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Hace seis años, Miguel Ángel Capriles López dirigió la modernización de la Cadena Capriles, uno de los mayores emporios editoriales de Venezuela, especializado en "periodismo popular"
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ENTREVISTA
Michu, detrás de la cadena
Su nombre es Miguel Ángel Capriles López, pero todos lo conocen como Michu, aunque muy pocos saben por qué. "Yo tampoco lo tengo claro. Creo que tiene que ver con unos amigos franceses de mis padres que comenzaron a llamarme Michell, que con el tiempo se deformó en Michu", cuenta el presidente de la Cadena Capriles. La Cadena, como se conoce coloquialmente, nació en 1941, con un periódico de izquierda Últimas Noticias fundado por su padre, Miguel Ángel Capriles Ayala, quien a pesar de que comenzó en el negocio textil (Hilados Capriles, Telares Capriles y Lencería Capriles), tenía vocación periodística: "No le gustaba que le llamaran empresario, se autodefinía como editor de prensa popular". Y su delfín, ¿es empresario o editor? "Me siento cómodo con cualquiera de los dos", dice Michu, distendido y en manga de camisa ("así trabajamos aquí") desde el PH de la Torre de la Prensa, sede de la empresa que, hace apenas seis años, aún vibraba con el repiqueteo de las máquinas de escribir. Michu --licenciado en administración-- tiene 41 años (trabaja en la Cadena desde los 23), está casado y tiene tres hijas. "Esto no va a salir en portada ¿verdad?". La respuesta negativa del periodista lo tranquilizó. "No salgo en portadas porque es de mala suerte. Empava el negocio. Al único que no le pasa es a Cisneros". ¿Supersticioso? Quizá. Aun así, no dejó de cerrar Cábala y las otras cuatro revistas que no estaban "dando resultado" desde el punto de vista financiero (Élite, Venezuela Gráfica, Páginas y Kena). Decisiones que nada tienen que ver con el azar, sino con la visión de hacer de la Cadena una empresa "de primer nivel", sólida y económicamente independiente.
Las grandes editoriales de prensa del mundo se están expandiendo a otros medios ¿Es el norte de la Cadena? No descartamos esa posibilidad, pero para correr, primero hay que caminar. En los últimos tres años nos hemos dedicado a consolidar el liderazgo en lectoría de Últimas Noticias y a lanzar productos nuevos (Líder, Urbe Bikini y el rediseño de El Mundo). Esa consolidación y crecimiento en productos editoriales impresos se agotará y estudiaremos entrar en otras áreas. De hecho, ya tenemos en proyecto el programa de televisión de Líder. Sin irnos de bruces, estamos dando nuestros primeros pasos para conocer otros medios.
¿Al grupo le falta un matutino para la clase media? Es un segmento bien atendido por El Nacional y El Universal, y meter un tercer periódico en esa pelea sería absurdo. Tenemos otros proyectos más viables.
Últimas Noticias tiene numerosos avisos del Estado y El Mundo no.¿A qué se debe la diferencia? Es evidente que el target principal del Gobierno es la clase popular, el mismo de Últimas Noticias. El Mundo va dirigido a una clase un poco más alta. Si el Presidente, como cualquier producto o compañía, quiere hablarle a esa audiencia, el vehículo ideal es Últimas Noticias que, además, es un monstruo en circulación.
¿Cómo se refleja la certificación de circulación en las ventas? En el mundo, los anunciantes exigen cada día más información sobre el alcance de su inversión publicitaria. Nuestra certificación ha sido una inversión en ese sentido y una demostración para los clientes de que vamos en ese camino. La herramienta ofrece confianza, transparencia y seguridad. Hemos sido la punta de lanza en enseriar ese tema en Venezuela y los anunciantes han sabido apreciar esa iniciativa
En ese sentido, ¿ya tienen los anunciantes que les gustaría? En buena medida. Hay sectores que hace cinco años no anunciaban con nosotros. Aunque siempre hay espacio para más.
¿Cómo ve el negocio periodístico en comparación con los otros que maneja? Tiene un sabor y un color distinto. Es una empresa como cualquier otra, pero no es una fórmula, como Coca-Cola, que sirve por décadas. Aquí la fórmula cambia todos los días. Es una industria muy dinámica y ese es su atractivo.
¿Tiene algo de periodista? Desde pequeño viví en el mundo editorial, el mundo de mi padre. Pero yo podría decir que mi enfoque es más empresarial y de gerencia. Intento buscar gente muy profesional para el manejo de los periódicos y no me involucro en el día a día, sino más bien en los lineamientos generales de la política editorial. Prefiero concentrarme en que la empresa sea económicamente viable. Un periódico puede ser bueno, pero si pierde dinero, al final muere. Y hay que ser económicamente viable para poder ser editorialmente independiente.
Si no hubiera tomado las riendas del negocio familiar, ¿a qué se habría dedicado? No lo he pensado. No me gusta mirar atrás; es perder el tiempo. Probablemente a cualquier otra actividad empresarial.
¿Ha pensado en retomar sus contactos con el Bloque de Prensa? No. Hasta que no cambie su enfoque no tengo ningún interés. Tengo una lista en mi agenda con las cosas que el Bloque de Prensa debería hacer. Mi anhelo es que no sea una organización netamente política, sino que promueva el negocio, que haga foros, dicte cursos, haga premios de periodismo. Pero hoy el Bloque de Prensa no tiene casi ninguna función que valga la pena.
¿Qué queda del espíritu de su padre en la Cadena? Muchísimo. Su norte era hacer periodismo popular y nosotros hemos modernizado y profundizado ese lineamiento. También ha quedado una cultura de cercanía con los empleados: tratar con la gente de manera sencilla e informal, como en familia.
¿Qué consejos le dio su padre y cuáles le daría usted al hijo de un editor que quiere seguir el negocio? En el plano gerencial: trabajo, presencia, cercanía con los trabajadores, humildad. La diferencia entre los gerentes exitosos y los que no lo son, es la humildad. En el plano editorial: ser objetivo. Respetar a la audiencia y no intentar influir sobre ella por ideas personales. Entender la responsabilidad que tenemos con nuestros lectores y con el país. No somos actores sino espejos: reflejamos la realidad.
¿Cómo ve el futuro de Venezuela, aparentemente enrumbada hacia el "socialismo"? La política no me quita mucho tiempo. No la desprecio; de hecho creo que es una de las actividades más importantes del ser humano, pero no es lo que más me gusta... No tengo claro a qué modelo vamos. Lo que sí puedo decir es que el Gobierno se enfoca en la pobreza, que ha sido el gran problema de América Latina y en la medida en que todos nos conscienticemos de que ese es el problema principal que hay que solventar, cualquier modelo será positivo. Creo en el capitalismo, soy empresario. Lo correcto es un modelo que respete la empresa privada como generadora de riqueza, que pueda enfocarse en lo social.
Ser rico ¿es malo o es bueno? La pregunta no es si ser rico es bueno o malo, es si la riqueza y cómo se obtiene es buena o mala. Si es bien habida, transparente y si se obtuvo trabajando, generando empleo, productos y servicios, y si tienes principios y valores dentro de tu empresa, la riqueza es magnífica, porque hace crecer la economía y te permite dar riqueza a los demás.
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