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Entrevista
Cohen, un hombre de puro concreto
Dos conjuntos residenciales en Caracas, una urbanización de lujo en Margarita y hoteles en los centros comerciales forman parte de los proyectos de la Constructora Sambil para los próximos dos años
Advierte que no se identifica con la IV República, pero tampoco con la V. El único interés de Salomón Cohen --presidente y fundador de Constructora Sambil-- desde que salió de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela, en 1951, ha sido convertir sus sueños (compartidos con sus seis hijos) en condominios, centros comerciales, hoteles y oficinas. En la lista destacan cuatro mall (Caracas, Maracaibo, Margarita y Valencia) y dos en proyecto (San Cristóbal y Puerto Ordaz, cuya inversión es de unos 50 millones de dólares).
La estampa del artífice de una de las constructoras más reconocidas del país, emporio que creó en 1958, tras años de trabajo en organismos del Estado --como el extinto Ministerio de Obras Públicas--, no es precisamente la de un hombre en condición de retiro (tiene casi 80 años), todo lo contrario. "Yo soy quien dirige la empresa", precisa. Cierto. Aunque sus hijos ocupan áreas estratégicas --administración, mercadeo y comercialización--, es él quien pone la última piedra.
A diferencia de otras épocas, su jornada va de 8:00 am a 12:30 pm y continúa desde las 4 a 6 de la tarde. En sus horas de descanso se ejercita en el Valle Arriba Atlethics Center, comenta en su oficina ubicada en el piso 7 del Centro Lido. La bienvenida la marcó un carrito de golf apostado en el centro, cerca de su escritorio. La curiosidad irrumpe:
--¿Simple decoración?
--Sí, es un regalo de un amigo.
--¿Cómo evalúa el sector construcción? Algunos empresarios y el propio Gobierno vaticinan una etapa de recuperación.
--Así es. Las nuevas leyes y los incentivos en créditos para los promotores y público final impulsarán el sector, pero los resultados no serán inmediatos, sino a mediano plazo. Primero hay que realizar algunos ajustes, porque los avances legales siempre se obstaculizan con el trámite de permisos.
--¿Cuáles son sus proyectos inmediatos en el sector vivienda?
--En este momento estamos centrados en dos proyectos residenciales dirigidos a la clase media, ubicados en Candelaria (de 160 apartamentos) y en la zona de Maripérez (de 240 apartamentos). Además, tenemos un plan muy especial en Margarita: una urbanización de 245 casas, con club y pista de aterrizaje, que representa una inversión entre 200 y 300 millones de dólares.
--¿Y los centros comerciales?, ¿cuándo estarán listos los de San Cristóbal y Puerto Ordaz?
--Vamos primero con el Sambil en San Cristóbal, que requiere una inversión de unos 50 millones de dólares. Luego iremos con el de Puerto Ordaz, que todavía está en anteproyecto. Estamos realizando algunos ajustes con respecto al terreno y conversando con la Siderúrgica. No descartamos construir en Barquisimeto y en Puerto La Cruz.
--La marca Sambil es poderosa en Venezuela, ¿la piensa comercializar en el extranjero?
--Hay planes de internacionalización en Costa Rica, pero por ahora estamos aguantados. Es un proyecto que haríamos junto a dos grupos: uno costarricense y otro estadounidense. También pensamos incursionar en Santo Domingo.
--El Gobierno se está reuniendo con empresarios en un intento por atraer inversiones. Algunos se muestran interesados, ¿qué piensa de esas ofertas?
--No nos gusta el fracaso. Cuando decidimos hacer o participar en un proyecto, primero lo analizamos. Por ejemplo, el proyecto turístico Isla Tortuga es bueno, puede ser exitoso, pero al mismo tiempo es un reto, porque por las mismas características de Venezuela --los vaivenes políticos, sociales y económicos de los últimos años-- es difícil atraer al extranjero.
--Pero usted manifestó su interés en participar con la construcción de un hotel.
--El sueño de mis hijos era hacer la Tortuga. Primero queremos esperar a ver qué pasa. De concretarse, que nos busquen. Además, no queremos ser los primeros y quedarnos en el aparato, iríamos con el grupo del Fondo de Valores Inmobiliario o el grupo del Banco Federal. Uno de los grandes retos de este proyecto es desarrollar las vías de acceso, pues el turista debe llegar a la isla desde Aruba o Miami. El visitante más apetecible para este negocio es el americano, pues el europeo gasta poco. Yo escuché al ministro de Turismo decir que uno de los planes es ofrecer al público venezolano la posibilidad de disfrutar de la Tortuga, pero por los precios de los hoteles, con habitaciones a un promedio de 200 dólares, si acaso podrá acceder 10 o 20 por ciento de la población.
--¿Cómo cerró Constructora Sambil 2004 y cómo visualiza este año en términos económicos?
--Nos ha ido muy bien. En los últimos dos años hemos mantenido un ritmo normal de crecimiento. En volumen, entre 10 y 15 por ciento anual. Cada año estamos ejecutando proyectos; en 2004 inauguramos Sambil Maracaibo. Pero para concretar planes hay que tener capital o pedir préstamos. En este momento estamos ampliando las oficinas con otro piso, el sexto, del Centro Lido. En total trabajamos unas 130 personas.
--¿Qué le falta por hacer?
--Me siento satisfecho. Creo que lo que tengo que hacer lo voy haciendo, aunque sin ningún método. Yo no me retiro, sigo al frente de la compañía, porque soy quien la dirige.
Lamking González Lum
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Zapatero a sus zapatos
--Algunos analistas económicos y el propio Gobierno sostienen que se está creando una nueva clase empresarial. ¿Usted es un empresario de la IV o de la V República?
--La clase empresarial venezolana es la misma ayer y hoy. Los empresarios importantes estamos aquí. No soy de la IV, ni de la V, soy empresario a secas.
--Algunos empresarios se han reunido con el Presidente, incluso antes del referendo revocatorio. ¿Ha visitado Miraflores?
--No nos hemos reunido con el Presidente. No lo hicimos antes, ni lo haremos ahora, porque no hemos necesitado nada de este Gobierno, ni de los anteriores para concretar un proyecto. Si queremos participar en un plan de algún organismo oficial --sin
importar la ideología o color del partido que represente--, lo hacemos.
--Hace unos tres años algunos empresarios incursionaron activamente en la política,¿qué piensa usted sobre ese cambio de rol?
--Si eres empresario no puedes hacer política. Si te incorporas a esa área y abandonas tu misión y visión como hombre de negocios, cometes un error. Los empresarios a las empresas, y los políticos al ruedo político.
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