|
Rosas Sanfrancisco, una empresa familiar que produce 10 mil docenas de rosas al mes en Mérida, certifica que el negocio de la floricultura en Venezuela está en expansión. La exportación ya es prácticamente un hecho |
EMPRESAS De todas maneras rosas Francisco Allende no se imaginó en 1998 que su iniciativa de crear una empresa familiar de sembradío de flores le daría tantas satisfacciones. Y le sobran motivos: los primeros 25 mil cultivos de rosas que esparció hace 7 años en un terreno de media hectárea (5 mil metros cuadrados) que compró en Bailadores, al sur del estado Mérida, son hoy un negocio rentable. Ya fecunda 17 variedades de rosas y su participación en la industria de la floricultura nacional es cada vez más activa. En Venezuela existen no menos de 50 pequeñas empresas dedicadas a la producción de flores. Una de ellas, Rosas Sanfrancisco, pertenece a este economista y empresario independiente de origen chileno hermano de la escritora Isabel Allende, quien ya tiene 30 años en el país. "Cuando empezamos relata el empresario que trabaja con su esposa y dos de sus hijos desconocía el ramo, todo era nuevo. Hice mis estudios de cuántas matas necesitaba, el precio del paquete, costos de comercialización y ganancias; esos análisis arrojaron que el negocio era tremendamente rentable. Así que me decidí". Y esa decisión significó una inversión aproximada de 300 mil dólares, distribuidos entre la compra de la finca y las matas donde florecen las rosas (de cada una nacen entre 14 y 16 flores por año). Al inicio, Allende requirió de la asesoría de expertos de Colombia, el segundo exportador mundial de flores y, por ende, con una vasta tradición en la comercialización de insumos para el cultivo (la mata se importa de allá), oportunidad que aprovechó, además, por la cercanía geográfica. Las sugerencias de los colombianos y el estímulo y fuerza de su esposa, Blanca Contreras de Allende, confluyeron para que a fines de 1998 se hiciera realidad el sueño: sembrar rosas en Bailadores a una altura que le permitiera producir bajo el modelo a la intemperie (el invernadero resulta más costoso), cuya fecundación hace que el ciclo de crecimiento no supere los 76 días y florezca todo el año. "Cuando yo empecé sólo había cuatro productores en la zona, ahora somos más de 30", describe Allende. Y es que si bien la industria de la floricultura en el país es relativamente incipiente, su desarrollo ha sido espontáneo y, por momentos, prodigioso. La correlación de cifras en el negocio de Allende lo confirma: se inició con 25 mil cultivos, que luego se incrementaron a 40 mil. En los 3 primeros años llegó a los 105 mil y, actualmente, ronda los 250 mil cultivos. Un ritmo de crecimiento nada despreciable. Hoy produce 10 mil docenas de rosas al mes, que a puerta de finca tienen un valor promedio de 8.500 bolívares; en puestos independientes de la ciudad, 10 mil bolívares, y en las floristerías, 16 mil. Los precios se estructuran según el punto de venta. ¿Cómo se dividen los costos de producción? Del total, 60 por ciento es para costos directos, como insumos, mano de obra (en la finca trabajan unas 15 personas), abonos y químicos; el otro 40 por ciento corresponde a gastos de distribución. Es importante mencionar que, incluidas las matas, la explotación y la comercialización, la inversión se recupera en dos años y medio. ¿El negocio incluye la distribución de rosas? Sí, decidimos crear una distribuidora en Caracas hace 4 años, porque rápidamente nos dimos cuenta que el margen de aumento en el precio no está en el productor ni en el mayorista, sino en la floristería, es decir, cuando llega al cliente. Entonces creamos una distribuidora que reparte al mayor y hace floristería (vende adornos, decora hogares, salones de fiestas). Esto nos acercó más al producto: conocer cómo se vende y cómo se cuida la rosa. Teníamos que saber llegar al consumidor, porque algunas variedades de rosa tienen una vida limitada máxima de 10 días. De modo que la comercialización nos enseñó a producir mejor y a usar técnicas más avanzadas. ¿Cuáles son los meses de mayor demanda? Por el Día de la Secretaria septiembre es un mes marcador en lo que respecta al consumo de rosas, al igual que diciembre. Febrero, con el Día de los Enamorados, y mayo, con el Día de la Madre, también son referenciales. Los meses flojos son julio y agosto. De las flores, la rosa es la que mejor se vende y la más rentable (40 por ciento anual). Este año nos ha ido mejor que el pasado, mi negocio ha crecido entre 10 y 12 por ciento en comparación con 2003. Para el próximo año, Allende tiene los ojos puestos en la expansión, no sólo en la distribución sino en la apertura de un nuevo cultivo, Rosas Sanfrancisco II, también en Bailadores, donde espera florezcan unas 250 mil matas que ya sembró con una técnica basada en la fecundación de los patrones (injertos) directamente en la tierra, con lo que evita la importación desde Colombia. Todos estos cambios le han sentado muy bien a Allende, no sólo por los beneficios que significan para su empresa, sino para su vida personal: "Yo arranqué con esta iniciativa a los 50 años y ya tengo 60. He pasado los mejores años de mi vida en este negocio". Su mirada complacida lo certifica. José Ramón Villalobos
|
|
|
|
|
Unidad de Nuevos Medios del Grupo Editorial PRODUCTO y la redacción de la revista PRODUCTO. Asesor de Nuevos Medios: Alcides León Comercialización (212) 993.56.33 mcastillo@gep.com.ve |