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La oferta de productos ligeros en Venezuela creció en los últimos años, pero, aún así, representa apenas 7 por ciento del volumen de alimentos que se consume en el país Vea Además: |
Light, mercado que gana peso Los alimentos que integran la categoría light parecen estar de moda. Casi todos los productos de consumo masivo leches, refrescos, jugos, cervezas, atún, panes, untables y golosinas figuran en los anaqueles con su respectiva versión ligera. Sin embargo, este mercado, amplio en otras latitudes, representa apenas entre 6 y 7 por ciento del consumo total del sector alimentario en Venezuela. No obstante, como reflejo de su precio (superior a las versiones tradicionales), si se considera el gasto destinado a los productos ligeros, el porcentaje tiende a crecer. De acuerdo con la firma de investigación de mercado Datos, en 2001 representaban alrededor de 12 por ciento del total gastado por los consumidores en productos alimenticios, en 2002 pasaron a 15 por ciento y el año pasado se ubicaron en 17 por ciento. Luis Edgardo Rodríguez, gerente de Atención al Cliente de la empresa consultora, asegura que en el año 2002 se disparó el consumo de opciones ligeros en Venezuela, pero debido a "la recesión durante el 2003, los venezolanos se concentraron en productos más económicas y los mismos fabricantes tuvieron que hacer lo propio". Salvo el atún, los refrescos, la leche y las cervezas "casi todas las categorías light cayeron en 2003. La gente quiere seguir cuidándose, pero el precio es una limitante. Sin embargo, en lo que va de año, el segmento de alimentos ligeros ha mostrado una recuperación lenta. Pero a pesar de los ínfimos porcentajes globales, hay segmentos que sí han logrado penetrar con fuerza en el mercado. Casos como el de la leche descremada de larga duración, que representa 70 por ciento de las ventas totales del sector, o de las cervezas suaves que, según Cervecería Polar, representan hoy en día más de 80 por ciento del mercado de esa bebida, reivindican de alguna manera el auge de lo ligero en el país. Muy cerca figuran los cereales, los yogures y la leche de corta duración, en los que la oferta light también tiene un peso importante, indica Rodríguez. Perfil del cliente Los consumidores de productos bajos en calorías y grasas son, por lo general, amas de casas entre 18 y 44 años de edad. Pero al verificar algunas categorías, como los edulcorantes artificiales, el consumo se reduce a mujeres de clases sociales A, B y C, mientras que en otros casos, como el atún envasado en agua, el abanico de clientes se abre hacia un público más joven, agrega Rodríguez. Los productos light comenzaron a pisar el mercado de Venezuela de una manera tímida a principios de la década de los años 90 y, simultáneamente con el auge experimentado en Estados Unidos, ganaron un espacio que fue creciendo. Raquel Puente Castro, profesora del Centro de Mercadeo del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), explica que durante los últimos años ha crecido la oferta no sólo de este tipo de productos, sino de los servicios relacionados con esta tendencia que busca salud y resguardo de la apariencia. Al referirse a las estrategias de marketing, la especialista asegura que "lo light se vende prácticamente sólo. Además, se trata de una oferta muy creíble que busca llenar necesidades aspiracionales en el consumidor". Puente Castro considera que no existe mucha diferencia en la preferencia de consumo entre estratos socioeconómicos, porque "en general el venezolano se preocupa mucho por su imagen y muchas veces está dispuesto a pagar un poco más". Y si bien coincide con los estudios de Datos que reflejan que las mujeres son un grupo importante en las ventas de los alimentos ligeros, advierte que la llamada ola metrosexual hombres que se preocupan constantemente por su apariencia física también compra estos productos alimenticios. Bajo este contexto, Venezuela no escapa de la tendencia mundial hacia la comida ligera. En Estados Unidos, la cuna de los productos light, el alto porcentaje de personas obesas y el auge de demandas judiciales hasta ahora infructuosas por la supuesta responsabilidad de las cadenas de comida rápida en los desórdenes alimentarios de sus clientes, han llevado a las lideresas del fast food (como Mc Donald’s y Burger King) a ofrecer menús basados en ensaladas y pollo desgrasado, e incluso ofrecer leche como parte de sus combos. Esta práctica pronto se verá en el país. Norberto J. Méndez
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