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El interés de los empresarios asiáticos por hacer negocios en Venezuela es cada día más fuerte. Petróleo, minería, petroquímica , agro, textil y, recientemente, telecomunicaciones, son los sectores de mayor movimiento. Los chinos proponen a sus socios criollos intercambiar obras por crudo, mientras estudian utilizar a Venezuela como puente para ingresar al mercado andino Vea Además: |
El último desembarque fue a fines de enero, con la visita del vicepresidente de Gobierno, Zeng Qinghong, quien llegó a Caracas acompañado por representantes de unas 15 empresas. Todos asegura el vicepresidente del Banco de Comercio Exterior (Bancoex), Luis Goia “vinieron a Venezuela con una línea clara: vender, comprar o invertir”. Y las expectativas de negocio no sólo son mantener la mirada en los sectores tradicionales (petróleo, gas), sino desarrollar la industria petroquímica aguas adentro e identificar nuevos nichos como telecomunicaciones, construcción, industria textil y agronegocios, comenta la presidenta de la Cámara Binacional Venezolana China de Comercio, Industria y Turismo (Cavenchi), Mimi Mock de Fung. Y aunque China no figura todavía en la lista de los principales inversionistas de Venezuela emitida por la Superintendencia de Inversiones Extranjeras, estará entre los 10 primeros en los próximos 10 años, al menos así lo prevén y la directora ejecutiva de Conapri, Mercedes Briceño. Así que atrás parecen haber quedado las pequeñas quincallas y los restaurantes chinos, pues ahora los empresarios de ese país se enfocan en otras áreas de negocio (los primeros en llegar, hace ya décadas, se dedicaron a los sectores de servicios y comercio, con abastos, supermercados, tintorerías y restaurantes sólo en Caracas hay 400 o a la venta de juguetes, antigüedades y otros artículos). Por el momento, la nueva oleada empresarial que participó en un seminario económico para captar oportunidades de negocio se reunió con los directivos de Conapri y con empresarios locales (representantes de 115 compañías). Algunos de ellos comentaron a PRODUCTO que, aunque la mayor atención se centró en áreas tradicionales como petróleo, gas, petroquímica y minería, el encuentro permitió hacer contactos y explorar posibles alianzas estratégicas con los chinos para ampliar su negocio o para exportar e ingresar al mercado asiático, de 1.300 millones de habitantes. "Lograr una pequeña tajada de esa torta representaría un excelente negocio para cualquier empresario venezolano", asegura Nurvis Cedeño, presidenta de K-K.O, empresa local que comercializa granos de cacao. Cedeño no descarta aliarse en un futuro cercano con algún inversionista chino para incrementar su producción y expandir su mercado dentro y fuera del país. Según la empresaria, en China que no produce cacao "la demanda de este producto es elevada". Según cifras de la oficina de inteligencia comercial de Bancoex, entre 1999 y 2003 China importó 93 millones de kilos de cacao, equivalentes a 115 millones de dólares. Sólo en 2003, compró 15 millones de kilos (28 millones de dólares) y en 2002 importó 9 millones de kilos (13 millones de dólares). Pero no sólo el cacao es un producto para exportar, también las maquinarias y materiales eléctricos; metales comunes y sus manufacturas; productos químicos; plásticos, caucho, materias textiles; calzado y hasta pasta de madera podrían ser vendidos a China. Amor a primera vista La fascinación entre China y Venezuela que no es reciente tiene varias explicaciones. La principal es que el dragón asiático busca hoy nuevos mercados y proveedores y, en ese sentido, América Latina luce como una fuente indispensable de materia prima y alimentos, entre otros. La reciente gira del presidente chino, Hu Jintao, por algunos países de la región prueba el interés de los chinos por la región. Jintao recorrió las capitales de Brasil, Argentina, Chile y Cuba, en las que prometió inversiones por más de 70 mil millones de dólares para la próxima década. El norte está claro: la República Popular China desea convertirse en la primera potencia del mundo y al ritmo que va, no tardará en conseguirlo. "Los chinos son pragmáticos, se ubican donde identifican oportunidades", señala Edgar Piña, presidente de Glassven, primera empresa venezolana del sector industrial en iniciar operaciones en China (ver recuadro: Un venezolano en China). Además, la nación asiática no sólo tiene músculo financiero para lograr sus metas en los últimos 10 años ha mantenido un crecimiento económico de 10 por ciento, sino paciencia, que no duda en demostrar cuando se trata de negocios. Otra de las razones que mantiene anclada a China en suelo criollo explica la presidenta de Cavenchi es que la Comunidad Andina es un mercado apetecible para el dragón asiático, que no dudará en utilizar a Venezuela como puente para ingresar en él. Y si a estos motivos comerciales se suma el "enamoramiento" del presidente Hugo Chávez por China enmarcado dentro de su política de migrar a nuevos mercados y abandonar los tradicionales, el juego está cantado. "Nos alejaremos cada vez más de Estados Unidos, nuestro principal socio y comprador", señala el economista Omar Fernández Russo, quien aclara que la crítica no es contra la decisión de diversificar relaciones comerciales, la cual califica de positiva. "El problema dice es abandonar el mercado más grande del mundo y el principal comprador de petróleo del país". Con esa estrategia, el Gobierno "lo que está buscando es un nuevo amo o cordón de dependencia". Según el Banco Mundial, Estados Unidos con 290 millones de habitantes acapara 36,4 por ciento de la producción mundial (América Latina y el Caribe, con más de 500 millones de habitantes, apenas alcanzan una cuota de 4,6 por ciento). Además, es el principal inversionista en Venezuela. En 2004, según la SIEX que no registra inversiones en los sectores petróleo, seguros, gas y minería, colocó más de 173 millones de dólares en el país (poco más de 35 por ciento del total de inversiones extranjeras en Venezuela), seguido de Suiza, con 157 millones (31 por ciento), y Francia, con 50 millones (10,2 por ciento). Negocios como arroz En 1997, durante el segundo gobierno de Rafael Caldera y en plena apertura petrolera, China National Petroleum Corporation (CNPC) fue la primera empresa asiática en instalarse en Venezuela. Actualmente coopera en el campo de la orimulsión. Tres años después, en 2000 seducida por el sector telecomunicaciones, ingresó por el sector privado Huawei Technologies, que en diciembre de 2004 se hizo con un contrato de 6,9 millones de dólares para la repotenciación de la red interurbana de fibra óptica de Cantv. En 2001, los gobiernos de Venezuela y China crearon la compañía Sinovesa, para la construcción de un módulo de orimulsión que debería estar listo a finales de este año. En 2004, también resultado de acuerdos binacionales, se instaló en Barquisimeto Yankuang Group Corporation, responsable de la rehabilitación de los 240 kilómetros de vía férrea de los tramos Puerto Cabello-Barquisimeto (de 137 kilómetros) y Yaritagua-Acarigua (de 67 km), del Sistema Ferroviario Centro Occidental. El proyecto que incluye un sistema de señalización y comunicaciones, suministro de electricidad, obras complementarias y la dotación de nuevo material rodante requiere una inversión de más de 340 millones de dólares, 80 por ciento corre por cuenta de los asiáticos, a través del Eximbank, y 20 por ciento lo cubre el Estado venezolano. China también participará en la construcción de una red de telecomunicaciones en Venezuela, valorada en 250 millones de dólares, y tiene planes de desarrollar unas 100 mil viviendas y ejecutar cuatro tramos del sistema ferroviario nacional. Según la presidenta de Cavenchi, "el Gobierno chino designó a China Railway Engineering Corporation; estableció un consorcio binacional con Orinoco Energy Resources empresa que Mock representa y definió dos propuestas para su ejecución: el financiamiento de 85 por ciento o de 100 por ciento de los costos a cambio de petróleo". La inversión para esos proyectos supera los 6 mil millones de dólares. Otra empresa diva, Shandouy Gold Group, trabaja en la rehabilitación de la mina de oro Mina Sosa Méndez, en Puerto Ordaz. Perfil chino Cuando se trata de hacer negocios apunta el vicepresidente de Bancoex, los inversionistas chinos tienen una característica particular: "Estudian las zonas y visualizan las potencialidades para instalarse o establecer una red comercial". Además, a los inversionistas chinos les preocupa que se respeten los acuerdos. El cumplimiento, expresado en hechos, al igual que la palabra, es determinante en la cultura oriental y, por ende, en la atracción y permanencia de nuevos socios. En cualquier tipo de relación comercial exigen transparencia, responsabilidad y garantías. "Es una razón de Estado, la nueva política económica y comercial se centra en explorar nuevos mercados, aliados comerciales no tradicionales y direccionar los flujos de inversiones a continentes, y los chinos tienen deseo, voluntad y capital", destaca Goia. Los empresarios locales, por su parte, esperan que los acuerdos con los chinos se traduzcan en planes concretos para la diversificación de sus negocios, la capacitación, transferencia tecnológica y la posibilidad de ingresar a un mercado con 1.300 millones de habitantes. Lamking González
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