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ENTREVISTA El último jinete Con la puerta de su oficina abierta, Alberto Federico Ravell escribe rápido por su T-Motion y, apenas termina, da la bienvenida y comienza a hablar, prácticamente sin pausas. Diez años frente a un canal aún en construcción, como reza el slogan de su preventa no ha sido cosa fácil. Y es que desde que cuatro amigos decidieron montar una planta de noticias (ver recuadro Referencia informativa), el panorama del país ha cambiado, y mucho. "Estos 10 años han sido muy difíciles, porque Globovisión ha estado en la acera de enfrente de un Gobierno autoritario que copó todas las instituciones y los poderes públicos. Quizá uno de los pocos espacios que no ha podido aplastar es el de los medios de comunicación libres y democráticos". Hasta ahora, pues la Ley de Responsabilidad Social para Radio y Televisión Ley Resorte para el Gobierno y Mordaza para sus opositores es un hecho, aunque el ministro de Información, Andrés Izarra, asegure que para hacerla operativa habrá que esperar algunos años (ver Zar del Resorte, página 48). "Es el regalo de 10 años del Gobierno", asegura Ravell, director general de Globovisión, cuya rapidez mental lo lleva incluso a adivinar las preguntas antes de que se formulen. "Una mordaza que pretende quitarle el control remoto al televidente, que tiene derecho a escoger lo que quiere ver". Un obsequio que se aprueba justo al cierre de la preventa publicitaria de los medios y en la cual Globovisión se lanza en solitario para captar anunciantes. "Ahora nos llaman el Llanero Solitario, porque pareciera que ya no existen los cuatro jinetes", asegura Ravell con ironía. E insiste: "Estamos solos (en alusión al acercamiento de los medios privados al Gobierno que hasta hace poco los tildaba de jinetes del Apocalipsis) pero estamos vendiendo muy bien, nuestros clientes nos aseguraron su inversión y tenemos muchos nuevos, así que esperamos crecer de 35 a 40 por ciento en relación con 2004".
¿Cuál es la estrategia de canal para afrontar...? Globovisión (interrumpe Ravell) se adaptará a la Constitución que dice que los venezolanos tienen derecho a una información veraz y oportuna. Veraz es que se diga la verdad y oportuna que se transmita cuando está sucediendo. Los canales no podemos negar ni diferir noticias. Una de las quejas del Gobierno contra los medios durante los sucesos de abril fue que no transmitieron noticias y ahora quiere que no las transmitamos.
Pero en la práctica ¿cómo se adaptará a la Constitución sin violar la Ley Resorte? Yo nunca pensé que iba a ser un defensor tan grande de la Constitución Bolivariana como ahora. La Constitución habla de libertad de expresión, de información veraz y oportuna, y eso es lo que Globovisión le va a dar a sus televidentes.
Insisto en la pregunta porque no parece fácil ceñirse a la Constitución y no a la Ley. De hecho, ya se observan cambios: en el video de la preventa se muestran 10 años de hechos de violencia, pero luego se anuncia una programación más ligera, y algunos televidentes ya han comenzado a reclamar con mensajes y llamadas que bajaron el tono. Globovisión no va a cambiar su línea editorial. Va a seguir siendo un canal combativo que defiende la libertad y la democracia. Lo que hemos diseñado es que en cada hora de la hora pico, haya noticias y, en la segunda media hora, informaciones que pueden ser light. Pero eso no significa que nuestra línea editorial esté en venta, de hecho, es lo único que no está en venta en la preventa. Tampoco hemos bajado la guardia. Lo evidente es que el Gobierno nos está dando acceso a la fuente. Los funcionarios están viniendo a los programas de opinión, por lo que se ve más equilibrio en la pantalla. Por otro lado, la confrontación ha bajado, la gente del MVR se siente sorprendida por su triunfo y la oposición frustrada por su derrota y hay como un reacomodo en espera de una época navideña que hace tiempo que no se celebra. Creo que la lucha política está en receso, pero poco a poco irá remontando su camino.
La programación nocturna es tal vez uno de los puntos débiles del canal. ¿Tienen algún proyecto para reforzar ese horario? La parrilla nocturna se convertirá en prime time si aprietan los tornillos en las mañanas.
Usted fue jefe de información de Jaime Lusinchi y Carlos Andrés Pérez, gobiernos que también tuvieron relaciones polémicas con los medios. ¿Qué diferencia existe entre esas políticas de comunicación oficial y la actual? En esos gobiernos se cometieron muchos errores, pero el Gobierno escuchaba, rectificaba. Había con quién conversar. Nosotros, hasta que nombraron a Izarra como ministro de Información, prácticamente no teníamos a nadie en el oficialismo a quién consultar una noticia o ratificar una información. Uno de los logros de Izarra ha sido por lo menos establecer contacto con los medios. El video de la preventa habla de que cuando se va a una batalla hay que creer en la lucha. ¿Cuál es la lucha de Globovisión? La libertad, la verdad, la democracia. La lucha por el estado de derecho y la defensa de los ciudadanos que no tienen a dónde acudir a hacer sus denuncias. Cuando las instituciones funcionan bien, la gente va a la Fiscalía, a la Contraloría. Pero cuando encuentra esas puertas cerradas, lo único que le queda son los medios.
¿Podría definir cómo es la "generación Globovisión" a la que siempre se refiere? Es una generación que se informa, que lee periódico, que ve televisión. Una generación que reclama sus derechos. No esa generación apática que conocimos en años anteriores en la cual casi nadie se preocupaba por los problemas.
Pero esa generación fue la misma que se abstuvo de votar en las regionales y que después del revocatorio pareciera desvinculada de las actividades e informaciones políticas. Yo respeto la decisión de los que votaron y la de los que no votaron. Y esa sociedad civil tomará decisiones trascendentales en los próximos años, por encima de los cogollos políticos. Los líderes no se construyen en salones de hoteles con ruedas de prensa, ni en los medios. Los líderes tienen que subir cerros y compenetrarse con la gente. Quizá ese ha sido el gran error de nuestros políticos: se alejaron del pueblo y no se dieron cuenta de lo que les estaba pasando.
Al hablar de polarización política, recurre a la metáfora de un choque de trenes en el que se esparcieron los vidrios. Y esos vidrios están intactos en el piso y cada día hay más. El Gobierno debería administrar sus victorias electorales con gallardía, pero cada vez que hay una, aparece más agresivo en sus declaraciones. Mientras el lenguaje del señor Presidente no sea de un padre de familia, seguirá la confrontación.
Entonces, ¿no cree en el diálogo? Pareciera que hoy hay una onda de diálogo, pero a Dios rogando y con el mazo dando. Un doble discurso en un país excesivamente normal.
¿Cómo ha cambiado el país en estos 10 años? Yo diría que mucha gente se resignó, pero mucha gente sigue combativa. Hemos tenido que acostumbrarnos a una nueva Venezuela, donde haces una fiesta cuando consigues un pasaporte o celebras porque Cadivi te aprobó unos dólares para las vacaciones. Por otro lado, hemos tenido que acostumbrarnos a las largas cadenas y a que los domingos haya que ver Aló Presidente para saber cuáles son las nuevas líneas oficiales. También nos hemos acostumbrado a tener un mapa cada día más verde oliva.
¿Cuál es su visión de Venezuela a corto plazo? Complicada, pero no vamos a permitir que nos conviertan en Cuba. Mientras haya venezolanos apegados al derecho, cualquier régimen que intente llevarlos por un camino contrario se encontrará con una pared. Este país está dividido en dos bloques, uno que respalda la revolución y uno que no está de acuerdo con ella, y el Presidente tiene que gobernar para los dos grupos. Cuando el Presidente se dé cuenta que gobierna para todos, bajará la confrontación.
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