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Sofía Imber, aguda reportera y una de las pioneras de la gerencia cultural en Venezuela, cree en la excelencia, en el trabajo social y en la enorme responsabilidad de la comunicación |
ENTREVISTA Salve Sofía La disciplina y la exigencia no tienen pausa en la infatigable actividad vital de Sofía Imber. La reportera como le gusta que la reconozcan y fundadora del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas que lleva su nombre, celebra 80 años de existencia "evolucionando, entendiendo y haciendo cada día más". En la tranquilidad de su casa y atenta de las actividades familiares, incluyendo el cuidado de sus 2 pequeños nietos, habla acerca de sus motivaciones para seguir adelante: "Me ha entrado un venezolanismo que casi no tiene remedio. Eso me motiva a seguir buscando la excelencia por mi país. Comencé a trabajar a los 11 años y espero seguir haciéndolo por muchos años más". Hace más de 3 décadas, esta mujer, pequeña de estatura pero con un empeño que sobrepasa cualquier dimensión, se dio a la tarea de darle a Venezuela un museo de arte contemporáneo. Y lo logró, hoy es pionera en gerencia cultural y la única persona que ha dejado para Caracas un espacio atestado de las obras más representativas del arte moderno. "Es el único espacio que se construye de la nada. Porque en la antigüedad los palacios eran museos, pinacotecas donde se colgaban hermosos cuadros, que luego comenzaron a funcionar como salas expositivas. Ahora, los museos ya no son sólo para exhibir pinturas. Son espacios para la fotografía, la gráfica, el ballet y hasta para los ciegos, porque los museos son para la gente". Gerencia cultural Ya en 1988 había escrito: "Asumimos el reto de hacer mucho con muy poco, ir más allá de lo convencional, replantear la noción de museo tradicional para ofrecerle a Venezuela una colección de arte, unos espacios y unos servicios que fueran orgullo para la comunidad por su vocación comunicadora y pedagógica". Y recuerda que le preguntaban no sin cierta ironía ¿cómo vas a dirigir el museo? "Como un periódico. ¿Un museo no es acaso un gran medio de comunicación?". "Lo iba a gerenciar como lo que soy, una periodista. Traté de hacer lo mejor y no sé si lo logré, pero la meta siempre fue la excelencia y el servicio a la gente. Ese museo no era para mí, era para los venezolanos, no me lo podía llevar a mi casa, aunque sí lo llevo en el corazón", asegura Imber, Premio Nacional de Periodismo y de Artes Plásticas. El proceso de definir el perfil de una colección e iniciar su conformación no fue sencillo. Imber explica que Venezuela, gracias a Miguel Arroyo, a quien admira, ya contaba con una pequeña base: la colección del Museo de Bellas Artes. "Pero la pregunta era por dónde empezar. Habíamos pasado por los impresionistas y los últimos vanguardistas, así que decidimos que fueran artistas del período de la posguerra. Allí tenía que entrar la obra de Pablo Picasso". No fueron tiempos fáciles dice. La cultura nunca ha contado con un presupuesto digno. "Al principio trabajé 14 años gratis, después recibía 50 mil bolívares del Centro Simón Bolívar y aquí hay un hombre que quisiera nombrar: Gustavo Rodríguez Amengual, presidente del CSB para la época, que fue de las pocas personas del gobierno que se entusiasmaron con el proyecto". También recuerda cuando le dieron un espacio de 600 metros cuadrados, una oficina prestada en Parque Central donde trabajaba junto a Carlos Rancel y 132 mil bolívares para la adquisición de obras. Su fama de "pedir" para la cultura e ir tomando, como los topos, espacios en los sótanos de Parque Central es archiconocida. No en vano dijo alguna vez: "Si me dan un garaje, lo convierto en museo".Y así fue. "El museo quedaba frente a La Charneca, donde además hice por mucho tiempo trabajo social. El museo es robado, en esa zona la gente robaba para vivir, y yo robaba para que los cuadros vivieran ahí. Y no lo hice sola, trabajé con un gran equipo al que le decía: somos trabajadores y además tenemos un rol: dejarle el producto de nuestro trabajo a otras generaciones. No tuve nunca un problema laboral, no digo que todos me quisieran, pero querían al museo y eso era lo que importaba. Siempre fui muy exigente". Imber se lamenta de la situación de la cultura en Venezuela: "El Gobierno habla mucho sobre cultura. Le da vergüenza que no exista, pero le quiere dar un puesto burocrático. Le quiere dar un vuelco revolucionario, pero la cultura no responde a una línea porque es libertad". E insiste: "Hoy los museos ahora son para promover las ideas de la Quinta República, y no creo que ese sea su rol". Piensa que en Venezuela "no hay futuro para la cultura, sino lo que está construyendo con su propio esfuerzo la gente que la ama". Sin embargo, recalca que es obligación del Estado asegurar y mantener todas las obras del Maccsi, porque no hay posibilidades de adquirirlas otra vez. Nacida reportera Su pasión por el periodismo no mengua con los años. "Yo nací reportera, todo me gustaría escribirlo, pero antes los reporteros éramos una cosa y hoy los periodistas ocupan el lugar de la política. Tienen una inmensa responsabilidad. El grupo de jóvenes periodistas, sobretodo los que hacen televisión, son muy valientes, pero todos deben ser sumamente cuidadosos y estar concientes de que lo que están diciendo es lo que hay que decir y cómo darle un peso para que el público entienda lo difícil que es vivir en esta Venezuela". La aguda reportera política expresa que "en el fondo lo que hay en el país es una gran confusión. Es un gobierno cada día más dictatorial y confuso. La misma dictadura es confusa, aunque tenga un modelo muy claro en Fidel Castro. Yo creo que Fidel se da tres vueltas al presidente Hugo Chávez y a mí me han dicho que no está muy feliz con su discípulo". Pero insiste vivir en estas circunstancias "nos ha hecho adultos. Nos ha hecho crecer cada día más. Hoy sabemos que no podemos decir cualquier cosa y la situación es tan delicada, que los periodistas tenemos que ser casi correctores de prueba para tratar de no confundir aún más al lector". Para Imber que ahora se dedica a escribir y a realizar un registro de su trabajo como entrevistadora con el apoyo del Padre Ugalde y la profesora Carolina Oteyza en la Universidad Católica Andrés Bello la Ley de Responsabilidad Social para Radio y Televisión, no es más que otra ocurrencia del Presidente. "Yo espero que pase, como con todo lo que él ofrece". De los diputados que defienden ese texto legal en la Asamblea Nacional comenta: "Ellos quisieran parecerse a él y complacerlo en todo. Pero lo único que hacen es repetir su discurso". Sofía Imber nunca comenta lo que piensa sobre el futuro de Venezuela. "En general, América Latina no tiene una preparación, un ideal de lo que es la verdadera democracia. El venezolano es demócrata, igualitario, o lo era. Lo que le debemos a Chávez es habernos dividido. Antes éramos iguales, unos más pobres que otros, pero iguales. El sembró el odio y el resentimiento que nunca antes tuvimos". Yasmín Monsalve |
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