El conductor de 24 Horas admite tener dos personalidades, una íntima y otra para los medios. Y aunque está de lleno en el tema político, su pasión es conducir programas musicales

ENTREVISTA

Pa’ Bravo yo

De mente rápida, comienza a contestar incluso antes de que se termine de formular la pregunta. Pero le gusta divagar en sus respuestas. Ramifica las oraciones, ofrece detalles, habla con paréntesis. Es José Ovidio Rodríguez, mejor conocido como Napoleón Bravo, un hombre que con una gran sagacidad periodística se deja ver cada mañana de lunes a viernes en Venevisión, en su programa 24 Horas y todas las tardes en Unión Radio con dos espacios informativos (En primera y La historia del día).

Como comunicador dice deberse a la gente, lo que le da licencia para ser uno de los críticos más duros del Gobierno, pues "en un país donde no funcionan las instituciones, la gente recurre a los medios". Por eso, cuando 24 Horas estuvo ausente de la pantalla de Venevisión el 16 de agosto, luego de que el CNE anunciara el triunfo del presidente Hugo Chávez, se despertaron ciertas suspicacias. Mientras se acomodaba para la entrevista, revisaba su T-Motion y –como para comenzar cuanto antes– dijo: "Te escucho". Tuteó, así que ¿por qué no hacerlo?

¿Qué pasó el lunes después del referendo?

No sé, eso tienes que preguntárselo a la directiva porque yo no estaba allí. Me llamaron para decirme que estaba suspendido el programa de esa mañana.

¿Y tú qué respondiste?

Un T-Motion diciendo que no estaba de acuerdo como periodista, pero que lo entendía como ejecutivo, porque se suponía que existía la posibilidad de que la gente saliera a la calle a protestar. La emisora decidió informar, pero sin el programa de opinión que antecede a mi espacio, ni 24 Horas. Pero hasta ahí. El mensaje se lo escribí a Víctor Ferreres y le dije que se lo iba a mandar a todas las personas amigas. Eso fue todo, nada grave (a esta altura de la entrevista, deja su T-Motion de lado y le presta toda su atención a PRODUCTO).

Pero los otros canales no modificaron su programación.

Sí, porque los otros canales no habrán pensado en la posibilidad de disturbios o su forma de ver el mundo es diferente. No lo sé. Eso no fue decisión mía.

Muchos sospecharon de un cambio de línea editorial.

Que yo sepa, Venevisión no ha cambiado la línea editorial. Si lo hubiera hecho yo no estaría aquí, porque siempre he sido un periodista de oposición.

¿Y si se "ablandara"?

¿Por qué se van a ablandar? Mi programa siempre ha sido de denuncia. Incluso, cuando lo empecé a hacer gobernaba Rafael Caldera y a Fernando Egaña (ex ministro de la Oficina Central de Información) le molestaba mucho. Y aún así somos amigos.

Por qué se dio esa publicitada reunión que en un principio iba a ser secreta.

Esa publicitada reunión salió textual en Quinto Día y no fue nada del otro mundo.

...Entre Chávez, Carter y Cisneros.

La que no fue tan publicitada fue la reunión con Chávez, Teodoro Petkoff, Claudio Fermín y Francisco Arias Cárdenas. Yo creo que un empresario como Cisneros representa a sus compañías, a su familia y a sus trabajadores, no así un dirigente político, que se debe a la gente que lo sigue. Así como Fedecámaras se puede reunir o no con Chávez, creo que un empresario, más si es uno de los más importantes de América Latina, también lo puede hacer. No veo cuál es el escándalo. Pero te puedo asegurar que en lo que a mí respecta no cambió absolutamente nada.

¿Y si te pidieran que bajaras la guardia?

Eso es un caso hipotético. No pasó con Caldera, no ha pasado con Chávez. No veo por qué tiene que pasar ahora.

Dices que tu programa siempre ha sido "de oposición" ¿por qué?

Primero porque no soy relacionista público. Segundo, porque aquí no funcionan las instituciones, y cuando no sirven los canales normales, como la Fiscalía o la Contraloría, la gente apela a los medios. No es nuevo, pero ahora es peor. Por último, porque así es como la gente me quiere ver: como un periodista de oposición y de denuncia.

¿Tu espacio está impulsando la salida del Gobierno?

Mi programa lo único que impulsa es la salida de las personas que lo están haciendo mal, en este o en cualquier Gobierno, si es que la denuncia impulsa eso. Es un espacio periodístico y siempre lo ha sido. Lo que pasa es que el actual Gobierno y el discurso del Presidente radicalizaron a los venezolanos y eso se refleja no sólo en el lenguaje cotidiano sino en los medios. Pero de eso no tienen la culpa los programas de opinión, que ofrecen –y ese es mi caso– lo que la gente quiere ver.

¿A qué gente te debes?

A todo el mundo. Los estudios demuestran que tengo la mayor credibilidad entre los simpatizantes del Presidente y los que no. Y no quisiera perder esa credibilidad entre la gente afecta al Gobierno. Además, si el oficialismo hiciera cosas buenas, yo no tendría ningún problema en decirlo, porque el triunfo del Gobierno es el triunfo de Venezuela.

¿Cómo ves la actuación de los medios en esta coyuntura, especialmente después del referendo?

Los medios se han portado valientemente. Han arriesgado mucho, más que buena parte de otros grupos económicos. Tienen el mérito de haberle respondido a la gente. Si en los programas de opinión no se han presentado más personajes del Gobierno es porque había una orden y entonces no iban, sobretodo si no había preguntas acordadas previamente. El que va a mi programa va a dar una información. Yo acepto que la ofrezca, pero también quiero sacarle la que no me da. Eso es sagacidad periodística, de no hacerlo sería sólo un excelente relacionista público.

¿Y si se aprueba la Ley de Contenidos?

Sería el desenmascaramiento del régimen, que no pudo ser una dictadura de una sola vez, porque no ganó ni el golpe del 4 de febrero de 1992 ni el del 27 de noviembre y ha tenido que hacerlo apoderándose de las instituciones.

¿Y crees que los medios puedan sobrevivir a ese control?

Bueno esa es una lucha. Vienen amenazando con esa ley desde hace mucho, pero es que además me estás haciendo preguntas sobre el futuro. No soy Hermes, ni Adriana Azzi. No puedo hablar de lo que va a pasar, sino de lo que ya pasó.

¿Cómo manejas a tus clientes?

Los maneja mi hijo, porque soy muy mal relacionista público. Los clientes entran por algún milagro de Dios, porque les caigo bien o porque ven el rating de mis programas y sopesan al personaje polémico con la credibilidad. Entonces se quedan conmigo por años. En todo caso, no llegan porque toco las puertas y les digo "vengan, miren qué simpático soy", porque no soy simpático.

Pero, aunque dices no ser simpático, utilizas siempre el humor.

Soy agradable y simpático con las personas que conozco, pero soy más bien introvertido. La gente se acerca como si los conocieras de toda la vida y como no soy egocentrista y además soy muy despistado, no me presento y pregunto "¿viste el programa?". Al revés, me da pena cuando empiezan a elogiarme. Inmediatamente cambio el tema.

Comenzaste haciendo programas musicales ¿De dónde viene la vena periodística?

Desde pequeño. Hacía periódicos en mi casa y en el colegio, pero nunca pensé conducir un programa periodístico. Cuando Alberto Federico Ravell trabajaba en Televen, me propuso hacer un programa de opinión. Le respondí que de dónde había sacado semejante idea, pero al final lo consulté con Hernán Pérez Belisario y me convenció para que lo hiciera (fue cuando Bravo comienza a moderar Línea Abierta, en Televen). Les tengo un gran cariño a ambos por eso, aunque me alejé un poco de lo que me gustaba: los espacios musicales. Pero ahora la gente quiere que sea periodista.

¿Y qué pasará cuando te canses de hacer lo que te pide la gente?

Cuando me canse de la gente es porque me cansé de los medios, porque los medios son para la gente. Yo trabajo para la gente. Quiero que la mayor cantidad de personas esté de acuerdo con mi trabajo, aunque no tenga por qué estarlo con muchas de las cosas que digo.

Bravo se muestra como un personaje carismático, tal vez por eso se mantiene vigente en los medios luego de casi 40 años de vida profesional. Sigue firmando sus cheques como José Rodríguez, pero asegura que esa personalidad es más bien introvertida. De ahí su seudónimo.

"Dicen que todos los locos y exhibicionistas quieren ser Napoleón. Yo no soy exhibicionista y no sé si estaré loco, porque Chávez nos tiene locos, pero de ahí viene el nombre". ¿Y el apellido? "No soy tan bravo, más bien soy exigente. Napoleón Bravo es un nombre sonoro que, además, nada tiene que ver con el muchacho tímido que es José Ovidio Rodríguez".

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¿Qué ve Napo?

Napoleón Bravo no ve programas de opinión. "Me informo a través

del noticiero que hago en las tardes y por internet. Pero nunca por televisión, porque llego agotado a mi casa a seguir trabajando. Cuando a las once de la noche

ya estoy libre, no me voy a poner a ver los noticieros".

En cambio, su programación preferida se encuentra en los canales por suscripción Sony, Discovery Channel, History Channel o USA. "También veo películas, pero ya me las sé de memoria. Nunca pensé que se produjeran tan pocas películas buenas que se pudieran repetir tantas veces".

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Bravo por Dinero

El martes 17 de agosto, un día después de que fueran anunciados los resultados del referendo revocatorio, Napoleón Bravo hizo su programa 24 Horas a partir de la revista DINERO titulada El país después del referendo.

No es la primera vez que Bravo gira su espacio en torno a la revista (ya lo hizo en febrero del año 2001 con la edición llamada La boleta del Gobierno). "Es muy oportuna para tratar el tema político", afirma el periodista.

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