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El controvertido tema político en Venezuela sirvió de puente para la inauguración oficial de Ciudad Banesco |
EMPRESAS Banesco y su polis Con la participación de dos invitados especiales, los ex presidentes de Costa Rica, Oscar Arias, y de la extinta Unión Soviética, Mijail Gorbachov, ambos Premio Nóbel de la Paz, el presidente de Banesco, Juan Carlos Escotet, inauguró oficialmente su nueva sede en Bello Monte. Durante la segunda edición de Palabras para Venezuela, Escotet habló de diálogo y tolerancia e insistió en que la nueva Ciudad Banesco refleja la disposición de la empresa hacia la "apertura a todos aquellos que quieren conversar, y el respeto y reconocimiento hacia la comunidad a la que ahora nos hemos incorporado". La presencia de premios Nóbel de la Paz en un momento tan complejo para la democracia venezolana, propició que el tema de la agenda se bañara con tinte político, específicamente con la convocatoria a un referendo para revocar el mandato del presidente venezolano Hugo Chávez y las consecuencias que para el país acarrearía esta posibilidad. Y si bien casi todos los expertos de la industria publicitaria en Venezuela coinciden en que puede llegar a ser contraproducente asociar marcas o campañas a la controversia política, fue precisamente ese tema el que sirvió para que nadie se quedara sin saber que Ciudad Banesco quedaba por fin inaugurada. De hecho, durante el acto de apertura, y en la posterior rueda de prensa que ofrecieron los dos ex presidentes, ni un sólo periodista hizo preguntas sobre el nuevo espacio ubicado en lo que antes fuera Sears y Maxy’s, y que albergará a unos 3.500 trabajadores, quienes, al cierre de esta edición, todavía estaban siendo reubicados de las torres que el banco tenía dispersas en Caracas. Escotet que en una primera edición de Palabras para Venezuela trajo al país otras dos luminarias internacionales: el también Premio Nóbel de la Paz, Lech Walesa, y al escritor argentino Ernesto Sábato aprovechó la ocasión para ofrecer su definición sobre responsabilidad social: "Nos importan las cosas que están ocurriendo en Venezuela y el mundo", y la prueba fue traer a 2 hombres con evidentes diferencias ideológicas, pero con un rasgo en común: "Haber luchado en contra de las dificultades para restituir el camino del diálogo perdido". RECUADRO "Ni Dios resolvería esto" Para el ex presidente soviético Mijail Gorbachov, padre de la Perestroika, las elecciones presidenciales de 1998 reflejaron la inconformidad del pueblo venezolano hacia la antigua dirigencia del país. "Ni que Dios venga a la Tierra se resolverían los problemas de Venezuela en 2 años. Por lo tanto, la oposición debe mantenerse dentro de la ley y respetar su mandato", aseveró Gorbachov. Por otra parte agregó, el presidente Hugo Chávez "debe escuchar a los que no están de su lado. Si no se logra el diálogo y la oposición no procura el bienestar para ese 80 por ciento de pobres, aunque se realice un referendo revocatorio, la gente seguiría luchando y las cosas podrían complicarse aún más".
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