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El Programa del Vehículo Familiar continuará hasta 2007, pese al cierre de algunos concesionarios por presuntas irregularidades en la venta de carros. Entretanto, los consumidores tienen que esperar incluso por seis meses para adquirir algunos modelos |
MERCADOS Autos en espera
Luego de más de dos años de silencio frente a irregularidades en puntos de venta donde se negociaban con sobreprecio vehículos exentos del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y tras las denuncias sobre listas de espera de hasta seis meses para comprar un auto, el Indecu cerró algunos concesionarios venezolanos por presuntas anomalías en la comercialización de modelos incluidos en el Programa del Vehículo Familiar (PVF). Inmediatamente después, el Seniat puso en duda la continuidad del plan, bajo el argumento de que el sacrificio fiscal que está haciendo el Gobierno no se corresponde con los resultados de este modelo creado para ofrecer vehículos más económicos, impulsar a la industria automotriz y generar empleo en el sector. Pero a pesar de la posición del organismo tributario, Antonio Martínez, presidente de la Cámara Venezolana Automotriz (Cavenez), advierte que el programa debe continuar hasta 2007, porque el convenio original que expiró en diciembre de 2004 está vigente a través de sucesivas extensiones. La última prórroga, de hecho, vence el próximo 6 de mayo. Al cierre de esta edición, los actores del mercado estudiaban propuestas para la redacción de un nuevo acuerdo por el cual se renueve una vez más el plan. Y según Martínez, se hacía énfasis en "crear controles y normas para garantizar la buena marcha de este programa que ha beneficiado tanto a la industria como a los consumidores". El presidente de Canevez asegura que a las ensambladoras locales no les convienen los daños que podrían generar a sus marcas estas irregularidades, por lo que cada empresa está tomando medidas especiales para resolver el problema. La gran mayoría comenzó a producir mayor cantidad de vehículos para satisfacer la demanda, pues con una oferta más amplia se acabaría con la especulación (ver recuadro A toda máquina). En las reuniones también participan representantes de los concesionarios y voceros del Instituto para la Defensa y Educación del Consumidor y el Usuario (Indecu), además del Seniat, Cavenez (que agrupa a las ensambladoras), la Asociación de Fabricantes Venezolanos de Partes Automotrices (Favenpa) y la Cámara de Pequeña y Mediana Industria Automotriz (PYME Automotriz). El programa del vehículo familiar incluye los modelos Terios de Toyota, Chevrolet Aveo, Chevrolet Corsa, Ford Fiesta, Ford Ka, Hyundai Accent y el Mitsubishi Signo. PRODUCTO pudo conocer que el Twingo de Renault (ensamblado en Colombia) no formará parte del plan.
Tarde pero seguro José Zabala, director insular del Indecu, explica que la campaña de fiscalización del organismo "obedeció al incumplimiento de los acuerdos entre las empresas y el Gobierno para la venta de un vehículo subsidiado. Se trata de una operación nacional que pretende hacer cumplir a las concesionarias sus compromisos". Jorge Domínguez, gerente de fiscalización del Indecu, agrega que el operativo continuaría hasta regular la venta de automóviles familiares que algunos "encarecen artificialmente" al imponer la compra de determinadas pólizas de seguros (aun si el auto se compra de contado) y accesorios que no fueron solicitados por el comprador, con la excusa de que se le dará prioridad en la entrega del vehículo, con lo cual se evitaría una lista de espera de hasta seis meses. Según las denuncias, los cobros por traslado y los gastos administrativos, así como la venta con sobreprecio de autos cero kilómetros a través de internet y en la propia calle (en ciudades como Barquisimeto) son otras de las faltas que cometen algunos vendedores y revendedores. Se estima que sólo por concepto de "gastos administrativos", los concesionarios que están fuera de la ley han ganado cerca de 43 millardos de bolívares. Estos cobran un promedio de 300 mil bolívares por cada auto. Pero estas críticas no son nuevas. Muchas de estas irregularidades se vienen denunciando desde hace dos años, cuando la demanda superó con creces la oferta. El mismo presidente del Indecu, Samuel Ruh, admitió estar al tanto de ellas, pero alegó que "no se puede hacer nada al respecto si la gente no hace denuncias personalmente o a través de la línea telefónica 0800-indecu-1". Martínez considera que "todos somos responsables del buen funcionamiento del programa de vehículo familiar, y que los compradores deben acudir al Indecu o a las mismas empresas ensambladoras que burlan sus derechos".
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