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"Lo único auténticamente serio a lo que me puedo dedicar es al humorismo ¿Para qué iba a hacer la payasada de meterme a político?"
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ENTREVISTA El código Laureano
El humor fue el que escogió a Laureno Márquez y no al revés. Su timidez evitaba la vida pública, pero como en el mercado laboral no cabían más licenciados en Ciencias Políticas, accedió a trabajar en Radio Rochela (RCTV), aunque la televisión no comulgaba con sus convicciones. De eso hace más de una década. Asumió La Rochela con seriedad y le regaló imitaciones de cualquier personaje, desde Mahatma Gandhi a Benito Mussolini y desde Marcos Pérez Jiménez a Rafael Caldera. Emula con mucho placer al Papa Juan Pablo II y, sobretodo, a Caldera, "que son casi lo mismo", dice riendo. Sin embargo, le encantaría que le salieran con la misma facilidad las imitaciones del presidente Hugo Chávez, porque "en estos días son muy útiles". Márquez es el primo Valdemiro de la canción de Juan Luis Guerra y 4.40: es comediante, actor, presentador, profesor, locutor, analista, filósofo y escritor. Y a todas esas facetas les imprime siempre una dimensión política. Aunque su popularidad se debe a la televisión además de trabajar en RCTV, estuvo en Televen como presentador de Futuro Seguro y analista de En Este País, lo que más le gusta es escribir, porque es su producto mejor logrado y puede "hacerlo en soledad". Qué ironía que quien arranca carcajadas del público con chistes de gran agudeza intelectual en piezas teatrales como El Pantaletazo, Emidilio y Laureamos, y La Reconstituyente, prefiera confinarse en su estudio sólo con sus cavilaciones. Márquez acepta con pena que será difícil continuar con espectáculos del corte de La Reconstituyente fuera de Caracas, porque en las últimas presentaciones en el interior, personas que se decían adeptas al Gobierno agredían no sólo a los actores, sino al público. Así que, por ahora, tiene que resignarse a los espacios que quedan para sus comedias como los hoteles, que no siempre no son los más populares.
La Venezuela que vendráLa Ley de Responsabilidad Social para Radio y Televisión no ha afectado todavía su trabajo. Sin embargo, el politólogo teme que se haga sentir poco a poco: "El modus operandi del Gobierno es dar una vuelta de tuerca cada día para afianzar la autoridad de Chávez". Cree que la estrategia del oficialismo no se sustentará en el cierre de medios, sino en llevarlos a la quiebra para que se imponga la autocensura. "Venezuela marcha hacia el autoritarismo", sentencia. E insiste en que no sería la primera vez: el país tiene harta tradición caudillista. Lo que sí es inédito agrega es la imposición orientada a silenciar los medios. "En nombre de la democracia se puede atentar contra ella: Sin comunicación libre, ni división de poderes, hay libertad. Con todo lo malo que era lo anterior y si alguien criticaba duro a las administraciones anteriores era yo, había problemas en la división de poderes, pero ahora absolutamente todo está en manos del Gobierno. De hecho, fue durante los 40 años de puntofijismo cuando fuimos menos caudillistas, más bien teníamos una democracia caudillista que se atenuaba con las incipientes instituciones y con la separación de poderes. Ahora el Gobierno funciona únicamente para dar sentido a lo que diga Chávez". Pero el humorista diferencia la actualidad de la época de Juan Vicente Gómez, "que se afanó con dar sustento intelectual a su régimen, a través de teorías como las de su tocayo Vallenilla Lanz, cuyo cesarismo democrático se basaba en la supuesta necesidad que tienen los países latinoamericanos de un duro papá Gobierno que los enseñe a ser demócratas". Y considera que algo de "papá Gobierno" tiene Chávez, pues "siente que conoce el pueblo más que el pueblo mismo, incluso aunque el pueblo cambie de opinión". Y al hablar del futuro, se atreve a especular que Chávez "ganará las próximas elecciones, probablemente sin hacer trampa, y afinará su control de las instituciones". En este asunto según Márquez la oposición tiene mucha culpa. "La mediocridad opositora es tan grande, que de lo que hay planteado, lo mejorcito es Chávez. Es terrible, pues no hay una opción alterna. La oposición no entiende la magnitud del problema. Una vez que se pierde la democracia y se llega al autoritarismo, es muy difícil recuperarla. Las señales de los partidos no son claras. Lo mejor ahora es que cada partido trabaje por su lado. A Venezuela le viene un proceso largo. Habrá situaciones más arbitrarias, pues la sociedad no se siente todavía lo suficientemente acorralada como para reaccionar. Pero lo estará".
¿Soluciones? "La única salida es la organización popular, la consolidación de partidos democráticos y la constitución de un proyecto de país. Mientras no se afiancen nuestras instituciones, ni nos apeguemos a las ideas en lugar de a la gente, no vamos a salir de esto". El problema es que son conceptos complicados y que requieren educación. "El pueblo no entiende por qué la democracia está en peligro y no lo entiende porque desconoce el concepto de democracia, pues es complejo e intangible, como la libertad de expresión. Cómo cuantificar procesos que se gestan por años en la historia universal, como la separación de poderes". Según Márquez, Venezuela está en "estado primitivo" y en ella conviven grupos de ciudadanos que habitan en distintos momentos históricos. "Unos andan en Hummer, otros en burro". Bajo este contexto, la solución comienza por "el diálogo entre esas realidades, por el consenso".
Sátiras con guantesCon este Gobierno, al humorismo "no le queda otra cosa que abrazar al ingenio y disfrazar el chiste, como lo hizo Leoncio Martínez, que bastante veces terminó en las cárceles del gomecismo". Márquez apunta a un humorismo honesto que demuestre las contradicciones del poder y promueva la tolerancia. Cree en el humor como refugio del pensamiento y está allí para crear conciencia, pues los venezolanos, en este momento, "están apáticos: algunos buscan aprovecharse de lo que reparte el Gobierno, otros sobreviven calladitos y otros buscan cómo irse". Le gusta el trabajo satírico que discute ideas sin agredir a las personas. Por eso su comediante favorito es Charlie Chaplin y sus películas preferidas Tiempos Modernos y El Gran Dictador. Qué duda cabe que en algunos de sus artículos de opinión retumbaron en sus oídos algunas palabras que Chaplin pronunciara en el Gran Dictador en boca de un barbero judío: "Déjennos pelear por un mundo nuevo, un mundo decente que dé al hombre la oportunidad de trabajar, a la juventud un futuro y a la vejez, seguridad. Con la promesa de estas cosas se han hecho del poder los brutos... ¡Los dictadores se liberan de ellos y esclavizan a la gente!". Por lo pronto, el humor de Márquez seguirá siendo de corte político, porque tiene "la mala costumbre" de decir lo que piensa, "siempre y cuando tenga sentido, oriente y ayude a interpretar".
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