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El creador de los legendarios micros radiales Nuestro Insólito Universo pasa inadvertido en la calle. Conversar con él es asomarse a un mundo definitivamente sorprendente |
Medios El Universo de Rafael Sylva Tres generaciones han escuchado Nuestro Insólito Universo, pero pocos conocen el rostro de su creador: Rafael Sylva, quien vestido impecablemente relata, aún sin creerlo, que ya grabó el programa 5.735. El comunicador asegura que su espacio recorre todos los espectros socioeconómicos y cuenta con gran aceptación entre adolescentes y la gente mayor. "En los transportes públicos los choferes cambian de emisoras populares a Radio Nacional o al circuito Unión Radio a la hora del micro". Sylva, amable y sereno, asegura que hizo un pacto con el diablo para detener el tiempo. "Es para mantener la magia del programa", sonríe. Sin embargo, no tiene problema en confesar que ya cuenta con 78 años. El espacio que produce "ha sido una forma de mantenerme activo y motivado a pesar de la edad. No siento el peso de los años". Revela que su título universitario es de antropólogo, aunque trabajó como creativo publicitario y se dedicó a la pintura, disciplina con la cual representó a Venezuela en las bienales de Venecia y Sao Paulo. Una combinación inusual que, sin embargo, muestra sus intereses y puede explicar por qué su vida desembocó en la escritura y producción de micros sobre todo lo insólito que sucede en el mundo. Alberto Betancourt, presidente de la agencia McCann Erickson a mediados de los años 50, fue quien le ofreció trabajo en la industria publicitaria. En ese medio llamó la atención de muchos clientes por la facilidad que tenía para retener y contar anécdotas asombrosas. También trabajó con Franklin Whaite padre y ganó dos veces el premio ANDA. Con el conocimiento del medio radial que adquirió en los predios publicitarios y el estímulo de sus allegados, decidió producir un piloto de lo que, en 1969, se convertiría en Nuestro Insólito Universo. "Desde niño he sido una especie de caníbal lector y me interesa lo que se aleja de lo común". Pero aclara que siempre ahonda en estas historias desde la duda. Acota que los oyentes se convirtieron de inmediato en sus colaboradores, enriqueciendo el ya para aquel entonces el vasto archivo de Sylva. Su propósito es despertar la curiosidad del oyente, a quien considera bastante inestable en sus hábitos de sintonía. "La fórmula es agarrar al radioescucha por la pechera desde la entrada". Nuestro Insólito Universo se comenzó a transmitir por Radio Nacional, estuvo en Radio Capital y, actualmente, se mantiene en Radio Nacional y en los circuitos Éxitos y Onda, de Unión Radio, lo cual le otorga una tribuna de una red AM y en dos FM que cubren todo el país, con siete emisiones diarias en cada circuito. Sylva relata que lo han llamado innumerables veces para versionar el programa en televisión. "Incluso hicimos un piloto en Venezolana de Televisión, cuando la presidía Alberto Federico Ravell". Se desistió del proyecto porque tenía costos demasiado altos para cualquier planta. También tuvo una propuesta de José Luis Rodríguez (El Puma). A quienes les plantean esa idea, les explica que "el escucha es coautor, director, productor y protagonista".
Contar con lo insólito Entre sus patrocinantes más importantes recuerda a Polar, empresa que incluso presentó el espacio en una emisora de Nueva Jersey, en Estados Unidos. También destacó por mucho tiempo la firma japonesa de aparatos eléctricos Mayorca Hitachi. Estuvieron con el espacio entidades bancarias y empresas farmacéuticas, cuyos nombres no recuerda porque "ha pasado mucho tiempo". Actualmente mantiene una excelente relación comercial con Telcel Bellsouth. Algunos colegas publicistas lo critican por mantener intacto el formato. "Hay que renovarse", le aconsejan. Pero él se niega. "Para la gente no se trata de un programa, sino de un amigo". Sylva escoge la música del micro en su casa y se la lleva cuidadosamente cronometrada y montada a la emisora, con lo cual invierte el tradicional proceso de grabar primero al locutor y luego musicalizar. Porfirio Torres el también eterno locutor del espacio escucha la música mientras va leyendo, "lo cual le aporta calidez a su narración", asegura. Sylva señala que estudió música cuando cursaba secundaria en Estados Unidos. Es amante de las composiciones sinfónicas y se precia de haber conocido personalmente a Aaron Copland y Leonard Bernstein. "Mi colección es respetable". Vale acotar que Francisco Mijares, el operador del micro, fue jubilado de Radio Nacional hace cinco años, pero sigue asistiendo solamente para grabar Nuestro Insólito Universo. El escritor admite que su casa "es un gran desorden". Vive en un amplio apartamento en La Campiña, donde tiene lo básico para trabajar, aparte de un estudio y tres maleteros. Guarda el resto del material en casa de su hija Victoria. "Desecho muchas cosas, porque sería imposible guardarlo todo". Hasta ahora se han publicado cinco libros con lo más selecto de las anécdotas radiadas. Del cuarto volumen se imprimieron nueve ediciones. La curiosidad pica por conocer las creencias de alguien que se ha paseado por lo humano y lo divino por más de tres décadas: "Soy católico pero no muy religioso. Pienso que existe un Ser Supremo, quien a pesar de mis excesos juveniles, me ha visto con ojos de clemencia". Carlos Roa
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