lejos, todas las transformaciones de nuestra empresa las logramos con criollitos, por eso insisto en que tienes que convocar a la gente que está a tu alrededor, si no desarrollas sus talentos y su propia pasión, nunca serán emprendedores. Si dejas que la gente actúe por sí misma, el potencial que encuentras es inmenso. Pero tenemos que hacerlo sin miedo. Los proyectos en los que más he creído son precisamente en los que he encontrado mayores resistencias. ¿A qué proyectos se refiere? A los cereales, por ejemplo. La primera vez que hablé del tema, en la empresa me vieron con cara de loco. ¿Vas a ir contra Kellog, que tiene 93 por ciento del mercado?, me preguntaban. Pero estaba convencido, así que uní voluntades y lo hice. Es lo que llamo ejercer funciones de liderazgo. Los que mandan son los que generan ideas, los que demuestran que con su creatividad pueden hacer cambios que los demás no ven. Y estoy hablando del liderazgo de mi empresa y del país, porque es exactamente lo mismo. Pero hay que arriesgarse, arremangarse la camisa y trabajar para recuperar el tiempo perdido, pero para eso todos tenemos que sacrificarnos. Pero al parecer no todos están dispuestos a hacer sacrificios. Sí, ese es el miedo, pero hagamos que no pase lo que tememos
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